Las cooperativas comunitarias en Italia y su contribución al desarrollo rural
2. El proyecto “Cooperative di Comunità”
En 2010 Legacoop pone en marcha el proyecto “cooperative di comunità” con el objetivo de promover el crecimiento de una extensa red de cooperativas, que valoricen las experiencias locales, estimulando el autonomía y la organización de los ciudada- nos. Para lograr el objetivo, el proyecto promueve las experiencias comunitarias de
éxito presentes en el territorio. Aunque no resulte posible ofrecer un marco definitivo, considerado que no existe un registro único para esta tipología de empresa, según una investigación sobre cooperativas comunitarias conducida por Bandini, Travaglini y Medei (2015), entre el año 2000 y el 2014, en Italia se registraron 24 cooperativas comunitarias, presentes en ocho regiones, con una substancial diferencia entre las del Norte (con claro enfoque “bottom-up”) y las del Sur (donde el papel de las adminis- traciones públicas fue mayor).
A partir de buscadores de Internet y la base de datos de AIDA1, podemos apuntar la existencia de más de cincuenta cooperativas comunitarias, ampliándose el espacio donde hay una normativa específica. Además, se han multiplicado las convocatorias a nivel regional y de confederaciones nacionales (confcooperative y legacoop) de ayu- das para la creación de nuevas cooperativas comunitarias. Entre los nuevos estudios empíricos, resulta fundamental la investigación conducida por MISE (2016) sobre la factibilidad y la sostenibilidad de este modelo cooperativo. En dicho trabajo han sido analizadas las experiencias de las cooperativas comunitarias más conocidas a nivel nacional, representando la base de partida para nuestro trabajo. Algunos de estas, y otras, son presentados en la reciente publicación de Mori y Sforzi (2018), donde se analizan 17 experiencias de empresas comunitarias y su aportación al desarrollo local.
Nosotros, en concreto, analizamos algunos ejemplos de cooperativas comunitarias que han nacido y operan en contextos rurales, característica esta que une la mayoría de las “comunity-based enterprises”. En los primeros dos casos (“Valle dei Cavalieri” y
“Briganti del Cerreto”) estas surgen en un área montañosa del interior de Italia fuerte- mente despoblada, con un enfoque “bottom-up”, con el fin de ofrecer una alternativa al abandono de la comunidad. En el tercer caso (Melpignano), la cooperativa nace en un área rural más poblada, gracias a una iniciativa institucional, con el onjetivo de democratizar la gestión de los SIG, y de aprovechar importantes posibilidades de desarrollo.
2.1. “Valle dei Cavalieri”, la primera cooperativa comunitaria
“Valle dei Cavalieri” es una experiencia nacida en el 1991 en Succiso Nuova, un pe- queño pueblo situado en los Apeninos en la frontera entre las regiones Emilia-Romag- na y Toscana. Las Alpes y los Apeninos han sufrido un largo proceso de despoblamien- to y agotamiento económico, iniciado a finales de la Segunda Guerra Mundial, al que en los últimos años se ha sumado una fuerte reducción de los SIG (pérdida de tiendas de alimentación, escuelas primarias, autobuses, etc.). Estas circunstancias confusas
1. Aida contiene información completa sobre empresas en Italia. Puede usarse para investigar compañías individuales, buscar compañías con perfiles específicos y para análisis. Se han utilizado las palabras clave:
“COOPERATIVA” + “COMUNITA”. Para más información: https://aida.bvdinfo.com/
DESPOBLAMIENTO Y DESARROLLO RURAL. PROPUESTAS DESDE LA ECONOMÍA SOCIAL
causaron muchas dificultades materiales y psicológicas para los residentes restantes, dejándoles un gran vacío socioeconómico y una sensación de “muerte social”.
Frente a esta situación, un grupo de amigos relativamente jóvenes (la mayor parte alrededor de los treinta años de edad) y miembros de Pro Loco (asociaciones italianas para la promoción de una localidad), decidió desarrollar una solución para su pueblo.
Según el actual presidente de la cooperativa comunitaria, tres cosas demostraron ser fundamentales durante la fase inicial: i) los fuertes lazos de amistad entre los fun- dadores, ii) su profundo apego a Succiso Nuova y el territorio circundante, y iii) su conocimiento compartido del modelo cooperativo. Pronto se darían cuenta de que un modelo cooperativo podría permitir la participación de todas las personas interesadas en el proyecto. El objetivo más inmediato, por razones sociales y económicas básicas, fue la reapertura del bar/tienda de alimentación. El lugar que eligieron fue la escuela primaria cerrada, y finalmente obtuvieron un acuerdo ventajoso con el municipio de Succiso Nuova para la renovación y conversión de este edificio que, poco a poco, se ha convertido en el actual centro de servicios múltiples, tienda de alimentación, ca- fetería y pequeño hotel de agroturismo, constituyendo así el centro de la cooperativa comunitaria.
Aunque hoy en día hay solo 65 residentes permanentes en el pueblo (y alrededor de 500 en el verano), la cooperativa ha crecido mucho en estos años, involucrando a los residentes locales y a un número creciente de personas originarias de allí, que de- sean mantener un vínculo con la aldea y sus tradiciones. Jurídicamente, se configura como una cooperativa social de tipo B2 consiguiendo más de 50 socios y siete trabaja- dores estables (de los cuales, dos son de origen extranjero y dos presentan algún tipo de discapacidad), y otros cinco estacionales, es decir, se emplea a más del 10% de la población del pueblo (Bianchi, 2019).
El crecimiento ha sido posible al diversificar fuertemente las actividades, y al día de hoy cuentan además que una estructura para turismo rural, una granja que produce ricota y queso de oveja con DOP, un servicio de transporte para alumnos en convenio con el ayuntamiento del municipio de Ramiseto (cabecera municipal), y también se encarga de la entrega de medicamentos a personas no autosuficientes. Otro factor que ha influido positivamente en el crecimiento de esta realidad ha sido la creación de alianzas estratégicas con otros actores de referencia para el territorio, como el Parque Nacional de los Apeninos Tosco-Emilianos, con el que se ha iniciado además de la ges- tión de servicios relacionados con el turismo ambiental, como senderismo o trekking, muchos proyectos de educación ambiental dirigidos a niños y jóvenes.
2. Según la Ley 381/91 la cooperativa social puede ser de dos tipos: A y B. La de tipo A se ocupa de la gestión de los servicios de salud social, formación y aprendizaje permanente; mientras que la de tipo B se encarga de la gestión de actividades dirigidas a la inserción en el mundo del empleo de personas desfavore- cidas, por ejemplo con discapacidades físicas o mentales.
Para dar fuerza y herramientas a estas realidades, se ha activado, ya hace algunos años, una verdadera escuela de formación, alcanzando en 2019 su quinta edición.
La propuesta goza de la supervisión científica de AICCON (Asociación Italiana para la Promoción de la Cultura de la Cooperación y del Non profit), el centro de estudios promovido por la Universidad de Bolonia, la Alianza de Cooperativas Italianas y por numerosas realidades, públicas y privadas, que operan en el campo de la Economía Social. Valle dei Cavalieri y la cooperación de la comunidad emiliana han despertado un gran interés también a nivel internacional (Suecia, Estados Unidos, Corea, Mozam- bique, Sudáfrica y Japón). En particular de Japón después de una visita de algunos investigadores de la “Mie University” en 2018, dos ejecutivos de la Japanese Consu- mers’ Co-operative Union (JCCU) han llegado a Succiso para conocer la experiencia y estudiar el caso.
2.2. “I briganti di Cerreto” pioneros del turismo comunitario
Dentro del mismo Parque Nacional, pero en el municipio de Ventasso (Reggio Emi- lia), está también la cooperativa comunitaria “I Briganti di Cerreto”, que tiene su sede en el pequeño pueblo medieval de Cerreto dell’Alpe, donde, en 2003, algunos jóvenes locales, para contrarrestar la despoblación del valle, reaccionaron iniciando una serie de actividades con el objetivo principal de salvaguardar el medio ambiente y la comu- nidad. Específicamente, la cooperativa lleva a cabo actividades dirigidas a la organiza- ción y gestión de servicios tales como la silvicultura, el cuidado del medio ambiente, la evaluación y el control ambiental. La cooperativa también lleva a cabo actividades para promocionar el turismo y los productos locales, que también comercializa en el mercado. Gracias a esto, pudo proporcionar servicios a la comunidad al reiniciar una red relacional, preservando el bienestar de la comunidad, algo que de otro modo se habrían perdido (MISE, 2016).
Un elemento clave en esta cooperativa son las propuestas didácticas que se llevan a cabo para las escuelas: visitas al bosque de castaños, con la posibilidad de recoger castañas en el período de octubre a noviembre, visitas al “metato”, una antigua granja de piedra utilizada para secar castañas, y al molino. El molino está ubicado a orillas del río, en estado de abandono antes de la llegada de la cooperativa, transformándose gracias a esta en un refugio turístico. Incluso el establo y el secadero se han conver- tido en lugares de acogida. En el 2013 la Comisión Europea incluyó este cooperativa entre las veinte buenas prácticas del sector turístico que se han distinguido por su innovación, competitividad y participación comunitaria. El estudio ha sido conducido por el CSES (Centre for Strategy & Evaluation Services de Kent, Reino Unido), y atri- buye a esta experiencia la creación del neologismo “Turismo de Comunitario”. En 2015 recibió, además, el reconocimiento de la Unesco como Reserva de la Biosfera.
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2.3. La “Comunità Cooperativa di Melpignano”: soberanía energética y ecología
En comparación con las cooperativas comunitarias emilianas, nacidas con un enfoque “bottom-up” y auto-organizadas para combatir las dificultades sociales y económicas de sus territorios, la “Comunità Cooperativa di Melpignano” merece una discusión por separado. Más que para contrastar la “muerte social y económica del pueblo”, esta cooperativa nace para desarrollar un territorio buscando aprovechar las oportunidades que la innovación tecnológica y social junta a la sostenibilidad pueden proporcionar. La cooperativa surge en Salento (Puglia), municipio de 2.300 habitantes, como voluntad de la administración municipal, cuyo objetivo era realizar un proyecto fotovoltaico extendido sobre los tejados de las casas del núcleo urbano, para beneficiarse de los incentivos relacionados con las energías renovables y evitar el uso de tierra cultivable. Según autores como Bartocci y Picciaia (2013), puede confi- gurarse como un experimento particular de Non Profit Utilities (NPU), organizaciones aún poco investigadas en la literatura nacional e internacional con respecto a las compañías sin fines de lucro involucradas en la coproducción de servicios sociales.
En 2011, de acuerdo con Legacoop nacional y la Asociación BAI (Borghi Autentici d’Italia), se comenzó a evaluar la hipótesis de experimentar con una forma inno- vadora de coproducción, promover la cultura de las energías renovables y fomentar la autoproducción de energía para consumo interno, a través de la herramienta de cooperación comunitaria. La cooperativa se hizo efectiva con 71 socios (actualmente, los miembros registrados en el sitio web oficial de la cooperativa son 138), entre los cuales también está el municipio de Melpignano. A finales de 2012, la administración local, el primer promotor del proyecto y presente en la empresa como socio financiero, decidió retirarse, dejando la gestión a los ciudadanos-socios a partir de entonces. La cooperativa, creada para producir y proporcionar electricidad renovable, amplía su ac- tividad cuando, aún a propuesta de la administración, comienza el proyecto de venta y distribución de agua micro filtrada a través de dispensadores en la calle, suministran- do agua de mejor calidad y reduciendo el consumo de agua embotellada. Este servicio con el tiempo se ha extendido a numerosos municipios vecinos. Recientemente han llevado a cabo también un proyecto de compostaje comunitario, con el objetivo de independizar el pueblo respecto a la transformación y al reaprovechamiento de dese- chos orgánicos.
El elemento de mayor interés desde el punto de vista institucional reside, pre- cisamente, en la forma en que se utilizan los beneficios derivados de la gestión. La asamblea de accionistas puede asignar los resultados positivos obtenidos por la admi- nistración para ofrecer nuevos servicios a la comunidad y contribuir al desarrollo local.
De hecho, las actividades llevadas a cabo, además de permitir el empleo de muchas personas en el área, han permitido a la compañía ayudar a familias con bajos ingresos para, por ejemplo, el pago de los comedores escolares y los libros de texto.