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La práctica deportiva en los adolescentes

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CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO

2.2 Fundamento teórico

2.2.3 La práctica deportiva en los adolescentes

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No existen estudios previos que hayan intentado indagar en los perfiles motivacionales dentro de centros deportivos municipales desde el punto de vista de la autodeterminación.

Esta investigación, por lo tanto, debe ser vista como exploratoria. Aún así, la hipótesis planteada ha perseguido comprobar que existirían dos perfiles motivacionales, el primero más auto determinado, mientras que el segundo sería de una motivación moderada, abarcando usuarios con niveles más altos de desmotivación y motivación externa, y puntuaciones más bajas de conductas adaptativas.

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importante, de poco sirve si ello no se ve reflejado en la participación e involucramiento en tales prácticas; por eso, muchas investigaciones incluyen entre sus objetivos conocer cuáles son las causas por las que los adolescentes escolares y no escolares participan o abandonan la práctica.

De los estudios revisados (entre otros, Casimiro, 1999; Castillo y Balaguer, 2001; Edo, 2001, García-Ferrando, 1997, 2001; Piéron, 2002; Piéron y otros, 1996; Rodríguez-Allen, 2000; Ruiz-Juan, García-Montes y Hernández- Rodríguez, 2001; Torre, Cárdenas y Girela, 1997) podemos extraer las siguientes consideraciones acerca de los motivos de participación de los adolescentes: en general, las principales causas de motivación se relacionan con la salud, la diversión, el gusto por la actividad y la forma física; en menor medida se suelen señalar argumentos como el hacer amigos, la aprobación social, mantener la línea, demostrar competencia, el gusto por la competición y liberar tensiones.

Las principales razones para no practicar o para abandonar la práctica suelen ser la falta de tiempo, la pereza, el cansancio y la escasez de instalaciones;

algunos jóvenes también manifiestan querer probar otras tareas, la falta de interés y el poco gusto por la actividad (García-Ferrando, 2001). En algunos trabajos se especifica claramente que el principal argumento es la falta de tiempo debido a los estudio. Lo cierto es que la población generalmente usa cierto tiempo o parte de su tiempo libre para hacer o practicar deporte. El tiempo libre se ha convertido en las últimas décadas en una parte cada vez más importante de nuestras vidas, en virtud de los cambios producidos en el modelo de organización del trabajo y la familia. Además, no hay que olvidar

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que el deporte es parte inseparable de un campo más amplio de actividades sociales, que son las actividades de ocio y tiempo libre. En consecuencia, su comprensión ha de realizarse en este marco.

El tiempo libre es una dimensión temporal conformada por connotaciones y características variables. Evidentemente, hay aspectos distintivos de esta dimensión que son atemporales, como el hecho de que consiste en la realización de actividades no vinculadas a nuestra principal ocupación laboral, las prácticas de ocio, actividades de diversa naturaleza como la lectura o la música, la participación en asociaciones no lucrativas, los viajes turísticos o la práctica del deporte.

Otro ámbito que ha ejercido influencia en la transformación del tiempo libre es el cambio producido en el sistema familiar. En los últimos años, el aumento de familias monoparentales, motivado por el acceso de la mujer al mercado laboral y, sobre todo, por la pérdida de importancia de los paradigmas culturales de corte tradicional; ha derivado, en el marco de las anteriores circunstancias, en una mayor sobrecarga de tiempo dedicado a labores domésticas entre las escasas personas que conforman los nuevos modelos familiares, viéndose significativamente reducido el tiempo disponible para el disfrute de actividades de ocio.

Las propias formas de ocio han cambiado en las últimas décadas. A las tradicionales actividades que ocupaban este tiempo (estar con la familia, ver la televisión, escuchar música, ver deporte, practicar deporte, estar con los amigos, salir de excursión, etc.) se le unen ahora otras muchas vinculadas al uso de las nuevas tecnologías, lo que se entiende por “ocio digital” (navegar

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por Internet, chatear, enviar SMS, etc.) y a las nuevas pautas de consumo (comprar en los centros comerciales). Muchas de estas otras nuevas actividades de ocio pueden ser calificadas a todas luces como actividades sedentarias.

Tal es así que hay especialistas que las tachan con los apelativos de “ocio sedentario” y “ocio pasivo”, lo que se suma a unos hábitos de trabajo ya por sí carentes de ejercicio físico, contribuyendo a alimentar un estilo de vida eminentemente sedentario en la sociedad peruana.

En lo que respecta al estudio de los factores contextuales y familiares como predictores de práctica deportiva, a raíz de la literatura consultada, globalmente, podemos afirmar sobre la actividad físicodeportiva extraescolar que pese a que existe una proporción considerable de personas que realizan actividades físicodeportivas extraescolares regularmente, las proporciones de jóvenes inactivos son bastante elevadas y el porcentaje de participación diaria es pequeño; el número de horas de práctica extraescolar se sitúa en torno a tres horas semanales; la tasa de abandono de la actividad física y deportiva es bastante alta; no obstante, se aprecia una clara intención de volver a practicar en el futuro; los chicos son físicamente más activos que las chicas (practican ejercicio físico y deporte con mayor frecuencia, intensidad y duración) y también presentan índices menores de abandono.

Este panorama, al parecer desalentador, hace entrever que la familia no se constituye como un agente de promoción de deporte y de actividad física en los adolescentes.

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El estudio de las diferencias existentes entre personas del género femenino y masculino está cada día más documentado. A raíz de la revisión de varios estudios ya indicaba hace años que “el aumento de la práctica deportiva de las mujeres en los últimos años se ha acelerado, tanto en el deporte recreativo como en el de alta competición”, por eso, es importante evaluar cómo se va desarrollando esta tendencia en las chicas.

Otra cuestión interesante y relacionada directamente con el pensamiento y el género es la relativa a los estereotipos que, como se señalan unen lo masculino y lo femenino a una serie de rasgos de identidad, relacionando por ejemplo lo masculino con la competitividad, la agresividad y la independencia y lo femenino con la sumisión, el orden o la pasividad, influyendo claramente en los comportamientos de las personas. A este respecto indican que uno de los estereotipos más resistentes al cambio es el considerar que hay deportes más apropiados para las mujeres y otros que lo son para los hombres y que esto favorece al género masculino en el ámbito de la actividad física y el deporte. En la investigación llevada a cabo por Torres J.(1997) y otros se constata que “los estereotipos de género relacionados con la actividad física y el deporte siguen estando muy presentes en los niveles de Educación Primaria y Secundaria...” como ejemplo, podemos destacar que se percibe que ciertas actividades físicodeportivas son específicas de género (se sigue vinculando a los chicos con actividades de fuerza, riesgo, etc. y a las chicas con actividades de ritmo, expresión, etc.). En este sentido concluyen también a raíz de su estudio que la tradicional división entre deportes

“masculinos” y “femeninos” está menos acentuada y que existe un grupo

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mayor de actividades que son aceptadas por ambos géneros, aunque este hecho se debe principalmente a un acercamiento de las alumnas hacia lo considerado clásicamente como “masculino”. Otro detalle interesante de este trabajo es que las chicas o chicos que vencen estas barreras tradicionales respecto al tipo de práctica realizada sufren comentarios despectivos y sexistas por parte de personas de su entorno.

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