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Las religiones, la Iglesia y los ministros religiosos. La medicina académica, los Centros de

Capítulo III. Daños a la salud y sus curaciones: modelos de atención a la salud a los que recurren

3.3 Daños a la salud y los modelos de atención

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ser evangélico, acudía a la misa católica de la Casa, y también oraba por su cuenta. No estaba registrado si intentó buscar una congregación religiosa más a fin a sus creencias. Sobre la curación emocional a través de la fe en Dios, Ruiz ya documentó cómo en las narrativas de sanación de mujeres migrantes violentadas, las mujeres describían a Dios como una fuerza presente, constante e importante para el proceso de recuperación (Ruiz, 2012)

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religiosidad relacionada con el misticismo, que para experimentar a Dios no se necesita de intermediarios eclesiásticos, tampoco de religiones estructuradas. Es así que, igual que en el estudio de Sota (2010) sobre la religiosidad de jóvenes universitarios de clase media alta en México, la religiosidad que se observa en este caso empieza a despegarse de las instituciones, pero conserva estructuras judeo-cristianas que las enmarcan, que les dotan de simbolismos y rituales. Son religiones personales en el sentido de la experiencia de apropiación de elementos religiosos escogidos y de la emoción personal o comunitaria que provee el tener una relación directa con Dios. Y es que era Dios de quien se hablaba aquí y no de cualquier divinidad o fuerza sobrenatural, ni si quiera de espiritualidad, pues en las narrativas de los migrantes entrevistados siempre se usaba la palabra “Dios”.

Los migrantes entrevistados recibieron ayuda de diferentes personas e instituciones, nombraron a la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras, consultas en las Casas de Migrantes por las que habían pasado, en Centros de Salud, Hospitales, farmacias, médicos particulares y población civil sin estudios médicos. En el caso de una Casa en la que los profesionales de la salud iban de forma periódica, se seguían los programas sobre poblaciones en riesgo de infecciones, por lo que además de la consulta médica en la Casa, hacían chequeos periódicos de otras enfermedades como tuberculosis, VIH, chikungunya, paludismo y dengue y en caso de salir positivos se les refería a las instancias sanitarias correspondientes y se les proveía del tratamiento indicado, aunque los entrevistados manifestaron que no estaba implementado el programa Vete Sano Regresa Sano al menos en ese momento y para esa población. Debido al poco tiempo que pueden permanecer los migrantes en las Casas, proseguían su camino, a veces sin poder consultar con un profesional de la salud sobre algún padecimiento. En un caso particular el migrante dijo que iba a esperar llegar hasta a una Casa en el norte de México en donde los dejaban quedarse por varias semanas para poder atenderse un dolor que traía desde que salió de Honduras.

La relación que tienen los migrantes indocumentados con los profesionales de la salud y con los ministros de Dios con los que se han ido encontrando en el camino dentro de México es mayormente de respeto y de agradecimiento, por la ayuda que les proveen, por los conocimientos que necesitan y que ellos no tienen, por el poder que tienen para influir en sus vidas, para salvarlas. Reconocen los beneficios que les trae acudir a ellos. Tanto los profesionales de la salud como los ministros religiosos son confidentes de los migrantes, ambos

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escuchan los problemas que han padecido durante el camino (los daños a la salud en todas sus dimensiones, físicas y emocionales) y les ofrecen algo para que se sientan mejor. Estos migrantes saben también que no todo se los pueden contar a estos dos grupos, se guardan las enfermedades consideradas como populares porque anticipan que no serán tomadas en cuenta.

Experimentan la religiosidad también sin intermediarios, como se ha dicho, como curación, como guía, como protección, como interpretación. Perciben a México como un lugar peligroso, pero mejor que de donde vienen huyendo, un espacio que puede ser llenado con experiencias positivas, un lugar de mejores oportunidades laborales y en donde algunos creen que se puede confiar en la medicina alópata. Varios de ellos mencionaron que, ante la posibilidad de sufrir un imprevisto grave durante el trayecto, buscarían ayuda en el modelo alópata. Algunos que han ido pasando por otras Casas de Migrantes se han ido informando sobre sus derechos como lo expresa este testimonio:

Depende de qué clase de accidente. Si es digamos que uno viene en el tren esta tirado, se cayó, se quebró por decir así un pie pues en las otras Casas de Inmigrantes donde hemos pasado nos han dicho que el inmigrante tiene derecho a consulta médica. Así en México o en cualquier país donde estés. El inmigrante tiene consulta médica gratuita. Lo primero sería ir a una Casa pedir ayuda que lo lleven a uno a un hospital más cercano a una clínica o algo donde lo curen a uno.

Ahora uno tiene derecho a ir a una clínica que nada que la deportación ni nada de eso. (Sergio, entrevista, 2016).

Cabe mencionarse que esta postura no es compartida por todos. Hay algunos menos optimistas en cuanto a la atención médica y son más suspicaces aún sobre la limitante de que sean deportados si buscan atención médica. Es así que lo que se está ejemplificando aquí son las opciones con las que cuentan los migrantes en los momentos de reflexión y de calma, de cómo se pueden escoger diferentes modelos de atención a la salud o combinarlos según el padecimiento o la disponibilidad del tratamiento como muestra el siguiente testimonio sobre la misma reflexión:

Yo creo pedirle a Dios que nos aparte de todo eso [hablando sobre los accidentes]. Pero como siempre puede corretear Migración. En el caso de ahorita venía un chavo con los que veníamos uno de ellos por evitar, que lo agarrara Migración se atoró un pie. Y pues creo que allí hay instituciones a las que se puede acceder nomás para curarse y luego te regresan para el país ya […] Pero así es la gente ya que cuando le sale a uno la Migra si no se lo llevan y trae dinero lo chingan y si no trae lo mismo. Machetazo por un lado y por el otro. (Hernán, entrevista, 2016).

Es así que Dios puede tener diferentes significados para cada persona, tiene diferentes facetas también. Ruiz presenta las diferentes descripciones que las migrantes de su estudio hicieron de Dios, como una presencia amorosa, compasiva, protectora, omnipresente la cual no tendría para

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todas características puramente masculinas (Ruiz, 2012). Para este estudio no se les preguntó específicamente qué o quién era Dios para ellos. Sin embargo, las alusiones a Dios son constantes, y según sus propios testimonios en los que es mencionado denotan que para la mayoría de ellos Dios es una fuerza protectora, compasiva, curadora, omnipresente, omnisciente, que da sentido, que perdona, que no juzga que incluye a todos, que no desprecia a nadie: “A Dios no le importaba si tú eres un drogadicto, un alcohólico, un de la calle. A él no le importaba, él te recibía de buena manera” (Carlos, entrevista, 2015).

A muchos de ellos, desde su lugar de origen les han fallado las instituciones, los políticos, los gobernantes, algunos médicos, algunos ministros religiosos, compañeros de viaje, hasta sus familiares. Al menos durante el camino por México, Dios es percibido como lo único constante en sus vidas, el único que no les ha abandonado, porque para ellos las desgracias de la vida cotidiana son acciones de la gente. Son personas las que deciden cometer actos violentos y actos contrarios a las enseñanzas (reinterpretadas y apropiadas) de Dios, o se trata de la suerte, lo cual no está necesariamente relacionada con Dios, sino con eventos fortuitos. Si bien Dios puede cuidar, también puede castigar, poner pruebas y según sus relatos, también provee de la fuerza y los recursos para recuperarse. De acuerdo a los testimonios recabados a los entrevistados les han robado sus pertenencias materiales y los han maltratado física y emocionalmente, pero el consuelo de Dios permanece. Dios es uno de los elementos que les da salud y les da fuerza:

“Gracias a Dios Él me da mucha salud. He caminado las veces que me toca y me he sentido bien saludable. Cuando me he querido enfermar siempre [pido]: Dios mío no me desmayes mi cuerpo porque tengo que llegar a mi destino.” (Roger, entrevista, 2016). Dios les enseña la fuerza que hay en ellos.

CONCLUSIONES

A través de este estudio exploratorio se pudo observar la interacción de diferentes modelos en la resolución de problemas de salud de los migrantes indocumentados que transitan por México.

Particularmente se observaron algunos aspectos que denotan la importancia que le confieren a la religiosidad en su salud y se hizo un acercamiento a la comprensión de este fenómeno, el cual está ligado a características económicas, sociales, culturales y políticas tanto del lugar de origen de las poblaciones, como del territorio por el cual transitan, es decir, México.

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