II. LA CRISIS EN EL CAMPO MEXICANO: CAUSAS, EFECTOS Y LA NUEVA
2.4. El sector primario y las sociedades rurales, los principales efectos
28
2.4. El sector primario y las sociedades rurales, los principales
29 rentables en los últimos 26 años, los que se han beneficiado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Porque el TLCAN, ahora T-MEC, solo ha favorecido a los medianos y grandes productores de estos cultivos mencionados (Olmedo-Carranza, 2009). También productos como el café o la caña de azúcar ocupan un lugar relevante, aunque en descenso. Mientras que los cereales (maíz, trigo, sorgo, soja, arroz) y los cultivos industriales (caña de azúcar, tabaco, café y algodón) han ido a la baja con su productividad y en el caso del maíz, alimento básico del país, cada vez depende más de las importaciones (Moreno-Saenz, González-Andrade y Matus-Gardea, 2016). Por ello, es urgente sacar del T-MEC a los granos básicos como el maíz, trigo, frijol, sorgo, soja y arroz, porque los nacionales están en desventaja con los productores fuertemente subsidiados de Estados Unidos y Canadá, especialmente los pequeños productores.
Figura 2. Participación del sector primario en el PIB en porcentaje, 1993-2019.
Fuente: INEGI, 2020.
Asimismo, la industria alimentaria y la industria de las bebidas y del tabaco superan con el 33% a la actividad agrícola, ganadera y pesquera o sea el campo ha generado mayores condiciones económicas al generar un valor añadido en la continuidad de sus procesos a través de la industria de la alimentación. Por
0.00 0.50 1.00 1.50 2.00 2.50 3.00 3.50 4.00
1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Porcentaje (%)
30 ejemplo, en los resultados del PIB anual de 2019, la industria alimentaria aportó
$685,787 millones de pesos y la industria de las bebidas y del tabaco $173,986 millones de pesos. Mientras la agricultura, ganadería y pesca $572,681 millones de pesos (INEGI, 2020).
Por su parte, las sociedades rurales tienen diversas funciones, a pesar de los debates sobre el incremento en la importación de granos básicos como el maíz (González, 2018), aún tienen un papel preponderante en la producción de alimentos de la actividad agropecuaria y pesquera. Específicamente, Robles (2016) expone en su trabajo que la pequeña unidad de producción agropecuaria y forestal (< 5 ha) predomina en el campo nacional, porque produce una parte importante de los alimentos. A pesar que la pequeña agricultura no cuenta con las mejores condiciones para producir, el Censo Agrícola, Ganadero y Forestal de 2007 mostró que siete de cada diez productores que siembran maíz (blanco o amarillo) y seis de cada diez productores de frijol tiene menos de 5 hectáreas (INEGI, 2008).
El minifundio se ha incrementado como uno de los resultados de las reformas al agro de 1992. Aunque éste se relaciona directamente con la pobreza y se señala como una limitante para el desarrollo rural, la solución a los problemas del campo no se encuentra en su eliminación, más bien se trata de promover el minifundismo para que logre un nivel productivo e ingresos que traigan bienestar para los campesinos, sus familias (Warman, 2001).
A través de los años la población rural y la actividad agrícola han ido reduciendo su participación. En la primera mitad del siglo XX la mayoría de los mexicanos vivía en la zona rural (ver figura 3). Por ejemplo, en los treinta el 66.5% de la población habitaba en la ruralidad, en los cuarenta el 65 y en los cincuenta el 57.4%. Además, en aquella época la agricultura era una actividad que destacaba a nivel nacional, en 1969 Rodolfo Stavenhagen (1996) escribió que los países subdesarrollados eran países agrarios, no tanto porque la población rural predominaba, más bien porque sus economías se basaban principalmente en la
31 agricultura. Incluso, el tamaño del sector agrícola se tomaba como un indicador para determinar su estatus de país subdesarrollado.
Figura 3. Población total, urbana y rural en México (1930-2015).
Fuente: INEGI, 2011; INEGI, 2016.
Además, las tasas de pobreza de las zonas rurales son más altas que la de las zonas urbanas. Hay un evidente abandono al campo, lo que obliga la emigración de su población, a vender o rentar sus tierras a un bajo precio, o aumentar la pluriactividad y la feminización de las actividades agrícolas al incorporarse más mujeres a las labores productivas, sustituyendo a los hombres que migraron.
Aunque esta última es considerada una de las peculiaridades de los campesinos de toda la vida, históricamente los campesinos han practicado en diferentes periodos del año la agricultura, la pesca, la silvicultura, la apicultura o las artesanías y la construcción.
La migración campo-ciudad es un fenómeno que tiene sus orígenes desde los sesenta. Algunos emigran a Estados Unidos, otros se quedan en las ciudades mexicanas y existe un grupo, especialmente de Guerrero, Oaxaca y Chiapas que se van con todo y familia a trabajar como jornaleros agrícolas en los campos del noroeste del país, con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Sin
Población total
Población urbana
Población rural
0 20 40 60 80 100 120 140
1 9 3 0 1 9 4 0 1 9 5 0 1 9 6 0 1 9 7 0 1 9 8 0 1 9 9 0 2 0 0 0 2 0 1 0 2 0 1 5
POBLACIÓN (MILLONES)
32 embargo, se han documentado violaciones a sus derechos laborales y en algunos casos discriminación (Ortíz, 2007).
Como un resultado de la migración, se encuentra el envejecimiento gradual de la población rural. Específicamente de los productores, el 76% se encuentra arriba de los 45 años de edad: el 37.8% tiene entre 46 y 60 años, el 28.8% están entre 61 y 75, y 9.8% supera los 76 (INEGI, 2018). Para Warman (2001), la edad avanzada de los campesinos los ha hecho conservadores y resistentes a los riesgos e innovaciones.
Las sociedades rurales se han ido diversificando, las actividades no agrícolas cada vez representan más el sustento de los hogares de estas zonas. Además, las remesas han pasado a ser la principal fuente de ingreso en estos hogares, los cuales complementan con programas productivos o de protección social (INEGI, 2018). En 2020, a pesar de la pandemia, fue un año con un alto crecimiento del ingreso para el país como resultado del envío de las remesas.
La pobreza y marginación también ha golpeado fuertemente al campo. Aunque existen diferentes tipos de pobreza, en 2018 se estimó que el 55.3% de la población rural vivía en condiciones de pobreza, mientras que en la urbana sólo el 37.6% (CONEVAL, 2019). Además, en el campo también viven pobreza alimentaria, es decir, cuando hay carencia por acceso a la alimentación, considerada como una de las más crueles. El problema de alimentación es más agudo en su mayoría en la población indígena y rural que habita en la región sur del país. La Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares en 2012 estimó que casi una tercera parte de la población indígena y casi un tercio de la población rural sufre de carencia alimentaria (INEGI, 2013). Lo anterior es el resultado del régimen agroalimentario mundial que tiene el control de la provisión de los alimentos.
El tema del acceso a educación, salud y servicios es otro de los aspectos que ha estado en discusión en los diferentes foros sobre los derechos y calidad de vida de la población rural (ver cuadro 1). Por ejemplo, en 2013 solamente el 31 por
33 ciento de las localidades rurales contaban con preparatoria, ninguna con hospital, se limitaban a centros de salud o clínicas que tenían cobertura del 70.3 por ciento.
Cuadro 1. Acceso a servicios en las comunidades rurales. México, 2013.
Fuente: CONEVAL, 2015.
En 2018 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), publicó el trabajo México rural del siglo XXI. Se presentan una serie de datos que describen las condiciones sociales y económicas en que se encuentra esta porción de la población mexicana; inicia mencionando que el papel de la mujer rural ha ido adquiriendo relevancia y lo ejemplifica mencionando que el 18% de los terrenos agrícolas se encuentran en propiedad de mujeres, en comparación con el 1% de hace treinta años. Las mujeres tienen un papel protagónico en la comunidad y el hogar,
SERVICIOS TOTAL DE LOCALIDADES (%) Porcentaje de localidades con escuelas del nivel
Preescolar 96.4
Primaria 97.3
Secundaria 77.5
Preparatoria 31
Porcentaje de localidades con servicio de salud del tipo
Hospitales 0
Centros de salud/Clínicas 70.3
Médicos/Enfermeros 25.2
Farmacias 36
Clínicas/Consultorios privados 16.2
Porcentaje de localidades con servicios financieros del tipo
Bancos 1.8
Cajeros automáticos 3.6
Cajas de ahorro 2.7
Prestamistas informales 19
Porcentaje de localidades con servicios gubernamentales del tipo
Tienda DICONSA 56.8
Oficina SAGARPA (CADER) 7.2
Porcentaje de localidades con servicios privados varios
Tianguis 21.6
Hoteles, posadas, restaurantes y loncherías 38.7
Talleres y otros servicios 4.5
Porcentaje de localidades con servicios de comunicación del tipo
Caseta telefónica 42.3
Señal para celular 68.5
Internet 55
34 porque están a cargo del cuidado y educación de los niños, de las actividades domésticas, agropecuarias y artesanales. Sin embargo, todavía no se logra la equidad entre hombres y mujeres, por ejemplo, son minoría las que han logrado conseguir algún cargo en la comunidad o ejido, y todavía el índice educativo en hombres es más alto que en mujeres. La migración, preferentemente masculina, va dejando la agricultura y la ganadería familiar cada vez más en manos de las mujeres (FAO, 2018a).
En materia de organización, el sector agrícola se encuentra rezagado, solamente 10.2% de los hogares rurales se organizan para vender sus productos, lo cual llevan a cabo mediante asociaciones agrícolas locales (CONEVAL, 2015).
Algunos desconfían de este tipo de organizaciones porque han tenido o han sabido de malas experiencias y prefieren realizar las ventas por cuenta propia.
También es común que se organicen con familiares o vecinos de la comunidad para sus ventas, pero no forman oficialmente alguna organización.
En los últimos años algunas sociedades rurales han sido golpeadas de diferentes formas por el crimen organizado y por los megaproyectos de empresas de fractura hidráulica o fracking, mineras, eólicas o construcción de carreteras o vías de tren como el controvertido Tren Maya en la Península de Yucatán. En el caso de los proyectos o megaproyectos de energía eólica en la región del Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca, se ha demostrado que ha traído efectos negativos para los pobladores locales, puesto que la política energética expansiva de México entra en conflicto con los derechos de los indígenas, ocasionando la violación de los derechos de los locales porque se llevan a cabo tácticas de negociación injustas (Hamister, 2012). Además, se han documentado casos donde alguna de estas empresas contrata los servicios del crimen organizado para intimidar a los pobladores locales que están en contra del desarrollo de su proyecto.
35