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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DEL PERÚ

FACULTAD DE EDUCACIÓN

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CLIMA FAMILIAR DEPORTIVO EN HOGARES DE LOS ALUMNOS DEL PRIMER GRADO DE SECUNDARIA DEL COLEGIO

EMBLEMÁTICO “SAN JOSÉ DE JAUJA”

- - -

T E S I S

PRESENTADA POR

Bach. BLAS ASTO, Janet Evelyn

PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE:

LICENCIADA EN PEDAGOGÍA Y HUMANIDADES ESPECIALIDAD: EDUCACIÓN FÍSICA

HUANCAYO - PERÚ

2012

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ASESOR:

Lic. Ps. Javier Bautista Soto

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A Dios por darme unos padres y hermanos maravillosos quienes me apoyaron material y espiritualmente para la culminación del presente trabajo de investigación

Janet e Hilda

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iv RESUMEN

Clima familiar deportivo en los hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del colegio emblemático “San José” de Jauja

Autores: - Janet Evelyn Blas Asto

- Hilda Marleni Balvín Huarcaya

El objetivo central de estudio fue determinar si existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres.

El problema estuvo formulado del siguiente modo: Existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en los hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres.

La hipótesis contrastada señalaba que Si existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en los hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres.

El diseño metodológico creado para abordar los objetivos y verificar las hipótesis planteadas se ha basado en la metodología descriptiva. La investigación se caracteriza por ser una Investigación Básica de carácter cuantitativo de nivel descriptivo con un diseño descriptivo – comparativo, en una muestra accesible conformado por 100 padres de familia (45 varones y 55 mujeres) de los alumnos del primer grado de secundaria del colegio emblemático “San José” de Jauja. Para la medición de la satisfacción frente a la enseñanza empleamos la técnica de medición psicométrica a través de una Escala de Clima Familiar deportivo y los datos fueron procesados a través de la estadística porcentual y la Prueba de la Ji Cuadrada.

Se logró determinar que las variaciones del clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del colegio emblemático “San José” de Jauja están dadas en función a factores como el sexo, carga familiar, grado de instrucción y edad de los padres de familia estudiados y que estas variables sociodemográficas son factores asociados significativamente al clima familiar deportivo de estos hogares.

Palabras Clave: Clima familiar, clima familiar deportivo, institución educativa, alumnos.

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INTRODUCCIÓN

SEÑORES MIEMBROS DEL JURADO:

Presentamos ante ustedes el trabajo de investigación titulado: Clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del colegio emblemático “San José” de Jauja, con el buscamos optar el título profesional de Licenciada en Pedagogía y Humanidades en la Especialidad de Educación Física.

El estudio de la familia y la escuela como contexto de actuación que inciden en la educación y desarrollo de la personalidad del alumno y el sistema de relaciones que entre éstos se establece en el marco específico de nuestra realidad, constituye un reto y una necesidad de permanente preocupación para la comunidad educativa en general.

El clima familiar deportivo comprende una serie de comportamientos y actitudes más o menos positivas que padres y madres mantienen hacia el deporte y la actividad física en general, y la actividad físico-deportiva de sus

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hijos en particular; condicionando la forma de entender y vivir el deporte de éstos. Así, el clima familiar deportivo está generalmente vinculado con ciertas características de la experiencia deportiva de los adolescentes /alumnos, como el valor e importancia asignado a este tipo de actividades y porque no con nivel de compromiso con las mismas.

Uno de los papeles principales que el clima familiar deportivo atribuye a los padres y madres es el de proveedores de experiencias deportivas. Se valora su propia actividad físico-deportiva, la importancia dada a su actividad y la de sus hijos, y los materiales y situaciones físico-deportivas que proporcionan a éstos. Al posibilitar o no el contacto directo o indirecto de los adolescentes/alumnos con el deporte y la actividad física, no sólo facilitan o no el acceso a los mismos e incrementan o no su nivel de participación, sino que transmiten mensajes de valoración directa e indirecta de estas actividades. Esta valoración tiene repercusión en el valor que los alumnos y las alumnas adolescentes le atribuyen a la actividad físico-deportiva, con las consecuencias directas que esta valoración tiene sobre su propia actividad y su formación. Más aún, proporcionando momentos de ejercitación, padres y madres permiten también que los adolescentes evalúen, pongan en práctica y mejoren sus capacidades, habilidades y destrezas alimentando un círculo de beneficios potenciales y reales sobre la salud física y psicológica de quienes la practican.

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, el problema que abordamos fue:

¿Existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en los hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres?.

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El objetivo central fue determinar si existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres.

La hipótesis del estudio planteaba que si existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres.

El presente informe final se estructura del siguiente modo:

En el capítulo I: se presenta la caracterización y fundamentación del problema, formulación del problema, los objetivos, la justificación e importancia y planteamos las limitaciones del estudio.

En el capítulo II: se aborda los antecedentes del estudio, el fundamento teórico del estudio y se plantea la hipótesis en torno al cual giró el estudio.

En el capítulo III: se especifica el diseño metodológico del cual se desarrolló el tipo de investigación, método, diseño de la investigación, población y muestra, técnicas e instrumentos y la técnica de procesamiento de información.

En el capítulo IV: presentamos y analizamos los resultados del estudio. En la última parte formulamos las conclusiones y sugerencias del estudio.

Finalmente, expresamos nuestro agradecimiento al Lic. Ps. Javier Bautista Soto, por su tiempo y orientaciones al presente estudio.

LAS AUTORAS

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viii Í N D I C E

Pág.

Portada i

Asesor ii

Dedicatoria iii

Resumen iv

Introducción v

Índice general viii

CAPÍTULO I

PLANTEAMIENTO DEL ESTUDIO

1.1 Fundamentación del problema 11

1.2 Formulación del problema 14

1.3 Objetivos de investigación 15

1.3.1 Objetivo general 15

1.3.2 Objetivos específicos 15

1. 4 Justificación e importancia 16

1.5 Limitaciones 17

CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO

2.1 Antecedentes 18

2.2 Fundamento teórico 45

2.2.1 Modelo teórico de la socialización basado en el deporte 45 2.2.2 Teoría de la autodeterminación y la práctica deportiva 52 2.2.3 La práctica deportiva en los adolescentes 60

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2.2.4 Deporte, salud y calidad de vida 65

2.2.5 Salud, estilo de vida saludable y deporte 68 2.2.6 Factores contextuales y práctica del deporte 85 2.2.7 Significación social actual del deporte y la actividad física 87

2.2.8 El clima familiar deportivo 92

2.3 Hipótesis de investigación 97

2.3.1 Identificación de variables 97

2.3.2 Escala de medición de la variables de estudio 97 CAPÍTULO III

DISEÑO METODOLÓGICO

3.1 Tipo de investigación 99

3.2 Nivel de investigación 99

3.3 Diseño de investigación 100

3.4 Población y muestra 101

3.5 Técnica e instrumento de acopio de datos 101

3.6 Técnica de procesamiento de datos 102

CAPÍTULO IV

PRESENTACIÓN, ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS

4.1 Análisis descriptivo del clima familiar deportivo 104 4.1.1 Análisis descriptivo del clima familiar deportivo, según sexo 104

4.1.2 Análisis descriptivo del clima familiar deportivo, según carga familiar

106

4.1.3 Análisis descriptivo del clima familiar deportivo, según grado de instrucción

108

4.1.4 Análisis descriptivo del clima familiar deportivo, según edad 111 4.2 Análisis comparativo del clima familiar deportivo 113

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x

4.2.1 Análisis comparativo del clima familiar deportivo, según sexo 113 4.2.2 Análisis comparativo del clima familiar deportivo, según carga

familiar

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4.2.3 Análisis comparativo del clima familiar deportivo, según grado de instrucción

119

4.2.4 Análisis comparativo del clima familiar deportivo, según edad 123

CONCLUSIONES 127

SUGERENCIAS 129

BIBLIOGRAFÍA 130

ANEXOS 134

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11 CAPÍTULO I

PLANTEAMIENTO DEL ESTUDIO 1.1 Fundamentación del problema

En la literatura actual se advierte que son diversos los factores que inciden en la iniciación de los adolescentes en la práctica deportiva.

Para numerosos investigadores la familia juega un rol eminentemente socializador de gran impacto en la inicialización de los hijos en el deporte. Según Kamin y Olisky (2000) los padres pueden actuar respecto a la práctica deportiva del hijo de dos modos: o bien mostrando conductas de apoyo y no interferencia, o bien de un modo autoritario y causando tensiones. De este modo, la influencia paternal, el clima creado, puede afectar al placer sentido por los hijos en el deporte y a cómo perciban los hijos el significado y el valor de la participación deportiva. La familia puede ofrecer un clima de apoyo, estímulo y afecto, o bien puede generar un ambiente estresante

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cargado de expectativas poco realistas y reglas excesivamente rígidas (Peiró, 1997). Varios estudios han advertido sobre los efectos negativos de la presión paternal y las reacciones afectivas y evaluativas de los padres hacia unos resultados pobres en la ejecución deportiva de los hijos, sobre la asociación existente entre la falta de apoyo paternal a la participación deportiva, y las respuestas emocionales negativas de los hijos y la percepción de estrés por parte de éstos.

Una constante en los diferentes enfoques de la investigación sobre la familia es el reconocimiento de su importancia en la socialización de los hijos. En el seno familiar adquirimos los valores, creencias, normas y formas de conducta apropiados a la sociedad. Así, la familia, como primer grupo social al que pertenecemos, nos va mostrando los diferentes elementos distintivos no solo de la cultura en general sino también de la cultura deportiva particularmente;

nos enseña qué es lo valioso, qué normas deben seguirse para ser un miembro de la sociedad y qué parámetros van a determinar el éxito social de una persona. (Musitu y Cava, 2001). Sin embargo, el niño no actúa en dicho proceso como un sujeto pasivo puesto que la socialización es un proceso interactivo mediante el cual se transmiten los contenidos culturales que se incorporan en forma de conductas y creencias a la personalidad de los seres humanos.

En el ser humano, el proceso de socialización depende inicialmente de la familia y de la escuela, estos escenarios inciden desfavorablemente en la

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práctica deportiva en la medida en que se observa poco estímulo por parte de sus agentes socializadores para motivar el ingreso a prácticas deportivas.

Durán, L. (2006) planteaba que cuando el adolescente practica intensamente un deporte, el rol del padre como agente socializador sufre un deterioro en beneficio de los iguales y de la comunidad; sin embargo, el padre todavía conservaba su principal influencia socializadora. Este rol protagonista del padre es también sostenido por las aportaciones de Greendorfer y Lewko (2001) y Sage (1997) que informaron que son los padres, en especial el padre, los agentes socializadores que mayor influencia tienen en la iniciación deportiva del niño. También McElroy y Kinkendall (2006) llegaron a la conclusión de que los padres eran los otros significativos con mayor influencia en la formación de actitudes hacia el éxito (ganar) y en el desarrollo de habilidades físicas en los chicos. En las chicas esta influencia era menor.

Al parecer, la práctica deportiva de los jóvenes y adolescentes de nuestro medio es un hecho que está fuertemente mediatizado por las posibilidades que el ambiente social ofrezca en términos de refuerzos y oportunidades para el aprendizaje de habilidades físicas, de implicación con la práctica deportiva y de adopción de un estilo de vida sano. Desde una perspectiva sociológica, según García, Lagardera y Puig (1998), se han desarrollado dos aproximaciones a las relaciones entre familia, deporte y socialización: la primera aproximación entiende la socialización deportiva como el proceso por el cual la cultura deportiva es adquirida por los sujetos (la socialización en el deporte). La segunda se refiere al modo en que la cultura deportiva

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facilita mecanismos y recursos para integrarse de un modo eficaz en la sociedad; es decir, la socialización a través del deporte, que entiende el deporte como un vehículo para el aprendizaje social y para la adquisición de habilidades necesarias para la participación efectiva en el ámbito social, político y económico.

Desde una perspectiva psicosocial, a estas líneas de investigación se ha añadido una tercera (Peiró, 1997) que es la socialización fuera del deporte, referida a aquellas influencias que hacen que una persona abandone la práctica deportiva, tanto en deportistas profesionales como en niños, como consecuencia del envejecimiento y el sedanterismo , por la influencia de aspectos motivacionales, orientaciones de meta y competencia y por la influencia negativa recibida de la familia, los adultos y otros significativos (citados por McPherson y Brown, 2007, p. 232).

Bajo estos argumentos buscamos investigar el tema del clima familiar deportivo como aspecto psicosocial importante y fuente de iniciación en la práctica deportiva en un grupo de estudiantes secundarios de nuestro medio.

1.2 Formulación del problema

¿Existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres?

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15 1.3 Objetivos de investigación

1.3.1 Objetivo General

Determinar si existen diferencias significativas en el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja” según sexo de los padres, carga familiar del hogar, grado de instrucción y edad de los padres.

1.3.2 Objetivos específicos

Caracterizar y comparar el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja, según sexo de los padres.

Caracterizar y comparar el clima familiar deportivo clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja, según carga familiar en el hogar.

Caracterizar y comparar el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja, según el grado de instrucción de los padres.

Caracterizar y comparar el clima familiar deportivo en hogares de los alumnos del primer grado de secundaria del Colegio Emblemático “San José de Jauja según edad de los padres.

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16 1.4 Justificación e importancia

El tema de estudio que se abordó se basa en el postulado fundamental que la familia como agente socializador que es juega un rol importante y trascendente en la iniciación en el deporte de los miembros que la integran.

Por ello, es necesario contar con un estudio diagnóstico sobre las percepciones que tienen los estudiantes con respecto al clima familiar deportivo para ver en qué medida estos hogares se convierten en factores que apoyan o dificultan la iniciación en el deporte de los hijos.

Así, la revisión de algunas investigaciones actuales en torno a la práctica del deporte y de la actividad física tanto dentro como fuera del contexto escolar, nos lleva plantear algunas líneas y preferencias de abordaje de esta temática.

Así, algunos de ellos enfatizan sus esfuerzos para analizar la participación y los motivos de práctica, otros buscan indagar sobre los obstáculos, la no participación y sus motivos, otros en cambio prefieren estudiar el abandono y sus motivos y, algunos de ellos abordan las concepciones y pensamientos sobre el deporte y género (estereotipos). Sin embargo, fácilmente nos damos cuenta que casi ninguno de ellos analiza a la familia y el clima familiar como parte importante en la promoción del deporte y de las actividades físicas y recreativas.

Para nadie es desconocido que la práctica regular de actividad física y deportiva contribuye al bienestar y calidad de vida en nuestra sociedad y existe una concepción generalizada de la relación directa entre la práctica de la actividad física y los efectos beneficiosos que proporciona para la salud.

Una práctica de actividad físico-deportiva realizada bajo unos determinados parámetros de frecuencia, intensidad y duración está encuadrada dentro de los

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modelos o estilos de vida saludables. Sin embargo, investigaciones norteamericanas y europeas de corte sociológico han constatado últimamente un descenso progresivo de la práctica físico-deportiva desde la etapa escolar, acentuándose de manera alarmante en la adolescencia (García, 1998), atribuyéndose a los hogares y las familias como agentes que no promueven ni incentivan estas prácticas, constituyéndose en factores altamente condicionantes y causales de este fenómeno. La mayoría de las investigaciones sociológicas destacan unos índices muy bajos de participación en la práctica de actividad físico-deportiva que no está siendo amortiguada adecuadamente por la familia como núcleo esencial de los seres humanos. Este panorama evidencia fácilmente que la práctica deportiva no constituye en valor importante en la vida cotidiana y familiar de las personas, emergiendo más bien estilos y modelos de comportamientos y culturas exentas de actividades saludables y benéficos para el hombre.

El estudio que realizó sirve de base para futuras investigaciones y permite, a partir de sus hallazgos, generar programas correctivos.

La importancia metodológica del estudio se traduce en la adaptación y validación de la escala de clima familiar deportivo para su uso en posteriores investigaciones en nuestro medio.

1.5 Limitaciones

- Difícil acceso a las fuentes empíricas.

- El estudio solo se realizó en un nivel descriptivo, no se busca alcanzar una explicación causal de los factores asociados al clima familiar deportivo.

- Los resultados se supeditan a la representatividad de la muestra.

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CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO 2.1 Antecedentes

Lorena Revuelta e Igor Esnaola (2011) estudiaron el clima familiar deportivo y autoconcepto físico en adolescentes de España. En este estudio se analizaron las relaciones entre las actitudes, valores e intereses familiares percibidos sobre la actividad físico-deportiva en general y de los hijos e hijas en particular, la autopercepción física y la actividad físico-deportiva realizada por los adolescentes. Participaron en el estudio 355 adolescentes de entre 12 y 22 años de las comunidades autónomas vasca y cántabra, a quienes se administraron el Cuestionario de Clima Familiar Deportivo y el Cuestionario de Autoconcepto Físico. Los resultados indican que un clima familiar deportivo favorable se relaciona con un autoconcepto físico más elevado y con una mayor frecuencia de actividad físico-deportiva. Así mismo, aparecen diferencias en cuanto al clima familiar deportivo en función del sexo de los participantes. Las chicas percibieron climas menos favorables que los chicos y se advirtieron diferencias a este respecto en función del sexo del resto de

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hijos e hijas de la unidad familiar. Los hijos de familias en las que sólo había chicos percibieron climas familiares deportivos más positivos que aquellos pertenecientes a familias en las que había chicos y chicas, siendo las percepciones más desfavorables las de las chicas que sólo tenían hermanas o eran hijas únicas.

Coakley (1987), en un estudio de corte longitudinal realizado en muestras de Baja California han señalado la relación existente entre estatus social familiar y práctica deportiva. Aquellas familias con bajo estatus socioeconómico sufren limitaciones en el acceso a los equipamientos deportivos y en el tipo y número de deportes accesibles. Por otra parte se encontró que la clase social influía sobre las expectativas y actitudes que los padres mantenían hacia el deporte de los hijos. Así, las familias de clases bajas entienden que el deporte es una oportunidad para que sus hijos aprendan a responder a la disciplina, mientras que las clases medias lo interpretan como una oportunidad para que sus hijos aprendan las habilidades deportivas y para desarrollar las habilidades necesarias para el trabajo en equipo. Por ello, se puede concluir que las actitudes paternales hacia la práctica deportiva de los hijos varían en función del grupo socio-cultural y del sexo de los hijos. Además, con una muestra de 1041 adolescentes se señalaron que las actividades familiares (trabajo y disponibilidad de tiempo de ocio) aparecían como una importante barrera a la práctica deportiva de los hijos. En consecuencia, la familia ofrece al socializando una determinada orientación hacia el deporte mediante un sistema de disposiciones y predisposiciones. García Ferrando (1996) realizó una investigación que tenía por objeto conocer el perfil sociológico de los

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deportistas olímpicos. Una cuestión relevante a dicho perfil era el conocer quién era la persona que había ejercido un mayor estímulo e influencia en la iniciación deportiva de los 93 deportistas olímpicos que componían su muestra. Según dicho estudio, las figuras que ejercieron una influencia determinante fueron en primer lugar los padres, siendo el padre más significativo que la madre, los amigos, el entrenador, los hermanos, profesores y otros (medios de comunicación, directivos deportivos, etc) fueron, en orden decreciente de importancia, las fuentes que iniciaron a los deportistas olímpicos en la práctica deportiva. Para García (1993) los tres predictores más poderosos de la práctica deportiva de los hijos, y que interactúan entre sí, son los hábitos deportivos de los padres, en especial de la madre, la importancia otorgada a la Educación Física escolar (profesor) y la existencia de un ambiente agradable y divertido.

En Colombia, Jauregui Valentina (2008), investigó en mujeres los iniciadores más significativos que conllevan a la práctica deportiva. Es así que de 141 mujeres deportistas, el 61% declaran que nadie las motivó a practicar deporte, mientras 40% reconocen haber sido motivadas por alguna persona entre los cuales se destaca un 16% correspondiente a los amigos; mientras que las figuras familiares se distribuyen así: 7.0% el padre, 6.0% los hermanos, 5.0%

la madre y el 1.4% al novio / esposo. Por su parte, otras personas relacionadas con instituciones educativas parecen ejercer menor influencia, entre los cuales se encuentran los profesores con un 1.4%, los entrenadores con 1.4% y el equipo con 0.7%. Estos datos indican la débil función iniciadora de la práctica deportiva por parte de los agentes de socialización primarios, al

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parecer por la reproducción de imágenes tradicionales que impiden el acceso de las mujeres al deporte, mientras que los imaginarios que ofrece el grupo de pares o amigos permiten mayor motivación para el ingreso de prácticas deportivas femeninas. Es importante destacar el hecho que el 61% de mujeres deportistas no son motivadas por nadie para la práctica deportiva, lo que devela un nivel de autonomía, demostrado en la capacidad de elegir y decidir sobre sus propias acciones. Relacionando los datos anteriores con la edad se encuentran diferencias significativas (P= 0.007) entre las mujeres que declararon que nadie las motiva a practicar deporte y las que señalan a algún miembro de la familia. Dadas las características del medio sociocultural de Medellín y su Área Metropolitana la permanencia de la mujer bajo el influjo familiar es bastante prolongada, es por esto por lo cual quienes declaran haber sido motivadas para practicar deporte por una persona de la familia tienen un promedio de edad de 21 +5, mientras quienes no son motivadas por nadie tienen un promedio de edad de 25 + 8, periodo en el cual se da generalmente el comienzo de la independencia de la familia. Además, se observan diferencias significativas (P = 0.028) entre el grupo de mujeres jóvenes motivadas por algún miembro de la familia y las que son motivadas por personas pertenecientes a otras instituciones distintas (clubes, asociaciones, ligas, escenarios laborales, grupos estudiantiles, etc.) quienes cuentan con una edad promedio de 27+ 7, momento en el cual se consolida la inserción a otras esferas institucionales distintas a la familia.

Según Brustad (2002) tanto la sociología como la psicología del deporte han descuidado aspectos esenciales en sus investigaciones. Así, la sociología del

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deporte ha centrado su atención en la socialización en el deporte y en la estructura social que permite la socialización, sin embargo ha descuidado el contexto psicológico en el que los niños inician su actividad deportiva y en el mantenimiento de esta actividad. Por su parte la psicología del deporte ha ignorado las influencias sociales sobre los procesos psicológicos estudiados.

Para paliar esta desconexión, Brustad (2002) propone que las investigaciones sobre socialización y motivación en el deporte deben conjugarse sin perder de vista las influencias evolutivas, físicas y cognitivas, sobre los procesos de socialización en el deporte, que siendo sensibles a los cambios evolutivos, permitan indagar cómo el proceso de socialización incide sobre los procesos motivacionales (orientación al logro / orientación a la tarea).

Un modelo útil para explicar dicha influencia paternal sobre el comportamiento deportivo de los hijos es el modelo de valor de la expectativa (expectancy-value model) de Eccles y Harold (1991). Según este modelo, las conductas de socialización están influidas por las expectativas paternas hacia el éxito del hijo en un área dada y por el valor que otorgan los padres a dicho éxito. Si los padres valoran un área determinada y consideran importante el obtener éxito en dicha área, tenderán a influir sobre sus hijos para que alcancen éxito en ella. Esta influencia se puede producir por 4 vías (Eccles y Harold, 1991):

1. Estímulo paternal: formas verbales y no verbales de estimulación hacia un determinado área de la conducta.

2. Participación paternal: el padre proporciona la ayuda directa o indirecta a la participación del niño en un área determinada.

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3. Facilitación paternal: los padres hacen esfuerzos por hacer más fácil la participación del niño en un área.

4. Modelado paterno: El padre modela un modo de vivir activo para su hijo, promoviendo la autoeficacia e informando al niño de lo que es importante o es valorado.

De otro lado, varios estudios realizados con muestras de niños y adolescentes de 9 a 13 años han mostrado que los padres ejercen una influencia preponderante sobre el comportamiento deportivo de los hijos: Así, los padres que participan en actividades físicas con sus hijos, que organizan actividades físicas y que facilitan la participación deportiva de sus hijos (transporte, medios, recursos) son más eficaces en el fomento de la actividad física infantil .

Según Falkner y Story (2001), el comportamiento y apoyo de los padres explican los comportamientos deportivos de sus hijos adolescentes. Estos autores encontraron una modesta significatividad entre las actitudes y conductas hacia la actividad física de los padres y la de sus hijos adolescentes. Dicha relación estaba mediada por la raza - identidad étnica.

Los padres trasmiten información a los hijos sobre su capacidad y sobre el valor de la actividad física mediante modelado y refuerzos, tanto verbales como no verbales, que reconocen, refuerzan y fortalecen el interés del niño por la práctica de la actividad física. Brustad (2002, 1996) estudió la influencia de las actitudes y comportamientos parentales sobre las autopercepciones de capacidad física y las respuestas afectivas hacia la actividad física en los hijos. Aquellos padres que relataron obtener mayor

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placer de la actividad física, alentaban más a sus hijos a ser activos y favorecían percepciones más altas de capacidad física y atracción hacia el deporte en los hijos. Existen diferencias sexuales en este proceso (Brustad, 2002): Los padres daban mayores estímulos a los hijos que a las hijas, y las chicas informaban de autopercepciones de capacidad física y de afectos positivos hacia la actividad física más bajas que los chicos.

McElroy (1982) al señalar que cuando los valores de los niños sobre su funcionamiento en el deporte diferían de los valores de sus padres, la autoestima sería más baja que cuando las percepciones del valor del deporte coincidía en ambos. Según su estudio, las percepciones de valor del deporte se relacionan con la autoestima en chicos, pero no en las chicas.

Para potenciar todos estos efectos positivos y minimizar los negativos, se propone la creación de un clima orientado a la tarea que acentúe el estudio y el dominio de habilidades y que favorezca el esfuerzo y el placer para que el joven aprenda a definir el éxito como una función de su propio esfuerzo, y por lo tanto como una condición que está bajo su control; pues, como ya se indico las claves de la diversión en el deporte para los niños y adolescentes se identifican con el desarrollo de habilidades y el realce del funcionamiento personal, con las relaciones con los otros significativos y con la exposición a niveles óptimos de desafío. En este sentido se propone a la “educación mediante expectativas positivas”, según la cual los padres van modelando el logro y motivando a los hijos: Si el logro es alto, el comportamiento constructivo y positivo, y las actitudes son reforzadas por los padres, el niño interiorizará esa información. A algo similar se refería Kitano (1998) cuando,

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en un estudio sobre éxito académico, decía que los padres de hijos cumplidores tenían altas expectativas, eran altos en apoyo, ofrecían estímulo y proporcionaban una dirección continua. Y también Campbell (1995) señalaba que existen padres con los proyectos bien organizados que nutren, apoyan y hacen cumplir sus esfuerzos a los hijos, lo que facilita que éstos alcancen sus objetivos. Así pues, el apoyo de los padres estaría asociado con locus de control interno y con la capacidad adolescente de experimentar empatía.

Torres (1997) destacó, en su tesis doctoral, la importancia que los agentes de socialización primarios (familiares más cercanos, iguales y escuela) tienen para la adquisición de hábitos deportivos. Cuando los familiares más próximos (padre, madre, hermano y hermana mayor) están involucrados en la práctica deportiva, existen mayores posibilidades de que el adolescente también lo esté. Y recientemente, Casimiro y Pierón (2001) han comunicado que si tanto el padre como la madre practican frecuentemente deporte, se favorece la práctica deportiva en niños y adolescentes. Esto es congruente con la afirmación de que los niños y adolescentes necesitan modelos para imitar.

Jose V. Esteve Rodrigo, Gonzalo Musitu Ochoa y Marisol Lila Murillo (2005) investigó autoconcepto físico y motivación deportiva en chicos y chicas adolescentes. La influencia de la familia y de los iguales. En este estudio se analizan las relaciones entre el estilo de socialización familiar, el clima familiar deportivo, el Clima deportivo de los iguales, la motivación hacia la práctica deportiva y el autoconcepto físico en adolescentes. La muestra está constituida por 105 unidades familiares formadas por padre,

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madre e hijo/a, con un total de 305 sujetos. Los resultados muestran que el Clima familiar deportivo y el Clima deportivo de los iguales tienen un efecto en la Motivación hacia la práctica deportiva en chicos, mientras que en las chicas no se ha observado ningún efecto. En este sentido se ha constatado que la Motivación hacia la práctica deportiva tiene fuentes distintas en el caso de las chicas.

También, el clima deportivo de los iguales se ha asociado repetidamente con la motivación hacia la práctica deportiva. Escartí y Cervelló (1994) concluyeron que la motivación deportiva de los hijos está influida por el clima familiar deportivo, pero que se desconoce cómo se produce dicha influencia. En el presente estudio proponemos que el proceso de transmisión a los hijos de los comportamientos, actitudes, valores, expectativas e intereses hacia la práctica deportiva que conforma el clima familiar deportivo, se produce especialmente mediante estrategias de socialización inductivas de tal modo que se crea un clima familiar deportivo que ofrece apoyo y estímulo para la práctica de actividades físicas y deportivas, otorgándoles valor e importancia. Un mecanismo similar fue propuesto por Roberts (2001) al explicar cómo, mediante señales y feedbacks, los otros significativos crean climas motivacionales que son distintos para los chicos y para las chicas. De hecho, Brustad (1992) señaló que existen diferencias en función del sexo en la motivación deportiva que se pueden atribuir a que los padres dan mayores estímulos a los hijos que a las hijas. Además, las chicas ven como sus roles deportivos están constreñidos socialmente por la acción de estereotipos sexuales asociados a la práctica deportiva Varios autores han mostrado su

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interés por analizar las diferencias en la motivación hacia la práctica deportiva en función del sexo. Así se indicó que el motivo que mayor fuerza incita a las chicas a la práctica de actividades físicas es el deseo de alcanzar objetivos personales, mientras que los chicos lo hacen para ganar. En general, las chicas participan en actividades deportivas para divertirse, mejorar sus habilidades, estar con los amigos y mejorar su condición física, y además muestran mayor desagrado que los chicos hacia las actividades competitivas y prefieren la práctica en pequeños grupos frente a la individual.

Consistente con lo anterior, Horn y Harris (1996) han constatado que los chicos se autoperciben en función de sus resultados competitivos y de su capacidad para aprender nuevas habilidades, mientras que las chicas se fundamentan más en fuentes internas - atracción hacia la actividad física y el logro de objetivos - y en fuentes sociales - otros significativos.

Luis Angel Perula de Torres (1994) investigó la prevalencia de actividad física y su relación con variables sociodemográficas y ciertos estilos de vida en escolares de Buenos Aires. El objetivo del estudio fue conocer la conducta de los escolares respecto al grado de actividad física que desarrollan y examinar los factores que se relacionan. Se llevó a cabo un estudio observacional mediante encuesta basada en un cuestionario autoadministrado a los escolares de 6º y 8º de Enseñanza General Básica de una Zona Básica de Salud de Córdoba (N=585). Se interrogó sobre la frecuencia de ejercicio, preferencias y expectativas para la práctica deportiva, estado de forma física y clases de educación física del colegio, además de otras conductas constitutivas de los estilos de vida. Se llevó a cabo un análisis bivariado

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(p<0,05) y multivariado con aplicación de regresión logística. Contestaron la encuesta un total de 548 alumnos (tasa de respuesta=97,8%). El 79,3%

(IC 95%: 75,7-82,6) realizaban actividades físicas extraescolares, y el 21,0%

(IC 95%: 17,7-24,7) ejercicio físico intenso. El 50,5% (IC 95%: 46,3-54,8) no consideran bueno su estado de forma física. La edad, el sexo, el tipo de residencia, la práctica deportiva en los padres o el amigo y estado de salud percibido constituyen las variables más fuertemente asociadas a la realización de ejercicio (p<0,001). En conclusiones demostró que aunque la prevalencia de ejercicio físico es elevada, va declinando con la edad, sobre todo en las niñas. Un importante número de escolares consideran insatisfactorio su estado de forma física.

También se estudiaron los predictores de la práctica de actividades físicas en niños y adolescentes de Barcelona – España. El objetivo del trabajo consistió en analizar la influencia de algunos factores personales, sociales y ambientales sobre la práctica de ejercicio físico intenso y de deporte, en una muestra de 283 estudiantes (146 chicos y 137 chicas) entre 11 y 17 años de edad, utilizando el Inventario de Conductas de Salud en escolares. Los resultados muestran que los factores personales y el factor ambiental analizados están relacionados con la práctica deportiva y de ejercicio físico intenso tanto en el grupo de chicos como en el de chicas. No ocurre así con los factores sociales, ya que únicamente la facilidad para hacer amigos en la escuela está relacionado con la práctica de ejercicio físico intenso del grupo de los chicos; en el de chicas el factor que se relaciona positivamente tanto

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con la práctica de ejercicio físico intenso como con la deportiva es la práctica deportiva del hermano mayor.

Mac Pherson y Brown (2007) realizaron estudios sobre actividad física y percepciones sobre deporte y género en estudiantes de Granada – España. El objetivo de esta investigación consistió en describir y analizar el grado de participación de 263 estudiantes de Educación Secundaria en actividades físicodeportivas extraescolares, así como las razones que motivan dicha participación o la ausencia de ella. Asimismo, se estudiaron sus percepciones respecto a ciertos estereotipos de género vinculados al deporte. La metodología fue descriptiva y se usa el cuestionario como herramienta de recogida de datos. Los resultados principales se relacionan con la existencia de estos estereotipos; sin embargo, se aprecia cierta progresión respecto a algunas cuestiones que nos hacen pensar que el pensamiento de los jóvenes está evolucionando positivamente. En cuanto a los patrones de participación, se observó que globalmente siguen siendo similares a los de otras investigaciones.

En una investigación sobre la actitud social ante la participación en salud, se señala que no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres y que, a su vez, existe una relación inversa con la edad, siendo los jóvenes los que mantienen una actitud más crítica, tal y como se señala en otras investigaciones. Queda reflejado del mismo modo, una actitud más positiva hacia la salud por parte de sectores de nivel económico más elevado y, sobre todo, se manifiesta una alta participación y conciencia positiva hacia la salud cuando existe un elevado nivel de educación y cultura.

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También se realiza una investigación sobre las cuestiones de género en el ejercicio relacionado con la salud. Este estudio es llevado a cabo en centros de educación secundaria de Gales e Inglaterra (2000). Se analiza la importancia en la programación y secuenciación de los contenidos en la asignatura de Educación Física y focaliza su atención en las directrices que el (National Curriculum Council, 1990) ejerce como guía didáctica para orientar a los profesores en la programación docente de la asignatura. A estos autores les interesa descubrir hasta qué punto las directrices del National Curriculum for Physical Education (NCPE) estimulan la potenciación de estereotipos de género (imagen corporal, salud y condición física óptimas) que en definitiva desvirtúan y marcan diferencias entre ambos géneros (chicos, chicas).

Algunos estudios anteriores respaldan estas percepciones .

Sage,H(1997) se encontró con una muestra de 129 adolescentes norteamericanos, que las relaciones cálidas entre padres e hijas estaban asociadas a mayor satisfacción y una mayor autoestima física. Esto no sucedía con los muchachos. En este estudio también encontraron que las chicas tenían más conflictos y menor intimidad con sus padres que los chicos, y que los conflictos con los padres se asociaban, en las chicas, a una baja autoestima física y a síntomas depresivos. En los chicos solamente a un pobre éxito académico; lo que explicaría en parte que los chicos presenten mejor autoestima física y las chicas mejor autoestima académica.

Salcedo,M.(1993), con 104 esquiadores adolescentes, mostraba la conexión entre baja presión paternal y respuestas afectivas positivas en el hijo hacia la práctica, y entre alta presión paternal y respuestas afectivas negativas. A su

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vez comunicaban que los síntomas cognitivos de la ansiedad ante situaciones de competición implicaban preocupaciones por el fracaso y sobre las expectativas y evaluaciones hechas por los adultos significativos; y se mostró la potencial capacidad de la evaluación social, de las expectativas adultas y de la presión paternal, para incrementar el nivel de tensión experimentado por los deportistas jóvenes en la competición. La presión paternal influye sobre el placer y la satisfacción obtenida en la práctica deportiva. Por ejemplo, Brustad (2002) encontró que la satisfacción en el juego era mayor si los 207 jugadores adolescentes de baloncesto de su estudio mostraban motivación intrínseca y si percibían una baja presión paternal, y similar resultado se dió con jugadores de tenis, al señalar que el apoyo social positivo y la presión paternal eran los predictores significativos del nivel de placer obtenido en el juego. Sin embargo, debe matizarse el efecto de la presión ya que está mediatizada por la calidad del comportamiento paterno. Dicha matiz se hizo con los padres que eran una fuente de presión sobre los hijos en el deporte, pero que era la calidad del comportamiento paternal, más que su intensidad, lo que provocaba sentimientos de presión. De hecho, los jugadores que expresaban una mayor autovaloración percibían que sus padres estaban más interesados en su mejora como jugador, en que aumentasen la seguridad en sí mismos y en favorecer la diversión; mientras que, por el contrario, la presión paternal para ganar correlacionaba inversamente con la autovaloración. Por último, también la divergencia de valores atribuidos al deporte por padres e hijos influye sobre dichas autovaloraciones tal como mostró McElroy (2006) al señalar que cuando los valores de los niños sobre su funcionamiento en el deporte diferían de los valores de sus padres, la autoestima sería más baja que

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cuando las percepciones del valor del deporte coincidía en ambos. Según su estudio, las percepciones de valor del deporte se relacionan con la autoestima en chicos, pero no en las chicas.

Estudios como el Olge (2009), explicaban que las chicas que practican deporte tienen una mayor autoestima que aquellas que no lo practican debido, al desarrollo de sentimientos de logro, de un sentido de pertenencia y a la adquisición de nuevas habilidades. Sin embargo, ya había examinado la magnitud de las diferencias sexuales en la seguridad en sí mismo en la actividad física y encontró que los chicos tienen una mayor autoconfianza.

Dichas diferencias pueden explicarse por la naturaleza de la actividad física y la percepción de la adecuación de dicha actividad al sexo, relacionado con los estereotipos asociados al género que estarían actuando desde edades muy tempranas. Las muchachas perciben que poseen una capacidad inferior a los chicos para el deporte, asignan a éste una menor importancia y perciben en menor grado el estímulo paternal hacia la participación (Brustad, 2002).

Además, las chicas son más realistas al autoevaluar su capacidad física, ya que los chicos tienden a sobrevalorarse, lo que afecta a la autoconfianza . Algunas investigaciones han indagado sobre la influencia crítica de los padres (y otros significativos como entrenador y pares) en las autopercepciones físicas de las chicas. Así se han hallado diferencias según la edad: Las chicas más jóvenes citaban a sus padres como principal fuente de influencia, mientras que las más mayores daban ese protagonismo a los pares.

Brustad (2002) ; (2008) realiza una aportación sistemática a la comunidad científica para clarificar las relaciones entre las variables familiares, las

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sociales y los procesos psicológicos. Como resultado de aquella sistematización se resume numerosas investigaciones a modo de evidencias de la existencia de variables familiares que favorecen el inicio y el mantenimiento de actividades físicas y deportivas, y que contribuyen a explicar el abandono y la retirada de la práctica deportiva. Esta aportación se resume en lo siguiente:

En relación a la Práctica deportiva,

- El estatus familiar influye sobre la práctica deportiva del hijo (Coakley, 1987) - Las actitudes paternas hacia la práctica del hijo dependen del estatus y del

sexo del hijo (The President's Council of Physical Fitness., 1997).

- La práctica deportiva mejora las autopercepciones de salud y de capacidad física y la participación deportiva incrementa las autopercepciones de autoeficacia y competencia física.

- El apoyo familiar predice el comportamiento deportivo de los hijos (Brustad, 2002)

- Los hábitos deportivos de los padres predicen la práctica deportiva de los hijos (Davis y Rimm, 1998; García Ferrando, 1993; Torres, 1997).

En relación al Clima familiar,

- La familia puede crear un clima favorecedor , o por el contrario capaz de crear barreras para la práctica deportiva (Kamin y Olinsky, 2000; Peiró, 1997).

- El clima familiar afecta a la autocompetencia percibida en relación al Apoyo paterno.

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- La presión y la exigencia paternal pueden crear estrés y presión - El apoyo de los padres está asociado a un locus de control interno

Guerra, E. (2003), en Lima, en un grupo de estudiantes de secundaria, realizó la confiabilidad y validez y baremización de la “Escala de Clima Social Familiar” de Rudolf Moos, relacionándolo además con el rendimiento académico, concluyendo que en la dimensión relación hay diferencias más significativas. Encontrando una alta relación en la escala cohesión, Autonomía y organización, demostrando que los alumnos con mayor nivel académico viven en un hogar con características recompensantes, que les permiten libertad para expresarse, con autonomía pero respetando las normas establecidas.

Quino y Ramos (1999), investigaron el clima social familiar y su relación con el rendimiento académico en las alumnas del 5to grado de secundaria del C.E.E. I.T. “Nuestra señora de Fátima” y C.E.P. “Ciencias” del Distrito de El Tambo - Huancayo en la que establecen que el rendimiento académico se correlaciona en un nivel alto y significativo con el clima social familiar en general.

El Clima social de relaciones familiares hace referencia a un proceso interno de la vida familiar que desarrollan los integrantes del grupo familiar. Está referido fundamentalmente, como afirma Moos (1987) al factor socio ambiental establecido en función al grado de unión (cohesión), el fomento de la expresividad y los conflictos internos experimentados cotidianamente por quienes integran la familia.

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Es decir, que refleja un tipo de clima generado por un tipo particular de interacción humana basados en ciertos lazos de consaguinidad y parentesco de vida en común.

Otro aspecto importante dentro de un clima socio familiar de relaciones familiares son los procesos internos de desarrollo familiar, que establece un rol y status a cada individuo integrante del seno familiar.

Cuando los hijos crecen sin control adecuado, ya sea por la ausencia de disciplina (padres excesivamente permisivos, falta de diálogo, etc.) o porque deben acatar unas normas rígidas y arbitrarias, impuestas por la fuerza y que no pueden hacer suyas (padres autoritarios, constantes conflictos en el seno de la familia, etc.); la familia se verá en la imposibilidad de mantener una adecuada relación intrafamiliar.

Sin embargo, algunos de estos puntos podrían ayudar a resolver la preguntas

¿qué hacer entonces para mantener un clima social familiar con relaciones estables y perdurables?

El asunto es relativamente complejo pues allí confluyen diversas idiosincracias, culturas, pensamientos, valores; así como las adversidades, disgustos, conflictos, etc; que hace que la familia, en unos casos, afronte con tino los problemas que vive y en otros no; desencadenándose rupturas internas que pueden desembocar en la desestructuración familiar

Sin duda, el rol de los padres es sumamente trascendental, son a quienes les asiste la tarea de inculcar y formar a los hijos, comprender el momento por el cual atraviesan los hijos. Es su autoridad, sobre todo su estilo de paternidad, el que juega una función importante para mantener las relaciones internas, y por consiguiente, un clima favorable para su cultivo.

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Según De la Paz Luciane (2001) “Para fomentar un clima afectivo positivo es indispensable fomentar buenas relaciones interpersonales dentro de la vida familiar. Ello conllevará a actitudes de reconocimiento y respeto entre sus integrantes, la presencia de manifestaciones afectivas positivas (implícitas y explícitas) y una comunicación fluida y adaptada a cada situación concreta”

(referido en Internet; 2001).

Para todo miembro del grupo familiar será difícil tener sentimientos de pertenencia al grupo familiar si el clima fuera adverso, más bien provocaría, la necesidad de huida y la búsqueda de apoyo o pertenencia a otros grupos, conllevando al resquebrajamiento o deterioro de las relaciones internas en el grupo familiar.

El clima social de cohesión familiar

La cohesion familiar se refiere a la unión intima ejercida o practicada entre los miembros que conforman el grupo familiar. Se refiere fundamentalmente al grado de unidad presente en la vida familiar, que siendo un proceso interno de la vida familiar juega un papel importantísimo para la estructuración y desarrollo de un clima socio ambiental adecuado de relaciones intrafamiliares.

Según Moos (2007) Constituye una dimensión básica del clima social de relaciones familiares.

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Para que una familia adquiera un alto grado de cohesión, este necesariamente debe poseer un alto grado de organización y estabilidad dentro de su estructura orgánica.

La estabilidad familiar se refiere al nivel soporte estructural mantenida por la familia a largo de la vida familiar. Sin embargo, así como la familia puede cohesionarse también pueden quebrantarse mediante los conflictos, familiares.

Otros de los factores claves que condiciona la relación familiar y por consiguiente la cohesión familiar es el aspecto de comunicación. La comunicación es importante ya que conlleva a superar problemas, por ello las familias sólidas se comunican con frecuencia y sin temor de tratar cualquier tema.

Las relaciones de los integrantes de la familia y su estructura interna se consolida por la unión, integración y respeto vivido dentro del hogar; es la que proporciona afecto para sus miembros garantizándoles la estabilidad emocional necesaria para que cada uno de ellos conduzcan con éxito el destino de sus vidas.

Sin duda, la comunicación interna es otro factor que condiciona el grado de unión y cohesión de la familia.

De la Paz Luciane (2001) reporta que, “La cohesión familiar es la fuerza de los lazos que unen a los miembros de una familia y se traduce en conductas

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tales como: hacer muchas cosas juntos, tener intereses y amigos comunes, establecer coaliciones, compartir el tiempo y el espacio, etc.”.

Lo citado permite sostener que no solo importante la comunicación sino también la existencia de lazos afectivos que garanticen un clima de armonía y comprensión.

Según De la Paz Luciane (2001) “...la familia cohesionada hace notorio la existencia de lazos afectivos fuertes y de una comunicación fluida entre los miembros de la familia, lo que es muy importante para la estabilidad emocional de sus componentes”

El apego al núcleo familiar es un factor de protección que, implica el sentimiento de pertenencia, el vínculo a un grupo de referencia, representa para el individuo la tenencia de un espacio que comparte y en el que también puede refugiarse, el lugar en el que reconoce y donde adquiere la seguridad necesaria para ir afrontando las dificultades que se dan en la vida cotidiana.

Moos (2007) al tratar sobre la formación de los hijos, hace referencia a una serie de valores que se imparten dentro del ambiente familiar; que van a fortalecer la unidad y estabilidad familiar; entre estos:

El afecto, es el lazo de unión que debe existir entre los miembros de una familia; mucho afecto en exceso ocasiona debilidades y caprichos que algunas veces son correspondidas.

La solidaridad, significa la ayuda mutua entre los miembros de la familia, es actuar, pensar, al mismo tiempo todos cooperan, debemos ayudar a nuestra

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comunidad en bien benefactorio. Es la ayuda recíproca implica: pensar, actuar, hablar en común.

Aceptación y respeto, son muy importantes estos valores en el entorno familiar respetando a cada uno de los miembros de la familia, aceptándolos como son, con sus virtudes y defectos.

Los hijos, no son los más indicados para sacar en cara los errores de nuestros padres, al contrario debemos aceptarles con abnegación, pero ayudarles a sobresalir.

La comunicación, es muy importante en todos las familias, en la comunicación se comportan los problemas, las vivencias, los secretos, etc;

sin la comunicación la familia estará desintegrada. Es el diálogo alturado, responsable y afectuoso que se debe cultivar en la familia.

La expresividad en la vida familiar, según Moos (2007) constituye el clima socio ambiental en cual se propicia la libre opinión y manifestación de ideas, pensamientos y sentimientos en el marco de la vida familiar que desarrollan sus integrantes.

En el marco contextual de la investigación constituye una dimensión básica del clima social de relaciones familiares.

A opinión de Moos (2007) la expresividad es una de las formas de expresión y manifestación, que en un determinado sujeto, se puede dar de la siguiente forma:

El sujeto es el expresa algo que quiere dar a conocer.

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Lo que expresa, el sujeto y quiere dar a conocer

Cómo lo expresa el sujeto de lo que quiere dar a conocer.

Moos (2007) define a la expresividad como “...una manera de exteriorizar estados de ánimo, contribuyendo de esta manera a la mejor comunicación entre los seres humanos”.

De esta definición podemos denotar lo siguiente:

La expresividad como una manifestación de ideas, pensamientos y sentimientos con el sentido de expresar y comunicar algo, capacitando al niño para participar profunda y satisfactoriamente en la vida social.

Consideramos que la expresividad es fundamental en la familia porque va a promover un proceso interno de desarrollo que involucra a todos los miembros que la integran.

La familia va a fortalecer o limitar a través de sus expresiones, que el niño también sea expresivo o no, esto va transcurrir a través de las manifestaciones que van desde la satisfacción de las necesidades básicas hasta las superfluas.

Mucha de expresividad vital del niño esta determinada por los miembros de su familia y en especial por los padres, así va a defender de la decisión de los mayores en cuanto a la forma y tiempo que puede disfrutar de la satisfacción de sus necesidades.

Es así vamos a ver niños que no van a tener una expresividad espontanea, sino que esta se va reflejar en una conducta sugerida principalmente por un hermano mayor o sus propios padres. Es así el niño va a tener una idea

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relativa de las expresiones correctas y las que no son correctas y que cada vez se separaran más de sus castigos o recompensas, las cuales también se van sustituir por otras.

Esta forma y muchas otras mas pueden observarse durante los primeros años de vida del niño, aunque desde luego, nada esta establecido en esta época y casi todo puede perderse debido a los hechos sociales y ahora en los medios de comunicación principalmente de información.

No es extraño que los especialistas sobre este tema, se sientan desanimados cuando intentan dominar la psicología de la expresividad de la familia y sus diferentes influencias en el desarrollo y maduración del niño. No obstante, no debe desesperar pues por lo común puede dejar todo el problema en manos del niño, la madre y el padre pero si se viera obligado a entrometerse en la relación madre – hijo, debe al menos tener en cuenta de que sea imprescindibles, es la recomendación de la mayoría de ellos.

Con respecto a la importancia del desarrollo de la expresividad:

- La expresividad debidamente instruida en la etapa preescolar y escolar, es importante porque procura que el niño alcance un dominio psiquico- físico y espiritual, tal que el sea cada vez más fácil de manifestarse como tal.

- Es importante por que, se busca brindar a cada niño la posibilidad de descargar sus energías a través del juego u otras actividades.

- La expresividad, ayuda a encontrar los medios auténticos de expresión creadora (como expresión de ideas, pensamientos y sentimientos), correspondiente a su edad, estimula el deseo de descubrir, conocer y utilizar cada vez mejor sus aptitudes en esta disciplina y aplicarlas, como consecuencia, en su vida diaria. Sabemos que los niños tienen un mundo

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esencialmente auditivo, visual y táctil, lo recrean en su interior y lo manifiestan luego en sus pinturas, canciones y movimientos, también en su ambiente, familiar, entonces la expresividad debe estar junto a esas actividades en el proceso de integración del niño.

- La expresividad no sólo debe tratarse en la pedagogía infantil, si no que también ésta se proyecta por ser una disciplina en la cual están latentes múltiples posibilidades de expresión.

- La expresividad influye en la vida de los adolescentes y adultos, a los que al romper esas barreras, que les impide ser lo que realmente quieren hacer y lo que sienten, por lo tanto, vivir felices.

- Finalmente, podemos aseverar que, las actividades que realiza el niño, son la fuente de su alegría y la expresión más frecuente de su cólera y de su frustración, es decir estados de animo que lo manifiesta al interior de su ambiente familiar. Refleja su capacidad de juzgar y demuestra mucho de su sabiduría. Sirve como una manera de comunicación con su entorno social.

- Considera un clima socio ambiental de conflicto interno entre los miembros del grupo familiar. Refleja, de modo propio, el ejercicio de la contraposición de ideas, pensamientos y sentimientos de quienes integran el grupo familiar.

Según Moos (2007) constituye otra dimensión básica del clima social de relaciones familiares. Por su naturaleza, los conflictos familiares resulta ser un proceso interno que limita y dificulta una adecuada relación intrafamiliar.

Según Moos (2007) el clima social de conflicto familiar designa un aspecto deteriorante de la vida familiar. Expresa la presencia de un ambiente de constante contraposición de ideas, de intereses, de voluntad, de caracteres, etc. entre los integrantes de la familia.

El clima social de conflicto familiar es producto implícito del tipo de relaciones intrafamiliares que se va condicionado merced a una permanente falta de comunicación, escasa participación del grupo familiar en la

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realización de las actividades domésticas, falta de confianza; donde la actuación de los miembros integrantes de la familia se halla normado muchas veces por un autoritarismo y verticalismo de los padres hacia los hijos.

Se puede entender claramente que el clima social de conflicto familiar viene a ser un clima que condiciona y propicia la violencia familiar, pues el clima de inconformidad, de repulsión, en un momento dado, lleva a los padres a un estado de descontrol haciéndole perder la ecuanimidad; llegando muchas veces a agresiones hacia los hijos, Esta forma de violencia generalmente van desde un insulto (improperios) hasta del maltrato físico que ocasionalmente incrementan más el clima social de conflicto familiar.

Entre los efectos negativos de la crisis o conflicto familiar pueden comprender la fe conyugal, disolución matrimonial, desavenencia orgánica y social, la incompatibilidad de caracteres entre los cónyuges, la inestabilidad generada por motivos sociales, como la prostitución, drogadicción, delincuencia, el alcoholismo, etc.

Dentro de este contexto se afirma que la familia actual a cambiado considerablemente con relación a la familia de otras épocas, observando el cambio en cuanto a su estructura, cohesión, expresividad, a las relaciones intrafamiliares, las bases legales que sustentan su existencia jurídica y social, etc. por ejemplo en lo referente a la forma de las uniones, han variado, de lo indisoluble a la separación por el divorcio, que es legal y permisible en nuestra sociedad. Otro aspecto es que el número de hijos ha sido reducido a lo mínimo, o sea, al hijo único a la pareja de hijos, mediante el control de la natalidad. Y juego de la autoridad patriarcal y tiránica se ha pasado al entendimiento y la relación amorosa entre los cónyuges y entre padres e hijos.

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Debemos comprender que los conflictos que suceden al interior de la familia, son el resultado de muchos factores que actúan sobre ella.

Según Moos (2007) entre estos factores tenemos a los siguientes:

Los conflictos familiares originados por el factor social, en donde se enfatiza sobre todo el aspecto de las relaciones sociales de producción, es de vital importancia por que cualquier sea la actividad básica del hombre se relaciona con su subsistencia y la de su familia.

Los conflictos familiares originados por el factor económico, pues en una sociedad como la nuestra, el salario es le pago que recibe el trabajador bajo el capitalismo, notamos que actualmente, está, por debajo del valor de la fuerza de trabajo y el asalariado no tiene suficiente para mantener a su familia.

Los conflictos familiares originados por desajustes en el tipo de familia, donde el tipo de familia, en que se desenvuelve el niño, afecta su desarrollo, determinado el tipo de relaciones que tiene con cada uno de los miembros de la familia. Por ejemplo: en un tipo de familia nuclear, en la cual por uno u otro motivo el padre es obviado, la relación del niño con la madre será muy diferente de la que tendría con ambos progenitores, donde no sólo cuenta su presencia, sino que en la mayoría de familia desempeñaría un papel activo y dominante en la vida familiar.

En un tipo de familia extensa, donde el niño crece rodeado de otros familiares, como abuelos, tíos, parientes lejanos, etc. su influencia sobre los niños es mayor, se nota en la forma como reaccionan los niños ante los familiares y sus emociones entre ellos y los niños.

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Cuadro Nº 05
Cuadro Nº 05

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