Capítulo 5. Fundamentos teóricos para el análisis de la masculinidad
5.4. Perspectiva teórica sobre la masculinidad
54 La autoridad pedagógica, está destinada a reproducir la arbitrariedad cultural de las clases dominantes sobre de las clases dominadas. Dicho de otra forma, el alcance de esta propuesta se halla definido por el hecho de que se refieren a toda formación entendida como sistema de relaciones de fuerza y de significados entre grupos y clases (Bourdieu y Paseron, 1979: 50).
A grandes rasgos, podemos comprender a la autoridad pedagógica como elementos configurados con un sin número de prácticas enfocadas en la preservación del sistema cultural dominante, es importante subrayar el hecho de que el autor concibe a estas categorías como una forma de visibilizar el sistema de clases.
El uso de estas dos categorías, será de gran ayuda en el análisis de los datos obtenidos en la parte empírica de esta investigación, pues se considera que éstas son herramientas sumamente funcionales en el estudio de la representación social de la masculinidad.
Tanto la autoridad pedagógica, como el árbitro cultural son elementos que pueden sostener el análisis al momento de entender a la relación entre la información sobre la masculinidad y las formas de apropiarse de ésta, además de proporcionar amplia visión de las formas de enseñanza y aprendizaje, que desde instituciones como lo son la escuela y la familia, son elementos claves en visualización y delimitación del objeto de estudio de esta investigación.
55 la puerta al descubrimiento de nuevas visiones que permiten entender al varón como un sujeto diverso, en el sentido que existen en si tantos tipos de masculinidad como varones en sí.
Dentro de la percepción del terminó de masculinidad, las interpretaciones pueden ser variadas, esto debido a ser una concepción terminológica que si bien está presente, es relativamente nueva, por eso la orientación en cuanto al término puede cambiar, si se piensa que este hace referencia a aquellas normatividades que establecen las pautas especificas en referencia a un comportamiento unilateral de los varones dentro de la sociedad.
Pensar que masculinidad, es hacer referencia a actitudes que expresan un comportamiento violento, dominante, inquebrantable o poco sensible, podría ser una concepción del concepto hasta cierto punto equivoca, pues lo que se busca es reconocer en los sujetos varones, aquella autonomía en la que se expresan propuestas que giran en torno al derecho a ser un varón original, quien es capaz de conocer su comportamiento, emotividades y expresiones de tal forma en la que los cánones o imposiciones impuestas por la tradición heteronormativa pasen a un segundo plano
Reflexionar sobre la masculinidad, es poner al ser humano al centro, tratar de ver a la realidad por encima de género y asumir nuestra condición como seres capaces de reflexionar en nuestras capacidades y condiciones sexuales, sociales, emocionales, etc.
Todas las sociedades cuentan con registros culturales de género, pero no todas tienen un concepto masculinidad. En su uso moderno el término asume que la propia conducta es resultado del tipo de persona que se es. Es decir, una persona no-masculina se comportaría diferentemente: sería pacífica, en lugar de ser violenta, conciliatoria en lugar de ser dominante, casi incapaz de dar un puntapié a una pelota de fútbol, indiferente en la conquista sexual, y así sucesivamente (Connell, 1995: 1).
56 Vale la pena decir, que como tal, la masculinidad, no puede ser definida desde un punto en concreto, pues ésta carece de una condición de objeto, o sea que el estudio de las masculinidades y su teorización dependen directamente del trabajo de diferentes disciplinas como la sociología, la antropología, la psicología, etc.
Entonces el estudio y la teorización de la masculinidad requieren directamente del trabajo interdisciplinario de diferentes áreas de conocimiento.
5.4.1. La organización de la masculinidad y sus niveles
Dentro de la organización de la masculinidad, existen aspectos claves que contribuyen al entendimiento de esta y las variadas expresiones que pueda tener en la vida de los sujetos. En este sentido hay que tener presente que el desarrollo y proyección de la masculinidad, está intervenido por aspectos como el medio socio económico de desarrollo y las relaciones de poder. (Connell, 1995)
Aquí algunas de las principales categorías que construyen el concepto general de masculinidad:
Relaciones de poder: Este punto hace referencia directa a las concepciones sobre ejercicio del poder dentro de las relaciones sociales; los aportes de los estudios feministas han demostrado que, existe una condición de opresión histórica por parte de los varones a las mujeres o figuras no masculinas y que hasta la fecha sigue presente en un sin número de dimensiones sociales.
Relaciones de producción: Dentro de las dinámicas sociales contemporáneas los medios de producción son sin duda aspectos importantes en desarrollo de las sociedades. En este sentido la noción de masculinidad puede llegar a ser afectada por aspectos relacionados con la distribución y contribución del trabajo, la acumulación de riqueza y vienes, según Connell (1995), son agentes potencialmente afectivos en cuanto a la percepción y construcción de las masculinidades tanto a los individuos en particular como a las sociedades en conjunto. A grandes rasgos se puede interpretar que las condiciones económicas
57 que expresa un individuo son capaces de repercutir directamente en la percepción y ejercicio que de la masculinidad.
Cathexis: Esta categoría hace referencia a las expresiones sexuales de los individuos, pues es esta unidad un punto de análisis muy específico de donde se puede partir para entender ciertos modos de comportamientos, siendo este un punto de partida para entender desde las prácticas sexuales tanto heterosexuales como homosexuales, los comportamientos que fungen como referentes de cierta masculinidad dominante.
Las reflexiones en torno a las masculinidades sin duda están relacionadas con la tradición cultural en la que lo sujetos se desarrollan, pues los límites, prácticas y pautas establecidos están por los significados impresos dentro de la práctica cultural. Connell (1995) ejemplifica dicho aspecto al mirar en los procesos de colonialismo es un factor importante en cuanto al desarrollo y ejercicio en las prácticas masculinas de los varones occidentales:
Las masculinidades de los hombres blancos se construyen no sólo respecto a mujeres blancas, sino también en relación a hombres negros (…) los miedos de los blancos por la violencia de los hombres negros tienen una larga historia en situaciones coloniales y post- coloniales. Los miedos de los negros por el terrorismo de los hombres blancos, fundados en la historia del colonialismo, tienen una base que se prolonga en el control de los hombres blancos de la policía, de las cortes y prisiones en las colonias (Connell, 1995: 10).
De la misma, forma las masculinidades pueden ser comprendidas como medios, por los que pueden ser puestos en práctica diferentes expresiones ideológicas, esto a través de comportamientos, actitudes, mediante las relaciones interpersonales o sociales. Connell (1995) encuentra en la masculinidad expresiones capaces de repercutir en el desarrollo social y cultural de los sujetos, ve que en la masculinidad se pueden practicar la hegemonía, subordinación, complicidad y marginación.
58 Hay que entender que las masculinidades, son diversas, complejas y están relacionadas con las dinámicas comunicacionales y las pautas culturales de los individuos, es por eso, que no se puede partir desde una concepción única para comprender el desarrollo o percepción de la masculinidad, pues la raza, las relaciones de producción y la cultura son aspectos que hacen de la masculinidad un aspecto de la condición humana específica y particular de cada grupo de individuos.
5.4.2. Las masculinidades según Connell
Teniendo en contexto lo anterior, vale la pena entender desde la perspectiva de Connell, cuáles son las particularidades de cada uno de los aspectos antes mencionados que están involucrados con la masculinidad.
Masculinidad hegemónica: Se entiende como aquella que está establecida desde esferas particulares del pensamiento dominante, que define y determina las prácticas, y los modos en los que se “debe” de ejercer la masculinidad: “Esto significa que los portadores más visibles de la masculinidad hegemónica sean siempre las personas más poderosas. Ellos pueden ser ejemplares tales como actores de películas, o incluso figuras de fantasía, tales como un personaje del cine.” (Connell, 1995: 12)
Subordinación: Resulta necesario mencionar que, la masculinidad puede ser expresada tanto por hombres homosexuales como por hombres heterosexuales, en este sentido se puede entender que la tradición heteronormativa, demerita inmediatamente a las expresiones de masculinidad en los homosexuales. Es en este punto en donde, según la propuesta de Connell (1995), las masculinidades por parte de los varones homosexuales se ven subordinadas, pues según la ideología, práctica y tradición heterosexual, no solo las masculinidades homosexuales pueden verse demeritadas o adquirir una condición de ilegítimas, pues también aquellas masculinidades de los varones heterosexuales que no concuerden con el discurso de lo “idóneo” se verán segregadas.
59 Complicidad: Los varones, no necesariamente necesitan expresar un autoritarismo exagerado, o una sed incasable por la competencia y la posterior victoria, el concepto de la masculinidad hegemónica involucra, según Connell (1995) una especie de acuerdo en el que los sujetos que no encajan dentro en el concepto “ejemplar” toman ventaja de la división establecida por la dominación masculina.
Marginación: En este punto se hace especial énfasis en las relaciones de marginación que surgen a partir de los diferentes procesos de colonialismo y que han tenido efectos en las sociedades contemporáneas. En este sentido la marginación obtiene un papel importante al momento de que las diferentes masculinidades conviven en un contexto en el cual, la segregación al diferente, al que no cumple con los parámetros necesarios para considerarse parte primordial del sistema se ha convertido en una práctica común.
Es la masculinidad, entonces, un ideal abstracto intervenido por factores particulares tales como la ideología, la cultura, los medios de producción, las formas de interacción, etc. Además la masculinidad es un determinante que genera diversas afecciones a los sujetos que están inscritos dentro de este rango de la condición humana.
En definitiva, se puede afirmar que la virilidad, las prácticas reproductivas, la sexualidad, las emociones, son rasgos humanos que se ven afectados directamente por la percepción tanto personal como social, que existe de la masculinidad en Occidente.
Desde los puntos retomados a lo largo de este apartado, se puede tener una visión lo suficientemente íntegra sobre cómo abordar a la masculinidad en esta investigación, pues se ha revisado, de manera breve, pero responsable algunas de las aristas más representativas de la masculinidad, ejemplo de esto son los diferentes niveles en los que en el acontecer social, la percepción y ejercicio de la masculinidad pueden verse afectados, siendo los medios de producción, las relaciones de poder, la vida sexual de los sujetos, el lenguaje y las dinámicas comunicativas tanto interpersonales, como sociales, y mediáticas puntos
60 importantes en cuanto el análisis y el abordaje teórico-metodológico de la masculinidad.