CAPÍTULO 1. APROXIMACIONES TEÓRICO – METODOLÓGICAS
1.1 Marco teórico y conceptual
1.1.2 Vínculos afectivos en familias transnacionales
Los vínculos afectivos en familias transnacionales han sido analizados desde los estudios migratorios para conocer qué se encuentra detrás de las relaciones que entablan los migrantes con sus familiares en las localidades de origen. Pero antes de entra en materia vale la pena revisar en la literatura de estudios de migración qué entendemos por “familia transnacional”.
Gail Mummert ha estudiado el tema de las familias en la migración y considera fundamental tener en cuenta que éstas tienen constantes cambios: a veces crecen o merman en número, de manera cotidiana llevan a cabo diversas negociaciones y se organizan desde jerarquías de género y generación. Y apunta que ese “estado de efervescencia” característico de las familias es mucho más evidente cuando se trata de las que están involucradas en procesos migratorios internacionales (Mummert, 2015: 151).
Asimismo, Mummert (1997) ha generado un enfoque sobre las tensiones que surgen entre los miembros de la familia, haciendo hincapié en que es necesario
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observar desde la etnografía a esas voces “disidentes” o inconformes ya que nos hablan de las contantes tensiones, forcejeos, negociaciones y cambios que se llevan a cabo en las familias transnacionales.
En su trabajo sobre los migrantes de Quiringüicharo, Michoacán observó que la palabra “hogar” no evocaba la imagen de cuatro paredes bajo un techo en un lugar físicamente delimitado, sino que éste existía en las mentes de las personas involucradas en los procesos de transnacionalización, como una imagen en donde todos los miembros de la familia eran capaces de convivir en armonía. Afirma que:
“En el contexto de esta localidad claramente involucrada en procesos transnacionales, los transmigrantes intentan dejar abierta la mayor gama de opciones de residencia y de formas de vida posible” (Mummert, 1997: 472), lo que nos hace pensar cómo esas imágenes de armonía sirven en dado caso como la utopía que acompaña a las familias en sus desplazamientos territoriales.
En este punto, en el que hablamos de la armonía y los afectos en las familias transnacionales nos parece fundamental revisar el trabajo de algunos estudiosos, iniciando con Sonia Parella y Leonardo Cavalcanti (2006) que apuntan a la necesidad de trabajar con las emociones en las investigaciones sobre familias transnacionales: “hace falta añadir los lazos o vínculos de carácter afectivo- emocional con la familia y la comunidad, así como los nexos con los valores, las tradiciones culturales y la identidad que se reconstruyen permanentemente tanto en el lugar de origen como en el lugar de destino” (Parella y Cavalcanti, 2006: 250).
El vivir transnacional de los migrantes está fuertemente relacionado con la difusión cultural en el sentido de echar mano de las remesas sociales que, en términos le Peggy Levitt (2001), son ese conjunto de valores, estilos de vida, innovaciones, pautas de comportamiento y capital social que se intercambian entre las comunidades de destino y las de origen.
Desde una perspectiva transnacional, el trabajo de Sonia Parella (2007) nos invita a conocer los vínculos afectivos en familias de migrantes peruanos y ecuatorianos. El análisis de los vínculos afectivos dista de la perspectiva que analiza en primer lugar los vínculos económicos -referentes a las remesas económicas- ya
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que centra su atención en las prácticas transnacionales de la esfera reproductiva de las familias:
Pero además de los vínculos transnacionales, de carácter tanto material como inmaterial, que tienen que ver con la esfera productiva y el ámbito público (los vínculos económicos, políticos y socioculturales), deben tomarse en consideración los lazos o vínculos de carácter afectivo-emocional en la familia y la comunidad. La esfera doméstica y familiar, así como el impacto sobre el bienestar humano y social que tienen las migraciones desde la perspectiva de las relaciones entre géneros y entre generaciones y desde la gestión de la reproducción social -afectos, emociones, tareas de cuidado- son menos visibles -y por ello infravalorados- en los análisis tanto académicos como políticos de las dinámicas y consecuencias de los procesos de migración (Parella, 2007, p. 154-155).
El análisis de las formas y significados de los hogares transnacionales para la creación de espacios familiares y vínculos de afecto y confianza, en un contexto en el que las conexiones están geográficamente dispersas, conlleva al estudio de las estrategias colectivas que las personas tienen para hacer frente a las necesidades de supervivencia y atención diarias (psicológica, emocional y física).
La metodología de Parella se centra en contar a la familia como unidad de referencia básica en los estudios migratorios, y utiliza el concepto de “familia transnacional” para su estudio centrado en los vínculos afectivos:
Se utiliza el término “familia transnacional” en el sentido de unidad que concibe y gestiona su bienestar desde una dimensión colectiva y con una interiorización de los vínculos entre sus miembros. Por consiguiente, no todas las familias separadas geográficamente van a construir ‘familias transnacionales’ de manera inevitable o van a mantenerse como tales a lo largo del tiempo. La evolución, extensión alcance y efectos de las prácticas que se dan en su seno dependerán de la interacción de múltiples factores que tienen que ver con las relaciones de género, la clase social, la edad, el contexto social, político y económico, etcétera. Al aproximarse a la familia en su vivir transnacional exige estudiar las formas y significados que los hogares usan para gestionar la reproducción social, para crear espacios familiares y vínculos materiales, de afecto y de cuidado en un contexto en el que las conexiones están geográficamente dispersas (Parella, 2007, p. 156).
Parella enfatiza la importancia que tienen las emociones, vínculos y cuidados en las relaciones transnacionales familiares y afirma que gracias a éstos es posible comprender la continuidad de los flujos migratorios, de los proyectos de vida, de las estrategias de las y los protagonistas y a comprender a cabalidad cómo en medio de los contextos de crisis económica y falta de empleo las familias salen adelante.
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Para la presente investigación los vínculos afectivos en familias transnacionales nos parecieron centrales como una premisa teórica, y fue a raíz del trabajo de campo y del método utilizado “seguir los afectos” que concluimos que la construcción de los vínculos afectivos en familias transnacionales son los puentes sociales por los que las “remesas afectivas” pueden fluir a ambos lados de la frontera.
De la misma manera, nos pareció que los “vínculos afectivos” son una parte del todo complejo de las “remesas culturales” mismas que desde una perspectiva holística o antropológica para el estudio de las comunidades transnacionales nos permite conocer los procesos sociales que se realizan en los circuitos migratorios, en donde los afectos al igual que los procesos económicos, políticos y sociales, suceden.