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Peso corporal y distribución de la grasa corporal

In document PDF Nutrición, vida activa y deporte (página 34-37)

Para un rendimiento óptimo es importante conocer el peso requerido y la composición corporal del deportista, lo que implica que el nivel de grasa corporal del grupo de referencia es el más favorable

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para los requerimientos fisiológicos y biomecánicos de ese deporte, así como que esas caracterís- ticas de composición corporal reflejan a los deportistas más destacados en cada deporte.

Algunos de los índices utilizados en población general no han resultado ser los mejores métodos para la evaluación de la composición corporal en deportistas y tienen que ser usados con precau- ción, como el índice de masa corporal o IMC (peso en kg/talla en m2), que ha demostrado ser poco útil para valorar deportistas como levantadores de pesas, lanzadores o jugadores de baloncesto, que aparecen dentro del rango de sobrepeso/obesidad por el alto peso que presentan a expensas de la masa libre de grasa (8).

La razón de esta confusión puede ser que el IMC no discrimina entre masa magra libre de grasa (MLG) y masa grasa (MG), ya que sólo utiliza el peso total de balanza. Es típico que deportistas magros, con un elevado desarrollo músculo-esquelético presenten valores elevados de IMC (por encima de 25 y aún por encima de 30), siendo incorrecto concluir que tienen un sobrepeso u obesidad. Recordemos que, más allá de los puntos de corte del IMC, tanto el sobrepeso como la obesidad se definen como un exceso de tejido adiposo y no como un exceso de peso per se. En el mejor de los casos podemos tomar este índice más como un indicador de masa magra que de masa grasa (recordemos que, en general, en el peso corporal total la contribución de la masa magra representa aproximadamente del 75 al 80% en varones y del 65 al 75% en mujeres). En conclusión, el objetivo de pretender establecer la composición corporal a través del IMC es, cuanto menos, de un riesgo considerable.

No hay que olvidar que las diferencias individuales en estructura, peso y composición corporal pueden alterar el óptimo rendimiento en alguna disciplina deportiva, y que cuando se impone un peso o una composición corporal para la competición, según las referencias estándares, se puede causar una alta presión al deportista que le induzcan a prácticas no saludables. Recodemos que en mujeres atletas no es infrecuente la “triada del atleta”: desórdenes alimentarios, amenorrea y osteoporosis.

En muchos deportes los atletas tienen interés en la pérdida de exceso de peso que podría perju- dicar su óptimo rendimiento, y los investigadores han intentado hacer sus mejores estimaciones de la grasa del cuerpo como el más dispensable de los lastres.

La grasa es un componente del cuerpo humano que se acumula en forma de tejido graso o adiposo (TA). En la actualidad se reconoce que el tejido adiposo, además de ser la reserva de lípidos, es un órgano endocrino que produce una variedad de hormonas y citoquinas que regulan el metabolismo e influyen en la composición corporal. Recientemente, el TA está surgiendo como fuente importante de células madre adultas (ver revisión en Pérez Miguelsanz y cols) (9).

La distinción entre grasa y TA en el lenguaje corriente es normalmente irrelevante, y los términos se usan indistintamente, considerándose términos sinónimos. Sin embargo, en el campo de la composición corporal y el metabolismo, “grasa” y TA son distintos conceptos. Se ha demostrado que con la edad el contenido de grasa del TA puede variar. Por ejemplo, el contenido de grasa

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Capítulo 2. Anatomía y composición corporal del ejercicio y el deporte

del TA es del 66% en los recién nacidos y aumenta gradualmente hasta la edad adulta, siendo del 80% a partir de los 13 años de edad.

Otro factor a considerar es que la masa de TA es el elemento más variable de la composición corporal. Así, la variabilidad entre individuos puede oscilar desde alrededor del 6% hasta más del 60% del peso corporal total. La variabilidad en el mismo individuo, puede ser también considerable a lo largo del tiempo si pasa por fases sucesivas de obesidad y delgadez.

El peso corporal puede ser funcionalmente dividido en dos componentes: masa corporal libre de grasa (MLG), la cual incluye los tejidos y componentes que están funcionalmente involucrados en la producción y conducción de la fuerza; y la masa grasa. La influencia de la MLG y la MG es compleja, teniendo ambos efectos negativos y positivos, dependiendo del tipo de actividad física que se desee realizar.

En general, la grasa corporal tiene influencias negativas en la actuación deportiva tanto a nivel metabólico como mecánico, en las actividades donde se requiere el desplazamiento del peso corporal. Mecánicamente, el exceso de grasa corporal deteriora la actuación cuando se requiere la aceleración del cuerpo tanto horizontal como verticalmente, porque se suma el peso de una masa que no está produciendo fuerza. La aceleración es proporcional a la fuerza, pero inversamente pro- porcional a la masa, el exceso de grasa corporal, a un nivel dado de aplicación de fuerza, impide un cambio en la velocidad, un importante componente en muchos deportes. Por ejemplo, para un corredor de distancia la grasa representa un peso muerto que debe mover, mientras los compo- nentes de la MLG incluyen los tejidos que producen y conducen la fuerza, como los músculos.

Por otro lado, un cierto nivel de adiposidad puede ser útil en deportes de contacto. Metabólicamente el exceso de grasa incrementa el costo metabólico en actividades que requieren movimiento de toda la masa corporal. En nadadores, en contraste con los corredores, una cierta cantidad de grasa puede tener una influencia positiva en la flotabilidad en el agua, y una alta MLG puede tener efec- tos negativos, incluyendo menor flotabilidad, además de incrementar el requerimiento de energía para desplazar el cuerpo en el agua (10).

En general, la MLG se relaciona con tener efectos positivos en el rendimiento deportivo. Una gran cantidad de MLG es requerida frecuentemente en ciertas actividades en las que la fuerza es aplicada contra un objeto externo, debido a que el músculo esquelético comprende entre el 40 y 50% de la MLG y es quién genera fuerza. De otro lado, un exceso de MLG puede deteriorar el rendimiento en actividades deportivas como carreras de fondo, saltos y deportes de agilidad.

En resumen, el tamaño, la estructura física y la composición corporal son factores importantes que influyen en el rendimiento deportivo. En general, la grasa corporal influye negativamente en deportes que comprometen o requieren agilidad, velocidad, resistencia, desplazamientos y saltos.

De otro lado, la MLG está asociada positivamente con deportes en donde se aplica la fuerza como levantamiento de pesas, lanzamientos y bloqueos.

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Es importante resaltar que las intervenciones en deportistas jóvenes no debe afectar el curso nor- mal de su crecimiento y desarrollo con el único pretexto de aumentar el rendimiento deportivo.

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