LA RIMA DE BÉCQUER “UNA MUJER ME HA ENVENENADO EL ALMA
1. Texto y versiones
De esta Rima, verdaderamente extravagante, en el sentido eti
mológico de que se ha quedado fuera de los lugares en que figuran las demás, o sea tanto del Libro de los gorriones, en que aparece tachada, como de la edición postuma de 1871, y al margen también de tantos recorridos hechos por unos y por otros a lo largo y a lo ancho de la poesía de Gustavo, conservamos hasta cuatro versiones que se nos han transmitido, si bien sólo una en manuscrito autógra
fo. Son las publicadas por Manuel Ortiz de Pinedo, Emilio Carrère y Eduardo de Lustonó, además de la recogida en el Libro dé los gorriones.
Hace ya unos cuantos años tuve la oportunidad de publicar las tres versiones que eran entonces conocidas, más una cuarta publi
cada en su día por Manuel Ortiz de Pinedo, olvidada luego, y reco
gida y publicada de nuevo por mí2.
Son las siguientes, ordenadas según la cronología que podemos conjeturar para su composición.
Primera, la publicada por Manuel Ortiz de Pinedo:
Una mujer envenenó mi alma, otra mujer envenenó mi cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme, yo de ninguna de las dos me quejo.
Como el mundo es redondo, el mundo rueda;
si rodando a la vez este veneno envenena también ¿a qué quejarme?
¿Puedo dar más que lo que a mí me dieron?
Segunda, la publicada por Emilio Carrère:
Una mujer envenenó mi alma, otra mujer emponzoñó mi cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme, yo de ninguna de las dos me quejo.
Como el mundo es redondo, el mundo rueda;
si rodando algún día, este veneno envenena a su vez, que no me culpen:
¿puedo dar más que lo que a mí me dieron?
Tercera, la publicada por Eduardo de Lustonó:
Una mujer envenenó mi alma;
otra mujer envenenó mi cuerpo;
2. Véase J.M. Diez Taboada, “Textos olvidados de G.A. Bécquer: Una nueva Rima y una nueva versión” , en Revista de Literatura, XLIII, 86, julio-diciembre de
1981, pp. 63-83, concretamente 76-83.
ninguna de las dos vino a buscarme;
yo de ninguna de las dos me quejo.
Como el mundo es redondo, el mundo rueda;
si mañana, rodando, este veneno envenena a su vez, ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?
Cuarta y definitiva, la del Libro de los gorriones:
Una mujer me ha envenenado el alma otra mujer me ha envenenado el cuerpo ninguna de las dos vino a buscarme yo de ninguna de las dos me quejo.
Como el mundo es redondo el mundo rueda si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?3
Esta última versión responde a la del autógrafo principal de la Rima, en el cual aparece en el lugar 55, tachada, como ya hemos dicho4.
3. La primera versión procede de M. Ortiz de Pinedo, Inédita de Bécquer, publi
cada en Gente Vieja. Ecos del siglo pasado, Madrid, siglo I, año I, 10 de enero de 1901, y la segunda fue publicada por E. Carrère, Glosario becqueriano, en G. A.
Bécquer. Rimas, Madrid, Nuestra raza, (1926), p. 11, (Col. La obra maestra). De la publicada p orE . de Lustonó tratamos a continuación en el texto. Es un tanto miste
rioso que E. Carrère al poner su versión en el prólogo de su edición de Bécquer, cita su versión (con emponzoñó en el 2o verso) como publicada por Lustonó, pero no es exacta a la que éste publicó otras veces, no sólo por el emponzoñó, como también por el que no me culpen del verso 7o. Luego en la pág. 144 y con el n° LXXXIII, Carrère transcribe la versión del Libro de los gorriones.
4. Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Poesías que recuerdo del libro perdido, en el Libro de los gorriones, manuscrito n° 13.217 de la Biblioteca Nacional de Madrid, fol. 575. Edición facsímil de Rafael de Balbín y Antonio Roldan, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia. Dirección General de Archivos y Bibliotecas, 1971, p. 83.
Como se puede comprobar, las diferencias entre unas versiones y otras son realmente mínimas, aunque no dejen de ser interesantes y dignas de comentarse, pero permanecen en todas ellas los rasgos esenciales de la Rima, o sea la descarnada y estoica sinceridad de la declaración de la primera estrofa y el amargo fatalismo de la expli
cación que da el poeta en la segunda, con el tono entre cínico y dolorido de las interrogantes finales, y todo ello envuelto en un juego de repeticiones y anáforas, con paralelismo estricto en la pri
mera estrofa y serie resuelta y sucesiva en la segunda.
Las variantes de la primera estrofa se refieren sobre todo al pri
mero y segundo versos, que en la versión del Libro de los gorrio
nes sustituye el envenenó de todas las demás versiones por ha enve
nenado, con las consiguientes correcciones de añadir el pronombre me por delante, me ha envenenado, y suprimir el posesivo mi, sus
tituyéndolo por el artículo el.
En la versión transmitida por Carrère, hay otra variante en el verso segundo, en el que aparece emponzoñó por envenenó, alte
rando el estricto paralelismo de los dos primeros versos. No sabe
mos de dónde procede esta versión, y por eso poco o nada podemos decir sobre la variante5.
La segunda estrofa presenta un mayor número de variantes.
Así el verso 6, segundo de esta estrofa, ofrece tres versiones dife
rentes:
5.Véase J.M. Diez Taboada, art. cit., p. 80
si rodando a la vez este veneno (M. Ortiz) si rodando algún día este veneno (E. Carrère) si mañana, rodando, este veneno (Lustonó y LG) Por su parte, el verso 7 tiene también tres versiones diferentes:
envenena también ¿a qué quejarme? (M. Ortiz) envenena a su vez, que no me culpen (E. Carrère) envenena a su vez, ¿por qué acusarme? (Lustonó y LG) El verso 8, en cambio, posee solamente dos versiones:
¿Puedo dar más que lo que a mí me dieron? (Ortiz y Carrère)
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron? (Lustonó y LG)6 2. Fechas de composición y publicación
La aparición de esta Rima en el Libro de los gorriones atestigua que fue, sin duda, compuesta por Gustavo bastante tiempo antes de su muerte, lo más tarde alrededor de junio de 1868, fecha que figura al frente del autógrafo, y antes, en todo caso, de 1869, año que los Bécquer pasan en Toledo, y que es cuando se calcula que Gustavo transcribe las Rimas, como libro distinto, al final del de los gorriones, y entre ellas esta 55, la única tachada en él. Ya había advertido esto D.
Gamallo Fierros7, y es algo que anula la afirmación de E. de Lustonó, el cual, al publicar esta Rima, en el periódico Alrededor del mundo*.
queriendo hacerse albacea literario de Bécquer o poco menos, afirma
ba que éste, junto con otros poemas de Gustavo, los había recibido de él poco antes de morir, para publicarlos, “según había convenido con su autor”, en la revista que dirigía, La Correspondencia literaria, donde, sin embargo, este poema no se publicó.
ó.Véase J.M. Diez Taboada, art. cit., p. 81. En este mismo artículo puede verse a continuación, p. 82, la explicación del proceso de corrección de la Rima a partir de las variantes indicadas, de la cual prescindo aquí.
7. Véase D. Gamallo Fiemos, Páginas abandonadas de Gustavo Adolfo Bécquer, Madrid, Valera, 1948, p. 430.
8. Véase E. de Lustonó, en Alrededor del mundo, núms. 109 y 110, correspon
dientes al 4 y al 11 de julio de 1901, pp. 11-13 y 22-23.
Lustonó no explica en este artículo de “Alrededor del mundo”
por qué no se publicó esta Rima en La Correspondencia literaria, pero, en cambio, arrimando el ascua a su sardina, trata de aclarar por qué no apareció esta misma poesía en las Obras postumas de Bécquer, para cuya edición dice haber estado seleccionando textos junto con Ferrán. [Nótese el afán de protagonismo de Lustonó, ya que, desde luego, Rodríguez Correa, en su prólogo, cita a Ferrán y a Campillo, pero en manera alguna a Lustonó]. El dice que fue por
que se traspapeló la copia, pero la aparición del Libro de los gorrio
nes y el hecho de estar allí tachada esta Rima, dejan claro que fue porque los amigos de Bécquer no quisieron publicarla9.
Rubén Benítez se preguntaba en su Bibliografía de Bécquer si efectivamente esta Rima fue publicada, como hemos dicho, por pri
mera vez por E. Lustonó en julio de 1901 en el periódico Alrededor del mundo, y la respuesta se la dábamos nosotros mismos:
Sí parece que fue Lustonó el primero en publicar esta Rima, pero no en la fecha y el periódico indicados, sino muchos años antes, en 1875, y en el Almanaque Hispanoamericano, bajo el títu
lo de inédito, y en versión idéntica a la posterior de 1901. Esta sí que pudo ser la razón de que esta Rima no se publicase en La Correspondencia literaria: sencillamente porque en vez de en ella, Lustonó la publicó en el Almanaque Hispanoamericano, y proba
blemente porque éste era una publicación de menor circulación10.
Ahora bien, si nos preguntamos por la razón de que esta Rima no se publicase en las Obras de Bécquer (1871), y apareciese antes tachada, como hemos dicho, en el Libro de los gorriones, habría que contestar que, con toda probabilidad, se debió al tabú que sobre ella pesaba por la referencia en exceso autobiográfica a una enfer
medad, especialmente sospechosa, de Gustavo y también por el pacto de caballeros, que, tácito o expreso, existía entre los amigos
9. Véase J.M. Diez Taboada, art. cit., p. 77.
10. Véase R. Benítez, Ensayo de Bibliografía razonada de G.A. Bécquer, Universidad de Buenos Aires, 1961, pág. 56, núm. 48. Véase J.M. Diez Taboada, art. cit., p. 77 y “Eduardo de Lustonó, curioso editor de Bécquer”, en Revista de Literatura, XLVII, n° 94, julio-diciembre, 1985, pp. 89 y 90.
y conocidos y que no permitía hacer alusión, ni indirecta siquiera, a la señora Doña Julia Espín, casada ya desde 1873 con el ingeniero Don Benigno Quiroga, después director general de varias cosas y mucho más tarde ministro de la Gobernación11. Este tabú pesaba tam
bién sobre otras Rimas, por ejemplo, las dos que tampoco aparecie
ron entre las Obras de 1871, “Dices que tienes corazón” y “Fingiendo realidades”, y aquella otra que comienza “Aire que besa...”, publica
da por José Ortiz de Pinedo, sobrino de Manuel, en 1905, olvidada después por largo tiempo y recogida y publicada por mí de nuevo en 198112. Esta Rima tiene la primera estrofa referida al yo y la segun
da al tú, como tantas otras de la época, o como la misma Rima XV.
Todas las invectivas se condensan en la segunda estrofa y van referi
das, por lo tanto, al tú. Es lo que hace sospechar que, el aparecer publicada en 1954 sólo la primera estrofa en la revista La feria de Sevilla, y transmitirse así esta estrofa separada de la primera referida al yo, se debiera al tabú indicado que los amigos de Gustavo tenían por respeto a Julia Espín, ya que se supondría con bastante funda
mento que las invectivas de esta segunda estrofa contra el tú de la mujer, irían dirigidas precisamente contra ella, o por lo menos, que eso podrían pensar los que leyesen la Rima. No obstante, Lustonó, al publicar la Rima “Una mujer me ha envenenado”.
“se atrevió a saltarse a la torera este tabú”, y a hacerlo en un momento precisamente en que está en ascenso imparable la fama de Bécquer. Tratándose de Lustonó, podemos preguntarnos con qué intención lo haría. ¿Es envidia o caridad?, como decía el fraile del cuento. Desde luego, Lustonó demuestra “que no era tan escru
puloso como los amigos de Bécquer, y que no sentía necesidad de
11 .Véase Robert Pageard, Bécquer, leyenda y realidad, Madrid, Espasa Calpe, 1990, p. 247, y las fuentes que aduce en torno a los problemas afectivos de Gustavo (1859-1861), n° 39, pp. 571-572.
12.Véase Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, ed. facsímil ya citada, núms. 44 y 48, folios 569 y 572. En cuanto a la Rima “Aire que besa...”, véase José Ortiz de Pinedo, Hallazgo literario. Una poesía inédita de Bécquer, en Nuevo Mundo, núm.
615, Madrid, 19 de octubre de 1905. Véase en J.M. Diez Taboada, “Textos olvida
dos de Gustavo Adolfo Bécquer: Una nueva Rima y una nueva versión”, artículo ya citado, pp. 63-83, concretamente pp. 66-76.
guardar consideración a su memoria”, a no ser que pensase, a lo mejor, que publicar este poema no era siquiera desconsideración ni para con Bécquer ni para con Julia Espín, o en fin que simplemente él no participaba del prejuicio que paralizaba a los demás, pues al no pertenecer a su entorno, no se sentía coartado por dicho tabú. De todos modos, si Lustonó recibió esta Rima en 1869 o 1870, la debió retener a lo largo de aproximadamente cinco años, hasta publicarla en 1875. Ahora bien, queda por explicar también el hecho de sacar
la de nuevo a la luz ahora, en 1901, tantos años después, y puede haberse debido a la publicación, como hemos dicho, medio año antes, de la versión de M. Ortiz de Pinedo, la cual vuelve a llevar en la revista el subtítulo de inédita, válidamente, por tratarse de una ver
sión distinta de la publicada tantos años antes por Lustonó”13.