IMPRENTA DE
del litigio no debió salir muy bien parada la Sociedad de Herrero Pedrón y Compañía.
Aunque bien es cierto que no conocemos datos de la sentencia, sí existe una escritura fechada el día 19 de enero de 1842 ante el notario de Albacete Manuel Salvador Víllora,(14) en la cual se otorgan poderes representativos al procurador de esta ciudad Juan Francisco Espín, en recurso de apelación ante el Tribunal Superior Territorial: «...Comparecieron D. Nicolas Herrero Pedron, D. Jose Lloret y D. Jose de la Serna de esta vecindad, y dijeron: Que de resultas de la Compañia de la Imprenta, y de un convenio confi dencial y privado, que hicieron con los dependientes de la Imprenta de D. Ignacio Ramon Carbonell, y vajo los pactos y condiciones que del mismo resultan, y que han infringido los mismos, y su Pral. el citado Carbonell, causandole los mas graves perjuicios y compromisos, han seguido para su cumplimiento y resarcimiento, un litigio ordinario en el Juzgado de 1.ª Instancia de Chinchilla, a que correspondia, interponiendo de su sentencia defi nitiva el oportuno Recurso de apelacion, por considerar aquella injusta, perjudicial y grabosa...». Tampoco hallamos documento sobre la resolución fi nal pero podemos observar claramente como se trata del mismo litigio y cómo los motivos aducidos se refi eren a un
convenio fi rmado por la «Sociedad Herrero Pedrón» con los empleados de Ignacio.
El presbítero José Lloret abandonó la sociedad pero, no en la forma y tiempo a como errónea- mente escribe Francisco Fuster(15) en su libro:
«CAMBIOS EN LA IMPRENTA DE HE-
RREROPEDRON»
Por su parte, en la imprenta de Herrero y Pedrón habían sucedido también algunos cambios. Uno de los socios, el sacerdote don José Lloret, había fallecido y a raiz de esto la imprenta se dividió en dos establecimientos distintos.
Uno de ellos dirigido por don José de la Serna y el otro por Nicolás Herrero. Esto debió suceder antes del mes de octubre de 1843. Desde este mes, hasta el año 1844, el Boletín aparece impreso en un
Prensa de hierro, instalada en su día en la imprenta Herrero Pedrón y Cía., y adquirida por el Ayuntamiento de Albacete que cuida de su conservación.
(Fotografía del Autor).
(14) A.H.P.A. Sección: Protocolos, libro 130, folio 71.
(15) «Fondos Bibliográfi cos Albacetenses», capítulo: La Imprenta en Albacete, página XXXIII
extraño establecimiento: «Imprenta de la Reunión» ¿Quizás tomaría este nombre porque se fusionaran las tres imprentas que entonces había en Albacete? Si es así, esta «reunión» duró muy poco, ya que en enero de 1844 el Boletín aparece tan solo con la fi rma de «N. Herrero y Pedrón». Analizaremos las dudas expresadas por el Sr. Fuster en este párrafo literalmente reproducido, con el deseo de que tanto las suyas como las creadas a los lectores puedan quedar aclaradas:
En Albacete, solamente existían dos imprentas: Una, era propiedad de Ignacio de Ramón y Carbonell, arrendada a Nicolás Soler hasta febrero de 1844, fecha que se produjo entre ambos la escritura de compraventa; la otra, pertenecía a la Sociedad de Herrero Pedrón y Cía.
Sobre la «Imprenta de la Reunión», se puede colegir fácilmente que este nombre es consecuencia del contrato convenido entre la sociedad del Sr.
Herrero con los dependientes de Ignacio de Ramón y que fue causa del litigio anteriormente mencionado. Durante el tiempo que duró este convenio se fi rmaban los boletines con el pie «Imprenta de la Reunión» y también en alguna ocasión aparecía como «Herrero Pedrón Cía. o Nicolás Soler y Cía.» En el transcurso
Cabecera del Boletín Ofi cial de la Provincia, consecuencia del pacto de «Imprenta de la Reunión».
Sección: Boletín Ofi cial P. A.H.P.A.
de los años 1841, 42 y 43 el Boletín Ofi cial fue confeccionado alternativamente por las dos imprentas en periodos mensuales, fuera cual fuere la fi rma del pie.
Podremos ver a través de los datos que se irán exponiendo, cómo la ruptura de la sociedad no se produjo hasta años después a las fechas estimadas por el señor Fuster y que no fue ocasionada por la defunción del presbítero Sr. Lloret.
No existe partida de defunción del sacerdote en Albacete ni en el Salobral, por lo que suponemos debió de retirarse a su lugar de origen. Sí encontramos una escritura de obligación(16) de deuda, fechada el día 22 de marzo de 1848 ante el notario Vicente Dolores González: «...Comparecio D. Jose Lloret Presbitero de la misma vecindad, y dijo: Que por la presente se obliga a dar y pagar lisa, llanamente y sin pleito alguno a su convecino D. Pedro Navarro...». Este escrito no tiene mayor trascendencia que la demostrativa de que no murió en 1843, sino bastante después.
La mención anterior al Salobral se hace porque, con fecha 2 de abril del año 1853, cinco años después del anterior documento, existe una escritura de compraventa(17) ante el escribano Vicente Dolores González que dice:
«...Comparecio D. Jose Lloret, Presbitero, de la misma vecindad y Cura Economo del Heredamiento del Salobral, también de este termino y Dijo: que en el pasado año mil ochocientos veintisiete en el dia diez y siete de Diciembre del mismo año a testimonio del Excmo. D. Miguel Leon Cebrian de Soto, se formalizo a su favor por Francisco Gonzalez de Gonzalez vecino que fue de esta misma Villa...». Continúa el protocolo describiendo las fi ncas, importante número por cierto, objeto de este contrato para pasar a formalizar la venta de las mismas: «...por circunstancias particulares y esencialmente para cubrir atenciones que le son de todo punto indispensables...da en venta a su convecino D. Manuel Gonzalez... libres de toda carga, censo, Hipoteca especial ni general que no la tienen, ni otra alguna, en precio de veinte y nueve mil quinientos reales vellón.
Es posible que José Lloret, debido seguramente a su nombramiento de cura ecónomo de El Salobral, no dedicara la misma atención a la imprenta como la que le había prestado con anterioridad, pero no hizo dejación de sus derechos ni de sus obligaciones, según se desprende de la escritura de reconocimiento de deuda que concede la sociedad a Ignacio de Ramón y Carbonell ante el notario de Albacete José López Campos,(18) fechado el día 13 diciembre de 1846: «...Y el Herrero Pedron, Serna, y su consocio don Jose Lloret los mil doscientos cincuenta rv. restantes de cada uno, y para su completo por terceras partes iguales bajo las responsabilidades que tienen contratadas y convenidas y la del Lloret por el Serna para su cumplimiento aunque exigiendo el de dicho Lloret según tienen convenido».
(16) A.H.P.A. Sección: Protocolos, caja 216.
(17) A.H.P.A. Sección: Protocolos, libro 221, folio 76.
(18) A.H.P.A. Sección: Protocolos, libro 158, folio 212.
Como se puede apreciar, el señor Serna y el presbítero Lloret llegaron a un acuerdo por el cual el sacerdote vendió su parte de la sociedad al primero, aunque no se ha encontrado la documentación de compraventa que lo confi rme.
El anterior documento mencionado, es el último fi rmado por la «Sociedad Herrero Pedrón y Compañía», pues aun cuando no tenemos dato alguno de su disolución, con fecha 5 de diciembre del mismo año 1846(19) Nicolás Herrero compraba efectos y tipos de imprenta a Eusebio Aguado, de Madrid avalando el pago del importe de la operación con sus bienes, en solitario.
En la apertura de «la caja buzón» en 1846 de los pliegos de concursantes a la impresión del Boletín Ofi cial para el siguiente año,(20) efectuada como era costumbre el primer domingo de noviembre, concurren José de la Serna en unión de Nicolás Herrero Pedrón. Ya no fi gura en primer lugar el señor Pedrón como había sido norma en la Sociedad, sino que lo hace como principal el señor Serna, lo cual confi rma que había comprado la participación en la Sociedad del sacerdote y con las dos terceras partes el señor Serna había cogido la gestión de la imprenta.
Con esto último, si la Sociedad no había muerto ofi cialmente de hecho, las relaciones entre los señores Serna y Pedrón ya no podían ser muy cordiales, sobre todo después de haber aparecido meses antes otro taller con el pie de imprenta fi rmado por José y su hijo Rafael Serna López y a fi nales del año de 1846 debió de llegar la ruptura total, iniciándose entonces el nacimiento de la
«Imprenta Herrero Pedrón», por primera vez como único propietario.
Confi rma esta nueva situación el hecho de que en la apertura de «la caja buzon» del mes de octubre de 1847 para adjudicar la impresión(21) del Boletín Ofi cial correspondiente al año siguiente, aparecen entre otros concursantes los señores Pedrón y Serna, pero haciéndolo ya por separado.
OTROS DATOS DE NICOLÁS HERRERO Y PEDRÓN
En calidad de procurador del Juzgado de 1.ª Instancia, el señor Herrero y Pedrón debió llegar a Albacete fi nalizando el año 1834, como así se desprende de una escritura(22) de 1.º de octubre de 1850 otorgando poderes a su hijo Francisco María: «...D. Nicolas Herrero y Pedron vecino de la misma y dijo: Que al tiempo de trasladarse a esta Villa desde la Ciudad de Requena en que hubo su vecindad el pasado año mil ochocientos treinta y cuatro...».
(19) A.H.P.A. Sección: Protocolos, libro 214, folio 472.
(20) A.H.P.A. Sección: B.O.P., número 142, páginas 2 y 3, año 1846 encuadernado.
(21) A.H.P.A. Sección: B.O.P., número 135, págs. 1 y 2, año 1847 encuadernado.
(22) A.H.P.A. Protocolos, libro 218, folio 349. Notario: Vicente Dolores González.
Con la salida del primer Boletín de la Provincia del año 1835, como hemos visto anteriormente, dirigía la imprenta de Ignacio de Ramón y Carbonell.
Albacete había recibido recientemente el nombramiento de capital y la ciudad de Requena, lugar de nacimiento del Sr. Herrero, había pasado a formar parte de nuestra provincia. Nacido en 1792, debía tener cuarenta y dos años de edad cuando llegó, ya casado con su paisana María Ángela Rama.
Aprovechó la venta de los Bienes Nacionales y compró algunas fi ncas como la casa del Alto de la Villa o la huerta con casa y norias en la Redonda (camino de Balazote) y otras. Sin embargo, tuvo algunos momentos de crisis económica, especialmente con la sociedad mercantil «El Fenix» que, en 1850, hubo de concederle una prórroga de tres plazos más anuales, al no poder hacer frente a los pagos de un préstamo concedido en 1846.(23)
Además de Francisco María tuvo una hija llamada Joaquina que falleció el día 28 de abril de 1853. Esta muerte, afectó mucho al señor Pedrón precipitando la venta de la imprenta meses después a Sebastián Ruiz López con quien estaba relacionado por motivos del parentesco que les unía a través de la familia Jareño Alarcón.
Nicolás Herrero y Pedrón, de ofi cio impresor, así consta en la partida de su defunción, murió de calenturas(24) en la calle San Agustín de Albacete, el día 4 de abril de 1855, a los 63 años de edad.
DOS SACERDOTES «JOSE LLORET»
La investigación sobre el presbítero e «impresor» José Lloret Prat, nos ha creado muchos momentos de desconcierto e insatisfacción hasta descubrir la existencia de otro sacerdote llamado también José Lloret.
Han sido muchos los quebraderos de cabeza ocasionados para conocer datos del presbítero componente de la Sociedad Herrero Pedrón y Cía. y se ha arrinconado algún documento porque la relación de este y el tema que trataba parecía falto de armonía con el personaje estudiado y en algunos casos creaba confusión al comprobar diferencia en las fi rmas.
Desconcierto, provocado por la costumbre que tenían los escribanos de la época de citar en los protocolos solamente el nombre y primer apellido de los participantes en el acto.
José Lloret Prat, nacido en Albaida (Valencia) llegó a la villa de Albacete como presbítero de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. La primera
(23) A.H.P.A. Protocolos, libro 218, folio 172.
(24) A.H.D. Defunciones, libro ALB 86, folio 11 vuelto, anotación 58.
documentación de su estancia en Albacete, es la partida bautismal de una hija de su sobrino Francisco, ofi ciada el día 19 de diciembre de 1834, «...Con permiso del Párroco,(25) bautice y crisme a una niña que nacio ayer, a las dos de la tarde y le puse por nombre Maria de la O, Catalina. Es hija legitima y de legitimo matrimonio de Francisco Lloret y Magdalena Lopez, esta natural de Pozohondo, y aquel de Canales en el Reyno de Valencia. Abuelos paternos Francisco Lloret, de Albaida y Maria Vicenta Gil, de la Puebla del Duque en el mismo Reyno de Valencia...» Los abuelos maternos Antonio y Cipriana, eran naturales de las Peñas de San Pedro. En este documento fi gura José Lloret sin segundo apellido suscitando otra vez dudas, disipadas por el feliz hallazgo de una anotación(26) fechada el 13 de octubre de 1848, relacionando por motivo de partición de bienes a: D. José de la Serna, D. José Lloret, Presbítero, Francisco Lloret sobrino del Sacerdote y D. Francisco Jiménez.
El otro presbítero llamado José Lloret tenía como segundo apellido Martí, y conseguimos desligarlo del sacerdote impresor gracias a su testamento(27) ante el notario Manuel Salvador, de fecha 11 de septiembre de 1854: «...Yo D.
Jose Lloret Marti, hijo de Antonio y de Liberata, natural de Albaida y vecino de esta Capital de Albacete...», continúa expresando su voluntad de ser amortajado a su muerte «con la bestidura sacerdotal», y con la de entierro, caja y Misa, que sea a voluntad de mi hermano D. Miguel Lloret, bicario del Convento de Religiosas de Hellin». Después de nombrar albaceas testamentarios para efectuar pagos y cobros, si aparecieran después de su muerte, pasa a declarar herederos: «De todos mis bienes muebles y raices, derechos y acciones presentes y futuras que me puedan corresponder, nombro por mi heredero usufructuario a mi hermano D. Jose Lloret y Marti, Presbitero, y por su fallecimiento recaera esta herencia en mi sobrina Maria Teresa Marti y Lloret, casada con Vicente Garrido, es hija de Josefa Maria Lloret y de Tadeo Marti, natural de Albaida Reyno de Valencia, la cual vive en mi compañia, para que lo haya, lleve y herede...»Los sacerdotes Lloret Prat y Lloret Martí fueron dos personajes que coincidieron en el tiempo en nuestra ciudad. Tal vez pudieran estar emparentados ya que ambos estaban enraizados en el mismo lugar de origen, Albaida, pero sus normas de vida eran completamente diferentes.
El presbítero Lloret Martí debió llevar una existencia humilde dedicada a su ministerio sacerdotal. Con poca riqueza, solamente se conoce la compra de alguna haza de terreno de poca monta; de vida más bien humilde no parece que buscara protagonismo sino que deseaba pasar inadvertido entre la burguesía albacetense.
(25) A.H.D. Bautismos, libro Alb 28, folio 202 vuelto.
(26) A.H.P.A. Sección: Registros, libro 1 «Contaduría de Hipotecas», páginas 530, 573 y 574.
(27) A.H.P.A. Sección: Protocolos, legajo 54, protocolo 102, página 241.
José Lloret Prat, nuestro «impresor», era parte importante de esta clase social de Albacete. Aprovechó el poder y las infl uyentes relaciones que entonces podía tener por su condición de sacerdote, incrementado con el que le ofrecía su condición de copropietario de la imprenta para obtener riquezas. En el contrato de venta de 1848 anteriormente comentado de las fi ncas que mantenía en el heredamiento de El Salobral,(28) declara haber recibido como importe de las mismas veintinueve mil quinientos reales vellón. Además de esto en Albacete y en Chinchilla poseía fi ncas rústicas y urbanas y formó parte de varias sociedades establecidas con ánimo lucrativo.
El día 26 de diciembre de 1836, «el cura impresor» hace testamento(29) ante el notario Pedro José López: «...Lego por una vez a mi sobrina política Magdalena López consorte de mi sobrino Francisco Lloret, seis mil reales, cuya manda le dejo por lo bien que ha cuidado a mi Madre María Liverata». Este Francisco que residía en Requena, no debe confundirse con su otro sobrino Francisco, que residía en Albacete y con el que su tío el presbítero «impresor» constituyó sociedad en muchos negocios y así lo expresa en el mismo documento: «Instituyo por mi único y universal heredero a mi sobrino Francisco Lloret hijo de otro mi hermano Mayor y de María Vicenta Gil, naturales de Albaida y vecino, mi otro sobrino de esta Capital y la María Vicenta natural de la Puebla...»
Como se indicaba en otro lugar de este libro no se han hallado datos de la defunción del impresor presbítero José Lloret Prat.
(28) A.H.P.A. Sección: Protocolos, libro 221, folio 76.
(29) A.H.P.A. Sección: Protocolos, libro 140, folio.
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