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Turismo, fondos propios de los emigrantes,

3. La estimación del PIB , 1850-1958: el enfoque del gasto

3.4. Exportaciones netas de bienes y servicios

3.4.4. Turismo, fondos propios de los emigrantes,

Los ingresos por servicios turísticos se han calculado a partir de los gastos por visitante (netos de aquéllos realizados por turis- tas españoles en el extranjero) que ofrece Jáinaga (1932) para 1931, multiplicados por el número anual de turistas y, luego, re- flactados con el índice del coste de la vida218. Por desgracia, sólo se conoce el número de turistas desde 1929, y lo he proyectado hasta 1882 con la tasa de variación de los pasajeros llegados por barco, en tanto he considerado que no hubo un volumen de tu- rismo apreciable entre 1850 y 1881219.

España fue un país de emigración neta durante la segunda mitad del siglo XIXy primeras décadas delXX(Sánchez Alonso, 1995). Los emigrantes llevaban consigo pequeñas sumas de di- nero para cubrir los gastos que habían de afrontar a su llegada.

Jáinaga (1932) calcula que los fondos que portaron los emigran- tes a América representaban, en 1931, una media de 200 pese- tas-oro, esto es, 400 pesetas corrientes, cifra que incluía el pasaje y pequeñas cantidades destinadas a cubrir los gastos de llegada.

Dado que el pasaje costaba alrededor de 340 pesetas corrientes, la suma que llevaba el emigrante medio ascendía a unas 60 pese- tas220. Sin embargo, Jáinaga (1932), autor de esta estimación, únicamente añadió al coste del pasaje «una pequeña cantidad para aquellos gastos inevitables», y esta suma, muy probable- mente, resulta infravalorada221. He aceptado, por tanto, una ci- fra más elevada, 100 pesetas, para aquellos que emigraron a América, y 10 pesetas para los fueron a Argelia (y a Francia) en

218El número de turistas a partir de 1929 se ha tomado de Fernández Fúster (1991). El supuesto aquí implícito es que el gasto real por turista se mantuvo constan- te durante todo el periodo.

219Para los pasajeros llegados en barco, cf. Nicolau (1989). El bajo número regis- trado en los primeros años de la década de 1880 permite suponer que el turismo no era económicamente significativo en el tercer cuarto del sigloXIX.

220Vázquez (1988) proporciona el coste del pasaje de tercera clase en 1930 para Cuba (325 pesetas), Argentina y Brasil (356 pesetas), que indica un promedio de en unas 340 pesetas.

221La cifra de 60 pesetas corresponde al límite inferior de la estimación de los fondos que llevaba el emigrante italiano a los Estados Unidos de América en el año 1892, según Simon (1960: 676-677).

vísperas de la Primera Guerra Mundial222. Multiplicando estas cantidades promedio por el número de emigrantes a América, Argelia y Francia y reflactándolas con un índice de salarios, se han obtenido series anuales de los fondos propios de los emi- grantes223.

Deben considerarse también los ingresos y gastos del trans- porte de pasajeros. En el haber, se han incluido los pasajes paga- dos por los turistas transportados en buques de bandera española y por los emigrantes retornados en barcos españoles, mientras que, en el debe, figuran los pasajes pagados por los emigrantes a compañías marítimas extranjeras. La cifra de emigrantes esti- mada por Sánchez Alonso (1995) para el periodo 1882-1930, se ha completado hasta el año 1939 con las estadísticas oficiales de emigración y las de los principales países de destino, mientras que a partir de información dispersa se ha llevado a cabo una es- timación para los años 1850-1881224. La proporción de salidas y llegadas en barcos españoles y extranjeros la facilitan las estadísti-

222La proporción 1 a 10 se ha derivado de la comparación entre los pasajes a América (Vázquez, 1988) y los pasajes a Argelia (Inspección General de la Emigra- ción, 1935) para el año 1934. Estos pasajes eran muy similares al límite inferior de las cifras estimadas por Marolla y Roccas (1992: 252), para los emigrantes italianos que viajaron a América y a otros países de Europa en 1911. Por otra parte, Llordén (1988:

62) ofrece una cifra mayor para las sumas que portaban los emigrantes españoles en la década de 1860: 125-200 pesetas, una vez deducido el pasaje.

223Se han empleados los salarios agrícolas para los años 1913, 1925-1939 (Anua- rio(s) Estadístico(s)), que se han enlazado con salarios de albañiles para el resto del periodo considerado (Reher y Ballesteros, 1993).

224Para 1850-1881, las cifras de emigrantes españoles a Argentina, Uruguay, Bra- sil y Estados Unidos de América que constan en las estadísticas oficiales de estos países se han completado con los datos que proporcionan los Anuario(s) Estadístico(s) so- bre la emigración a Cuba durante 1860-1861, y que se han aceptado como promedio del periodo, exceptuando la Guerra de los Diez Años (1868-1878), en la que se ha su- puesto que no hubo emigración. La emigración a Argelia se ha obtenido de las llega- das españolas a Argel y Orán durante 1872-1881, y para los años 1850-1871 se ha su- puesto, de forma arbitraria, que el porcentaje de emigrantes que permanecen en Argelia tras un año de estancia fue similar al del periodo 1872-1881 (25%). Para calcu- lar los emigrantes retornados de América en los años 1850-1868, se ha aceptado la proporción de los que lo hicieron en el periodo 1869-1873, mientras que a lo largo del primer año regresaron el 92% de los emigrantes a Argelia. Las estimaciones anua- les de la emigración de retorno han sido contrastadas mediante el cálculo de los sal- dos migratorios a partir de los censos de población, según el procedimiento emplea- do por Sánchez Alonso (1995). Los datos sobre la migración de retorno procedente de América en 1869-1881 se han tomado de Yáñez (1994: 120), y las cifras sobre la emigración a Argelia durante 1850-1881 proceden de Vilar (1989).

cas oficiales de emigración a partir de 1911. La pauta que mues- tran es muy estable: alrededor de un tercio de los emigrantes re- tornó en buques de bandera española, y tres cuartas partes salieron de España en barcos extranjeros, a excepción de durante la Primera Guerra Mundial, cuando estos porcentajes se invirtie- ron225. Las proporciones descritas se han aceptado para la se- gunda mitad del sigloXIXy la primera década delXX. En cuanto a los pasajes a Argentina, Cuba y Argelia, los datos utilizados proce- den de Vázquez (1988), Llordén (1988) y de las estadísticas ofi- ciales de emigración226.

Las exportaciones e importaciones totales de bienes y servicios a precios corrientes se han obtenido agregando cada uno de sus componentes hasta aquí descritos, a los que se han añadido las transferencias gubernamentales, tomadas de fuentes oficiales (Instituto de Estudios Fiscales, 1976). Para calcular los valores a precios constantes se han empleado los índices de precios de ex- portación e importación de mercancías227.

225La Inspección General de la Emigración (1934: 491), proporciona las cifras para 1925-1934, y el Consejo Superior de la Emigración Española (1916), para el pe- riodo 1911-1915. Se han aplicado los porcentajes 0,354 para los emigrantes que retor- naron en bandera española (0,646 durante los años de la Primera Guerra Mundial) y 0,764 para aquellos que regresaron en buques extranjeros (0,276 en el periodo de la Primera Guerra Mundial).

226Cf. Llordén (1988) para los pasajes a La Habana durante 1862-1876; Vázquez (1988) ofrece los pasajes más baratos a Cuba, Brasil y Argentina durante el periodo 1880-1930, a precios de 1913, que han sido reflactados para obtener el precio del pa- saje a precios corrientes, con el mismo índice de precios al por mayor de Sardá (1948) que empleó Vázquez para deflactar el coste del pasaje. Se han interpolado los datos para los años en que no existe información (se ha aceptado el coste del pasaje a Cuba en 1862 para 1850-1861; y he supuesto que los pasajes a Argentina antes de 1880 evo- lucionaron de forma similar a los pasajes a Cuba). Asimismo, y a falta de información, he considerado que la ratio entre los pasajes a Argelia y a Argentina en el año 1934 (Inspección General de la Emigración, 1935) se mantuvo estable durante el periodo considerado, y he adoptado para el pasaje a Argelia una evolución similar a la del pa- saje a América. Por último, he supuesto que el pasaje de los turistas procedentes de Europa era semejante al pasaje medio de los emigrantes.

227Los índices de precios de exportación e importación para 1850-1913 pueden verse en Prados de la Escosura (1988), donde se acepta como índice de precios de ex- portación, el índice de precios en cadena de las exportaciones españolas a Gran Bre- taña; y como índice de precios de importación, la media de los índices de precios de las exportaciones de los principales socios comerciales de España, ponderados por su participación en las importaciones españolas. Para los años 1914-1958 se ha utilizado el índice de precios de exportación que ofrece el Anuario(s) Estadístico(s), y el índice de precios para las importaciones se ha calculado del mismo modo que para el perio-