CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO MARCO TEÓRICO
2.2. BASES TEÓRICAS DEL MOBBING
2.2.2. Origen del concepto de Mobbing
había observado entre alumnos, donde un grupo de niños física o mentalmente atacó a un solo niño. Tomó prestado el término para identificar que los comportamientos eran de manera similar a las conductas observadas por Lorenz (Domínguez, et al. 2014). El objetivo principal de Heinemann era levantar la opinión de que este comportamiento debía ser sellado como inaceptable y rechazado por todos los medios. La invención conceptual realizada por Heinemann llamó la atención sobre los aspectos problemáticos de la intimidación entre los niños (Navarrete, 2010).
Posteriormente y sin relación a los estudios indicados, aparece en los Estados Unidos, el Dr. Carroll M. Brodsky, un psiquiatra, antropólogo y profesor en la Universidad de California, quien desde 1976 aparece los primeros acercamientos del Mobbing al mundo del Trabajo y escribió por primera vez su libro titulado: The Harassed Worker “El trabajador acosado”; Brodsky estudia los problemas que afronta el trabajador en las empresas, el estrés en el trabajo, los accidentes laborales y el agotamiento físico. Este libro es considerado “de avanzada” para la época en que pocos hablaban de problemas psicológicos en los trabajadores, centrándose solo en aquellos físicos derivados de la labor misma (Camacho, 2018). Lamentablemente el libro no provocó un aumento de la atención al tema en el momento, la razón para Leymann es que quizá el libro haya sido subvalorado (Navarrete, 2010).
Usó el término harassment (hostigamiento) como un comportamiento que “involucra los intentos repetidos y persistentes de una persona para atormentar, combatir, frustrar u obtener una reacción de otro. Es un comportamiento que provoca, presiona, asusta, intimida o incomoda de manera persistente a otra persona”. El Dr. Brodsky expuso cómo los efectos del hostigamiento en la salud mental, la salud física y la productividad en los trabajadores eran devastadores y generalizados, y
expresó la creencia de que estas afirmaciones eran “solo la punta de un iceberg en relación con las incidencias reales” (Davenport, Distler, &
Pursell, 2003).
A principios de los años ochenta, con Brodsky como modelo, Heinz Leymann, doctor en Psicología y en Psiquiatría, alemán, profesor e investigador de la Universidad de Estocolmo, comenzó a notar el sufrimiento de ciertos trabajadores y decidió investigar las causas de su malestar; unos años más tarde llegó a sus manos el diario de una mujer de 50 años que acaba de suicidarse. En su diario, esta trabajadora anotaba día a día el infierno profesional que iba sufriendo hasta que no encontrando otra salida se suicidó (Reyes, 2002). La experiencia de Leymann como científico, así como terapeuta se ha centrado al tratamiento de más de 1300 casos del llamado mobbing (Bresó &
Salanova, 2001).
Leymann utilizó el término mobbing cuando descubrió una violencia de grupo similar entre adultos en el lugar de trabajo. Investigó este comportamiento primero en Suecia, y en los restantes países escandinavos como Noruega y Finlandia, y más tarde en Alemania y Austria (Verona & Santana, 2012). Investigó lo que le dijeron que eran personas “difíciles” en el lugar de trabajo y determinó que muchas de estas personas no eran “difíciles” para empezar. Encontró que la raíz de su comportamiento no fue un defecto de carácter que los hizo inherentemente “difícil”. Lo que encontró fue una estructura de trabajo y una cultura que crearon las circunstancias que marcaron a estas personas como “difíciles”. La compañía creó otras razones para rescindirlos. Esto, Leymann lo identificó como mobbing (Davenport et al. 2003).
El profesor Leymann fue el primer experto europeo en proporcionar una definición técnica del mobbing; un pionero que sacó la luz un proceso de destrucción que se producía en el mundo del trabajo (Piñuel & Oñate, 2002), quien acuñó dicho término y quién investigó este
proceso que él denomina “psicoterror” (López & Vázquez, 2007), el pionero de los estudios del mobbing (algunos lo llaman “el padre del mobbing”) (Camacho, 2018). Para hacerlo creíble tuvo que llevar a cabo estudios estadísticos con normas muy precisas y algo rígidas; por lo que tras efectuar más de 300 entrevistas a trabajadores que habían sufrido este proceso durante largo tiempo (Reyes, 2002), fue el primero en interesarse por el mobbing. En 1984, publicó su primer informe sobre sus hallazgos, desde entonces, ha publicado más de 60 artículos de investigación y libros como Mobbing: Psychoterror at the workplace y How you Can Defend Yourself, The New Mobbing Report: Experiences and Initiatives, Ways Out and Helpful Advice, donde describía el fenómeno. A partir de ahí, el concepto de mobbing se extendió particularmente a otros países escandinavos (Suecia, Noruega y Finlandia), así como en el Reino Unido, Irlanda, Suiza, Austria, Hungría, Italia, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Japón y Sudáfrica. En otros países solo lo conocían un puñado de especialistas, y en otros lugares se prefirió usar otra terminología para designar la misma realidad: bullying, harassment o acoso moral.
Reflexionar sobre los términos que se han consolidado en función del país y de los investigadores resulta muy interesante, porque subraya también la diversidad de formas de aproximarse al fenómeno.
El término equivalente en inglés es “bullying” to bully, que significa “ofender brutalmente”, “maltratar” y “intimidar” y bullying que significa “intimidación” (Minaya, 2003). Se utilizaba, y se sigue utilizando, para describir las humillaciones y las novatadas a las que algunos niños someten a otros en la escuela. Además, se ha extendido progresivamente hasta abarcar las novatadas en el ejército o en las actividades deportivas (Reyes, 2002), a la vida familiar y también al ámbito del trabajo (Soljancic, 2013). Hay autores que sostienen que hay una diferencia entre el concepto de bullying y mobbing, esta se refiere muy a menudo a agresiones sutiles, indirectas y pasivas; en oposición a agresiones abiertas o físicas identificadas con el término de bullying;
aunque ambas se caracterizan por los mismos efectos debilitantes sobre la víctima, el mobbing puede implicar acciones objetivas, pero su fortaleza radica en el proceso de comunicación hostil en términos de relación intersubjetiva (Arciniega, 2012).
Lo que concierne a quienes han tenido resonancia en idioma español, así pues, en 1999 entre las principales influencias se encuentran los trabajo de la psicoanalista francesa Marie-France Hirigoyen señaló que todo comportamiento abusivo (gesto, palabras, comportamientos, actitudes…) que atenta por su repetición y sistematicidad a la dignidad o a la integridad psíquica o física de una persona, poniendo en peligro su empleo o degradando el clima de trabajo, supone un comportamiento de
“acoso moral” en francés harelement moral (Hirigoyen, 2000) (Piñuel &
Oñate, 2002). Y el psicólogo español Iñaki Piñuel y Zabala, quien desde el principio usó un término específico, que mantiene hasta la fecha:
“acoso psicológico laboral” (Piñuel & Oñate, 2002); pero, a diferencia de la primera también hasta la fecha usa indistintamente el término
“mobbing”. Leymann ubica el término “mobbing” en la Etología y reconoce como antecedentes los trabajos del etólogo austriaco Konrad Lorenz, del médico alemán radicado en Suecia Peter Paul Heinemann y del psiquiatra estadounidense Carroll M. Brodsky; por su parte, Leymann simplemente “tomó prestada” la palabra (Navarrete, 2010).
Dentro de los autores latinoamericanos que han desarrollado más el tema se destacan el chileno Eduardo Andrés Caamaño Rojo y el argentino Javier Abajo Olivares (Camacho, 2018). En México se ha investigado el fenómeno cuando menos desde 2002, con los trabajos de Manuel Pando en la Universidad de Guadalajara (Navarrete, 2010).