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Reformas y proyecto de fachada

En

el año 1787, por Decreto del 17 de Abril, el Vicario General del Obispado, a petición del fabriquero Matheo Alcázar, nombra al Maestro Arquitecto Don Lorenzo, "aparejador de las obras del Río Segura", para que pase a la ciudad de Chinchilla "y teniendo los planes formados por Phelipe Motilla sobre la compostura del tejado y demás (obras) que sean necesarias para la seguridad de la fábrica, levante los correspondienes (pla- nos) poniendo papel de las condiciones con que deberán hacerse quales- quiera obras que fueren precisas" (108). Estas obras a las que aquí se alu- de de una manera general, excepto la del tejado que se cita expresamente, habían sido acordadas por Visita, como consta por el resúmen de la instan- cia que precede al Decreto. Es indudable que no se trataba solo de las obras de cubierta ni de obras de pura consolidación, pues las condiciones que extiende Lorenzo Alonso en 27 de mayo del mismo año, aunque de- dican gran extensión a la reforma de las cubiertas, son intituladas por su autor como:

"Condiciones bajo las qúales se han de construir las obras de Arma- dura, Paredes exteriores, Vobedas claustrales, renovación de la Fachada Principal de la Iglesia Parroquial de la Ciudad de Chinchilla" (109).

El plano (110) formado al efecto por Lorenzo Alonso -firmado el 26 de mayo- muestra (Fot.47), en efecto, además de un alzado transversal de la Iglesia relativo a las obras de cubierta y claustro, un plano de aproxima- damente la mitad de la iglesia, desde los pies, con las reformas del claustro, la fachada principal y del costado a la plaza, así como un dibujo en alzado de cómo habían de ser aquella y éste.

Pasemos a examinar las obras que, concebidas en 1787, se han indica- do como llevadas a efecto. Después analizaremos los proyectos que no se realizaron.

En primer lugar había de arreglarse la armadura del tejado, haciendo uniformes sus vertientes, pues "hallándose los alzados construídos por ex- terior de la fábrica con desigualdad, y en forma de escalera" se originaban goteras, para lo cual era preciso dar más corriente al tejado de la nave de (108) Legajo "Lorenzo Suarez ".-A.P.Ch.

(109) Legajo "Lorenzo Suarez" A.P.Ch. Todas las noticias documentales relativas a la obra de Lorenzo Alonso, que se incluyen a continuación, proceden de este lega- jo, salvo cita expresa.

(110) Los tres planos originales de Lorenzo Alonso, fechados en 1787, 1795 y 1806, se encuentran hoy en el Archivo Diocesano de Albacete.

la Epístola, rebajando la pared exterior correspondiente.

Es interesante señalar que ésta había de rebajarse "hasta dejarla en dos pies de altura sobre los tirantes viejos que están en la nave lateral de esta parte, teniendo entendido que éstos han de subsistir en su lugar y sitio sin tocarlos"; es decir, que los tirantes de la cubierta medieval ya ha- bían sido colocados mas altos con anterioridad, sin duda, cuando se hizo la obra de Fray Antonio de San José. Entre un cúmulo de datos técnicos, trata después Lorenzo Alonso en sus condiciones citadas de como se debe hacer la armadura de la nave central, parhilera, para que resulte uniforme, y finalmente indica qué debe hacerse en la parte Norte para dejar unifor- me la vertiente del tejado que cubre la nave del Evangelio,, el cuerpo adosa- do a ésta de la Capilla del Bautismo y antesacristía y la nave correspon- diente del claustro adosada a él. Indica después que se han de hacer guardi- llas en el tejado, al Norte y al Sur, "para que corran los ayres de una parte a la otra y se ventilen las maderas y en su caso de tener que recorrer los te- jados sirven para este uso".

La licencia para las obras del tejado o armadura de la iglesia se conce- dió por decreto de 4 de Junio de 1787, y había de ser realizada por "Maes- tro de pericia y conciencia. . .según y como ha delineado (Lorenzo Alon- so) en (sus) planes y papel de condiciones". Las dificultades económicas apuntan en este decreto, pues todo se había de realizar "suspendiendo por ahora cualquiera otros gastos u obras, aunque por ellas haya obtenido (el fabriquero) anterior licencia, atendiendo a lo muy costosa que es la que va a practicarse". Es interesante reseñar estas dificultades, que habrían de impedir la realización de las obras de fachada y costado exterior al sur, y quizá también la terminación de las del claustro. Las obras de los tejados estaban terminadas en agosto de 1788. El fabriquero Don Matheo Alcázar se dirige al Obispado el 9 de ese mes indicándolo así. De la reforma sobró madera abundante, tanto de la que se compró al efecto, 580 tablas de so- bra, como de la que se utilizó de las cubiertas viejas, "200 palos que han quedado de varios tamaños de las cubiertas viejas, de los que se han con- sumido muchos en las nuevas". El fabriquero solicita permiso para vender esta madera y resarcir así de los gastos hechos a la iglesia, gastos grandes que no permitían hacer por el momento las restantes obras. Se le concede a 5 de septiembre que suspendan éstas "por ahora", pero no el vender la madera. Imaginamos que presumiblemente entre ésta habría restos de las armaduras mudéjares, anteriormente ya deterioradas por Antonio de San José. Parte de esta madera fue cedida en préstamo posteriormente al Ayuntamiento para adornar la plaza con motivo de la proclamación de

Carlos IV (11 l). Allí se perderían quizá restos de aquellas primeras y artís- ticas cubiertas que la iglesia había tenido.

Añadamos que en el verano de 1791, cuando se estaba seguramente en plena actividad para elevar la nueva fachada principal de la iglesia, hu- bieron de repararse los tejados de esta y de la torre, con arreglo a recono- cimiento que hizo Lorenzo Alonso, pues habían sufrido grandes desper- fectos "por el uracán de aire extraordinario del 20 de enero de este año", que voló incluso alguna plancha de plomo de la pirámide de la veleta.

Respecto al claustro las condiciones de Lorenzo Alonso indican que las paredes exteriores delmismo se habían de derribar y por tanto sus bó- vedas. La reforma se hizo al menos en el ala Sur y parte de la del Oeste, siendo difícil saber si se hizo en toda esta por las obras llevadas a cabo modernamente para habilitar en ella la vivienda parroquial. Las nuevas bóvedas de estas alas son de cañón con arcos fajones, de yeso, contable- ros recortados pinjantes del mismo material. El ala Este y al menos parte de la Norte no fueron esencialmente tocadas, pues conservan sus bóvedas de crucería y sus ventanales apuntados, si bién éstos cegados y con venta- nas, según se dijo al hablar del claustro en el siglo XVI. Hay que recono- cer que desde un punto de vista estético la reforma no supuso ninguna mejora, a nuestro juicio. Es interesante reseñar que las nuevas paredes del claustro que proponía Lorenzo Alonso, tal como se ve claramente en el alzado dibujado por él, habían de levantarse "sobre su cimiento en la su- perficie de la tierra de la parte exterior", lo que sin duda se deberá a la existencia de los algibes subterráneos de que se habló al tratar la obra del siglo XVI.

Hasta aquí las obras hechas de las que se citan en las condiciones.

Trataremos ahora de las que no llegaron a hacerse.

En primer lugar nos referiremos a la fachada principal (Fot. 48). Las condiciones indican que había de "rozarse" la cantería existente, es decir, suprimir la fachada gótica para levantar en su lugar una neoclásica que ha- bría de cubrir todo el paramento de esta parte Oeste de la iglesia, recu- briendo incluso parte de la pared de la torre, tal como muestran los pla- nos.

La fachada constaría de tres calles enmarcadas por cuatro pilastras corintias sobre basamentos. Las calles laterales, correspondientes a las en- (111) También en el Libro de Fábrica N°4, Fol. 167, en las cuentras de 1790 se ha- bla de 14 tablas y diez tirantes de madera empleados en el túmulo de las hon- ras celebradas en la iglesia por el Rey Carlos III.

montadas por cornisas apoyadas en dos alargadas ménsulas; encima de es- tas puertas irían, según el proyecto, unos relieves rectangulares y sobre és- tos, a la altura de los capiteles de las pilatras, sendas guirnaldas; todo ello M más puro estilo neoclásico. La calle central presenta una puerta en arco de medio punto, más ancha y alta que las laterales. Lo curioso es que esta

"puerta" había de ir cegada, pues inmediatamente detrás estaba el coro, -por lo que la portada gótica tampoco se utilizaría-, y sólo la parte corres- pondiente al arco protegida por una reja, y seguramente cristales, permi- tiría el paso de luz al interior, a manera de rosetón. Sobre el cuerpo for- mado por las tres calles, se situarían -abarcando toda la anchura de aquel- un entablamento y un frontón triangular, bastante volado; el tímpano de éste se habría de adornar en el centro con relieve de la Asunción entre nu- bes y ángeles, del que parten ráfagas que cubren toda la superficie. Por en- cima del frontón y en el centro de cada uno de los lados inclinados del mismo, un ángel con las alas extendidas en actitud de adoración hacia lo que sería una gran cruz sobre pedestal que habría de rematar la fachada.

En ésta había de emplearse la cantería y partes de yeso que "se de- verán guarnecer sus fachadas de cal a la italiana, cuyo método, modo o forma se explicará a su construcción". La redacción no nos permite saber exactamente cuales serían estas partes recubiertas -sin duda- de estuco.

Tiene esta fachada un evidente sabor clásico por el recuerdo de la disposición de sus huecos a manera de arco de triunfo y por la rememora- ción de todo el conjunto de la fachada de un templo grecorromano. Indu- dablemente quedaría afeada por el cegamiento del cuerpo central, impues- to por llegar los muros laterales del coro hasta el de fachada por su parte interior.

No cabe duda de que, de haberse realizado, esta obra hubiera resulta- do desproporcionada al entorno que forma la pequeña plazoleta irregular que hay delante de la iglesia por esta parte.

Respecto a esta fachada principal, los documentos posteriores a las condiciones nos indican esencialmente que; aunque se empezó, se suspen- dieron sus obras por orden del Obispo, no sin disgusto del fabriquero.

Efectivamente, conseguida licencia en julio de 1789 para las obras de fa- chada, éstas debieron ir muy lentas, pues en febrero de 1791 solicita per- miso para continuarlas en la. próxima primavera e indica que, con arreglo a la primera licencia se había hecho solamente bajo la dirección de Loren- zo Alonso "la demolición de alguna parte", y obras preparatorias para la (112) Probablemente en estas fechas no se utilizaba ya la portada gótica principal por

estar el coro inmediatamente detrás de ella.

construcción d la fachada. El tono de la solicitud es de queja; propone ir construyendo las obras diseñadas por Lorenzo Alonso "en años contí- nuos. .con cortos estipendios de la fábrica", para paliar -sin duda- las dificultades económicas más arriba aludidas y se queja de que no se en- tiendan sus ideas respecto a la financiación del gasto; para hacer más fuer- za en su solicitud expone que la piedra que ya hay cortada para la obra se roba de los montes donde está. Se observa en esta petición un intento de vencer, no ya sólo dificultades económicas, sino también el desinterés u hostilidad que en el Obispado debía tenerse hacia esta obra, con la que Matheo Alcázar demuestra estar encariñado. La licencia le fué concedida en Marzo de 1791 "para dar principio a la obra de la fachada de esta Igle- sia en su portada". Pero la obra no se llevaría a cabo y no por razones eco- nómicas precisamente. En efecto, por un documento de diciembre de 1899 sabemos que Lorenzo Alonso demolió "la parte de basamentos, pináculos, etc. con el fín de hacer una nueva fachada de estilo greco-roma- no, como algunos llaman. 1-lízose así y cuando habían demolido lo indica- do y labrado la piedra para la nueva fachada, el Sr. Obispo informado de la profanación artística, mandó suspender las obras en 1791, no permitien- do que las continuasen a pesar de las instancias del fabriquero". La comu- nicación de la suspensión de las obras a éste está fechada en 6 de septiem- bre de 1791 en Casas de Ves, es decir, seis meses después de haberse auto- rizado, tiempo en el cual se habría hecho la labra de la piedra a que se re- fiere el documento anterior; se indicaba que la suspensión de la constru- cción se hacía "por ahora y hasta que pasando Su Señoría Ilustrísima a esa ciudad la reconozca por sí mismo y determine lo que tenga por con- veniente". Pero ya hemos visto como el cese de actividad fué definitivo.

Su Señoría Ilustrísima, no debió, por otra parte, tener por conveniente de- terminar nada, pues la fachada continuó con las demoliciones que hiciera Lorenzo Alonso hasta 1899, año en el que, según nos indica el documento citado antes (113): "Se han restaurado en cuanto se ha podido supliendo con sillería el basamento., las pilastras, pináculos y cornisa y haciendo nue- vas las puertas. La obra de cantería la ha ejecutado el Maestro de este pue- blo Don Ginés Soriano sin más planos que las indicaciones del cura". En las pilastras aludidas, rematadas por los pináculos indicados, que enmarcan todavía la fachada, "el cura" diseñó motivos renacentistas, ovas y flechas, que han confundido a veces a los estudiosos fechándolas en el siglo XVI.

En la respuesta del fabriquero Mateo Alcázar a la notificación de la suspensión de obras, se observa su interés en continuarlas, su disgusto y su (113) Libro de Bautismos N°44. Fol. 358 y. y 359.-A.P.Ch.

deseo de tratar directamente con el Obispo, quizá porque sospechara que estuviera éste mal informado, bien o malientecionadamente:

". . .yo tomaría gustoso el medio de pasar con los planos e informar

a Su Señoría lltma. el todo y estado actual de estas obras, pero sin este consentimiento prefiero obrar obedeciendo en un asumpto en que nada es mío y que está todo vajo planos y órdenes repetidas".

Hemos visto así a un fabriquero innovador, amante de las nuevas co- rrientes artísticas de su tiempo, enfrentado a la incomprensión de sus su- periores más tradicionales, a los cuales debemos, sin embargo, la conserva- ción de una de las pocas portadas góticas de la provincia.

En el libro de fábrica n ° 4 y en las cuentas tomadas al fabriquero sobre gastos de 1791, se nos indica un pago a Lorenzo Alonso de 210 reales "de las obras que se han executado en esta yglesia para el reco- nocimiento que de ellas hizo" ; otro de otros 210 reales "a el dicho don Lorenzo Alonso, importe de las dietas de venir desde Murcia, y estancia en esta ciudad de Chinchilla para extender las monteas y perfiles para la continuación de estas obras en la de portada que se dió principio el año anterior". Igualmente figura un gasto de 4.102 reales y 9 maravedíes, bajo el epígrafe al dorso de "Obra de portada", "por materiales y jorna- les en el principio de la obra de portada de esta Yglesia que con Decreto de Su Señoría Iltma ... he obrado".

Por estas noticias sabemos, pues, que las obras de fachada, autori- zadas en 1789 -como hemos visto-, dieron comienzo en 1790, y se nos confirma que fué al año siguiente cuando más actividad constructora hu- bo, hasta la suspensión en Septiembre.

Seguramente se refieren también a este asunto de la fachada princi- pal dos noticias de las cuentas de fábrica sobre gastos de 1792: 10 reales que se invirtieron "en arreglar las piedras de cantería que havía en esta pla- za" y 83 gastados "en los jornales de quitar de la Plaza las piedras de can- tería dichas" (114). Se referirán, sin duda, estos datos a las piedras que ha- bía ya preparadas para la obra.

Es interesante hacer constar aquí cómo el proyecto de fachada que no pudo hacerse en Chinchilla se llevó a cabo -si bien con mayor sencillez- en otra iglesia de la misma Diócesis de Cartagena, la de Santiago de Jumi- lla (Fot. 49). Pérez Sánchez indica que son de Lorenzo Alonso "los pro- yectos y la iniciación de las obras de ampliación de este templo (1788)

(114) Libro de Fábrica N°4. Fol. 274. A.P.Ch.

que luego cedería a su discípulo Don Ramón Berenguer en 1797" (115).

Es indudable la semejanza entre el proyecto de fachada de Chinchilla y la realizada en el templo jumillano, que tiene también tres calles, separadas por pilastras compuestas. La calle central presenta una puerta en arco de medio punto cegada, quedando solo libre la parte superior a manera de ventana semicircular. Las puertas de acceso se encuentran en las calles laterales, sobremontadas por cornisas apoyadas en alargadas ménsulas;

sobre las puertas se sitúan sendos tableros cuadrados y lisos, sin relieve al- guno ni guirnaldas, al contrario de lo proyectado para el templo chinchi- llano. Por encima de las pilastras se alza sobre un entablamento y rema- tando el conjunto un gran frontón triangular, cuyo tímpano se decora con relieve muy plano de ráfagas y nubes.

La solución adoptada en la calle central está determinada por la pre- sencia del coro en su interior, de forma idéntica a lo que ocurría en Chin- chilla, por lo que los accesos al templo se sitúan, como allí, en las calles laterales. La fachada jumillana queda enmarcada por dos pares de pilastras, a diferencia de la chinchillana, y su riqueza escultórica es menor que lo di- señado en ésta; no hay relieve alguno sobre las puertas y el que ocupa el frontón es de mucha menor envergadura.

Otras obras que según el plano de Lorenzo Alonso, fechado en 26 de mayo de 1787, al que nos venimos refiriendo, deberían realizarse en todo el costado de la parte Sur, consistirían en rehacer al nuevo estilo el exte- rior de las capillas adosadas a este lado y una puerta abocinada, presumi- blemente gótica, sin duda la que los libros de fábrica llaman "la puerta del Sol" o "la que da a la plaza", que estaría a la altura del segundo tramo de la iglesia desde los pies. Tampoco se hicieron éstas. Confirma esta opi- nión el que en otro plano de 1806 del mismo Lorenzo Alonso se proyec- ten dos capillas hacia los pies en este costado lateral de la iglesia, de distin- to alzado, constando por dicho plano que aún existía la puerta abocinada, aunque sabemos que no se usaba. De haberse construído la obra proyecta- da en 1787 no iba a derribarse para construir otra nueva en 1806. De toda esta obra del costado lateral sur indicada en el plano de 1787 no se habla (115) PEREZ SANCHEZ, A.E.: En Murcia, Madrid 1976, pág. 301.- BAQUERO AL-

MANSA, A. señala como obra de Lorenzo Alonso "La restauración alo clásico de la iglesia de Santiago de Junilla" (Catálogo de los Profesores. . . pág. 301).El mismo Pérez Sánchez en otro lugar escribe: "En pleno neoclasicismo,a fines del mismo XVIII, se iniciaron grandes obras que ampliaron la iglesia (de Santiago de Jumilla) ...Trabajaron aquí los arquitectos Francisco Bolaiz (1779), Andú- jar (1781), Lorenzo Alonso (1793) y Ramón Berenguer, que murió en Jumilla

en 1812" (Murcia, Albacete y sus provincias, Barcelona, 1961, pág. 117).

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