PROTOCOLO DE KIOTO: DIFICULTADES PARA LA ACCIÓN COLECTIVA
IV. OBSERVACIONES FINALES En este artículo incorporamos
ciones no cambian mucho. Dado que los incentivos para cambiar de aviso se determinan comparan- do dos recompensas para diferen- tes coaliciones, estas diferencias re- lativas son lo más importante, y no los valores absolutos. Esto se con- firma por dos alternativas que afec- tan a las diferencias relativas entre coaliciones: las cuotas de daños y las tasas de actualización.
Las diferentes cuotas de da- ños afectan a los beneficios ob- tenidos por las regiones y, por lo tanto, afectan a las diferentes coaliciones. El resultado es que diferentes regiones tienen un in- centivo para colaborar. Esto se aprecia más en el caso del pro- grama por incentivos. El resulta- do de «STACO calibración II» es una coalición estable que fun- ciona bien, compuesta funda- mentalmente por regiones en vías de desarrollo. La razón de este resultado no es que las coalicio- nes con EE.UU., Japón o UE15no sean estables, sino que funcio- nan peor que la coalición que se muestra en el cuadro n.º 4. En otras palabras, si la mayoría de beneficios procedentes de la ate- nuación y los costes de reducción marginales más bajos pueden en- contrarse en las regiones en vías de desarrollo, EE.UU., Japón y UE15
ya no son necesarios para crear un acuerdo internacional eficaz sobre el clima. El escenario con cuotas de daños basadas en el
«modelo RICE» tiene como resul- tado coaliciones estables más grandes, y la que mejor funcio- na puede colmar la brecha entre
«todos independientes» y la «gran coalición» en un porcentaje del 70 por 100. La razón de este re- sultado es que las cuotas de da- ños están más uniformemente distribuidas entre las regiones en esta especificación, y cuanto más homogéneos son los incentivos de los que no cooperan, son al- go más fáciles de superar.
Las bajas tasas de actualiza- ción asumidas en la especifica- ción Stern implican que los da- ños futuros tienen más peso en el análisis de coste-beneficio. Es- to incrementa los beneficios de la política climática en países co- mo China y en el caso del pro- grama estático que ayuda a con- vencer a China para que colabore con la UE15. En el programa de derechos tipo grandfatheringpor incentivos, estabiliza una coali- ción que es similar a la coalición estable que mejor funciona en el escenario básico, pero sustitu- yendo a la UE15por EE.UU.En el escenario básico, es necesario que las elevadas cuotas de da- ños de la UE15generen beneficios suficientes a partir de la coopera- ción, pero con la tasa de actua- lización de Stern es preferible co- operar con EE.UU., ya que tiene menos costes de atenuación marginales que la UE15.
Otro resultado interesante de estos análisis es que la compara- ción de los diferentes programas de derechos tipo grandfathering es muy sólida entre los valores de parámetros elegidos: el progra- ma dinámico mejora sustancial- mente en relación con el estático o con ninguno en absoluto (ex- cepto en dos casos en que tan- to el estático como el dinámico funcionan igual), y el programa de derechos tipo grandfatheringpor incentivos siempre funciona mu- cho mejor que las otras especifi- caciones. Por lo tanto, la implica- ción que ello tiene a la hora de crear políticas debe ser que se preste la atención suficiente a las estructuras de incentivos de las diferentes regiones que partici- pan en las negociaciones. Los pro- gramas de derechos tipo grand- fathering que pueden parecer equitativos o prácticos pueden te- ner como resultado una coalición estable mucho menos efectiva y, en consecuencia, que sea perju-
dicial no sólo desde una perspec- tiva global, sino también para la mayoría de las regiones.
IV. OBSERVACIONES FINALES
ción, es decir, por las estimaciones de daños regionales. Otros aspec- tos del modelo, como las estima- ciones de los costes de atenuación regionales, tienen menos impac- to sobre los resultados del mode- lo y no afectan al tipo de coa- lición que surgirá como la coali- ción estable que mejor funciona.
Por último, los niveles de daños globales tampoco son un deter- minante principal de la estabili- dad de las estructuras de coali- ción, ilustrando que la formación de coaliciones internacionales es una cuestión de costes y benefi- cios relativospara las regiones. En consecuencia, unas arquitecturas de acuerdos internacionales efica- ces tienen que explotar las opor- tunidades que crean las diferen- cias regionales y superar dichas diferencias cuando sea necesario.
NOTAS
(*) El autor agradece especialmente a Ekko van Ierland, Hans-Peter Weikard, Michael Finus y Miyuki Nagashima sus valiosas aporta- ciones al tema; se aplica el habitual descargo de responsabilidad.
(1) Esas trayectorias de emisión de refe- rencia se construyen suponiendo que no se im- plemente una política climática (adicional).
Suelen ser denominadas pronósticos de línea de base o business-as-usual.
(2) Como las primeras simulaciones STACO asumieron una tasa de actualización constan- te del 2 por 100 para todas las regiones, los resultados numéricos de este artículo diferirán de los registrados en, por ejemplo, NAGASHI-
MAet al.(2009).
(3) DELLINKet al.(2008) estiman empíri- camente el modelo simplificado y encuentran que se adapta muy bien al modelo no lineal más grande, sin incluir los efectos de retroa- limentación (feedbacks).
(4) Utilizamos niveles de 2010, ya que es el año de base de nuestros cálculos. Utilizar niveles de emisión de 1990 en lugar de los de 2010 no influye en los principales resultados cualitativos y empeora la posición de regiones en rápido crecimiento, como China (el autor dispone de resultados bajo petición).
(5) Adoptamos el supuesto común de que las otras no cambian de aviso (es decir, desvia- ciones simples), y se dejan cuestiones como la visión de futuro para próximos estudios.
(6) Observar que a diferencia de NAGASHI-
MAet al. (2009), adoptamos tasas de actualiza-
ción regionales. Por lo tanto, cualquier transfe- rencia futurade dinero desde una región con una baja tasa de actualización (fundamentalmente las regiones de la OCDE) a una región con una elevada tasa de actualización (aproximadamen- te las regiones que no son de la OCDE) reducirá el valor actualizado neto de los beneficios globales.
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I. INTRODUCCIÓN
D
D
ESDE el punto de vista eco- nómico, el clima, y más concretamente la estabili- dad del clima, es un bien públi- co global, no rival y no excluyen- te en su consumo. Así, el cambio climático es una externalidad mundial, lo que supone una di- vergencia entre los costes priva- dos y los costes sociales de las emisiones que reduce la eficien- cia económica. Evidentemente, cada una de las medidas para dis- minuir el daño causado por el cambio climático conlleva un cos- te, y cada una de ellas debe eva- luarse en relación con un escena- rio de no intervención. Por tanto, es necesaria una evaluación pre- via del beneficio neto de cada op- ción, y es aquí donde la economía adquiere un papel prioritario.Dada la dimensión transfron- teriza del cambio climático, su so- lución requiere el planteamiento de políticas económicas de ámbi- to internacional, en las que se ven involucrados numerosos países y en las que prima la estrategia a seguir por cada uno. Por ello, la teoría de juegos es una buena he- rramienta para su análisis. Es de general aceptación que el cono- cido planteamiento del «dilema del prisionero» se puede aplicar a problemas ambientales globales, y en particular al cambio climáti- co, debido a las características del bien negociado en el acuerdo.
Puesto que esto genera una solu- ción ineficiente desde el punto de
vista global y un fracaso en el acuerdo, nuestro objetivo es ana- lizar qué condiciones deben dar- se para superar dicha ineficiencia y que los acuerdos cumplan su objetivo.
El trabajo se estructura en tres apartados tras esta introducción:
en el II, planteamos el problema del cambio climático y cómo la teo- ría de juegos nos conduce a un di- lema del prisionero; en el III ana- lizamos posibles estrategias alter- nativas en función de las medidas y las iniciativas que tomen los dis- tintos países, y en el IV se estable- cen las conclusiones más relevan- tes de este trabajo.
II. EL CAMBIO CLIMÁTICO