3. Pedagogía Montessori
3.1. La Escuela Nueva y María Montessori
3.1.3. Las influencias y los antecedentes de María Montessori
Voy a exponer las influencias más importante para María Montessori, recogidas en la obra de
Dimitrios Yaglis (2005), quien dedica un amplio espacio a ello.
La cultura italiana de la época. La cultura de Italia de la época hizo posible las construcción pedagógica de María Montessori. En sus primeras ideas influyeron tres científicos del momento, Lombroso, De Giovanni y Sergi. Este último se interesó por la antropología y la psicología experimental para hacer progresar a la pedagogía, y gracias a él Montessori dirigió sus investigaciones hacia la escuela primaria. Era una época en la que resultaba muy revolucionario asociar, en la educación infantil el aspecto social y el pedagógico, así como reconocer los derechos del niño y defenderlos ante la opresión de los adultos.
Itard y Seguin. Estos autores ejercieron una gran influencia en la obra de María Montessori, quien elogió el trabajo de ambos autores y acogió en su método muchos elementos. Itard tuvo un gran interés por los niños sordomudos y los niños con problemas fisiológicos, que le llevó a crear un método educativo. Dicho interés se acentuó con la experiencia que tuvo con “el salvaje de L´aveyron”, momento en el que realizó una gran investigación. Itard realizó sus investigaciones sobre la realidad, de forma científica permitiéndole elaborar un método con fundamentos fisiológicos. M. Montessori declaró que la pedagogía de Itard era una verdadera “pedagogía científica”. Seguin fue discípulo de Itard, y al igual que él, era médico y educador. Estaba convencido de que el tratamiento sobre la debilidad mental y la discapacidad, no debía incumbir solamente a la medicina, sino también a los procesos educativos y fisiológicos. La diferencia entre la educación de niños con discapacidad y niños sin, no se encontraba en el objetivo sino en el método. Primero estaba la afectividad y los elementos fisiológicos y después la actividad del ser que se desarrolla en contacto con el otro. M. Montessori reconoció a Seguin como su maestro. Su método conserva un gran número de los principios de Seguin, aunque también hay diferencias entre ambos educadores.
El sensualismo. Para María Montessori la inteligencia permite al espíritu desarrollarse a través de sus relaciones con el mundo exterior, de tal manera que el medio condiciona el desarrollo intelectual. Se acercó a los filósofos representativos del sensualismo: Locke y Condillac, para los que el conocimiento se fundamenta en la información sensorial. Sin embargo Montessori difiere en parte de las ideas de estos filósofos. Por ejemplo, Condillac consideraba a las sensaciones como elemento primordial de la conciencia, pero Montessori las considera actividades y funciones de un cuerpo vivo, más que en un hecho de conciencia. Ella reconocía la importancia del medio pero a su vez no admitía que el niño estuviera a disposición del medio de forma pasiva. Los estímulos del exterior solo pueden alcanzar la inteligencia si esta está receptiva y responde a los intereses y necesidades psíquicas del sujeto. A Montessori no se la puede considerar sensualista porque para ella la actividad espiritual tiene prioridad y sin esta los sentidos se volvería inútiles.
Positivismo y metafísica. Montessori para la elaboración de su pedagogía tuvo en cuenta la filosofía, la antropología y la medicina. La formación de Montessori la hizo elaborar sus hipótesis a partir de hechos concretos, para dar un fundamento científico a sus teorías y a su obra pedagógica.
Pero su fe y su vida religiosa también matizaron sus ideas educativas y su actitud hacia el mundo.
Existen numerosos elementos espirituales en su obra, en especial sobre la “atención”, que la consideró como el medio por el que el espíritu se proyecta hacia los objetos y hacia el mundo exterior, convirtiéndose los objetos en “carne de su carne”. Las ciencias positivistas, sin embargo, consideran la atención como una manifestación intelectual directamente relacionada con el cuerpo.
El naturalismo. Montessori propuso una educación que se basaba en el respeto a las leyes fisiológicas y biológicas del desarrollo. Esto se puede observar en sus ejercicios sensoriales, la educación corporal, el contacto con los objetos y trabajar la atención sobre materiales concretos. Al
igual que el naturalismo consideró que el niño hasta los 6 años no distingue “el bien y el mal” y nada puede influir en él de forma positiva, por lo que buscó formar las bases del carácter mediante el contacto con la naturaleza. Ella no coincidía con el naturalismo porque éste privilegia a lo material y a lo fisiológico, y ella, aunque reconoce que tanto el crecimiento como la educación siguen las leyes fisiológicas y biológicas, considera al espíritu como fuente creadora de la vida humana. La educación montessoriana no se puede considerar exclusivamente naturalista puesto que también comprende esta tendencia espiritual.
Rousseau. Para Rousseau todo lo que proviene del creador es bueno, pero para Montessori todo puede llegar a serlo. El hombre se construye en el orden, puesto que no constituye la bondad en sí mismo sino la condición para alcanzarla. Rousseau considera que el niño debe ser libre, autónomo y no ser molestado por las intervenciones adultas contrarias a la naturaleza, una libertad necesaria para la realización de una sociedad ideal. Aunque Montessori deseaba una sociedad así, opinaba que debía haber una intervención organizada de un educador, utilizando un material apropiado que permita al niño conquistar su autonomía y desarrollarse armoniosamente. No debía pues haber un liberalismo absoluto sino una voluntad que contenga libertad y disciplina. Sí estuvieron de acuerdo en el rechazo por el mundo adulto y ambos buscaban cambiar la relación tradicional adulto-niño.
El idealismo. Aunque se considera positivista en su primer periodo también se reconocen sus finalidades idealistas. A final de sus años Montessori dejó de mostrar tanto entusiasmo con su método elaborado científicamente y dio más prioridad al reconocimiento de los derechos del niño y al desarrollo de la personalidad. Su último periodo tiene un fuerte tono idealista y toca algunos conceptos que lo muestran como: “el espíritu absorbente”, el “embrión espiritual”, las “capacidades misteriosas”, el “maestro interior”, “la eliminación de los castigos y las recompensas pero que sean internas”, etc. Sus concepciones idealistas se deben a una fe en lo divino y en lo trascendente.
“La finalidad espiritual y religiosa, tan arraigada en el método Montessori, fue desplazando las premisas positivistas de partida de forma que los católicos iban abandonando sus prevenciones contra el método a medida que ella se acercaba a las directrices de la ortodoxia católica.”
(Sanchidrián Blanco, 2003:13).
El neoidealismo italiano. El neoidealismo defiende al espíritu como fundamento del mundo, y no a la materia. El espíritu constituye toda la realidad, la creación de sí mismo, de las capacidades y las libertades. Estas son algunas ideas de Gentile cuya terminología coincide en parte con la de Montessori, aunque existen numerosas diferencias entre ambos. Gentile no advirtió la noción del
“ambiente”, porque para él el espíritu representa al hombre, mientras que para Montessori el hombre es cuerpo y espíritu. Gentile cree en la palabra como forma de educación pero con un educador de calidad y una buena relación maestro-alumno, mientras Montessori creyó en un cambio fundamental de la institución escolar, no solo de la relación maestro-alumno sino del medio, los materiales, etc. Se puede decir que el idealismo se ha limitado a los conceptos teóricos y que Montessori practicó un idealismo “humano”, acercándose mucho a los niños y ocupándose de ellos como individuos concretos, con personalidades concretas y no como abstracciones.
El psicoanálisis. Montessori reconoció las aportaciones de la teoría psicoanalítica: el estudio del niño, de su comportamiento, de sus reacciones, y su ayuda a comprender como los conflictos de la infancia llevan a los problemas y neurosis de la edad adulta. Ella llevó algunos de estos conocimientos a la práctica educativa, por ejemplo, en la explicación de las enfermedades mentales y los traumas originados por conflictos entre el individuo y el ambiente o madre. Su visión del juego y de la imaginación tiene origen en el psicoanálisis, ya que el psicoanálisis reconocía un lado anormal de la imaginación. También podemos encontrar influencias en los conceptos de Montessori de “desviaciones” y “normalización”. Por otro lado, Montessori otorga poca importancia al
complejo de Edipo y a las pulsiones sexuales de la infancia. Aunque reconoce la existencia y la función del inconsciente le resta importancia y dramatismo. Montessori rechazó la noción psicoanalítica de sublimación de las pulsiones, pues ella deseaba que el niño viviera en un medio pacífico que respondiera a sus necesidades y rechazara toda represión por parte del adulto.