IV. LA AGROECOLOGÍA COMO ALTERNATIVA
4.5. La Agroecología, sus diferentes definiciones
94 y del cultivo, pero que también mejoren la fertilidad del suelo y la protección del cultivo a través de la integración de árboles, animales y cultivos diversificados.
95 coevolución, la estructura y funcionamiento de los sistemas. La agroecología alienta a los investigadores a conocer de la sabiduría y habilidades de los campesinos y a identificar el potencial sin límite de re- ensamblar la biodiversidad a fin de crear sinergismos útiles que doten a los agroecosistemas con la capacidad de mantenerse o volver a un estado innato de estabilidad natural (Altieri, 1999, p. 9).
Altieri, en uno de sus trabajos se refiere a la agroecología como un estudio holístico y no solo multidimensional, como lo hizo anteriormente y empieza a hablar de sistemas complejos.
La agroecología es el estudio holístico de los agroecosistemas, incluidos todos los elementos ambientales y humanos. Centra su atención sobre la forma, la dinámica y función de sus interrelaciones y los procesos en el cual están envueltas. Un área usada para producción agrícola, por ejemplo, un campo, es visto como un sistema complejo en el cual los procesos ecológicos que se encuentran en forma natural pueden ocurrir, por ejemplo:
ciclaje de nutrientes, interacciones predador-presa, competencia, simbiosis y cambios sucesionales (Altieri, 2002a, p. 28).
Según Altieri (2002b) la agroecología es algo más que las prácticas agrícolas y el desarrollo de agroecosistemas con dependencia mínima de agroquímicos e insumos de energía. Aunque es un conjunto de prácticas, también es una ciencia.
Como ciencia consiste en la aplicación de la ecología para el estudio, diseño y gestión de los agroecosistemas sustentables.
Para Stephen Gliessman el desarrollo sostenible no puede concebirse sin la agroecología, la cual definió de la siguiente manera en la primera edición del libro Agroecology: ecological processes in sustainable agriculture publicado en 1998:
“la aplicación de conceptos y principios ecológicos para el diseño y manejo de agroecosistemas sostenibles” (Gliessman, 2002, p. 13). En 2007, en otro trabajo lo definió casi de la misma forma, solo que cambió la palabra de
“agroecosistemas sostenibles” por “sistemas alimentarios sostenibles”
96 (Gliessman et al., 2007, p. 13). En el documento de 2007 incluyó la producción de alimentos y la interacción entre los productores y consumidores. Considera que el agricultor debe tener una visión más amplia y no solo limitarse a su unidad de producción, porque la producción agrícola va más allá, hay diversas partes interactuando entre sí, como los componentes ambientales, económicos y sociales, y los que derivan de éstos, como los culturales, tecnológicos y políticos.
Cree que es momento de una nueva revolución conceptual y metodológica que lleve a modelos de producción más sostenibles, nuevos diseños y manejos de agroecosistemas, nuevo tejido social que respalde la sostenibilidad de los sistemas de producción agrícola a nivel global (Gliessman et al., 2007).
En 2015, Gliessman respondió de la siguiente manera cuando le preguntaron a qué se refería exactamente cuando hablaba de agroecología:
La agroecología es sobre todo una forma de pensar. Es un enfoque sobre los factores necesarios para manejar y diseñar sistemas de producción que presenten todos los elementos de sostenibilidad. Es la utilización de los conocimientos ecológicos combinados con la aplicación de los recursos para mantener un crecimiento y desarrollo que no comprometa el futuro. De una manera más técnica podríamos decir que la agroecología es una disciplina que sienta las bases científicas de una agricultura ecológica, mediante la conjugación de las aportaciones de diferentes disciplinas para, a través del análisis de todo tipo de procesos de la actividad agraria en su sentido más amplio, comprender el funcionamiento de los ciclos minerales, las transformaciones de energía, los cambios biológicos, y las relaciones económicas, como un todo. Es decir, tiene una dimensión amplia e íntegra.
La agroecología, como sistema de análisis que es, desvela el funcionamiento ecológico para conseguir desarrollar una agricultura sostenible sin olvidar la equidad, es decir, el acceso igualitario de todas las personas a los medios de vida (Gliessman, 2015, p. 5).
97 Eduardo Sevilla-Guzmán, desde la sociología rural hace énfasis en la acción colectiva, organización comunitaria y conocimiento local. Sevilla sin matices sostiene que tanto el deterioro ecológico como el social tienen un responsable, el neoliberalismo actual. Al igual que Altieri, prepondera el conocimiento local de los campesinos e indígenas. A continuación, una de las primeras definiciones de agroecología de Sevilla.
La agroecología puede ser definida como el manejo ecológico de los recursos naturales a través de formas de acción social colectiva que presentan alternativas a la actual crisis civilizatoria. Y ello mediante propuestas participativas, desde los ámbitos de la producción y la circulación alternativa de sus productos, pretendiendo establecer formas de producción y consumo que contribuyan a encarar el deterioro ecológico y social generado por el neoliberalismo actual. Su estrategia tiene una naturaleza sistémica, al considerar la finca, la organización comunitaria, y el resto de los marcos de relación de las sociedades rurales articulados en torno a la dimensión local, donde se encuentran los sistemas de conocimiento (local, campesino y/o indígena) portadores del potencial endógeno que permite potenciar la biodiversidad ecológica y sociocultural.
Tal diversidad es el punto de partida de sus agriculturas alternativas, desde las cuales se pretende el diseño participativo de métodos endógenos de mejora socioeconómica, para el establecimiento de dinámicas de transformación hacia sociedades sostenibles (Sevilla-Guzmán y Woodgate, 1997).
Eduardo Sevilla ha integrado variables sociales para entender la dimensión entrópica de las afectaciones a los recursos naturales en los sistemas agrarios, sin dejar fuera la dimensión técnica. Porque queda claro que la parte técnica ha sido bien cubierta. El énfasis de Sevilla está en mostrar la necesidad de incluir junto al conocimiento científico las otras formas de conocimiento para poder enfrentar la crisis ecológica y social donde nos encontramos sumergidos, por eso se habla de una naturaleza pluriepistemológica de la agroecología. La
98 conceptualización de agroecología que ha tenido Sevilla a través de los años no ha tenido cambios importantes. A continuación, se presenta un fragmento de uno de sus trabajos sobre el tema publicado en 2013.
La Agroecología pretende la consecución del manejo ecológico de los recursos naturales para, mediante acciones locales endógenas, de naturaleza socioeconómica, construir sistemas agroalimentarios locales, y generar procesos de transformación y sustentabilidad social entre productores y consumidores. Su acción se articula con los movimientos sociales (que se enfrentan al neoliberalismo y la globalización económica capitalista) para generar procesos de desmercantilización y democratización del conocimiento; se pretende así incorporar a las parcialidades socioculturales ocultadas en plataformas de sustentabilidad; para elaborar participativamente procesos de transición agroecológica. Tales plataformas, que habrían de ser soportadas públicamente, elaborarían mandatos de representatividad social, para generar políticas públicas con tal fin (Sevilla-Guzmán, 2013, p. 85).
Han surgido diferentes iniciativas agroecológicas alrededor del globo terráqueo en los últimos cincuenta años. Al principio de su formalización se presentó muy sencilla con el objetivo de analizar fenómenos simples como la relación entre la maleza y las plagas con las plantas cultivadas. Pero con el tiempo su conceptualización se ha ido ampliando y complejizando, presenta una agricultura más imbricada con el medio ambiente, más equilibrada socialmente, más preocupada por la perdurabilidad o sostenibilidad a largo plazo (Guzmán, González y Sevilla-Guzmán, 2000). Además, más enfocada por el rescate y conservación de los conocimientos de los campesinos. Con el avance de la agroecología se habla del paradigma de la complejidad, de ir más allá de la transdisciplina, aunque aún quedan retos por superar (González, 2014).