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RECIPIENTES PARA ELABORACIÓN, CONSUMO Y CONSER VACIÓN DE ALIMENTOS

NOMBRES DE LOS RECIPIENTES QUE APARECEN EN DOS ORDENANZAS DE ALFAREROS DE CHINCHILLA

3) TEJAS Y LADRILLOS

1.3. RECIPIENTES PARA ELABORACIÓN, CONSUMO Y CONSER VACIÓN DE ALIMENTOS

Hasta no hace muchos años se estuvieron obrando en cantidad y en va- riedad de tamaños. Su graduación era así:

• pucheros uno de a uno. Entre nueve y diez litros.

• pucheros dos de a uno. Entre siete y ocho litros.

• pucheros cinco de a dos. Aproximadamente unos dos litros y medio de capacidad.

• pucheros tres de a uno. Sobre un litro y cuarto.

• pucheros cuatro de a uno. Un litro.

• pucheros cinco de a uno. Más o menos tres cuartos de litro.

• pucheros ocho de a uno, de cuartillo.

• pucheros catorce de a uno. Les cabía sobre medio cuartillo y se les conocía como pucheretes de presa. Este es el tamaño aproximado de los que ponen en las cuerveras.

1.3. RECIPIENTES PARA ELABORACIÓN, CONSUMO Y CONSER VACIÓN

Están totalmente vidriados y ricamente decorados con trepa, aplicación de barnices y cordones de barro y combinación de colores (Foto n.° 21).

Se utilizan para machacar o moler los sólidos que se quieren reducir a pasta o polvo o para mezclar ingredientes de algunas salsas, especialmente el ajoceite. Los destinados a estos fines suelen ser de pequeño o mediano tama- ño y bastante robustos. Los de mayores dimensiones y con tapa se utilizaban, sobre todo, para la preparación del típico atascaburras.

Aún tiene cierta vigencia su uso pero se fabrican más con fines decorati- vos que utilitarios. Se suelen hacer, por ello, bastante ornamentados.

Una única noticia documental que aparece en la Ordenanza de tiempo de los Reyes Católicos

"...un mortero vedriado quatro maravedis".

En este siglo eran muy frecuentes y de amplia venta. Se clasificaban si- guiendo la misma escala que los pucheros con la excepción de los de catorce de a uno que era un tamaño demasiado pequeño. Se fabricaban sin tapa y si el cliente lo deseaba con ella, tenía que encargarla. Las tapas eran de diferente ti- pología, lo que daba al mortero mayor o menor esbeltez (ver Láminas).

1.3.3. ORZAS'

(Ver Láminas XIX y XX).

Son piezas cerradas y profundas, de forma compuesta con curva conti- nua y de perfil en S. La boca es más ancha que la estirada base plana y tiene los bordes exvasados y el labio convexo, el cuello estrangulado y los hombros muy marcados. Pueden tener dos o cuatro asas y también son frecuentes las que no llevan ninguna. Las asas son opuestas, de cinta, verticales y de sección redondeada; parten de los hombros y terminan en el arranque del borde.

Las que se fabricaban hasta hace pocos años, hoy ya no se elaboran, te- nían generalmente un mandil' que llegaba a las asas o poco más.

Se utilizaban para guardar conservas, principalmente los embutidos de la matanza. También el pan cuando se amasaba para varios días.

De las orzas tenemos noticias documentales muy tempranas ya que es uno de los pocos recipientes que se citan en el Fuero. No aparecen en la Orde- nanza del siglo XV pero sí lo hacen en la de 1787 en la que se indican tres tamaños.

"Cada orza melera de quatro asas de marca mayor arcolada quatro reales.

Las otras mas medianas a tres reales.

Las otras mas pequeñas a real".

En nuestro siglo se obraban:

• orzas una de a cuatro. Tenían una capacidad de unos treinta litros.

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Foto n.° 20

Pucheros de Chinchilla. Alfarería antigua elaborada hace más de setenta años.

(Colección de Juan José Esparcía. Peñas de San Pedro).

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Foto Ii." 21

Morteros de Chinchilla. Alfarería antigua elaborada hace más de setenta años.

(Colección de Juan José Esparcía. Peñas de San Pedro).

• orzas una de a tres. Les cabían unos veintidos litros.

Estos tamaños grandes tenían que elaborarse en dos pleitas y luego se unían ambas partes.

• orzas una de a dos. De quince a dieciocho litros.

• orzas una de a uno. Unos doce litros. Y

• orzas dos de a uno. Con cinco litros aproximadamente.

Luego se hacían tamaños más reducidos pero eran menos frecuentes.

1.3.4. PLATOS*

Son piezas circulares, abiertas, de la serie plana. La base está poco seña- lada y los bordes levantados.

Se utilizaban para servir la comida pero hoy ya no se trabajan con este fin utilitario sino con el ornamental. Por ello llevan una abundante decoración.

Las referencias documentales nos indican en todos los casos que esta- ban vidriados y no hay ninguna alusión por la que pueda deducirse que se ter- minaban con barniz estannífero, como era frecuente en los alfares de otras zo- nas, o con engobe blanco como en otros centros provinciales tales como He- llín y Tobarra. Esta vajilla chinchillana no era de loza sino que se fabricaba, igual que el resto de las piezas vidriadas, con barniz plúmbeo.

En el repertorio de principios de la época moderna, ya citado en tantas ocasiones, se incluye

"... un plato vedriado dos maravedis".

En el de finales del setecientos:

"Un plato verde arcolado grande quatro quartos.

Los mas medianos a dos quartos".

Antes de 1936 no se diferenciaban de algunos tipos de cazuelas ni de los peroles. Se fabricaban en tres tamaños:

• platos dos de a uno.

• platos tres de a uno. Y

• platos cuatro de a uno.

1.3.5. TAZAS*

Vasijas pequeñas de perfil semicircular, abiertas, con boca ancha y con una única asa de cinta, vertical y plana, que va desde casi la base a la boca.

Se empleaban para tomar líquidos y ya no se fabrican.

Una referencia documental aparece en la Ordenanza de 1787:

"Una dozena de tazas verdes diez quartos".

En nuestro siglo se le denominaban así a las cazuelas de un cuarto de ca- pacidad.

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