Fernando Carrasco Vázquez Resumen.
Señala que una de las tantas tareas del musicólogo puede ser el rescate de compositores poco conocidos. El abordaje de estas figuras puede ser realizado mediante investigaciones con distinto grado de profundidad.
Tomando como ejemplo a tres compositores: Ignacio Tejada, Oscar Braniff y Vicente Mañas, el ponente trata de justificar su inclusión en el repertorio de los intérpretes pianísticos mediante una argumentación, en cada caso, que pueda estimular al intérprete al acercamiento de sus distintas obras. Tejada, mexicano;
Braniff, descendiente de irlandeses, nacido en Nueva York, pero toda su vida asociado a México, y Mañas, español radicado en México por 18 años, son compositores que por sus singulares producciones merecen un lugar –ya sea grande o pequeño- en la historia de la música mexicana y por lo tanto sus obras merecen la oportunidad de ser incluidas en el repertorio nacional. Si la musicología mexicana no se encarga de ellos, no esperemos nada de la musicología internacional.
Palabras clave: Tejada, Braniff, Mañas, intérprete-investigador, repertorio.
Tres compositores en busca de un intérprete.
Una de las tantas labores del musicólogo actual es traer a la luz a compositores olvidados; rescatar de alguna manera a una pléyade de autores que por diversos motivos aún permanecen ocultos o sin generar el mínimo interés por parte de la comunidad musical.
En este sentido existen diversos grados de profundidad en cuanto a la investigación musicológica, algunas veces puede ser simplemente un acercamiento o quizá el resultado colateral de alguna otra investigación; en otras ocasiones puede ser un poco más profunda y centralizada, y finalmente, lo que podríamos llamar una investigación más exhaustiva. Éstos constituyen –a mi juicio-, los tres niveles de aproximación a un trabajo monográfico sobre un compositor determinado.
En esta ponencia pretendo ofrecer tres ejemplos del abordaje que representan los compositores poco investigados, sin embargo, en los tres casos se busca obtener el mismo resultado que consiste en ofrecer al intérprete una materia prima distinta a la habitual. Un puente en el que el musicólogo se convierte en el mediador entre el compositor y el intérprete. En síntesis, un “proporcionador” de música de la cual pueda echar mano el ejecutante, sin tener que recurrir al mismo repertorio una y otra vez.
Tratando de ejemplificar tres casos distintos en la investigación musicológica monográfica, serán tres los personajes a los que me avocaré: Ignacio Tejada, Oscar Braniff y Vicente Mañas. Tres autores castigados en el ámbito de la interpretación musical ya que nunca figuran en los programas de conciertos y mucho menos existen grabaciones de sus obras.
Sobre Ignacio Tejada -del que por cierto sabemos un poco más que nada- fue, a decir de Jesús Rodríguez Frausto: un autor nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, y “[…] compositor muy popular cuyas composiciones, como las mazurkas ‘Gemidos del alma’, ‘Todo por ella’, y los valses ‘Mecido por las hadas’ y ‘Entre violetas’, fueron tocados dondequiera, [...]”197
La importancia de la obra de Tejada en su momento, se manifiesta en que en 1883 el gobierno mexicano envió un cofre con 391 composiciones editadas por las principales casas de música de este entonces: Rivera e hijo y Cía, H. Nagel Sucesores, A. Wagner y Levien y D. Carlos Godard, y enviadas a Venezuela, como un regalo, a fin de conmemorar el Centenario del Libertador Simón Bolívar. Las obras de Tejada son las más numerosas del envío, un total de veintiuna. Sabemos muchos de los pormenores de esto por el artículo de Jesús C. Romero editado en Revista Musical Mexicana198, también por él sabemos que
197 Rodríguez Frausto, Jesús. Juventino Rosas: notas nuevas sobre su vida. Guanajuato: Archivo Histórico de la Universidad de Guanajuato, 1969. p. 106.
198 Romero, Jesús C. “Aportación musical de México para la formación de la biblioteca americana de Caracas 1882-1883”, en Revista Musical Mexicana, 21 de julio de 1942, pp. 27-32. Por cierto el apellido del autor es cambiado en esta lista por Tejeda.
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en el momento en que se escribió el artículo se ignoraba el paradero de dicho envío. Por informaciones verbales proporcionadas por el musicólogo venezolano Nelson Hurtado sabemos que aún hoy en día se desconoce el destino de este importante archivo.
Los títulos de las veintiún piezas para piano de Tejada, en el listado publicado por Romero, son los siguientes:
Porfirio Díaz
1. , marcha
Soñando
2. , polka.
No me gusta que lo sepan
3. , habanera.
Entre violetas
4. , wals.
Canto de amor
5. , schotis.
Berta
6. , polka.
En mi dolor, ¿qué haré?,
7. fantasía poética.
Amalia
8. , polka.
El paseo de las flores
9. , mazurka.
Lágrimas de amor
10. , mazurka.
Ecos de amor
11. , mazurka.
A mi novia
12. , polka.
Quejas de amor
13. , mazurka.
Gemidos del alma
14. , mazurka.
No me olvides
15. , mazurka.
Cualquier cosa
16. , schotis.
Después de un sueño
17. , mazurka.
¡Qué guapa estoy!,
18. polka.
Tren de recreo
19. , schotis
Mírame siempre
20. , habanera.
Por ti me muero
21. , habanera.
Pero ¿dónde ubicar sus obras?, el fondo de música mexicana de la Escuela Nacional de Música custodia diecisiete piezas de este autor. En este listado comprobamos que Tejada era afecto a asignar número de opus a sus piezas.
A continuación el listado del material de la Biblioteca de la Nacional de Música, marcando con un asterisco las piezas que coinciden con el listado del envío a Venezuela.
A mi novia
1. , polka op. 17*
Alma soñadora
2. , mazurka op. 36.
Amalia
3. , polka, op. 23*
Berta
4. , polka*
Canto de amor
5. , schottisch*
Después de un sueño
6. , mazurka, op. 12*
En mi dolor ¿qué
7. hare?, fantasía poética, op. 10*
Gemidos del alma
8. , mazurka, op. 11.*
Lágrimas de amor
9. , mazurka*
Mecido por las hadas
10. , wals, op. 32
México…Adiós
11. , schottisch, op. 5 Qué guapa estoy
12. , polka, op. 29*
Quejas de amor
13. , mazurka, op. 14*
Soñando
14. , polka, op. 9*
Te amo
15. , mazurka, op. 27 Tren de recreo
16. , schottisch, op. 15*
Victoria
17. , marcha op. 26.
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Además, en el fondo reservado de la Biblioteca de las Artes, se encuentran dos piezas de Tejada:
En mi dolor ¿qué haré?
1.
Ecos de amor
2. .*
De lo dicho por Rodríguez Frausto, faltaría en las tres listas la mazurka Todo por ella.
En total podemos afirmar que hay consignación de 28 piezas del autor, de un total de 36, si nos ceñimos al número de opus. De este corpus contamos con 18 piezas ya localizadas. Seguramente en algunos otros acervos se encontrarán buena parte de las restantes. En síntesis podemos acercarnos definitivamente a la obra de este autor, cuya música en su momento fue considerada digna de ser representativa del quehacer composicional en México en 1883.
Con unos cuantos datos, creo yo, he sustentado la necesidad de revisar musicalmente a este compositor, del cual tenemos ejemplos que servirían para valorar el gusto y la estética musical de esa época. Estas breves líneas sobre Ignacio Tejada ofrecen suficientes indicios para un acercamiento a su música por parte de los intérpretes de piano. Faltaría ahora tratar de obtener más información sobre su biografía a fin de complementar la información.
El siguiente en nuestra lista es Oscar James Braniff Ricard, personaje descendiente de irlandeses avecindados en nuestro país, más conocido por pertenecer a una familia de la época porfiriana con un estatus económico privilegiado, y el autor en particular, por su participación política en la revolución mexicana, sin embargo la faceta como compositor de Oscar Braniff ha sido poco explorada.
Nacido en Nueva York en 1876, sabemos que siendo niño, tocó el piano ante el mismo general Porfirio Díaz199. Su hermano, Alberto Braniff, fue el primer aviador mexicano y tanto Oscar como Alberto, fueron destacados practicantes de la pelota vasca. Al casarse con Guadalupe Cánovas, Oscar Braniff recibió como dote la Hacienda de Jalpa de Cánovas, lo que le motivó a interesarse en las cuestiones agrarias; hacia el final de porfiriato, José Ives Limantour, en ese momento Secretario de Hacienda, lo comisionó para realizar un estudio sobre el crédito agrícola200. Durante la revolución tuvo un papel destacado como mediador entre los maderistas y el propio general Porfirio Díaz, después de ese episodio, se sabe poco sobre la vida de este autor.
Realizó estudios en Estados Unidos e Inglaterra, pero se ignora explícitamente su formación musical.
Enrique de Olavarría y Ferrari201 ya daba cuenta de su vida social y sus frecuentes intervenciones musicales como cantante, director y compositor en su Reseña Histórica del Teatro en México.
En 1905 resultó ganador de un concurso de composición del Conservatorio convocado por: Julián Carrillo, José Barradas y Rafael J. Tello. Dicho concurso202 fue para la composición de una obertura para orquesta y tres romanzas para canto y piano: Sans Amour, texto de Fuster, Les deux coeurs, texto de Hippolyte Lucas y Toi de Mme. Jenny Thenard.
El 21 de octubre de 1905 se hace mención que el pseudónimo “Calígula” de la romanza ganadora para el texto de Charles Fuster, Sans amour, correspondía a Oscar Braniff203. Curiosamente el concierto con las obras vencedoras se verificó hasta febrero de 1908204, siendo el intérprete el barítono Roberto F.
Marín. Sólo por complementar la información: la obertura ganadora fue compuesta por Alberto Amaya y las otras dos romanzas tuvieron como ganadores a Alejandro Cuevas y al mencionado Roberto F. Marín.
Oscar Braniff también resultó ser uno de los ganadores del certamen del concurso de obras musicales convocado por el gobierno de Porfirio Díaz, para conmemorar el centenario de la independencia de
199 Collado, María del Carmen. La burguesía mexicana. México: Siglo XXI, 1987. p. 77.
200 Braniff, Oscar [et al.]. La cuestión de la tierra, 1910-1911 México: Ceham, 1981 (Colección de folletos para la historia de la revolución mexicana dirigida por Jesús Silva Herzog).
201 Olavarría y Ferrari, Enrique de. Reseña histórica del teatro en México (1538-1911). v.5. México: Porrúa, 1961. Índice.
202 Sobre la convocatoria del concurso ver el periódico La patria, México, 20 de mayo de 1905, p. 1.
203 Ver la nota del El Correo Español, México, 3 de octubre de 1905, p. 2 204 Olavarría y Ferrari, Enrique de. op. cit. pp.3021-3022.
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México205. Sus obras: Berceuse para canto y piano, el vals lento Bondad, y los tres danzones: Rosita, María Luisa y Conchita, obtuvieron un primer premio; Toi, romanza para canto y piano, Declaración, romanza sin palabras y Maria Luisa, reverie, obtienen un segundo premio. Chant d’amour, romanza para canto y piano, obtiene un tercer premio y su Vals nupcial, mención honorífica.
En total siete premios y una mención, lo que constituye un verdadero logro si consideramos que se recibieron 140 obras provenientes de toda la república.
En síntesis la figura de Oscar Braniff, por todo lo expuesto anteriormente, resulta por demás atractiva.
Sin embargo su música, a diferencia de Tejada, se encuentra en mucho menor medida.
Para darnos una idea de su producción, al reverso de una partitura se encuentra un catálogo de composiciones de Braniff hasta 1912. Sería demasiado largo enumerar el listado pero se encuentran 25 composiciones para canto y piano; una para violín y piano y 32 para piano solo, de las cuales se afirma en la edición que gran parte de ellas “…están instrumentadas para banda militar, orquesta ó cuerda”206. Los géneros abordados en su mayoría son: valses, danzas, danzones, estudios, marchas, romanzas, caprichos, etc.
También se encuentra una interesante leyenda que reza: “El producto neto de la venta de estas obras se destina a un fondo para impulsar a los compositores mexicanos, y por lo mismo, cada persona que compra estas composiciones, contribuye a la formación de dicho fondo y al fomento del arte en México”207.
Es loable lo manifestado en esta leyenda, pero ignoramos hasta el momento cualquier asunto relacionado con este fondo y si en verdad alguien fue beneficiario del mismo.
Del total de 58 composiciones de Oscar Braniff, se encuentra un pequeño número en los acervos consultados. En la biblioteca de la Escuela nacional de música se encuentran tres partituras conteniendo, cada una, dos pares de danzas: Risueña y Ojos azules; Mírame y Angustias, y Ausencias y Danza guajira. Por su parte en la Biblioteca de las Artes se encuentran: el Vals nupcial y otro ejemplar de la Danza guajira. En El arte: revista literaria y musical, se publicaron algún par más de obras de Braniff. Por lo pronto, faltaría hacer una consulta más exhaustiva en otros acervos.
Como dato curioso, en la Danza guajira aparece una leyenda en la que el autor señala un rasgo muy interesante que hoy en día podríamos interpretar como un prealeatorismo, la nota dice “Se pueden tocar en cualquier combinación las danzas que forman las diversas series de esta colección, al gusto del pianista quien también puede facilitar su ejecución, prescindiendo de ciertas notas y efectos no indispensables y que presentan alguna dificultad técnica.”208
En este caso he sustentado –creo yo- , el por qué resulta interesante un acercamiento a la obra de este autor, ahora se deberá hacer una exploración más profunda en los acervos disponibles para la búsqueda de más obras y en lo referente a su perfil biográfico se deberá complementar su información posterior a 1913, pues sólo sabemos que tuvo un segundo matrimonio y que murió cerca de 1973209.
El último en la lista es Vicente Mañas Orihuel, un compositor y pianista español al que he dedicado más de dos años de investigación210. Nacido en Baeza en 1856 este personaje realizó, a lo largo de su vida, un largo periplo por las siguientes ciudades: Madrid, París, Alicante, Barcelona, La Habana, Matanzas, la Ciudad de México y finalmente Brooklyn en Nueva York en donde murió en 1931.
Podemos afirmar que es debido a su constante movilidad, el que no se le haya estudiado con la profundidad debida en ninguna de las latitudes que pisó. Sin embargo en cada localidad dejó por lo menos algunas huellas palpables de su quehacer musical. En París estudió con el discípulo de Chopin,
205 Cuenta de las obras ganadoras del certamen lo dan, entre otras publicaciones: El imparcial, México, 22 de marzo de 1911, El tiempo ilustrado, México, 26 de marzo de 1911, p. 16 y El arte: revista literaria y musical, México, 1º de abril de 1911, p.9.
206 Braniff, Oscar. Danza guajira. New York: Breitkopf & Härtel, 1913. p.1 207 Op. cit., p.6
208 Oscar Braniff, Danza guajira, Breitkopf & Härtel, New York, 1913. p.2.
209 Datos proporcionados por su nieta Aurora Braniff, en entrevista telefónica.
210 Fernando Carrasco, Vicente Mañas Orihuel, aproximaciones a su vida y obra, tesis de maestría, UNAM, 2010.
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Georges Mathias; en Alicante sentó las bases para la fundación de un Conservatorio; en Barcelona tocó con el célebre violinista Clemente Ibarguren y el chelista Pablo Casals, a la sazón de 17 años de edad;
en La Habana ofreció conciertos importantes; en Matanzas fundó un Conservatorio; en México fue en donde se consolidó como compositor y maestro, y finalmente, en los Estados Unidos ofreció uno de los primeros conciertos radiales del Aeolian Hall en Nueva York.
En el terreno de la composición legó una cantidad considerable de obra, la mayoría en México, de la cual he rescatado más de 100 ejemplos, con los que se puede hacer un acercamiento más profundo a su obra, que con los autores antes señalados.
Fundamentalmente para piano y, para voz y piano, ofrezco un acercamiento a su producción, en las siguientes líneas.
Destaca un primer bloque con sentido pedagógico. Mañas fue maestro de piano entre otros de Manuel M. Ponce y Emilio Méndez Bancel. De estos trabajos podemos destacar: Estudios Técnicos I y II, Muzio Clementi ocho estudios trascendentales, Base del aprendizaje del piano y el Estudio fundamental de las escalas y arpegios (en tres partes).
Música para la infancia. Tanto en el aspecto vocal como en el pianístico Mañas dedicó buena parte de su catálogo a las canciones infantiles y al repertorio de los pequeños ejecutantes: Los cinco dedos, polka-estudio a 4 manos, Sonatina a cuatro manos (Recuerdo de la infancia), 15 coros infantiles, Álbum de la infancia (siete piezas), Colección de 10 coros escolares, Tarantella infantil, Miniaturas infantiles, son prueba fehaciente de este interés en los pequeños.
Música religiosa, sólo una colección esta dedicada al aspecto religioso y se trata de los 31 Misterios para el Rosario, tristemente no de sus obras más afortunadas por cierto.
Música de salón: es probablemente en este rubro en el que podemos agrupar buena parte de la producción de Mañas. Destacan sus Tres romanzas, que resultaron obras ganadoras del primer premio en el concurso que Porfirio Díaz convocó en 1910 con motivo de la celebración del centenario de la independencia, mismo concurso al que ya nos habíamos referido con Oscar Braniff. Sometidas a un jurado integrado por personalidades como: Julián Carrillo, Velino Preza, José Guadalupe Velázquez, José Rocabruna y Rafael J. Tello, son piezas de gran lirismo y de cierta dificultad técnica. Para este mismo concurso Mañas envió el Vals capricho y un Concierto para piano, obras que también resultaron premiadas, sin embargo la primera no tan relevante como las Romanzas y la segunda desgraciadamente extraviada.
Su colección de “danzas artísticas”, nombre acuñado por el propio Mañas, son piezas agrupadas en un ciclo de 12 y algunas otras de manera aislada. Las danzas artísticas constituyen un grupo de obras que merecen ser consideradas en el repertorio pianístico por su equilibrio rítmico, melódico y formal, razones por las que resultan pequeñas obras maestras.
Dos piezas en extremo virtuosísticas se pueden señalar de su catálogo: Souvenir, nocturno de concierto dedicado a la infanta Isabel de Borbón y su Célebre serenata española. En ambas se pone a prueba el nivel técnico del ejecutante. Probablemente otra obra extraviada, el Gran estudio para piano, sea un trabajo también con estas características.
Además de las tres romanzas señaladas como ganadoras del concurso, Mañas escribió dos romanzas sin palabras más, una subtitulada Éxtasis y la otra Ici-Bas; la primera un verdadero éxito en el catálogo de Mañas, ya que la encontramos en dos ediciones y además en sendos arreglos para violín y piano y otro más para violonchelo y piano; y la segunda de las romanzas, una obra menos ambiciosa.
El vals fue cultivado por Mañas en: Souvenir, Feuille-Fletrie, Alrededor de un sueño, Primavera de Amor y Noche de Invierno. Los tres últimos con una estructura y características muy similares a los valses en boga de la época. También hay que señalar el Vals Capricho ya referido como obra ganadora del concurso del centenario ya mencionado.
El elemento folklórico español queda de manifiesto en dos pequeñas obras escritas para la publicación El arte: revista literaria y musical: Brisas de España y Viva España, y además, en el arreglo de la canción La praviana.
Complementan el catálogo de Mañas: una mazurka, una barcarola, la polka militar Alerta, el
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Capricho húngaro, el Minueto de concierto, la habanera ¿Te gusta? ¿qué cosa?, la danza de salón Confidencia criolla, la serenata Rayo de luna, la Danza oriental, la gavota-schotis Nostalgia y la Polca- polichinesca. Todas ellas piezas que ejemplifican muchos de los géneros de moda en la época. También hay que mencionar una curiosa pieza para dos mandolinas y piano titulada Souvenir de Puerto Rico.
En el ámbito vocal existen: Dulce recuerdo, Conchita y El lazo roto, de las cuales la última es la más destacable. También Mañas escribió una melopea titulada Adiós a la escuela, que vale considerarla como uno de los pocos ejemplos de este género musical en nuestro país.211
En ámbitos más ambiciosos destacan dos zarzuelas: Felicidad y El tiro por la culata; la pieza para soprano y orquesta Sueño de Felicidad y el Concierto para piano, desafortunadamente para la comprensión global de compositor, todas ellas extraviadas.
Al haber recabado más información sobre este autor hemos podido agrupar de alguna manera su obra y ofrecer información más precisa de lo que es destacable en su producción
A diferencia de los otros autores mencionados, toda la obra existente en los distintos acervos, ha sido recopilada y digitalizada por mí, a fin de que se pueda acceder a ella en un solo lugar, para ello establecí un anexo en un DVD, en la tesis que sobre este compositor he concluido recientemente212.
El intérprete que quiera acercarse a la obra de Vicente Mañas, y buena falta hace, podrá tener, gracias a un trabajo previo del musicólogo, una herramienta de acercamiento más clara hacia el corpus de este compositor.
Como se habrá visto, estos tres casos ejemplifican tres niveles de investigación con resultados distintos para el intérprete, sin embargo aún implican cierta participación investigativa de éste, a menos de que el musicólogo diera el último paso en trabajos de este tipo, el cual consistiría en la publicación de antologías de los tres autores, sin embargo creo que el intérprete valoraría en mayor medida, que él pudiera encargarse de este último paso, yo por lo pronto pongo sobre la mesa a estos tres autores, dónde conseguir sus obras y, en el caso de Mañas, una recomendación directa sobre qué ejemplos considerar, ahora queda en terrenos del intérprete –si es que así lo desea- transformar esta información en un resultado sonoro factible de ser presentado en conciertos o en grabaciones.
BIBLIOGRAFÍA
Braniff, Oscar [et al.]. La cuestion de la tierra, 1910-1911. México: Ceham, 1981. (Coleccion de folletos para la historia de la revolución mexicana dirigida por Jesús Silva Herzog).
Carrasco, Fernando. Vicente Mañas Orihuel, aproximaciones a su vida y obra. México, ed. del autor, 2010. Tesis de maestría en musicología.
Collado, María del Carmen. La burguesía mexicana. México: Siglo XXI, 1987. p. 77.
Olavarría y Ferrari, Enrique de. Reseña histórica del teatro en México (1538-1911). México: Porrúa, 1961.
v. 5.
Rodríguez Frausto, Jesús. Juventino Rosas: notas nuevas sobre su vida. Guanajuato: Archivo Histórico de la Universidad de Guanajuato, 1969.
HEMEROGRAFÍA
El arte: revista literaria y musical, México, 1º de abril de 1911.
Casco Centeno, Emilio “Una incursión en las canciones de Julio Ituarte” publicado en Heterofonía Nº 126, enero-junio de 2002, pp. 37 a 65.
El Correo Español, México, 3 de octubre de 1905.
El imparcial, México, 22 de marzo de 1911.
La patria, México, 20 de mayo de 1905
Romero, Jesús C. “Aportación musical de México para la formación de la biblioteca americana de Caracas 1882-1883”. En: Revista Musical Mexicana, 21 de julio de 1942, pp. 27-32
El tiempo ilustrado, México, 26 de marzo de 1911.
211 Emilio Casco Centeno ha explorado el tema de la melopea en México en el artículo “Una incursión en las canciones de Julio Ituarte” publicado en Heterofonía Nº 126, enero-junio de 2002, pp. 37 a 65.
212 Ver nota 14.