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8. LA EDUCACIÓN MUSICAL EN ALBACETE

8.1. EL NIVEL CULTURAL

No pretendo en este epígrafe elaborar un profundo y detallado discurso sobre la historia de la educación en esta capital durante la época tratada, pero sí dar unas breves pinceladas al respecto, para ofrecer una visión global sobre este tema, con el fin de poder contemplar el hecho musical desde su realidad educativa.

La sociedad de Albacete, en líneas generales, no destacó especialmente por su alto nivel cultural a lo largo del siglo XIX; más bien todo lo contrario.

La economía tradicional de subsistencia de la zona de La Mancha, típicamente latifundista y bastante escasa en industria, generaba la mayor parte de las veces situaciones familiares realmente difíciles, en las que los hijos, aún siendo niños, contaban como mano de obra susceptible de engrosar

405 PERALTA JUÁREZ, Juan: La escuela en la provincia de Albacete: una aproximación histórica,

Instituto de Estudios Albacetenses D. Juan Manuel, Albacete, 1997, pp. 188 y 189.

406 Este evento tuvo lugar a la vez que los exámenes de los niños de la Casa Maternidad y de Misericordia.

Por aquellos días era D. José Yánez Barnuebo.

408 «Al establecerse la cátedra de música decía La Polilla que qué falta hacía a los niños de la Escuela Normal el aprender música, que si les preguntaban por un verbo podrían contestar con alguna nota musical. Ya pueden preguntarles los que así se expresaban por música y por gramática.

Yo estoy seguro que sabrán diferenciar la una de la otra y que si les preguntan por cualquiera conjugación no en verdad contestarán con una escala cromática». La Musa, 6-7-1867.

más bajo de escolarización, situación que a lo largo del siglo iría mejorando, aunque de manera lenta; tengamos en cuenta que aunque Albacete contaba desde 1840 con un Instituto de Segunda Enseñanza" -el cual registraba en

1866 unos ciento sesenta estudiantes 410 -, hacia 1860 la provincia contaba con un índice de analfabetismo del 84'6%, y en 1900 era del 70%41 ' En relación a lo dicho, son interesantes algunas notas del cronista local D. Joaquín Roa y Erostarbe, que datan del año 1891412: «La cultura intelectual en la clase jornalera de Albacete no puede naturalmente alcanzar nivel más alto que el de aquella instrucción vulgar propia de gentes cuya suma total de actividades es absorbida por las faenas agrícolas. ( ... ) ni se debe ni se puede exigir al proletariado otros conocimientos que los elementales de lectura y escritura (...)».

Pero, volviendo años atrás, pasemos a enumerar los centros educativos que se encontraban en la capital, en 1867:

-Públicos: -Dos superiores, con doscientos cuarenta y siete alumnos.

-Nueve elementales, con quinientos cuarenta y ocho.

-Uno de párvulos, con ciento cuarenta y un niños.

-Tres de adultos, con ciento tres matriculados.

-Privados: -Una Escuela Superior, con veinticuatro alumnos.

-Seis elementales, con sesenta y cuatro.

El mantenimiento de las escuelas públicas corría a cargo de los Ayuntamientos, pero unas veces por falta de interés y otras por imposibilidad económica, no se construían las necesarias, ni se dotaban adecuadamente las ya existentes, de forma que en el año 1869 incluso se pensó en la posibilidad de cerrar estas escuelas locales, dada la absoluta carencia de

409 Ubicado en el Convento de San Francisco, comienza a funcionar desde 1841 por Real Orden de 15 de mayo de 1841. Albacete en su historia, editado por el Museo de Albacete, 1991, p. 455.

410 En 1869 las enseñanzas impartidas en este Instituto eran las siguientes: Nociones de Derecho Natural y Civil Español, Gramática Castellana, Fotografía, Lecciones Teórico-Prácticas en sus diferentes procedimientos y aplicaciones, Lecciones de Comercio y Economía, Principios Generales de Literatura, Aritmética y Principios de Geometría, Nociones de Administración Pública, Moral Social o Lecciones sobre las relaciones del individuo con el Estado, Física y Química aplicada a las Artes, Nociones de Geografía e Historia, Educación Popular o Lecciones sobre los deberes del hombre, Agricultura y Nociones de Derecho Penal. La Musa, 5-3-1869.

411 PERALTA JUÁREZ, Juan: La escuela en la provincia... , op. cit., p. 46.

412 ROA Y EROSTARBE, Joaquín: Crónica de la provincia... , op. cit., p. 123.

recursos para sostenerlas`. También los maestros sufrían los problemas económicos del Municipio, no sólo por los salarios que percibían 414 , que con frecuencia eran insuficientes para sobrevivir, sino que, además, era habitual que pasasen largas temporadas sin recibir ni un exiguo porcentaje del sueldo que les correspondía 415 , realidad que conducía a la desgana de muchos docentes, algo que sin duda contribuía a hacer del hecho formativo un proceso lento y con frecuencia de resultados pocos satisfactorios 416.

Hacia mediados de siglo XIX, el estado de algunos colegios era tan ruinoso, que la propia prensa expresaba públicamente su denuncia ante las evidencias417 ; de esta manera los padres se veían obligados a contribuir al sustento de los centros 418 , hecho que incidía aún más en la reticencia que mostraban en llevar a sus hijos a la escuela. Por todo lo dicho, no nos extrañará que el absentismo escolar fuera la tónica general hasta bien entrado el siglo XX, aunque se procurase evitar mediante diversas legislaciones sobre la obligatoriedad de la enseñanza primaria. Como referencia indicaremos que en 1866 sólo uno de cada dieciocho niños asistía a la escuela, lo que evidencia el gran retraso educativo que manifiesta la ciudad 419 . Pero no es menos cierto, según apunta el historiador local Ángel Ñacle García, que dentro de esta

La Musa, 30-8-1869.

414 La cantidad estaba en relación al tipo de escuela donde se impartían las clases, de si se era hombre o mujer -con clara ventaja de ellos sobre ellas-, del número de alumnos, de la población donde se ubicase, etcétera. Por poner un ejemplo, diremos que en 1857, en pueblos de quinientos a mil habitantes se percibían unos dos mil quinientos reales; hasta ocho mil reales en los de cuarenta mil;

en Madrid hasta nueve mil reales; y en caso de ser mujer la remuneración se reducía a la tercera parte. PERALTA JUÁREZ, Juan: La escuela en la provincia ... , op. cit., p. 47.

415 En la prensa se manifiestan quejas frecuentes sobre los meses que se les adeudaban a los maestros -que en mayo de 1890 eran exactamente 15 mensualidades-, y las cantidades a las que ascendían estos débitos -en las mismas fechas se asegura que alcanzan las 126.586 pesetas-. La Porra, 23-3-1890 y 18-5-1890.

También se asegura que a la enseñanza primaria concretamente se le adeudan 54.329 pesetas. El Diario de Albacete, 14-5-1890.

416 « Qué diantres ha de suceder en una provincia que saliendo de su Capital, apenas si en ningún punto y no en todos tampoco, se encuentra más que una triste escuela de primeras letras frecuentemente mal dotada, y cobrando con dificultad sus honorarios esos directores de la niñez tan llenos de abnegación y de santa paciencia en su no fácil y penoso ministerio?». La Musa, 8-3-1868.

En agosto de 1866, La Crónica de Albacete publica entre sus sueltos el siguiente: «¿ Han visitado nuestros lectores las escuelas de primera enseñanza de esta capital?. Si no lo han hecho les aconsejamos que no lo hagan, porque ojos que no ven etc.». 5-10-1866.

418 En 1866, las familias satisfacían en concepto de retribuciones la octava parte del total de los gastos. BLANCH E ILLA, Crónica de la provincia..., op. cit., p. 59.

4 19 BLANCH E ILLA, Crónica de la provincia... , op. cit., p. 59.

penosa situación existía

«una pequeña élite cultural, compuesta fundamentalmente de estimables profesionales liberales y de profesores de

enseñanzas medias que han ofrecido en el terreno de la literatura y del arte muy dignos exponentes» 420.

En el grueso de sus trabajos, los cronistas han reflejado el devenir de la época tratada, y así podemos recrearnos en los abundantes nombres de todos aquellos albacetenses ilustres que destacaron tanto dentro como fuera de la capital, ya sea como juristas, pedagogos, arquitectos, escritores, poetas, médicos, presbíteros, abogados 421 , y como ya hemos podido ver, también músicos.

Afirma Roa y Erostarbe, que Albacete es una ciudad que rinde culto a las artes liberales, particularmente a las bellas artes, y que se puede observar

como «sus naturales sienten predilección por la música, algunos de los cuales se dedican a su estudio con notable aprovechamiento»422,

y muy de acuerdo con el señor Roa, es lo que a lo largo de estas páginas estamos constatando, ya que la música constituye una de las artes más cultivadas en Albacete.

Pasemos ahora a ofrecer algún apunte referente a la instrucción musical en esta capital, tanto en los centros públicos como privados.

8.2. LAS CLASES DE MÚSICA «TEÓRICO-PRÁCTICA» EN EL