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Percepción, perspectiva y cambio climático

CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO

2.1 ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN .1 Antecedentes a nivel internacional

2.2.1 Percepción, perspectiva y cambio climático

a) Percepción

La percepción, según el diccionario de antropología filosófica, es el elemento primordial del conocimiento humano. Proceso mediante el cual no solo captamos la realidad exterior, sino que además la interpretamos y ordenamos en totalidades coherentes. En este sentido, puede haber sensación sin percepción, pero no percepción sin sensación. Los órganos de los sentidos producen sensaciones que, en unión con conocimientos anteriormente adquiridos, se convierten en percepciones (Ayllon 2011. p. 12).

En las últimas décadas, la percepción ha sido objeto de creciente interés dentro del campo de la Antropología, sin embargo, este interés ha dado lugar a problemas conceptuales, pues el término percepción ha llegado a ser empleado indiscriminadamente para designar otros aspectos que tienen que ver con el ámbito de la visión del mundo de los grupos sociales, como la cosmovisión.

En nuestra opinión, la percepción corresponde más bien al plano de las actitudes, los valores sociales o las creencias que han sido creadas y recreadas por los seres humanos como una forma de apropiación subjetiva de la realidad. Y una de las principales disciplinas que trata con mayor profundidad sobre la percepción, como lo señaló Vargas (1995), es la Psicología que la define como:

El proceso cognitivo de la conciencia que consiste en el reconocimiento, interpretación y significación para la elaboración de juicios en torno a las sensaciones obtenidas del ambiente físico y social, en el que intervienen otros procesos psíquicos entre los que se encuentran el aprendizaje, la memoria y la simbolización (p. 48).

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Surrallés (2002), de otro lado, manifestó que “La percepción sirve…, como punto de partida para aproximarse a una comprensión más adecuada de los conceptos de la persona y de lo social dentro de los estudios antropológicos. Los análisis del autor derivan de experiencias etnográficas en sociedades y culturas del conjunto Jívaro, en especial de los Candoshi (Perú)” (p. 59).

Pero, desde un punto de vista antropológico, como la misma autora Vargas (1995), señaló:

La percepción es entendida como la forma de conducta que comprende el proceso de selección y elaboración simbólica de la experiencia sensible, que tienen como límites las capacidades biológicas humanas y el desarrollo de la cualidad innata del hombre para la producción de símbolos. Donde a través de la vivencia la percepción atribuye características cualitativas a los objetos o circunstancias del entorno mediante referentes que se elaboran desde sistemas culturales e ideológicos específicos construidos y reconstruidos por el grupo social, lo cual permite generar evidencias sobre la realidad (p. 50).

b) Perspectiva

La perspectiva, según el filósofo español Ortega y Gasset (2003), fue considerada como un modo de organización de la realidad, un mismo paisaje, por ejemplo, es apreciado de distinta manera por dos hombres; añadió que la perspectiva es uno de los componentes de la realidad, no es su deformación, es su organización. Mientras que para Geertz (1965) la perspectiva es el modo peculiar de ver la vida o construir el mundo; según este autor existen cuatro tipos de perspectiva. La del hombre de sentido común que acepta las cosas tal como se manifiestan; la del científico que profundiza para descubrir las verdaderas causas de la naturaleza; del hombre y de la sociedad; el artista prescinde adrede de ese mundo para imaginar un mundo ideal y el hombre religioso trata de encontrar la explicación última de las cosas.

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Lo importante es que estas cuatro perspectivas no son contradictorias y cualquier suceso de la vida puede enfocarse desde cada una de las cuatro perspectivas. Sin embargo, en la práctica, los individuos y las sociedades se sitúan preferentemente en una de las perspectivas como orientación fundamental, por ser cada perspectiva un sistema cultural, y así se habla de pueblos con mucho sentido común, muy científico, muy artistas o muy religiosos.

De allí, lo entendemos, la perspectiva es una construcción cultural que depende del lugar y del momento; por decirlo, para la construcción de la perspectiva de una persona influyen varios elementos como: la cultura de la localidad, el estrato socioeconómico al que pertenece la persona, su educación, su empleo, su género, la experiencia personal y su procedencia étnica; además, la perspectiva no es estática, es dinámica y está en constante cambio.

Algunos investigadores sociales a la perspectiva lo relacionan con la cosmovisión andina, caracterizando al grupo social solidaria entre sí, armónica y respetuosa con todos los seres vivos, además de los seres inanimados y al individuo andino como una persona equilibrada, respetuosa, solidaria y con muchos valores.

Como señaló García (2010). La cosmovisión es el conjunto de sistemas de explicación, interpretación, conocimientos, tecnologías, representaciones que tienen las sociedades que aún no han accedido al uso y aplicación de los aportes y alcances de la ciencia académica, hecho que interrelaciona a la perspectiva con la cosmovisión en el sentido de la interpretación y la representación como parte de la misma, pero para otros investigadores esta posición teórica es cuestionable.

Por ello, la perspectiva puede ser considerada como una construcción social e individual, ya sea de índole local, regional, nacional o internacional, basada en jerarquías establecidas por la sociedad en las que se vislumbra el género, estrato social, economía, grupo étnico, religión, entre otros.

La perspectiva, también, ayuda a crear una ruta, un puente más coherente entre lo que vienen proponiendo las diversas instancias del gobierno

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nacional, regional y local comprometidos con la problemática y las perspectivas que tienen los pobladores locales desde sus conocimientos y prácticas tradicionales, que hasta hoy perduran gracias a su capacidad de adaptación a los nuevos contextos situacionales que ofrece la sociedad.

c) Cambio climático

Cuando se habla sobre cambio climático, los estudios de percepción también son importantes porque ayudan a comprender los comportamientos y los niveles de precaución que tienen las personas frente a las variaciones climáticas.

Neff (2007), en su propuesta de Cambios Planificados, explicó que la percepción de los problemas no se traduce automáticamente en un deseo de cambio. Para el autor, los procesos de cambio se iniciaron con la visualización de un estado hacia otro más ventajoso, es decir, los cambios ocurrirán cuando las personas visualizan otra posibilidad de condiciones de vida (pp. 197-201). Esta idea coincide con la propuesta de Freire (1977) sobre el Inédito-viable.

Asimismo, según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC por sus siglas en inglés), citado por Renner y Bischler (2010), el cambio climático es el cambio del clima atribuido directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera mundial, y que se suman a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

Por otra parte, también existen distintas corrientes que interpretan las causas de los cambios climáticos, entre las que apuntan a una total causalidad de acciones antropogénicas, y las que los derivan de los ciclos naturales. En la presente investigación, se parte de la idea de que si bien los cambios climáticos son ciclos naturales éstos también pueden estar acentuados por la acciones antropogénicas, como el crecimiento demográfico poblacional y las consecuencias del avance vertiginoso de las diversas tecnologías que se viene utilizando.

En resumen, para los responsables de políticas del IPCC (2013), se confirmó que el cambio climático es advertido en todo el planeta y que el

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calentamiento del sistema climático es inequívoco. Desde la década de 1950 muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios o milenios. El informe sostuvo que la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de dióxido de carbono han aumentado hasta niveles sin precedentes desde hace, por lo menos, 800.000 años (Citado por (Magrin 2015.

p. 15).

En la región de América Latina y el Caribe se registró un aumento de 0,5ºC a 3ºC de la temperatura media entre 1901 y 2012, con los mayores incrementos observados en la zona tropical de América del Sur. Desde mediados del siglo XX, especialmente a partir de la década de 1970, se observó un derretimiento acelerado de los glaciares, especialmente los intertropicales que perdieron entre el 20 y el 50% de su masa de hielo (IPCC, 2012; IPCC, 2013; Magrin et al., 2007, 2014. Citado por Magrin 2015. p. 15).

Asimismo, la Comunidad Andina de Naciones - CAN (2008) manifiestó que el Cambio Climático viene evidenciándose en la subregión andina por más de tres décadas. Mientras que, desde 1990, a nivel mundial se registraron cambios en la temperatura global de 0,2ºC por década, entre 1974 a 1998 este incremento, en la región de los Andes Centrales, fue de 0,34ºC; es decir, 70% más que el promedio global (p. 16).

Según todos estos autores, en el ámbito mundial las actividades humanas han causado, y van a seguir causando, una pérdida sustancial en la biodiversidad debido, entre otras cosas, a cambios en el uso de los suelos, la contaminación y degradación de los suelos y de las aguas (incluyendo la desertización), la contaminación del aire, el desvío de las aguas hacia ecosistemas intensamente gestionados y sistemas urbanos, la fragmentación del hábitat, la explotación selectiva de especies, la introducción de especies no autóctonas y el agotamiento del ozono estratosférico.

Según señaló Flannery (2007), no hay forma de sacar de la atmósfera los gases de efecto estufa y el impacto total de esos gases son experimentados a

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largo plazo. Por lo tanto, actualmente estamos viviendo las consecuencias de la acumulación de gases de los ultimo 50 años cuando se empezó a utilizar intensamente los combustibles fósiles y se realizaron otras actividades degradantes. De la misma forma, aunque hoy cesáramos las emisiones de gases de efecto invernadero, en los próximos años estaríamos sufriendo las consecuencias de los cambios climáticos del ciclo natural, sumadas a la acumulación de los gases emitidos. Los estudios apuntan a un aumento de temperatura que va de 1,9 0C hasta 11,2 0C.