Algunas personas, como parte de su itinerario de inserción, pueden pasar un tiempo en alguna de las empresas para la inserción que ha promovido la Fundación Novaterra como Novaterra CateringoNovaterra Social Logístics, a fin de adquirir experiencia laboral durante un tiempo, antes de buscar empleo en empresas ordina- rias.
No todas las personas que pasan por CRÉIXER entran a trabajar en alguna de nues- tras empresas; solo lo hacen aquellas que precisan generar y consolidar hábitos de trabajo que tienen que ver con habilidades transversales como la responsabilidad ante los compromisos, la puntualidad, la colaboración y trabajo en equipo, el gusto por el trabajo bien hecho… en definitiva toda una serie de competencias personales imprescindibles para cualquier desempeño laboral y que, sin ellas, las posibilidades de mantenerse en un puesto de trabajo en cualquier empresa son remotas.
Las empresas sociales promovidas por Novaterra tienen ese objetivo: generar y consolidar hábitos propios de la cultura del trabajo. Por ello, siendo empresas que deben poder mantenerse en el mercado, son sociales y se configuran como verdade- ras escuelas de trabajo, empresas de tránsito, no finalistas, porque las personas que están en proceso de inserción mantienen su contrato durante un tiempo variable hasta que han alcanzado un nivel de desempeño con el que nos aseguramos de que van a poder acceder a un puesto de trabajo en una empresa ordinaria y con posibili- dades de mantenerlo.
Se trata de acompañar a personas en su proceso de inclusión social por medio de su inserción sociolaboral, activando a la persona para que sea y se sienta capaz de acceder a un puesto de trabajo y permanecer en él, a pesar de toda la carga de pre- cariedad que hoy el Mercado impone. Éste es el corazón del proyecto de Fundación Novaterra.
A lo largo de estos 26 años hemos puesto en pie seis empresas, de las cuales tres continúan vivas: una de jardinería, otra de mensajería-logística y otra de Catering.
Pero veamos cual fue el fundamento y el proceso.
Partíamos de la evidencia de que cada persona es diferente, tiene distinto proce- so de evolución y, como consecuencia, necesitábamos que algunas de estas personas pudieran disponer de más tiempo para alcanzar los objetivos que le podían servir para, una vez conseguido un trabajo, poder permanecer en él.
Nuestra decisión para conseguirlo fue ponernos manos a la obra para poner en pie iniciativas empresariales propias; poner en marcha algunas empresas que, aun siendo empresas, fueran verdaderas escuelas de trabajo. Ésta es una línea central en nuestra metodología.
Con frecuencia el ámbito de ‘lo social’ se sitúa con recelo frente a ‘lo empresarial’;
es como que la empresa es lo contrario al carácter ‘non profit’ de la entidad social.
Pues bien, desde Novaterra hemos querido y seguimos queriendo poner de cara y no de espaldas esos dos mundos.
Fue una decisión lógica por dedicarnos a la inclusión social por medio del empleo:
tender puentes con el tejido empresarial que es el destinatario de nuestra labor de promoción y también ser capaces desde Novaterra, de acometer iniciativas empresa- riales propias como paso intermedio para que, algunos de nuestros usuarios, tengan la oportunidad de adquirir y consolidar los hábitos propios de la cultura del trabajo y puedan, posteriormente, insertarse en empresas ordinarias del mercado.
La promoción del emprendimiento y la insercion social desde la Economía Social
Nos decidimos a arrancar estas iniciativas e inicialmente pusimos en marcha dos empresas.
Una de ellas fue una cooperativa formada por mujeres que hasta entonces traba- jaban montando lámparas en sus casas. Salieron de sus casas, empezaron a trabajar en nuestro local, pero nos equivocamos: los márgenes eran demasiado pequeños y no era rentable ni sostenible; además, entre ellas aparecieron problemas que no supimos resolver y pronto hubo que cerrar.
La otra fue también otra cooperativa, ésta de jardinería y paisajismo, que hoy sigue existiendo, que llegó a tener varias decenas de trabajadores, y que luego se transformó de cooperativa a Sociedad Limitada.
Con esa experiencia de fracaso y éxito al 50%, nos pareció que algo habíamos aprendido y que podríamos intentar poner en pie otras iniciativas de carácter empre- sarial con el objetivo de que en sus plantillas pudieran ingresar personas que, en empresas ordinarias, tal vez nunca nadie les diera esa oportunidad.
Ésta es otra línea propia de Novaterra: la acción decidida por utilizar las herra- mientas del Mercado, los instrumentos que existen y que podemos orientar a nues- tros propios objetivos: montamos una sociedad de capital.
Como no teníamos dinero, y para cualquier emprendimiento empresarial hace falta capital, llegamos a la conclusión de que podríamos generarlo captándolo de la sociedad civil y así, decidimos crear un instrumento de renta variable para propiciar emprendimiento social.
Para ello, a mediados de los años 90, pusimos en marcha una sociedad anónima (iuna S.A.), algo inédito en el mundo de lo social, al menos entonces. Pero una socie- dad de capital que fuera diferente: que no pudiera nunca repartir beneficios aunque los tuviera, sino que, por estatutos, tuviera que reinvertirlos y que iuna actuara como una promotora social de empresas de inserción.
Entendemos que este tipo de iniciativas que hoy se consideran de innovación social, de emprendimiento social, ha caracterizado y caracteriza aún hoy el proyecto Novaterra.
En aquellos años, fue ciertamente innovación social y, en aquel momento, tuvi- mos que dar muchas explicaciones a muchos compañeros y entidades del sector social porque no se comprendía muy bien que una entidad social pusiera en pie una socie- dad anónima, paradigma para muchos del capitalismo descarnado… Y también sor- prendimos a conocidos del mundo empresarial por el atrevimiento que suponía gene- rar una sociedad de capital para una acción netamente social.
Conseguimos que los estatutos de la sociedad de capital los aprobara el Registro Mercantil, a pesar de su singularidad, e inauguramos una acción que hasta entonces no se había intentado, al menos en nuestro territorio.
Y lo bien cierto es que fue una iniciativa que encontró respuesta en personas conocidas y en instituciones, que compraron ‘acciones’ de esa S.A., a 10.000 pesetas
por acción (unos 60 euros hoy) y conseguimos casi 30 millones de pesetas (180.000 euros hoy) con un grupo de más de 300 accionistas. Con ese capital, la promotora iuna, fue el brazo empresarial del proyecto Novaterra, del cual colgaban las empresas para la inserción de las personas con forma de S.L., participadas al 100 % por la matriz. Un modelo éste que se asemeja en su forma al de un pequeño ‘holding’ apli- cado a una acción social con formato empresarial.
Esto nos permitía varias cosas: posibilitar que algunas de estas personas en cuyo proceso de inclusión trabajamos, pudieran tener un tiempo de entrenamiento en el que afianzar esos hábitos de trabajo, antes de optar a un puesto en una empresa ordinaria. Y también nos viene permitiendo dirigirnos a los empresarios con una cre- dencial valiosa, puesto que nosotros tenemos empresas, y en las plantillas de nues- tras empresas trabajaban y trabajan personas que están en un ‘itinerario de inser- ción’ y funcionan. Y su cuenta de resultados sale. Debe salir. Esto nos valida delante de ellos.
A día de hoy, una de ellas se independizó del grupo y las otras dos siguen estan- do promovidas y participadas por la fundación: Novaterra Social Logístics, que nació como empresa de mensajería-paquetería, reconvirtiéndose a tareas de logística, con formato de Centro Especial de Empleo en la que trabajan 18 personas, 16 de las cua- les son personas con discapacidad y Novaterra Catering, empresa de catering de even- tos y de servicios de comida a colectivos, con la que de modo permanente emplea- mos a una plantilla de casi 20 personas y de modo intermitente a varias decenas de personas en servicios ocasionales de los eventos y que crece a muy buen ritmo.
Habiendo sobrevivido a la crisis desde 2009, e incluso en fuerte crecimiento de la de Catering, reflexionando sobre nuestro quehacer, y con la intención de reestructu- rar nuestro modelo de emprendimiento hasta hace poco de propiedad exclusiva de la Fundación, detectamos dificultades a superar:
- Tenemos empresas ubicadas en actividades y sectores diferentes y dispares: jardi- nería y construcción en su momento, logística, y restauración hoy…, lo cual nos exige ser expertos en cualquier sector.
- Hasta ahora, eran empresas de propiedad exclusiva que siguen creciendo, y que necesitan nuevos aportes de capital que caerían exclusivamente sobre la propia fundación.
Por estas razones, hemos modificado nuestro modelo de emprendimiento, tanto en relación con la propiedad y gestión de las actuales empresas, como para nuevas empresas y emprendimientos que pretendemos seguir incubando, reservándose la Fundación la promoción y una parte de la propiedad pero abriendo la propiedad y la administración de las empresas a emprendedores que asuman su parte de riesgo y sean los que, con su iniciativa, esfuerzo e implicación, lideren las empresas.
La promoción del emprendimiento y la insercion social desde la Economía Social
Cualquier empresa, y más si es una empresa social por ser de gestión aún más compleja, debe tener al frente a la persona emprendedora para que viva en primera persona el emprendimiento y el desarrollo del proyecto empresarial y que lo haga desde el acompañamiento, apoyo y capacidad de prescripción de la Fundación como entidad social.
De ese modo, el grupo de empresas promovidas y participadas por la fundación Novaterra, puede seguir creciendo en la medida en que aparezcan emprendedores que asumen, en sociedad con la Fundación, el liderazgo del proyecto empresarial.
Evidentemente, tal relación se configura alrededor de un exigente pacto de socios en el que queda firmemente acordado y protegido el carácter social de la empresa, porque lo cierto es que lo importante para Novaterra no es tener la propiedad mayo- ritaria de cada empresa, sino que cada una de las empresas del grupo promovido por Novaterra cumpla como objetivo social, el de mantener un alto porcentaje de miem- bros de las plantillas o bien un determinado número de horas de personas en proce- sos de inserción.
En definitiva, nuestras empresas para la inserción son un valioso instrumento que forma parte de la caja de herramientas del proyecto Novaterra para la inserción laboral de las personas con dificultades en el proceso de su inclusión social.