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Capítulo III. Daños a la salud y sus curaciones: modelos de atención a la salud a los que recurren

6. Modelos de atención durante el cruce migratorio

a) Autoatención

Como menciona Menéndez (1992), el primer modelo al que suelen recurrir los migrantes es la autoatención. Esta autoatención puede ser subdivida en categorías ya que puede ser medicalizada (con base en medicina que alguien sin conocimientos formales de medicina se las de o recomiende) o que ellos mismos se receten. También puede abarcar el campo de la medicina popular, como se vio en algunos de los casos estudiados, que al no confiar ni conocer algún sobador en el camino que los curara del empacho, algunos de ellos mismos se soban y tratan de recrear los tratamientos que han tenido antes sobre esta enfermedad para curarse. Así mismo se podría decir que usar la religiosidad relacionada a la salud es una especie de autoatención, ya que recurren a la oración para mantenerla o directamente para curarse, sin intermediarios como pastores o sacerdotes ni a la congragación para lograrlo.

b) Modelo alópata

El sistema de salud alópata es central en la vida de estas personas. Todos lo conocen y lo han usado en sus lugares de origen. Durante el trayecto es de vital importancia para ellos. Y aquí la palabra vital es clave, pues puede significar la muerte o la posibilidad de quedar con un daño por el resto de sus vidas si no son atendidos a su debido tiempo.

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Como se dijo antes, a las condiciones inhumanas en la que se ven forzados a realizar el trayecto, como la clandestinidad, la precariedad y el riesgo, los lleva a caminar largas jornadas, lo cual a muchos migrantes les causó fatiga, deshidratación, rozaduras en las piernas, hongos y laceraciones en los pies. Asimismo, el viajar en transportes extremadamente inseguros, como el tren, provoca enfermedades en vías respiratorias, ardor en los ojos, fracturas y amputaciones.

Los daños a la salud también son resultado de la persecución por agentes migratorios encargados con detenerlos y regresarlos a sus países. Esta persecución se vuelve aún más riesgosa cuando se da en el tren carguero. Los casos presentados en el análisis señalaron lesiones en tobillos por la caída del tren. Hubo un reporte de una amputación como resultado del intento de huir de los agentes migratorios. Además, el ser perseguidos les crea un ambiente altamente estresante que también daña su salud.

Los grupos de seguridad tanto del Estado como privadas que a veces los detienen para asaltarlos, extorsionarlos y vejarlos también pueden provocar problemas de salud. De la misma forma deben preocuparse por el crimen organizado, las bandas delincuenciales, los habitantes de las poblaciones por las que pasan y otros migrantes quienes también llegan a cometer abusos y delitos contra ellos. Y es que dada su vulnerabilidad cualquiera puede intentar sacar provecho de ellos.

A la vez, hay algunas instancias del Estado, asociaciones eclesiásticas y civiles, así como población civil que los auxilia durante su trayecto. Es por ello que algunos migrantes cuentan con diferentes opciones cuando se enfrentan a problemas a la salud. Para estos casos pueden recurrir a la opción de los talleres que ofrecen algunas Casas de Migrantes en los que pueden compartir sus experiencias y, dependiendo de la gravedad, acceder a psicólogos. Sin embargo, la mayoría de los migrantes parece preferir otras técnicas de curación cuando se trata del aspecto emocional, en el cual tanto la religiosidad como la religión juegan un papel importante, a través de la oración o de hablar con un ministro de la Iglesia.

c) Modelo popular

Otro modelo de salud que conocen y al que recurren es el popular. Sobre esto se puede decir que los padecimientos mal de ojo y empacho fueron reconocidos por los entrevistados sin importar su edad, género, nacionalidad o etnicidad. Los migrantes saben cuáles son las causas

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y formas de curación de varias enfermedades populares y aceptan que hay especialistas para tratarlas quien no es ni médico alópata ni ministro religioso. Estas distinciones señalan como en la práctica existe flexibilidad y porosidad entre las fronteras de los modelos de atención a la salud.

Sobre los especialistas de la salud, se sabe que existen sobadoras mujeres, aunque se desconoce si el género es un factor decisivo para ser un sobador(a) exitoso o reconocido como tal por la comunidad. Aunque sí se puede mencionar, según los testimonios, que al menos en materia del conocimiento familiar sobre herbolaria y curación - relacionado con la autoatención-, son mayormente las mujeres quienes los tenían, transmiten y realizan la curación. Algunos de los entrevistados hombres mencionan haber aprendido cómo se usan ciertas hierbas curativas por lo que este conocimiento no está restringido solo a las mujeres.

Ahora, debido a la heterogeneidad de la población, las creencias y conocimientos sobre las enfermedades denominadas populares no son uniformes. Esto se refleja en las concepciones sobre el mal de ojo, en el cual no todos creían. También es importante mencionar que muchos migrantes, tanto católicos como protestantes manifestaron no creer en curanderos por relacionarlos con la brujería o la charlatanería. En cambio, todos conocían y habían acudido a los sobadores. Es posible que estos dos casos estén relacionados, al menos en parte a la penetración de diferentes iglesias en los países del Triángulo del Norte, quienes generalmente se oponen a los ritos y saberes que estén relacionados con herejías.

d) Modelo de salud basado en la religiosidad

El modelo de salud usando la religiosidad es complejo, ya que se usa de forma instrumental y con un sentido profundo que está anclado en las emociones. Durante el trayecto, al igual que antes de iniciar el viaje, los migrantes recurrían a la oración como forma para protegerse de los peligros, así mismo utilizaban artículos religiosos como imágenes, rosarios y Biblias. Para curarse también hubo casos en que mencionaron recurrir a la oración de forma instrumental para quitarse dolores de cabeza, fiebre, hambre, sed, sentimiento de soledad, tristeza y angustia. La oración a la vez de ser usada de forma instrumental, era usada de forma simbólica y les ayudaba a dar sentido y coherencia a las experiencias. Y en la mayoría de los casos, esta interpretación de los acontecimientos se encontraba en un orden separado al origen terrenal de los males que

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habían padecido, ya que muchos de ellos manifestaban críticas ante la corrupción de los agentes institucionales, la ineficiencia de los sistemas de salud, el racismo, el abuso y el comportamiento criminal de agentes del Estado, las guardias de seguridad privada de los trenes, también de la población civil y de otros migrantes.