• No se han encontrado resultados

Tipos de violencia contra la mujer según el ámbito de ocurrencia

In document 18 4.1.Estudios sobre el tema en Chile (página 43-51)

CAPÍTULO II: MARCO CONCEPTUAL

3.1. La violencia contra la mujer

3.1.2. Tipos de violencia contra la mujer según el ámbito de ocurrencia

La violencia contra la mujer puede presentarse en cualquier lugar, por lo que se han establecido dos grandes grupos para clasificarla. Aquella que sucede en la esfera privada y la que se produce en un contexto abierto o público.

La violencia en el ámbito privado suele tener lugar al interior de “la familia o unidad doméstica o en cualquier relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer” (Convención de Belem do Pará, 1994, art. 2).

44

Esta expresión de violencia comprende hechos producidos por individuos con quienes la víctima tiene una interacción frecuente de naturaleza íntima, como pueden ser familiares, amigos o compañeros de habitación y parejas afectivas. Puede presentarse en el hogar o por fuera de él, entendiendo por hogar no un lugar específico, sino la relación cercana entre el perpetrador y la persona agredida. Ello causa que las mujeres perciban su hogar como un espacio de sufrimiento y humillación, y afecta su estabilidad emocional, dificulta su desarrollo personal e incrementa su vulnerabilidad (INEGI, 2013).

La violencia en el ámbito público, en cambio, es aquella que tiene lugar en la comunidad y es infligida por cualquier persona. “[C]omprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar” (Convención de Belem do Pará, 1994, art. 2). Conviene mencionar que lo público hace referencia al campo productivo y al espacio en donde tienen lugar las actividades laborales, sociales, políticas y económicas, en el cual las personas tienen la posibilidad de participar y ser reconocidas (Cuvi y López, 2011).

En este sentido, es relevante advertir que el ámbito público ha sido considerado tradicionalmente como un espacio de desarrollo para los hombres, mientras que las mujeres han sido relegadas al escenario doméstico, al punto que, su incorporación o participación en contextos comunitarios se ha erigido como una de las fuentes de los actos de violencia (INEGI, 2013).

En el caso de las mujeres rurales, las modalidades de violencia expuestas tienen un agravante, pues en estas zonas geográficas los estereotipos de género y las costumbres machistas usualmente son más acentuadas (DANE, 2020). Por tal motivo, es preciso definir y caracterizar qué se entiende por mujer rural.

4. La noción de mujer rural: un reflejo de su especificidad

Las mujeres rurales son aquellas que se dedican a actividades productivas vinculadas con la vida en el campo, en oposición a los escenarios urbanos, y con sus labores. Independientemente de si tales actividades son remuneradas o no, y de si se encuentran incluidas en las bases de datos y

45

medición del Estado o no (Ley 731, 2002). Dicho término puede abarcar a quienes “se reconocen como campesinas, afrodescendientes, indígenas, rom22, palenqueras23, raizales24 y trabajadoras rurales, que con su labor en el campo, contribuyen al desarrollo económico, social y a la construcción de la paz en sus territorios y en el país” (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 2017, párr. 10).

Dicha denominación o categoría ha sido otorgada con el fin de visibilizar un mayor número de personas y poblaciones, y dar a conocer sus similitudes y su carácter diverso, lo cual se refleja, en primer lugar, en la forma de vida: mujeres de todas las generaciones que residen en el campo, en zonas de bosques, selvas y áreas cercanas a fuentes o yacimientos de agua; en segundo lugar, en la organización social: mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes; y, en tercer lugar, en las labores que desempeñan: agricultoras, recolectoras, pescadoras, asalariadas y trabajadoras en oficios domésticos, desarrolladas en contextos rurales (Hora y Nobre, 2017).

Respecto de la organización social e intentando profundizar en los grupos culturales de origen y tradición rural, se entiende por campesino a la persona intercultural, identificada de tal manera e

“involucrada vitalmente en el trabajo directo con la tierra y con la naturaleza, inmersa en formas de organización basadas en el trabajo familiar y comunitario no remunerado o en la venta de su fuerza de trabajo” (Acosta Navarro et al., 2018, p. 7). La expresión indígena, a su turno, se refiere a ser parte o pertenecer a pueblos ancestrales en Estados independientes que descienden de poblaciones que vivían en la nación o en una zona geográfica en épocas de la conquista, la colonización o el establecimiento de fronteras recientes y que guardan en su totalidad o en parte, sus propias instituciones (Convenio C169, 1989). Mientras que, ser afrodescendiente en América Latina y el Caribe reconoce a quienes descienden de personas africanas que fueron esclavizadas durante la trata o comercio esclavista, que tuvo lugar durante la colonización (CEPAL, 2017).

22 El pueblo rom es un grupo étnico que se encuentra en varios países del mundo. En América Latina está ubicado en los países de Chile, Colombia y México, entre otros (OPS, 2021).

23 Los palenqueros están conformados por los descendientes de los esclavizados, quienes “se refugiaron en los territorios de la Costa Norte de Colombia desde el Siglo XV denominados palenques. Existen 4 Palenques reconocidos: San Basilio de Palenque (Mahates – Bolívar), San José de Uré (Córdoba), Jacobo Pérez escobar (Magdalena) y La Libertad (Sucre)” (Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, s.f., párr. 5).

24 Los raizales son una comunidad étnica, que poseen su propia lengua (el Criole) y cultura desarrollada con base en sus raíces africanas, europeas y caribeñas. Actualmente residen en el territorio insular de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Colombia) (Universidad del Rosario, s.f.).

46

Ahora bien, dependiendo de las actividades que desarrollen, las mujeres rurales se pueden dividir en nueve categorías: (i) productoras no intensivas, es decir, quienes no trabajan directamente la tierra, pero cuidan la huerta familiar y los animales de cría; (ii) productoras intensivas, esto es, quienes además de realizar lo mencionado atrás, laboran directamente en el predio y toman decisiones, como jefe o como familiar no remunerado; (iii) habitantes rurales, comprendidas por aquellas mujeres que no son propietarias de tierra y venden su fuerza de trabajo; (iv) vinculadas a la pesca, es decir, que trabajan en dicho oficio o en la recolección de algas, ya bien como asalariadas o independientes; (v) asalariadas agrícolas permanentes; (vi) asalariadas agrícolas temporales, en otro caso, obedece a quienes laboran a cambio de una contraprestación económica en tareas de cosecha, procesamiento y empaque de materias primas; (vii) artesanas, esto es, que producen y comercializan elementos textiles, de alfarería, cestería, etc.; (viii) microempresarias, en virtud a que participan en la producción y comercialización de bienes de procesamiento agroindustrial; y (ix) simplemente recolectoras, pues se ocupan de la cosecha y venta de algunas materias primas y productos que crecen de forma silvestre (Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios, 2019).

Dada la importancia de las mujeres rurales, en 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la Resolución 62/136, fijó el 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales. En el preámbulo de dicho instrumento se reconoció su aporte en el fomento del desarrollo rural y agrícola de los Estados, así como en el aseguramiento alimentario y la eliminación de la pobreza en las zonas rurales. Pese a lo anterior, las mujeres rurales suelen ser una población vulnerable a la violencia y discriminación (ONU Mujeres, 2018a). Los indicadores de género y desarrollo muestran, por ejemplo, que se encuentran en peores condiciones que los hombres que se dedican a tareas equivalentes y que las mujeres urbanas, lo cual se debe a las barreras estructurales y usos sociales que dificultan su acceso a recursos, el goce y ejercicio pleno de sus derechos y la participación dentro de sus comunidades y hogares (ONU, 2021a).

5. La Alianza del Pacífico: el Grupo Técnico de Género

47

La Alianza del Pacífico está formada por Chile, Colombia, México y Perú. Se trata de un proceso de articulación política y económica, con fines de cooperación e integración, creado para impulsar el crecimiento y la competitividad de los cuatro países latinoamericanos. En este sentido, tiene como pilar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas (Alianza del Pacífico, s.f.a).

Su origen se da en un contexto regional en el que, si bien se presentan avances en los diversos ámbitos, existen desafíos para el desarrollo de las naciones de América Latina. Es así como los cuatro Estados reconocen que una de las materias indispensables para lograr un progreso inclusivo y sostenible es la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres, en donde evidencian limitaciones como la feminización de la pobreza, el desconocimiento de su trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, el empleo informal, el acceso inequitativo a las herramientas tecnológicas y la poca participación en cargos de liderazgo en los sectores público y privado. Así mismo, identifican la unión de esfuerzos como una opción para superar estos retos.

(Alianza del Pacífico, 2020).

Este proceso de vinculación se formalizó mediante la Declaración Presidencial de Lima del 28 de abril de 2011, constituyéndose como un escenario de integración subregional en junio de 2012, a través de la suscripción del Acuerdo Marco. En el artículo 3 de dicho instrumento se estipulan sus objetivos. A saber:

a. construir, de manera participativa y consensuada, un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas;

b. impulsar un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de las Partes, con miras a lograr un mayor bienestar, la superación de la desigualdad socioeconómica y la inclusión social de sus habitantes; y,

48

c. convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial, y de proyección al mundo, con especial énfasis al Asia Pacífico. (Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, 2012, art. 3)

A diferencia de otras organizaciones, la Alianza del Pacífico reúne a países que, a pesar de no ser limítrofes, comparten vínculos ideológicos y posiciones neoliberales a favor de un regionalismo abierto (Ardila, 2015).25 De ahí que, actualmente, la Alianza del Pacífico prevea la existencia del Consejo de Ministros, que congrega a los ministros de relaciones exteriores y de comercio exterior de los Estados Parte, para comprobar el acatamiento de los mandatos presidenciales y definir los lineamientos políticos de esta región en su relación con otros países; del Grupo de Alto Nivel (GAN), conformado por los viceministros de relaciones exteriores y comercio exterior, el cual realiza seguimiento al cumplimiento de los deberes de la Alianza y de los grupos técnicos; de los Coordinadores Nacionales, que agrupa a los coordinadores de cada nación y tiene funciones similares al GAN; y de la Presidencia Pro Tempore (PPT), la cual es alternada cada año en orden alfabético (Cancillería de Colombia, s.f.).

Aunado a lo anterior, cuenta con veintiséis grupos técnicos especializados que coordinan las diferentes áreas de interés y práctica, entre las que se destacan: asuntos internacionales, cultura, desarrollo e inclusión social, laboral, educación, medio ambiente, pymes, turismo y, por supuesto, género (Alianza del Pacífico, s.f.a).

Para efectos del presente texto, se profundizará en el Grupo Técnico de Género (GTG), que fue establecido por medio de la Declaración de Paracas, suscrita durante la X Cumbre Presidencial realizada en Perú, en 2015, con el propósito de incluir la perspectiva de género como un elemento transversal en las actividades desarrolladas por la organización (Alianza del Pacífico, s.f.b).26

25 De acuerdo con la CEPAL, el regionalismo abierto “busca hacer compatibles las políticas de integración regional (acuerdos preferenciales) con las de apertura (libre flujo de bienes, servicios y capitales) para aumentar la competitividad” (Aguilera Peralta, 2015, p. 39).

26 Para el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) (como se citó en Alianza del Pacífico, s.f.a), transversalizar la perspectiva de género implica evaluar las consecuencias que tiene para los hombres y las mujeres cualquier acción planificada, bien sea leyes, políticas o programas, en todas las esferas y en todos los niveles.

El propósito es alcanzar la igualdad de todas las personas.

49

Para cumplir el objetivo planteado, el GTG ha enfocado su trabajo en la incorporación de la perspectiva de género en las labores internas y externas de la Alianza del Pacífico. En lo que se refiere al quehacer interno, las acciones se han dirigido a capacitar y dotar de herramientas a los grupos técnicos y comités restantes, para introducir el enfoque de género en todas las iniciativas que lidera la organización. En relación con el quehacer externo, el GTG ha efectuado programas de formación a empresarias y emprendedoras de la región, para mejorar sus competencias en materia de negocios, adquirir nuevos contactos o crear redes y elevar su capacidad de producción y exportación. En esta esfera se destacan la creación de la Comunidad Mujeres Empresarias de la Alianza del Pacífico, que se ha centrado en lograr el empoderamiento económico de las mujeres y la creación del sitio web Mujeres ConnectAmericas, desarrollado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para las mujeres de América Latina (Alianza del Pacífico, s.f.b).

Sumado a ello, en diciembre de 2020 se protocolizó la Declaración Presidencial de la Alianza del Pacífico sobre Igualdad de Género, durante la XV Cumbre de la Alianza del Pacífico, celebrada en Chile. Este instrumento reconoce el papel fundamental de las mujeres, su diversidad, su peso en el crecimiento de los Estados y hace una mención especial acerca de las mujeres vulnerables, refiriéndose de modo específico a las mujeres con discapacidad y a las mujeres rurales e indígenas (Declaración Presidencial de la Alianza del Pacífico sobre Igualdad de Género, 2020).

Además, con el fin de respaldar los compromisos de la Declaración y de orientar la elaboración, ejecución y evaluación de las iniciativas y políticas públicas para contribuir con el desarrollo de las mujeres en la región, se diseñó y aprobó la “Hoja de Ruta para la autonomía y el empoderamiento económico de las mujeres en la Alianza del Pacífico.” Este documento se propone impulsar acciones en las siguientes áreas prioritarias, dejando abierta la posibilidad de incorporar otras: (i) avanzar hacia la erradicación de los obstáculos que limitan la autonomía y el empoderamiento económico de las mujeres; (ii) fomentar su participación laboral y el emprendimiento; (iii) potenciar su acceso a cargos de liderazgo y toma de decisiones en los ámbitos económico, político y social; (iv) continuar con la disminución de la brecha digital de género y, por último, (v) incentivar la producción, análisis y difusión de datos con perspectiva de género (Alianza del Pacífico, 2020).

50

Finalmente, la Alianza del Pacífico ha incluido en la agenda pública, una serie de temas con los que se espera promover el progreso y desarrollo sostenible e inclusivo de los países, la igualdad de género y la incorporación de las mujeres en todos los sectores y ámbitos de la vida.

51

In document 18 4.1.Estudios sobre el tema en Chile (página 43-51)