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Una reflexión desde el arte sobre la pandemia

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Iván Orlando Caicedo Vallejo Docente del Colegio Distrital Hunzá [email protected] 4 de julio

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla” (García Márquez, 2002)

“De todo lo escrito yo amo solo aquello que alguien escribe con su sangre.

Escribe tú con sangre: y te darás cuenta de que la sangre es espíritu.”

(Nietzsche, 1980)

Niña triste, pluma sobre papel, Iván Caicedo 2020, 10 x 14 cm.

Ilustración: Iván Orlando Caicedo Vallejo Docente de Artes - Colegio Distrital Hunzá.

Este escrito realizado en medio de una situación especial, alejada de todo lo cotidiano, lleva a la reflexión acerca de cuál es el papel del maestro y de su pedagogía en este contexto, especialmente, en la enseñanza del arte y la historia y cuál puede ser

un camino aprovechando las circunstancias especiales planteadas ahora.

Hablar de tristeza y desigualdad, parece un lugar común en estos momentos. Sin embargo, la imagen del rostro de una de mis estudiantes de último año, una, cargada de expresividad afectó grandemente mi ser como persona y como docente, un sector de mi pantalla se vio inundada por esta, irrumpió con la violencia de las cosas no dichas, su mirada perdida y aparentemente ensimismada, alejada por completo de lo que sucedía a su alrededor, su brazo cubría su boca atravesando de lado a lado su rostro como abrazando a su propio cuerpo al tiempo que su mano pareció cerrarse con fuerza detrás de su cabello. Una lágrima se dibujaba en su mejilla.

Rápidamente en medio de una charla virtual intenté atrapar en el papel ese instante, en el dibujo rápido que acompaña esta reflexión.

Soy docente de la secretaria de Educación de Bogotá en las áreas de Diseño (por arte, y por tecnología). Mi actividad siempre me ha llamado a la reflexión en muchos sentidos. Por un lado, existe la permanente mirada crítica al quehacer pedagógico diario (que se centra especialmente en mi hacer y mi propuesta docente) que se da en las aulas de las instituciones oficiales en esta ciudad, causada por la permanente y triste sensación de ser parte del dispositivo disciplinario del que hablaba Foucault; y por el otro, en la actual situación, el tremendo cambio de la llamada realidad cotidiana

causado ahora en medio del miedo, la sorpresa de lo imprevisto y lo jamás imaginado.

Justo una vivencia de aquellas que ya no se dan o de las cuales ya no somos conscientes en nuestra época, y son aquellas que se denominan y configuran una “experiencia”, aquella que necesita ser vivida para ser completamente comprendida y de la cual hemos sido despojados hoy, en palabras de Agamben

Todo discurso sobre la experiencia debe partir hoy de la constatación de que ésta ya no es algo que aún se ofrezca al hacer. Puesto que, así como ha sido privado de su biografía, al hombre contemporáneo le ha sido expropiada su experiencia (Agamben, 1978).

Muchos de los relatos históricos y los discursos filosóficos y artísticos acerca del ser y la realidad, son “estudiados y conocidos desde el plano teórico”, me refiero a la distancia entre los hechos estudiados y la existencia, ahora tenemos la oportunidad de reflexionar sobre una situación extrema que enfrenta al ser con su propia existencia desde un punto de vista nuevo, critico, existencial y lo mejor, vivido.15

15 La discusión acerca de la enseñanza en diferentes áreas, del arte, de la historia, la ética, la política, y la económica entre otras, sus formas y sus objetivos, es una discusión que escapa al alcance de este escrito, pero de lo cual es autor es consiente.

De todos los papeles que se atribuyen a la educación en estos momentos, entre la enseñanza, las técnicas pedagógicas y didácticas aplicadas en el mundo virtual, la atención correcta de los estudiantes y el desarrollo de los objetivos de cada área de conocimiento, etc;

considero fundamental tener en cuenta este aspecto para su necesaria reflexión. El momento histórico que nos tocó vivir, se presenta como una oportunidad de oro ya que la historia, la experiencia de un hecho histórico y trascendente no llego a otra cultura o país, ni a otra ciudad, nos llegó a todos y lo más impactante a nuestro propio hogar, a nuestra casa. De primera mano, ya no estamos en la historia desde un lugar, tal vez intrascendente y lejano a la realidad cotidiana, ahora vivimos la historia desde un momento crítico que tiene implicaciones directas no solo sobre nuestra existencia actual sino también sobre nuestro futuro como personas y como sociedad. Esta es una oportunidad de oro para un docente para reflexionar y transformarse.

Es la oportunidad de la creación con los estudiantes de su

“memoria histórica”, a partir de escritos y reflexiones sobre la pandemia y el necesario aislamiento, o lo sucedido al interior de estos momentos, vivencias, sentimientos, impresiones etc.

Diferentes versiones y visiones acerca de una misma historia, esta actividad, les permitiría acercarse a las formas de crear documentos históricos, de crear archivos de diferente índole, recortes de periódico, de revistas o capturas de internet que les impactaron, y lo

e incluso de video. Bancos de documentos para ser analizados y recopilados para el futuro como una posibilidad de ser vistos, interpretados y que sirvan de documentos para realizar nuevas lecturas sobre esta época. A partir de sus escritos personales, se pueden plantear obras de teatro, ilustraciones, pinturas, dibujos, esculturas o performance de reflexión. Una forma de exorcizar las crisis creadas por la experiencia vivida y de poder crear espacios de desahogo necesarios. En definitiva, “se emancipa aquel para el cual cualquier cosa puede constituirse en escritura, y cualquier escritura en libro de escuela.” (Rancière, 2003)

Estos documentos y los demás elementos creados conformarán, como ya se ha dicho, un banco especializado en las bibliotecas escolares, archivo, que permitirá su fácil acceso y la posibilidad de volver a ellos para seguir siendo vistos y estudiados por las nuevas generaciones de estudiantes, que ahora van en grados iniciales de educación: primera infancia jardines infantiles y primarias que cuando lleguen a grados superiores (10° y 11º) podrán seguir elaborando reflexiones y creaciones a partir de esos documentos, aunados a sus propias experiencias y generando nuevas lecturas a los hechos estudiados.

En conclusión, se propone hacer de esta época especial un momento de reflexión en algunas áreas del conocimiento, con unas dinámicas especiales que lleven a la necesaria reflexión acerca de los momentos “vividos” y sirvan de forma especial a generar

posibilidades vivenciales de construcción de lecturas de la realidad, de las vivencias de ser y su mundo.

Referencias bibliográficas

Agamben, G. (1978). Infancia e historia. Ensayo sobre la destrucción de la experiencia. Torino: Ed. Einaudi.

Obtenido de Infancia e historia Ensayo sobre la destrucción

de la experiencia:

https://www.usfx.bo/nueva/vicerrectorado/citas/SOCIALE S_8/Historia/Giorgio%20 Agamben.pdf

Nietzsche, F. (1980). Así hablo Zaratustra. Madrid: Alianza.

Rancière, J. (2003). El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. Laertes, S.A. de Ediciones, 2002:

Editorial Laertes.

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