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PROPUESTAS DE INTERPRETACIÓN

In document ii congreso de historia de albacete (página 118-122)

ABRIGO DE LA TENADA DE LOS ATOCHARES (YESTE)

3. PROPUESTAS DE INTERPRETACIÓN

Pese a que estas escenas muy probable deban ser atribuidas a un ambiente de recolección de miel, no obstante, con el úni- co ánimo de indagar todas las posibilidades, exponemos los siguientes razonamientos, basándonos en los valores de los símbolos religiosos(3)y en lecturas antropológicas.

A.- ÁUREAS Y BRONCÍNEAS ABEJAS

En primer lugar consideremos las abejas. Es cierto que casi todas las culturas han alabado la laboriosidad y la diligen- cia de las abejas, así como su organización, porque tales cuali- dades recuerdan las más nobles virtudes y estructuras de las sociedades humanas, incluso vinculándolas a símbolos de la realeza, desde Súmer hasta el Imperio Romano (CHEVA- LIER, J. y GHEERBRANT, A., 1986, voz: abeja. VAZ- QUEZ HOYS, A.Ma.: 1991; FERNANDEZ URIEL, P., 1993). El poeta Semónides de Amorgos consideraba que la mujer perfecta era aquella que los dioses habían modelado siguiendo la naturaleza laboriosa y discreta de las abejas(Yanl- bo de la mujeres, vv. 82ss). Por ello los hombres de cualquier ámbito en el que las abejas se desarrollan, consideraron que su existencia era digna, no de admiración, sino hasta de venera- ción. En el Antiguo Testamento las abejas eran contempladas como símbolo de abundancia y prosperidad(Exodo, 3, 89).

En ocasiones se ve en ellas incluso el vuelo de las almas humanas tras la muerte y, además, significan la resurrección esperanzada de los hombres. Otras veces son estimadas como símbolos solares de sabiduría y de orden, y todo aquel ser humano en el que se posen alcanza virtudes muy significativas:

la elocuencia, la filosofía, parte de la inteligencia divina, y has- ta la prosperidad material (CHEVALIER, J. y GHEER- BRANT, A., 1986. 40 ss.). Marija Gimbutas nos recuerda igualmente que las abejas simbolizan la idea de la generación espontánea y la regeneración esperanzadora desde la podre- dumbre y los cadáveres de los animales muertos (MARIJA GIMBUTAS,1996. 270). Son por tanto signos de vitalidad.

En el desierto del Sáhara, cuando aquellas tierras eran un auténtico paraíso de vida animal y vegetal, en el laberíntico alti- plano de Tassili-n-Ajjer (Argelia), aparecen representaciones pictóricas de chamanes con cabeza de abeja y hongos que bro- tan por toda la superficie de su piel(McKENNA, T.,1993. 98 ss.) [Foto7]. De este modo los artistas del neolítico tardío pre-

tendieron representar el vuelo iniciático de los chamanes gracias a hongos y sustancias alucinógenas. Pero la abeja adquiere en esas pinturas un valor trascendente que permite al chamán ele- varse sobre su condición humana y efectuar sus viajes.

Entre los bantúes del Kilimanjaro las abejas son conside- radas prácticamente como seres humanos, y de este pueblo se relatan invocaciones y numerosos rituales de propiciación de los enjambres, de las colmenas, de los árboles que las susten- tan y de los instrumentos metálicos que intervienen en los procesos de elaboración de la miel (LEVY-BRUHL, L., 1986. 12ss.).

En pueblos primitivosycazadores-recolectores- en concre- to entre los mbuti de la cuenca del río Congo- existe la llama- da "estación de la miel", que es especialmente trascendente en su calendario. En efecto, "Por esta época se reúnen las peque- ñas bandas de arqueros y se restablecen los lazos sociales entre familias y clanes"(CAMPBELL, B.,1994. 43-44).

Ciertos pueblos, como los Kung del desierto del Kalahari, están convencidos también de que las abejas reunidas en enjambres son vehículos de potencias sagradas (KATZ, R., 1982. 94), y que hay una íntima y evidente asociación entre abejasydanzas de trances chamánicos. Además, los chamanes Kung afirmaban que cuando estaban en presencia de Dios veían revolotear en torno a ellos a ciertos insectos, como mos- casyabejas, o a serpientes pitones. Del mismo modo, la divi- nidad podía transformarse en miel y permanecer suspendida de un árbol, a modo de panal(LEWIS-WILLIAMS, J.D.,1997.

815, 817ss.) [Foto8].

Estas creencias religiosas de los Kung se encuentran camu- fladas por ciertos relatos mitológicos en el mundo grecorro- mano del Mediterráneo. Según Claudio Eliano (Historia de los Animales, libro XVII,35), unas abejas de aspecto broncíneo logran expulsar a los habitantes de la ciudad cretense de Rau- co con sus insidiosos aguijonazos. El autor latino destaca que aquello " ...fue una acometida provocada por los dioses". De este modo, intuimos que las abejas actúan como mensajeras de los poderes celestes. En el mismo capítulo, Claudio Eliano señala que en el monte Ida de Creta todavía se conservaba en su época aquella raza de abejas. Si advertimos que el monte Ida es cuna y refugio de Zeus, la magiay la sacralidad de las abejas se incrementa y afianza.

3 Un amplioyCOlTecto resumen del valor mitológico de las abejasyde la miel en el mundo grecolatino, en FERNANDEZ URIEL, P.: "La evolución mitológica de un mito: la abeja", Formas de difusión de las religiones antiguas, Madrid, 1993. 133-151. En el trabajo se describeny explican las diferentes escenas mito- lógicas en las que la miel sirve de alimento divino u ofrenda funeraria o destinada a los dioses.

K., 1998. 36Y38),recogiendo el mito narrado por Antonino Liberal, la sangre de Zeus en dicho mito no era sino la miel de las abejas, la miel fermentada o hidromiel.

No es menos interesante la cita deDiodoro(~65), cuando equipara las abejas con las almas humanas:

"... la apicultura habría sido creada en Creta por los Cure- tes gracias a los instrumentos lnusicales que agitaban. Los órficos pensaban que las abejas simbolizaban las almas, no sólo a causa de la miel, sino por su individualización produci- da al salir en forma de enjambre, pues de la misma manera salían las almas".

En las mitologías de Mesoamérica, las abejas participan activamente en el acto de creación de la humanidad por parte deQuetzalcóalt,cuando esta divinidad desciende a los infier- nos en busca de los huesos divinos, a partir de los cuales bro- tará una nueva raza humana. Igualmente la miel actúa como una poderosa sustancia embriagadora(BAUDOT, G., 1988. 47 ss. y 51 ss., respectivamente).

En consecuencia, es legítimo que nos planteemos dos pre- guntas:

- ¿Podrían las escenas de supuesta recolección de miel del arte rupestre levantino incluirse en el catálogo de visiones extáticas, en las cuales los cazadores-recolectores entendían que el vuelo de las abejas era en realidad el vuelo místico de las almas de los antepasados o de las divinidades?

- ¿Fueron las abejas representadas en el Arte Rupestre Levantino como expresión simbólica de los viajes iniciáticos de los chamanes de serranía?

B.- LA MIEL COMO ALIMENTO SAGRADO Y SUSTANCIA PSICOTRÓPICA

Lamieles también alimento sagrado por excelencia, pro- pia de las experiencias inherentes al místico, al santo, al sabio o al poeta inspirado por la divinidad. La miel significa, en efec- to, el conocimiento místico, fluido y denso al mismo tiempo, la revelación que se entrega al iniciado y los dorados bienes espirituales; y también la inmortalidad (CHEVALIER, J. y GHEERBRANT, A., 1986, voz miel, Pág. 711).

En la mitología griega, el niño Zeus es alimentado en la cueva Dicte con miel que las abejas de Panacra, en el monte Ida de Creta, destilaban para él (GRIMAL, P., 1982. 547 Y 95).El dios supremo también bebía la leche de la cabra Amal- tea(Calímaco: Himno a Zeus, 49 ss). En otras versiones se nos precisa que, las ninfas Amaltea y Melissa (melíssa o melít- ta=abeja en griego), hijas del rey de Creta Meliseo, velaban y alimentaban con leche y miel, respectivamente, a Zeus(Biblio- teca, 1, 1, 6). Las abejas se convierten además, junto con los curetes y las ninfas, en fieras custodias del futuro padre de los dioses y en su alimento primordial. De este modo, Zeus es un patrón de la miel, pues es venerado en una de sus advocacio- nes como "Meiliquio" (=Meloso)(Pausanias, 1, 37; 11, 9, 6 Y 20, 1ss). Es más, uno de sus múltiples hijos, engendrado de la ninfa Otreis, fue abandonado por su madre pero alimentado por Zeus lnediante la miel. Por esta razón recibió el nombre de Meliteo (Antonino Liberal: Transformaciones, 13). Pero 10 más importante es que Meliteo se convierte en un dios vincu-

~65).

En otros mitos, Atis, el amante de Cibeles, un personaje vinculado a los ritos de regeneración, es también alimentado con miel(GRIMAL, P., 1982. 16).

En consecuencia, la miel constituye para la mentalidad de los helenos, y de los romanos más tarde (Plinio el Viejo), una sustancia divina; y las abejas unos guardianes que preservan los poderes benéficos y el conocimiento supremo.

Glauco, el hijo de Minos, se perdió en el palacio de su padre, y se cayó y ahogó en un ánfora repleta de miel, sin que nadie de la residencia real supiera su paradero. Esta escena puede ser incluida dentro de los ritos de tránsito que convier- ten a los niños en adultos, ya que Glauco se introduce en un receptáculo oscuro, con alimento divino, donde se metamorfo- seará y resucitará más tarde. Tras una infructuosa búsqueda, Minos consultó al oráculo de Delfos, y Apolo le informó que se encontraba en una vasija de los almacenes reales. Los Cure- tes, a su vez, le indicaron quién podría resucitar a su amado hijo, y Minos decretó que Poliido ("el que mucho sabe", una especie de adivino y chamán) lo resucitase de entre los muer- tos. A tal efecto fue encerrado en los almacenes con el cadáver para que procediese a su resurección. El forzoso custodio del príncipe observó cómo aparecía una serpiente que se aproxi- maba al cuerpo yacente del niño y creyendo que agredía su cuerpecito, la mató con su espada. Al instante surgió otro rep- til que depositó sobre el cuerpo de su compañera unas hierbas que portaba en su boca, con las que la resucitó. El feliz guar- dián, Poliido, imitó a la serpiente salutífera y logró la resu- rrección de Glauco mediante la aplicación de las mismas hier- bas que había usado la serpiente, frotando con ellas el cuerpo del niño (GRIMAL, P., 1982. 216).Este mito nos indica que la miel actúa como una sustancia conservante del cuerpo humano y que, en consecuencia, es sagrada por esa virtud y apta para participar en ritos iniciáticos o funerarios (COTTE- RELL, A., 1986. 48 ss.).Además la miel contenida en la jarra es sustancia que transforma espiritualmente al ser humano, pues le confiere una nueva condición: de tierno infante, Glau- co surgirá como joven varón pletórico de vida. Añadamos que su nueva existencia es proporcionada por Poliido, "el que sabe mucho", que era, como decíamos, una extraña mezcla de adi- vino y chamán, capaz de reconocer las propiedades salutíferas ymágicas de ciertas plantas.

Jenofonte nos cuenta también que Agesilao, cuando murió, fue "puesto entre miel y llevado a su patria donde tuvo un entierro digno"(Helénicas, 5, 3, 19). Por otra parte, la pre- sencia de abejas en la iconografía es símbolo de inmortalidad (DURLIAT, M., 1983. 12).

En efecto, en los rituales funerarios griegos, las ofrendas de miel en beneficio de los difuntos en las tumbas eran relativa- mente frecuentes (RHODE, E., 1983. 115-116),pues de algu- na forma la sacralidad y la virtud conservante de la sustancia se podía transmitir a los seres queridos ya fallecidos, y confe- rirles una vida espiritual superior.

Cuando Aquiles decide preparar las exequias funerarias de su amigo Patroclo, recurre al sacrificio ritual de animales, pero también a la ofrenda de ánforas repletas de miel y aceite que

Incorrupto el cuerpo y renovado el espíritu, creemos entender.

En los ritos de tránsito hacia el más allá, las ofrendas en las que la miel es uno de sus ingredientes es también algo habitual.

Por ejemplo, cuando Odisea desciende a los infiernos, previa- mente debe derramar "...libaciones para todos los difuntos, pri- mero con lecheymieL después con delicioso vino y, en tercer lugar, con agua. Y esparcí por encima blanca harina..." (Odi- sea, Canto XI, 23-30).

Aristófenes nos narra una escena similar en contenido, en Lisístrata, 325. Una torta de miel se colocaba junto al cadáver para que Cerbero permitiera el tránsito del difunto hacia el Hades. Era el monstruo el que se cercioraba de que los pasaje- ros llevaran consigo dicha torta de miel. El propio Aristófanes declara en lasNubes, 258: "Dame antes una torta de miel por- que, al entrar ahí, siento tanto miedo como si bajase a la cueva de Trofonio".

En consecuencia, ¿La miel manipulada por los recolectores del Arte Levantino Español (acaso chamanes), permitiría el tránsito del mundo presente y material a .las esferas trascen- dentes del ámbito celestial o infernal, donde sería posible entrar en contacto con los espíritus y recabar informac~ones

útiles a la comunidad a la que pertenecía el recolector-cha- mán? ¿Era entendida la miel como un lazo y alimento místico entre el iniciado, en realidad un niño tierno que precisaba un alimento celeste, y las divinidades de los pueblos cazadores y recolectores, las cuales realizaron el arte rupestre levantino español? ¿Era la miel consumida como un alimento de inmor- talidad?

Considerando que la miel era estimada y usada en el mun- do antiguo como un poderoso antiséptico y como una garantía de incorruptibilidad y, por asociación, de inmortalidad, ¿Los recolectores de la pintura rupestre de la península Ibérica esti- maron valores semejantes en la recolección de la miel? ¿Usa- ron la miel, además de como alimento básico, como medicina y desinfectante? ¿Le otorgaron un valor sacral a su ingestión?

Son preguntas legítimas, que en nada pretenden olvidar la pro- babilidad de que estemos ante escenas cotidianas de recolec- ción de miel, pero advirtiendo que incluso esa simple recogida de la miel en los cingles de montaña, podía mostrar un rostro más trascendente y espiritual. ¿Hubo una heroización alegóri- ca de los recolectores porque proporcionaban a los otros miembros de la comunidad un alimento de inmortalidad?

Sabemos que en los misterios eleusinos, en honor de Deméter y de Perséfone, los neófitos ingerían miel como sím- bolo de la vida nueva que alcanzaban tras sus estudios y pre- paración (MAGNIEN, V., 1950. 135-136). De hecho la diosa Deméter había sido la que instruyó a las laboriosas abejas a crear panales en los troncos huecos de los árboles. Las sacer- dotisas de Deméter eran denominadas Melisas, las cuales man- tenían una casta y pura separación respecto a los varones. Eran las encargadas de oficiar una serie de ritos en honor a las abe- jas(Aeliano, De Nat. AniJn.~49;Píndaro, Schol. Pino Pyt. N, 104).A través de la liturgia de los misterios eleusinos se expre- saba la inmortalidad de las almas, y las abejas serían uno de los elementos simbólicos que representaban esa esperanza en la resurrección.

En la fiesta egipcia dedicada a Isis, según nos cuenta Heró- doto (Heródoto, II, 40), la miel adquiere un protagonismo esencial en los sacrificios del buey. Se le extraían las entrañas y se le embutía todo él, una vez abierto y preparado, de panes,

de iniciación. Era en el cuarto y en el quinto (del León y del Persa) donde aparecía la miel en aquellos rituales, purificán- dose con ella la lengua (LOISY, A., 1990. 132-133; ALVAR, J., 1995. 507). En efecto, se vertía miel en las manos de los mystai, en vez de agua, como señal de iniciación que preser- vaba al neófito de todo mal y daño, y de toda tentación. La misma sustancia se utilizaba para purificar las lenguas de los fieles. La miel, en definitiva, obraba como poderosa sustancia purificatoria en las manos, a la que vez que reveladora de los misterios más íntimos y divinos en la lengua. Por último, la miel era considerada también en los cultos tnitraicos como ele- mento conservador de la virtud.

Ciertos cultos africanos a Saturno integraban a la miel y a los panales como tributos del dios iniciador de la agricultura (VAZQUEZ HOYS, A.Ma.:1991) e inventor del cultivo de la miel (Macrobio: Sato I, 7). Se estimaba que tales tributos de Saturno en realidad estaban indicando la inmortalidad que el dios otorgaba y concedía a sus fieles (VAZQUEZ HOYS, A.Ma.:1991. 65).

Porfirio nos relata que las ánforas de las ninfas estaban repletas, no de agua, sino de panales,porqu~la miel es signo de pureza y de procreación, como las aguas de las fuentes. Del mismo modo Porfirio recuerda que la miel, entre los teólogos, es símbolo de purificación, ya que dicha sustancia preserva de la corrupción física(La gruta de las ninfas, 15-19 y ss.). Es muy interesante la cita en la que se relata el ardid que la Noche pro- pone a Zeus para vencer y mutilar a Cronos: "Cuando lo veas bajo las encinas de altas frondas, embriagado con el producto de las zumbadoras abejas, átalo". La miel actúa, por tanto, como una sustancia que altera los sentidos y la consciencia.

Porfirio añade que las abejas son también símbolo de las ninfas acuáticas y de las almas puras. No en vano Sófocles afrrma que las almas de los difuntos permanecen al principio, durante un tiempo, como abejas(Fragm. 879).

InsistatTIos en dicha perturbación de los sentidos a causa de la ingestión de miel. A veces, la miel elaborada por las abejas procede de plantas capaces de producir efectos alucinógenos en los hombres. Esta circunstancia de miel "venenosa", reco- gida por Jonathan Ott (OTT, Jh., 1996. 300, 301, 391-392), se conoció incluso en el mundo griego. Cuando Jenofonte des- cribe la retirada de los Diez Mil, en un pasaje precioso(Aná- basis, 4, 8, 20 ss), afirma:

"Los griegos, subida la montaña, acamparon en numero- sas aldeas muy bien abastecidas, y no hubo nada que les lla- mara la atención, excepto la gran abundancia de panales que había en aquellos lugares. Pero a todos los soldados que comieron miel se les trastornó la cabeza, y tuvieron vómitos y desarreglos del vientre. Ninguno era capaz de sostenerse de pie. Los que únicamente habían comido poco, parecían borra- chos; los que comieron más, daban la impresión de locos; y algunos quedaban como muertos. De esa lnanera había n1uchos por tierra, como.después de una derrota. Sin embar- go, al día siguiente no murió ninguno y, aproximadamente, a la misma hora que la víspera, el delirio les desapareció. Al ter- cero y cuarto día se levantaron como después de haber ingeri- do una medicina".

El fragmento es extraordinario y, sin duda, la reacción pro- ducida en los cuerpos y mentes de los valerosos guerreros grie- gos por la miel libada de flores con poderes psicotrópicos (Claudio Eliano señala también que la miel póntica era famo-

y de la sangre de un gigante sabio, Kvasir, y que se haya en el otro mundo. La ingestión de ese elixir otorga al héroe la sabi- duría, la clarividencia de las cosas ocultas y la capacidad de la poesía (MIRCEA ELIADE, 1979. 164). En efecto Kvasir, un hombre sabio creado con la saliva de los dioses Ases y Vanes tras la guerra que sostuvieron entre ellos, es entendido como símbolo de reconciliación y como héroe demiurgo y civiliza- dor. Kvasir recorría el mundo instruyendo a los hombres sobre las artes y las ciencias, pero fue traicionado por unos enanos, quienes derramaron su sangre en un caldero y la mezclaron con miel. La nueva sustancia proporcionaba al que la ingería todo el conocimiento y la sabiduría del mundo (Skáldskapar- mal, cap. IV). üdín será el encargado de obtener ese preciado líquido y ese conocimiento (DUMEZIL, G.: 1990. 12 Y 32).

En otras versiones la hidromiel brotaba de la fuente de la sabiduría, custodiada por otro gigante, Mimir. La fuente manaba a los pies del árbolYggdrasill, un árbol cósmico y eje del mundo (Voluspá, estrofas 25-29). Yevzlin (YEVZLIN, M., 1999. 134) nos cuenta, siguiendo Grin1nismal25-26, que en el Valhalla vivía el ciervo Eikthyrnir, de cuyas cuernas go- teaba agua sobre la fuente Hvergelmir, y la cabra Hedhrun, de cuyas ubres chorreaba hidromiel recogida en un recipiente.

Entre los druidas celtas el uso de la hidromiel, mezclada con ciertas plantas, está bien atestiguado (MARKALE, J.:

1989.203).

Del luismo modo, en la Irlanda del medioevo las tradicio- nes populares señalan que se usaba la hidromiel en las parej as recién casadas para propiciar la potencia y la virilidad del varón, a la vez que la fertilidad de la esposa (RÁTSCH, Ch.:

1999.5).

En el Kalevala(4)finés se nos indica que la miel y la hidro- miel presentan caracteres vivificadores. La madre del héroe Lemminkainen trata de curar las heridas de su hijo y que recu- pere la voz. Para ello implora un bálsamo milagroso, algo de aguamiel (X~ 379-380ss), y llama a una abeja, a la que le encarga sucesivamente que vaya a recoger la sustancia salutí- fera al bosque y a los países de la miel. De aquellas tierras la diligente abeja trae un ungüento a base de hidromiel que no surte efecto, ya que el joven no habla todavía. Es entonces cuando la madre le ordena que se dirija al cielo y traiga la miel que allí se cría. Esta tercera orden es cumplida inmediatamen- te por la abeja(X~458 ss) porque " ...hubo un tiempo en que el Creador usó de ella para ungir, rociar las llagas de su hijo herido por potencias malas, ...". En efecto, el arquetipo y el rito establecido por la suprema divinidad confiere a esta miel celes- te las propiedades benéficas y de antídoto contra los males que afectan al joven Lemminkainen. Del mismo modo, en el canto IX, se describe la elaboración de hidromiel mágica para curar al bardo Wainamoinen(379-537).

Estas alusiones a los relatos nórdicos creemos que son fun- damentales, porque nos permitirían aproximarnos hacia ciertas creencias míticas de los cazadores de serranía realmente suge- rentes. Así sería lícito preguntarnos: ¿Los chamanes de la pre-

cósmico que contiene las energías primordiales de las que bro- tan y nacen los seres humanos y donde los chamanes alcanzan sus conocimientos a través de la miel?

C.- CHAMANES, ABEJASy MIEL

Ahora centrémonos en relatos de chamanes en los cuales intervienen las abejasy la miel. Según nos narra Campbell (CAMPBELL,J.,1959. 184 ss.), los buriatos de Siberia cuen- tan los extraordinarios poderes que disfrutaba el primero de sus chamanes, Morgon-Kara, el cual era capaz de rescatar las almas de todos los muertos. Quejoso el Señor de los Muertos, se lamentó ante el Alto Dios del Cielo de las inoportunas inter- venciones de aquel chamán. El dios supremo decidió compro- bar el talento y el poder de Morgon-Kara y ocultó el alma de un hombre en el interior de una botella y obturó el agujero con su pulgar. Cuando el desdichado enfermó y sus parientes roga- ron al chamán que recuperara el alma del doliente, Morgon- Kara, tras una infinita búsqueda y montado sobre su tambor, halló al espíritu prisionero en su encierro. Entonces el chamán se convirtió en avispa y aguijoneó al dios supremo, que retiró su dedo de la botella. De esta forma, mientras se sobreponía al dolor la divinidad, Morgon-Kara regresó con el alma cautiva y la reincorporó al enfermo, que quedó sano.

Por tanto, disponemos de un mito en el cual el chamán pri- mordial es capaz de transformarse en abeja-avispa.

En EgiptoGilbert Durandnos señala cómo la diosa Hator se encarama a un árbol para obtener la miel sagrada y alimen- tar las almas de los muertos con la bebida de la inmortalidad (GILBERT DURAND, 1982. 247). Esta valiosa observación nos sirve de precioso complemento a la anterior idea. El cha- mán asciende por un árbol o escala, palpa o bebe el líquido sagrado, y lo utilizará en bien de su comunidad. El mismo es abeja o se ve rodeado de abejas; o éstas son como animales guía que le escoltan y aconsejan.

Pero quizás nos interesa especialmente una referencia pro- cedente de la cultura hitita, mucho más próxima al tiempo de las pinturas rupestres levantinas y, en consecuencia, más cer- cana a una mentalidad primitiva, no urbana ni exquisita en cuanto a vida en civilización tal y como la entendían griegos y romanos, e incluso egipcios. En uno de los mitos hititas(5),en el de Telepinu, la abeja es elegida por la madre de los dioses, Hannahanna, para que busque a Telepinu, sin el cual era impo- sible que la naturaleza recuperara su cíclica primavera y ferti- 1idad. La misión encomendada a la abeja es aguijonear las manos y los pies de Telepinu para que se endereceyse ponga de pie, y que una vez purificado se presente ante los dioses. El regreso de Telepinu, según el relato hitita, significará la llega- da de las lluvias y de los buenos vientos; la recuperación de la fecundidad de las mujeres y de la virilidad de los varones; la abundancia de las cosechas y la descendencia saludable y lon- geva de todos los seres vivos. Simbólicamente el relato hitita nos está señalando que las abejas son eficaces colaboradoras en la revitalización de la vida desfallecida o agotada, tras el

4 ELlAS LONNROT:El Ka levala,Ed. preparada por Joaquín FernándezyUrsuia Ojanen. Editora Nacional. Madrid, 1985.

5 Textos literarios hetitas,Ed. preparada por ALBERTO BERNABE, Madrid, 1979. pp. 47 ss. en las diferentes versiones del mito de Telepinu.

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