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ACTITUD HACIA LA CARRERA PROFESIONAL

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ACTITUD HACIA LA

CARRERA PROFESIONAL

en estudiantes y egresados de Educación - UNCP

Nora Esther Hilario Flores

Teresa Nilda Pucuhuaranga Espinoza Raquel Santos Yauricaza

Mauro Rafaele de la Cruz

Ludencino Amador Huamán Huayta

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Licenciada en Pedagogía y Humanidades en la especialidad de Educación Primaria, Magíster en Tecnología Educativa y Doctor en Ciencias de la Educación, con experiencia en docencia y cargo directivo en el nivel primaria de Educación Básica Regular, actual docente asociada en la Facultad de Educación de la UNCP, Directora y presidenta comité de Calidad del Programa de Estudio de Educación Primaria.

Dra. Teresa Nilda Pucuhuaranga Espinoza

Licenciado en Educación - especialidad de Jardín de la Infancia Magíster en Gestión Educativa, Magíster en Neuroeducación Infantil y Doctor en Ciencias de la Educación, docente principal de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional del Centro del Perú, con experiencia en docencia y dirección en el nivel de educación inicial de Educación Básica Regular, docencia de pre y post grado de la Facultad de Educación UNCP, cargo directivo y Presidencia del Comité de Calidad del Programa de Estudios de Educación Inicial (UNCP), Evaluador externo de Programas de estudios universitarios, SINEACE- Perú.

Mg. Raquel Santos Yauricaza

Licenciada en Pedagogía y Humanidades en la especialidad de Educación Primaria por la Universidad Nacional del Centro del Perú, con amplia experiencia docente en la EBR. Especialista en Andragogía y Educación Básica Alternativa por la Universidad Nacional de Huancavelica, magister en Enseñanza Estratégica. Docente auxiliar adscrita al Programa de Estudios de Educación Primaria de la Universidad Nacional del Centro del Perú.

Lic. Mauro Rafaele de la Cruz

Licenciado en Estadística por la Universidad Nacional de Trujillo, egresado de las Maestrías en Estadística por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Educación Superior por la Universidad Nacional del Centro del Perú, con amplia experiencia en el manejo de programas de análisis de datos estadísticos: RStudio, SPSS, Minitab, Stata, EpiDat, Geogebra, Jasp, GPower, StatDisk, Jamovi y SAS, docente investigador Renacyt, docente asociado de la Facultad de Sociología a cargo de los diferentes cursos de investigación cuantitativa (Estadística Descriptiva, Estadística Inferencial, Diseños Muestrales de Investigación Científica, Demografía Social)

Dr. Ludencino Amador Huamán Huayta

Licenciado en Pedagogía y Humanidades, doctor en Ciencias de la Educación, Evaluador externo con fines de acreditación del Sineace, docente investigador Renacyt en el área de Currículo, evaluación, calidad y educación ambiental, docente principal de la Facultad de Educación (UNCP).

A CTI TU D H A CI A LA C A RR ERA P RO FE SI O NA L EN E ST U D IA NT ES Y E G R ES A D O S DE E D U CA CI Ó N UN CP

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Instituto Especializado de Investigación de la Facultad de Educación

ACTITUD HACIA LA CARRERA PROFESIONAL en estudiantes y egresados de Educación – UNCP

Nora Esther Hilario Flores, Teresa Nilda Pucuhuaranga Espinoza, Raquel Santos Yauricaza, Mauro Rafaele De la Cruz y Ludencino Amador Huamán

Huayta

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Autores

Nora Esther Hilario Flores*

[email protected] Orcid: 0000-0003-2196-9673

Teresa Nilda Pucuhuaranga Espinoza*

[email protected] Orcid: 0000-0003-0757-2995 Raquel Santos Yauricaza*

[email protected]

Orcid: 0000-0001-7653-1607 Mauro Rafaele de la Cruz*

[email protected] Orcid: 0000-0001-5728-011X Ludencino Amador Huamán Huayta*

[email protected] Orcid: 0000-0001-8042-9752

*Filiación: Universidad Nacional del Centro del Perú

Esta publicación fue sometida a dictamen de evaluadores externos conforme a los criterios académicos del Comité Editorial de la UNCP.

Editor

© Universidad Nacional del Centro del Perú

Av. Mariscal Castilla N° 3909 – El Tambo Huancayo – Junín – Perú

Primera edición: diciembre 2023 Tiraje: 200 ejemplares

ISBN impreso: 978-612- 5082-28-2

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2023-13058 Diseño: Raquel Santos Yauricaza

Portada: Raquel Santos Yauricaza

Prohibida la reproducción parcial o total sin autorización de los autores o de la editorial.

Impreso en el Perú / Printed in Peru

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Dedicatoria

A los maestros y futuros maestros que investigan para mejorar la formación integral de las nuevas generaciones.

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Agradecimiento

A la doctora Romy K. Mas Sandoval y al doctor Edwin R. Esteban Rivera por haber realizado las evaluaciones de pares. A la doctora Salomé Ochoa Sosa por su predisposición a la lectura del texto y la redacción del prólogo. Al doctor Marco

Antonio Palacios Villanes y al Lic. Ernesto Sandino Bernedo Huaccho por sus orientaciones académicas para la edición. Y, a los estudiantes y egresados que

colaboraron con la información requerida.

(7)

Es muy gratificante expresar que este texto se constituye en una expresión del quehacer de la investigación, en el que se hace necesario que nuestro Perú a través de sus políticas fortalezca los recintos universitarios que ofrecen las carreras profesionales de Educación, enfatizándose la investigación como eje transversal que debe tener un posicionamiento, así como estar inmerso en una mejora continua de la calidad. En este escenario, los autores abordan un tema de relevancia formativa para los estudiantes y egresados al analizar las actitudes a través de sus dimensiones, detallan los fundamentos teóricos desde 1960 que hacen que el tema actitud sea un aspecto que merece seguir promoviéndose, ya que su abordaje y desarrollo contribuyen a la formación integral de los futuros profesionales en Educación.

Este libro, en la situación problemática ubica y explica la trascendencia de las actitudes en la formación integral y en el desarrollo de competencias de los estudiantes universitarios, así como de los egresados en el contexto laboral, en base a fuentes actualizadas; buscando responder ¿Cuál es la actitud de los estudiantes y egresados hacia la carrera profesional de educación?; y si existe alguna diferencia significativa, según especialidad, semestre académico y sexo; y condición laboral y ejercicio profesional en el caso de egresados. Los fundamentos teóricos están presentados de manera didáctica y comprensible, basado tanto en la teoría de la “acción planeada” como en la “acción razonada” de la actitud, definiéndose ésta como una “predisposición que tienen las personas, a valorar o comportarse de una manera favorable o desfavorable ante algún objeto de actitud, como objetos materiales, personas, situaciones o ideas”, de esta manera la actitud se convierte en un factor interno y subjetivo de la conducta y comportamiento de las personas .

Un aspecto resaltante es la forma cómo presentan los autores la direccionalidad de las actitudes en cinco niveles: positiva de alta intensidad, positiva de baja intensidad, el nivel neutro, negativa de baja intensidad y negativa de alta intensidad; superando la distinción clásica de actitud positiva o negativa, en general.

Los resultados de la investigación muestran hallazgos de relevancia, pues la actitud hacia la carrera profesional de educación, tanto de estudiantes como de egresados es positiva, siendo mayor en la dimensión afectiva, con una actitud positiva de alta intensidad y predominando la actitud positiva de baja intensidad en la dimensión cognitiva y conductual, es decir, los sentimientos y emociones hacia su carrera profesional están bien

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En esta producción científica se tuvo una investigación de las actitudes hacia la carrera de Educación en estudiantes y egresados de nuestra Universidad Nacional del Centro del Perú enfocándose en las dimensiones afectiva, conductual y cognitiva; la calidad de presentación de los resultados y su discusión nos conlleva a una lectura agradable y a la motivación de seguir investigando en la temática, siendo trascendente las conclusiones así como las sugerencias; siempre será necesario que los directivos y docentes promuevan las actitudes positivas hacia su profesión desde los primeros ciclos a través de las actividades estructuradas y extracurriculares, la tutoría y el seguimiento al desempeño académico, y otras estrategias, porque es parte sustancial de sus competencias personales y profesionales.

Agradezco a los autores, nuestros docentes universitarios Nora Esther Hilario Flores, Teresa Nilda Pucuhuaranga Espinoza, Raquel Santos Yauricaza, Mauro Rafaele de la Cruz, y Ludencino Amador Huamán Huayta por esta producción científica que servirá para seguir fortaleciendo la investigación científica en nuestra Universidad e invocarles a seguir contribuyendo al desarrollo de la ciencia de la UNCP.

Dra. Salomé Ochoa Sosa Vicerrectora de investigación - UNCP

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ÍNDICE DE CONTENIDO

Dedicatoria Agradecimientos Prólogo

Resumen ... vi

Abstract ...vii

INTRODUCCIÓN ... 10

CAPÍTULO I ... 13

SITUACIÓN PROBLEMÁTICA ... 13

1.1. Las actitudes en la formación integral ... 13

1.2. Las competencias y actitudes ... 14

1.3. Las actitudes de los estudiantes universitarios ... 18

1.4. Las actitudes de los egresados como docentes ... 18

1.5. Formulación del problema ... 20

1.6. Objetivos de la investigación ... 20

1.7. Justificación de la investigación ... 21

CAPÍTULO II ... 23

FUNDAMENTOS TEÓRICOS ... 23

2.1. Estado del arte ... 23

2.2. Referentes teóricos de la actitud ... 26

Teoría de la acción planeada ... 26

Actitudes basadas en información cognitiva ... 28

Teoría de la acción razonada ... 28

Actitudes basadas en información afectiva ... 29

Actitudes basadas en la información conductual ... 30

2.3. Concepciones acerca de la actitud ... 31

2.4. Componentes de las actitudes ... 34

2.5. Direccionalidad de las actitudes ... 37

2.6. Evaluación de actitudes ... 37

2.7. La carrera profesional o programas de estudio ... 39

2.8. Hipótesis de investigación ... 40

2.9. Operacionalización de la variable ... 40

CAPÍTULO III ... 43

(11)

3.1. Enfoque ... 43

3.2. Tipo y nivel de investigación ... 43

3.2.1. Tipo de investigación ... 43

3.2.2. Alcance de investigación... 44

3.3. Diseño ... 44

3.4. Población y muestra ... 44

3.5. Características de la muestra ... 45

3.6. Técnicas e instrumentos de recolección de datos ... 46

CAPÍTULO IV ... 10

RESULTADOS Y DISCUSIÓN ... 10

4.1. Análisis de la actitud de los estudiantes hacia la carrera profesional ... 10

4.2. Análisis de la actitud hacia la carrera profesional de Educación de egresados …23 4.3. Contrastación de hipótesis ... 34

4.4. Discusión de resultados ... 63

CONCLUSIONES ... 70

REFERENCIAS ... 72

ANEXOS ... 77

(12)

Índice de tablas

Tabla 1 Instrumentos para medir actitudes ... 38

Tabla 2 Matriz de operacionalización de la actitud hacia la carrera profesional de educación ... 41

Tabla 3 Características demoacadémicas de los estudiantes (n = 330) ... 45

Tabla 4 Características demoacadémicas de los egresados (n = 58)... 46

Tabla 5 Baremación ... 47

Tabla 6 Respuestas a los ítems de la actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes (n = 330) ... 10

Tabla 7 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes (n = 330) ... 13

Tabla 8 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes por especialidad (n = 330) ... 14

Tabla 9 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes por sexo (n = 330) ... 16

Tabla 10 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes por ciclo de estudios (n = 330) ... 18

Tabla 11 Respuestas a los ítems de la actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados (n = 58)... 23

Tabla 12 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los egresados (n = 58) ... 26

Tabla 13 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los egresados por especialidad (n = 58) ... 27

Tabla 14 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los egresados por sexo (n = 58) ... 29

Tabla 15 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los egresados por ejercicio de la profesión (n = 58) ... 31

Tabla 16 Nivel de la actitud y sus dimensiones hacia la carrera profesional de Educación de los egresados por condición laboral (n = 58) ... 32

Tabla 17 Nivel de la actitud hacia la carrera profesional de Educación de estudiantes y egresados (n = 388) . ... 36

Tabla 18 Nivel de la actitud hacia la carrera profesional de Educación de estudiantes y egresados según especialidad (n = 388) ... 39

Tabla 19 Valores calculados de la Z de Gauss para la direccionalidad de las dimensiones de la actitud de estudiantes y egresados ... 49

Tabla 20 Actitud hacia la carrera profesional por ciclo de estudios de los estudiantes (n = 330) ... 51

Tabla 21 Actitud hacia la carrera profesional por sexo de los estudiantes y egresados (n = 330) ... 55

(13)

Índice de figuras

Figura 1 Esquema de la teoría de la acción planeada ... 27

Figura 2 Funciones de la actitud ... 36

Figura 3 Actitud hacia la carrera profesional de los estudiantes ... 13

Figura 4 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes de Educación Primaria ... 15

Figura 5 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes de Educación Inicial ... 15

Figura 6 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes de Ciencias Naturales ... 15

Figura 7 Actitud hacia la carrera profesional por sexo de los estudiantes de Lenguas y Literatura ... 16

Figura 8 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes de Ciencias Sociales ... 16

Figura 9 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes de sexo femenino ... 17

Figura 10 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes de sexo masculino ... 18

Figura 11 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes del II ciclo ... 19

Figura 12 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes del IV ciclo ... 20

Figura 13 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes del VI ciclo ... 20

Figura 14 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes del VIII ciclo ... 20

Figura 15 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes del X ciclo ... 21

Figura 16 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los estudiantes según ciclo de estudio .... 22

Figura 17 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados ... 26

Figura 18 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados de Educación Primaria ... 27

Figura 19 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados de Educación Inicial ... 28

Figura 20 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados de Ciencias Naturales ... 28

Figura 21 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados de Lenguas y Literatura .... 28

Figura 22 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados de sexo femenino ... 30

Figura 23 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados de sexo masculino ... 30

Figura 24 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados que no ejercen la profesión . ... 31

Figura 25 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados que ejercen la profesión ... 32

Figura 26 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados nombrados ... 33

Figura 27 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados contratados ... 33

Figura 28 Actitud hacia la carrera profesional de Educación de los egresados que no ejercen la profesión . ... 34

Figura 29 Regiones de aceptación y rechazo de H0... 37

Figura 30 Prueba chi cuadrada de homogeneidad de muestras ... 37

Figura 31 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 40

Figura 32 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 41

Figura 33 Prueba chi cuadrada de homogeneidad de muestras ... 42

Figura 34 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 44

Figura 35 Prueba Z de Gauss para la actitud positiva de los estudiantes ... 45

Figura 36 Prueba Z de Gauss para la actitud positiva de los egresados ... 45

Figura 37 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 48

Figura 38 Prueba Z de Gauss para la direccionalidad actitud positiva de los estudiantes... 49

Figura 39 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 52

Figura 40 Prueba chi cuadrada de homogeneidad de muestras ... 52

Figura 41 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 55

Figura 42 Regiones de aceptación y rechazo de H0... 56

Figura 43 Prueba chi cuadrada de homogeneidad de muestras ... 56

Figura 44 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 59

Figura 45 Prueba chi cuadrada de homogeneidad de muestras ... 59

Figura 46 Regiones de aceptación y rechazo de H0 ... 61

Figura 47 Prueba chi cuadrada de homogeneidad de muestras ... 62

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Resumen

La investigación se realizó con el propósito de evaluar la actitud de los estudiantes y egresados hacia la carrera profesional de Educación de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP), con el enfoque cuantitativo, diseño descriptivo comparativo y transversal. Se aplicó una escala de actitudes hacia la carrera profesional tipo Likert, a una muestra de 330 estudiantes de los Programas de Estudio de educación inicial, primaria, ciencias naturales y ambientales, lenguas literatura y filosofía y ciencias sociales, y 58 egresados, seleccionados de manera intencional, quienes participaron de manera voluntaria. Los datos fueron analizados en forma descriptiva y comparativa, por carreras profesionales, ciclos y sexo en estudiantes; y en egresados se analizó según especialidad, sexo, condición laboral y ejercicio profesional. Se concluye que los estudiantes y egresados muestran en su mayoría una actitud positiva hacia la carrera profesional, siendo proporcionalmente mayor en los de educación inicial y primaria; según sexo no se observa diferencia significativa, en los ciclos superiores se observa una proporción mayor de estudiantes con actitud positiva de alta intensidad. Asimismo, la actitud positiva de alta intensidad se observa en mayor proporción en egresados nombrados respecto a los contratados, y en los que ejercen la profesional de aquellos que no.

Palabras clave: actitud, estudiantes, egresados, carrera profesional de educación.

(15)

Abstract

The research was carried out with the purpose of evaluating the attitude of students and graduates towards the professional career of Education of the National University of Central Peru (UNCP), with the predominant quantitative approach, comparative and cross-sectional descriptive design. A Likert-type scale of attitudes towards professional career was applied to a sample of 330 students from the Study Programs of initial education, primary education, natural and environmental sciences, languages, literature, and philosophy and social sciences, and 58 graduates, intentionally selected, who participated in voluntary way. The data were analyzed in a descriptive and comparative way, by professional careers, cycles and sex in students; and in graduates it was analyzed according to specialty, sex, employment status and professional practice. It is concluded that students and graduates mostly show a positive attitude towards the professional career, being proportionally higher in initial and primary education; According to sex, no significant difference is observed, in the higher cycles a higher proportion of students with a high intensity positive attitude is observed. Likewise, the high-intensity positive attitude is observed in a greater proportion in appointed graduates compared to those hired, and in those who work as professionals than those who do not.

Keywords: attitude, students, graduates, professional education career.

(16)

INTRODUCCIÓN

El mundo laboral actual exige la formación de personas que demuestren competencias para afrontar los retos y solucionar problemas que demanda la sociedad, por lo que, una de las tareas primordiales de la educación es desarrollar las competencias requeridas en el marco de la formación integral, siendo uno de sus componentes, las actitudes, ya que éstas predisponen a las personas en su actuación y adaptación a la realidad, por ende, contribuye con el desarrollo de una sociedad más humana.

En la educación superior peruana, la Ley Universitaria N° 30220, en sus Artículos 40, 41 y 42 consideran que los programas de estudios deben elaborar sus diseños curriculares, con un enfoque de competencias, es decir que los estudiantes de todas las carreras profesionales de pregrado deben ser formados bajo esta perspectiva, las mismas que inician con los estudios generales orientados al desarrollo de competencias genéricas, articulándose con los estudios específicos y de especialidad en los que se promueven las competencias propias de la carrera y la profesión. Asimismo, el Art. 46, precisa que las universidades tienen la responsabilidad de mantener actualizadas las competencias profesionales y humanas de los egresados de los diferentes grados universitarios a través del desarrollo de programas de formación continua. Por lo que en necesario identificar las necesidades de los diferentes elementos del desempeño con las que se desenvuelven en el campo laboral para atender los requerimientos diagnosticados.

Por otro lado, el Modelo Educativo de la Universidad Nacional del Centro del Perú (2016), precisa que nuestra sociedad actual demanda profesionales con una formación en competencias integrales, “destreza, habilidades, actitudes y conocimientos adquiridos o desarrollados” (p.38), en el que egresados, graduados y titulados de las carreras no sólo muestren competencias de dominio profesional o de especialidad sino también de actitudes que son entendidas como competencias humanas, personales y sociales o como habilidades blandas y que por lo general son desarrolladas transversalmente en las asignaturas del plan de estudios en cada una de las áreas de formación. En la misma línea, López (2016) añade que “el valor de la

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experiencia y de la actividad es relevante en tanto que pretende integrar los saberes:

conocimientos, habilidades y actitudes, en su doble dimensión, teórica y práctica” (p.

318).

El desarrollo de competencias implica lograr el desempeño idóneo de la persona, integrando saberes como el saber ser, saber conocer, saber hacer y el saber convivir, cuyo supuesto constituye una actividad fundamental dentro del proceso e implementación de los diseños curriculares que orientan la formación de los estudiantes. Tobón (2013) define a las competencias como:

Actuaciones integrales para identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas del contexto, desarrollando y aplicando de manera articulada diferentes saberes (saber ser, saber convivir, saber hacer y saber conocer), con idoneidad, mejoramiento continuo y ética (p.93).

Siendo así, la competencia profesional se entiende como un saber hacer donde se evidencia la resolución de problemas del contexto, con fundamento teórico/

científico (conocimientos), ejecución de los procedimientos requeridos con enfoque de mejora continua (habilidades) demostrando su manera de ser y de convivir (actitudes, ética y valores personales e interpersonales). Estos elementos aseguran la pertinencia y sostenibilidad del desempeño.

En tanto, la formación profesional basada en competencias en las universidades según Valera (2010) parte del supuesto:

Si el proceso de formación del profesional se diseña a partir de un modelo de competencias profesionales, que son expresión del compromiso, la trascendencia y la flexibilidad como cualidades más generales del profesional, se puede contribuir a formar un egresado comprometido social y profesionalmente flexible en el manejo de la cultura trascendente en su contexto, lo que se expresa en el desarrollo de valores y las actitudes que le permiten ser participativos, reflexivos, negociadores, críticos, responsables, creadores y fundamentalmente humanos, ante la solución de los problemas que emanan de la profesión (p. 125).

Asimismo, el Modelo de acreditación para programas de estudios de Educación Superior Universitaria, estándar 33, exige la evaluación de logro de

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competencias, lo cual implica también la evaluación de actitudes. Por lo que, es necesario considerar este proceso con la finalidad de identificar las características de las actitudes que tienen los estudiantes de educación durante su formación profesional y del mismo modo cuando hayan egresado y empiezan su experiencia laboral en la docencia, cuyos resultados deben tomarse en cuenta al diseñar los currículos de estudios para que en el proceso de enseñanza aprendizaje se consideren las estrategias pertinentes de reforzamiento.

(19)

CAPÍTULO I

SITUACIÓN PROBLEMÁTICA

1.1 . Las actitudes en la formación integral

Las actitudes, junto con los valores constituyen parte esencial de la formación integral de las personas, es el principal componente que explica la conducta y comportamiento, lo que puede evidenciarse en el desarrollo filogenético y ontogenético del hombre a través de la historia de la humanidad. En el transcurso de la historia, la sociedad ha ido adaptándose a constantes cambios por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología, lo que ha traído como consecuencia nuevos contextos, y desafíos que exigen de personas cada vez más competentes, con actitudes positivas y demás características requeridas en el mundo laboral.

Kumar (2009) planteó en el Congreso Mundial de Ciencias de la Educación que “el objetivo de la educación es el desarrollo integral de la personalidad del niño”

(p. 2825), pero, no sólo se trata de la formación del hombre en sus primeras etapas, sino de su formación en todas las etapas de su vida en el contexto sociohistórico y ambiental correspondiente. En este proceso, es necesario entender que la “educación es una condición indispensable, aunque no suficiente, para el desarrollo personal y el mejoramiento social” (UNESCO, 1999, p. 9); porque cumple una función relevante en la formación multilateral de las personas, en el desarrollo de la sociedad y en el

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cuidado y conservación del medio ambiente. Esta realidad, plantea a los sistemas educativos y a los procesos de formación profesional aplicar nuevos enfoques y modelos curriculares, que incluyan la formación de actitudes y valores.

El informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI

“La educación encierra un tesoro”, presentada por Delors (1996) va más allá del desarrollo de los conocimientos prevalente en la educación tradicional e introduce cuatro saberes en el ámbito educativo, considerado como los pilares o principios de la educación actual en todos los niveles educativos: saber conocer, como medio para adquirir los instrumentos de la comprensión del mundo; saber hacer, para poder influir sobre el propio entorno poniendo en práctica los conocimientos; saber a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas y por último, saber ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Las actitudes, los valores y normas son componentes afectivo – motivacionales, del saber ser, a través de ellos se procesa la información afectiva y se pone al servicio del desempeño idóneo de las personas y grupos humanos.

Por lo tanto, los procesos educativos y de enseñanza aprendizaje de las instituciones educativas de educación básica y sobre todo en la superior deben incluir en sus modelos, planes curriculares y didácticos las actitudes y valores que deben aprender los estudiantes, por ser parte esencial de su formación integral.

1.2 . Las competencias y actitudes

En la última década, la formación universitaria ha sufrido algunas reformas que buscan mejorar el perfil de egreso de sus estudiantes a través del enfoque basado en competencias, a fin de satisfacer las exigencias de una nueva sociedad de la información y la búsqueda permanente del servicio de calidad para mejorar la educación.

Por otro lado, la Agenda educativa post-2015 de la UNESCO (citado en Murga, 2015), propone siete metas y hace especial énfasis en que “para 2030, todos los educandos habrán adquirido los conocimientos, las competencias, los valores y las actitudes” que son primordiales para la construcción de sociedades sostenibles y

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pacíficas mediante una educación que realmente apueste por la ciudadanía mundial y la educación para el desarrollo sostenible (p. 63). Definitivamente esto será posible solo si se forma integralmente a la persona, desarrollando planes de estudio que tengan una mirada holística y que realmente estén centradas en el logro de competencias, vistas como una unidad entre lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal. En la concepción de “las competencias para el siglo XXI”, propuesto por la OECD, (UNESCO, 2018), la competencia es entendida no solo como conocimientos y habilidades, sino además como la habilidad de responder a demandas complejas recurriendo y movilizando recursos psicosociales que incluyen tanto habilidades y actitudes en un contexto específico. Se pone de manifiesto el giro que ha dado la educación con respecto al logro de competencias, un cambio que va desde el conocimiento declarativo hasta unas capacidades de discernimiento y acción que implican conocimientos, habilidades y actitudes, para enfrentar de forma acertada, los desafíos propios de la vida real (p. 15).

En el ámbito normativo, en el Perú este cambio se encuentra estipulado en la Ley Universitaria N° 30220 aprobada en el año 2014, donde se pone énfasis en que los programas de estudios deben basar la formulación de sus diseños curriculares con un enfoque por competencias lo que implica una formación integral requerida por la sociedad actual, que exige no solo el desarrollo de la dimensión cognitiva o procedimental sino también la dimensión actitudinal en forma articulada, a fin de que los egresados puedan contribuir al desarrollo social y económico del país.

Desde el punto de vista conceptual, las competencias incluyen el desarrollo de actitudes, de acuerdo con Tobón et al. (2010), bajo el enfoque de competencias socioformativo, una competencia está definida como “actuaciones integrales ante actividades y problemas del contexto, con idoneidad y compromiso ético, integrando el saber ser (actitudes y valores), el saber hacer (habilidades procedimentales y técnicas) y el saber conocer (conceptos y teorías), en una perspectiva de mejora continua” (p.11). En la misma línea en relación a las competencias la UNESCO - OREALC (1990) establece formar personas con conocimientos teóricos, prácticos y valorativos – actitudinales en todos los niveles educativos y especifica como “las necesidades básicas de aprendizaje que deben satisfacerse, incluyendo destrezas cognitivas, valores y actitudes, tanto como conocimientos sobre materias

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determinadas” (p.18) y el Centro Virtual Cervantes (2002), plantea la definición específica de los saberes y define a la competencia saber ser como: “La suma de las características individuales, los rasgos y las actitudes de personalidad que tienen que ver, por ejemplo, con la autoimagen y la visión que tenemos de los demás y con la voluntad de entablar una interacción social” (p.12).

En referencia a la evolución de las competencias y características personales, Bohlander y Snell (2007) mencionan que esta se presenta por etapas y de acuerdo con la madurez que va alcanzando la persona también cambian los conocimientos, las capacidades, habilidades y actitudes y así como las aspiraciones de carrera, por ello es importante identificarlas:

La primera denominada preparación para el trabajo (0 - 25 años), obtiene la educación necesaria, antecede al ingreso a una institución específica, donde la principal preocupación es lograr la preparación con competencias que le asegure su ingreso al campo laboral desde sus preferencias personales. En este espacio de tiempo las personas aspiran diversas ocupaciones con su variedad de opciones donde le brinden la formación requerida.

La segunda, se refiere al ingreso a la organización (18 - 25 años). La mayoría de los estudiantes universitarios alcanzan su título profesional, y cuentan con el primer empleo.

La tercera, Inicio de la carrera (25 - 40 años) se adaptan al puesto de trabajo, aumentan sus competencias, y persiguen metas.

La cuarta, mitad de carrera (40 - 55 años) la mayoría de las personas reconsideran y otras reafirman sus metas iniciales de la carrera profesional y

La quinta, final de carrera (55 años - al retiro). Se preparan para la jubilación sin dejar de ser productivos en el trabajo, conservando su autoestima (p.207).

Teniendo en consideración lo antes mencionado, si se busca formar profesionales competentes no solo basta que tengan muchos conocimientos sino también que sepan aplicarlos de manera oportuna integrando una actuación ética

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basada en valores y actitudes. La competencia implica movilizar los diversos saberes (el saber ser, el saber hacer y el saber conocer) en forma simultánea para alcanzar una meta en un determinado contexto.

Bajo el concepto de competencias desde el enfoque socioformativo propuesto por Tobón, el saber ser aborda los procesos afectivo-motivacionales de las competencias cuyos componentes, por un lado, son las actitudes, definidas como disposiciones a la acción y constituyen una puesta en práctica de los valores, y por otro lado los valores, definidos como disposiciones afectivas estables a actuar de una determinada manera. Por tanto, si se pretende formar integralmente a los estudiantes, bajo un enfoque por competencias es fundamental el trinomio entre lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal.

En los últimos tiempos, otro cambio importante que se viene implementando en las universidades es brindar servicios de mejor calidad, orientado por el Modelo de acreditación para programas de estudios de Educación Superior Universitaria, donde enfatiza que el programa de estudios gestiona el documento curricular que asegure una formación integral y el logro de las competencias a lo largo de la formación universitaria, asimismo resalta la importancia de implementar un sistema de evaluación del aprendizaje para monitorear el logro de las competencias durante el periodo de formación.

En ese contexto, la Universidad Nacional del Centro del Perú, como institución de formación superior, conformada por 37 carreras profesionales dentro de las cuales, se encuentra la Facultad de Educación conformada a la vez, por siete programas de estudios: Educación Inicial, Educación Primaria, Educación Filosofía, Ciencias Sociales y Relaciones Humanas, Educación Lengua, Literatura y Comunicación, Educación Ciencias Naturales y Ambientales, Educación Ciencias Matemáticas e Informática y Educación Física y Psicomotricidad. Desde el Plan curricular 2008, ha venido implementando un diseño curricular bajo un enfoque por competencias y al mismo tiempo se han venido realizando una serie de evaluaciones durante el proceso y al final de la formación profesional, sin embargo, estas evaluaciones, generalmente responden al aspecto cognitivo y procedimental de las competencias dejando de lado el aspecto actitudinal por lo que surge la necesidad de

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investigar y explicar acerca de las actitudes que se promueven en los estudiantes durante la formación universitaria, e incluso sería conveniente realizar estudios en los egresados.

1.3 . Las actitudes de los estudiantes universitarios

Cuando los postulantes eligen una carrera profesional universitaria, lo hacen con alguna vocación y predisposición favorable hacia ella, es decir, ingresan con una direccionalidad de actitud positiva, aunque sea baja. No obstante, en los procesos de admisión, con frecuencia no se evalúa de manera sistemática y consistente las competencias logradas en Educación Básica Regular. En el caso de la Universidad Nacional del Centro del Perú, sólo algunos programas (8) incluyen el aspecto actitudinal en los exámenes de admisión. Una vez ingresado el estudiante a la universidad ¿En qué medida se promueven o estimulan una actitud positiva hacia la carrera profesional durante los ciclos de formación?, ¿o se mantienen en la direccionalidad actitudinal de cuándo ingresaron?

Para los programas de estudio y docentes, en especial para los tutores es importante conocer las actitudes de los estudiantes (futuros docentes) durante cada ciclo de estudios, ya que “puede ayudarnos no solo a desarrollar programas de formación específicos para trabajar con nuestros estudiantes” (Mazas y Bravo, 2018, p. 331), pues a la vez, permitiría evaluar la efectividad de la enseñanza aprendizaje y del diseño curricular respectivo y tomar acciones de nivelación o reforzamiento para el logro de las competencias.

1.4 . Las actitudes de los egresados como docentes

Cuando los egresados de la universidad inician su proceso de inserción laboral, incorporándose al mundo del trabajo, generalmente se enfrentan a una fuerte competencia, y a procedimientos de evaluación variados y rigurosos. En el caso del sector educación, el Ministerio de Educación ha establecido normas de evaluación y selección a nivel nacional, que incluye un examen nacional, evaluación del currículo vitae y una clase modelo en instituciones educativas; en este contexto cabe

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preguntarse, ¿cómo son las actitudes de los egresados hacia la carrera profesional en este proceso? ¿cambian sus actitudes en forma positiva o negativa, o se mantienen?

Aspectos que son necesarias investigar y explicar.

La actitud hacia la carrera profesional en la universidad se convierte en actitud hacia la profesión cuando el egresado o titulado se encuentra trabajando en una institución. Según varios estudios citados por Ayenalem et al. (2022), la actitud cumple una función esencial en la formación integral y en el desempeño del docente:

La actitud de los individuos hacia su trabajo influye en su éxito y satisfacción (Aktop y Beyazgül, 2014; Ozán, 2019), y esto es cierto para los docentes como profesionales de la enseñanza. La actitud de los docentes hacia la profesión docente es tan importante como sus conocimientos y habilidades (Demir, 2016; Purevjav et al., 2017); y, es fundamental en sus efectos sobre su práctica y el desempeño de sus alumnos (Cristina Corina &Valerica, 2012). Los estudios indican que el conocimiento de los docentes es inadecuado para su trabajo a menos que desarrollen actitudes positivas hacia la profesión docente (Khanduri y Yadav, 2017; Yasan Ak

&Yilmaz-Yendi, 2020). Si bien el talento y el conocimiento son esenciales, la clave que los abre es una actitud positiva de los docentes hacia su profesión (Roger, 2008).

(p. 2)

En el campo educativo, la actitud de los egresados/docentes hacia la carrera profesional que estudió y hacia la profesión que ejerce actúan en la práctica en dos dimensiones. La primera, como egresado y docente que ejerce la profesión, pues incide en su éxito y en su satisfacción y por lo tanto en su desempeño laboral, porque es la parte afectiva, la predisposición para hacer bien su labor, como parte de su autopercepción y autodeterminación; la segunda, como ser social, que va a cumplir una función en el que va a inculcar, promover y desarrollar actitudes en los estudiantes, como actitudes positivas hacia la lectura, hacia el estudio, hacia la escuela, su familia y su comunidad, es decir que trasciende. Como señala Sabahattin (2009) “La enseñanza es una profesión que requiere habilidades cognitivas como el conocimiento y la habilidad, así como habilidades emocionales como la actitud y el comportamiento” y explica que, en el periodo formativo de los futuros docentes, “la

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adquisición de valores y actitudes sobre su profesión también es tan necesaria como el conocimiento”. (p. 1302).

1.5 . Formulación del problema

De acuerdo con la situación problemática descrita líneas arriba, se ha planteado como problema general lo siguiente:

Problema general:

¿Existe alguna diferencia significativa en la actitud hacia la carrera profesional en estudiantes y egresados de la Facultad de Educación de la UNCP?

Problemas específicos:

a) ¿Cuál es la actitud de los estudiantes y egresados hacia la carrera profesional de educación?

b) ¿Existe alguna diferencia significativa en las actitudes hacia la carrera profesional en estudiantes de la Facultad de Educación de la UNCP, según especialidad, semestre académico y sexo?

c) ¿Existe alguna diferencia significativa en las actitudes hacia la carrera profesional en los egresados de la Facultad de Educación de la UNCP, según especialidad, sexo, ejercicio de la profesión y condición laboral?

1.6 . Objetivos de la investigación Objetivo general

Determinar si existe diferencia o no en la direccionalidad de las actitudes hacia la carrera profesional en estudiantes y egresados de la Facultad de Educación de la UNCP.

Objetivos específicos

a) Determinar la direccionalidad de la actitud general y por dimensiones hacia la carrera profesional, en estudiantes y egresados.

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b) Establecer si existe diferencia significativa en la direccionalidad en las actitudes hacia la carrera profesional de los estudiantes en función de la especialidad, ciclo de estudios y sexo.

c) Establecer si existe diferencia significativa en las actitudes hacia la carrera profesional de los egresados en función a la especialidad, sexo, ejercicio profesional y condición laboral.

1.7 . Justificación de la investigación

El estudio de la actitud hacia la carrera profesional de los estudiantes y egresados de Educación resulta significativo, porque los resultados permitirán a las autoridades y comisiones curriculares, así como a todos los docentes, reflexionar y asumir acciones que aseguren el desarrollo de una actitud positiva de alta intensidad en los estudiantes y egresados, para ejercer un rol formativo y pedagógico con alto compromiso y responsabilidad social. Asimismo, otro aporte significativo del estudio es el instrumento denominado: “Escala de Actitudes hacia la Carrera Profesional de Educación”, con un alto grado de validez y confiabilidad para evaluar las actitudes hacia las carreras profesionales de educación, cuyos resultados permiten tener información objetiva como diagnóstico en el campo actitudinal de los estudiantes y egresados.

De acuerdo con la clasificación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la investigación se ubica en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, línea de investigación de Educación y Cultura según las líneas establecidas por la Dirección de investigación de la UNCP.

Según el Modelo Educativo de la UNCP (2021) se considera que:

La nueva empleabilidad requiere a su vez, de una nueva organización del trabajo, basada en la productividad, en el conocimiento, en las habilidades para procesar información, en el trabajo en equipo, la capacidad de resolución de problemas y en actitudes alineadas a los objetivos estratégicos de los centros de trabajo. (p. 23).

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En ese sentido, resulta importante realizar investigaciones que permitan conocer el nivel de progreso y logro de competencias alcanzados por los estudiantes;

indudablemente ello, será posible si se valora el desarrollo de cada una de las dimensiones, entre ellos la actitud, “entendidas como competencias integrales, por incluir competencias laborales, competencias de desarrollo personal y competencias de desarrollo humanístico”, fundamentada en el concepto de competencias integrales, del Modelo Pedagógico UNCP ” (p.24). Precisamente, una de las principales características de las Competencias Profesionales Integrales (CPI), es integrar las habilidades, conocimientos, aptitudes, actitudes y valores (atributos de la competencia) en la formación integral de los futuros profesionales. Es así, que el presente estudio permitirá conocer la direccionalidad de las actitudes hacia la carrera profesional de los estudiantes y egresados de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional del Centro del Perú.

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CAPÍTULO II

FUNDAMENTOS TEÓRICOS

2.1. Estado del arte

Existen diversos estudios internacionales que abordan el estudio de las actitudes a nivel de estudiantes universitarios, en muestras de diversas carreras profesionales y ciclos académicos, para el que emplearon instrumentos variados como los realizados por: Caldera et al. (2015), actitudes hacia la tutoría, para el que diseñó una escala de valores; Rivadeneira et al. (2019), actitudes hacia la educación inclusiva quienes aplicaron el cuestionario de Vélez; Cantú (2020) actitudes proambientales con una escala de Likert; siendo mayor las investigaciones de tipo descriptivo simple y con enfoque cuantitativo, cuyos resultados muestran que los estudiantes tanto varones como mujeres muestran una actitud positiva con respecto a objeto de estudio, Sin embargo, en las actitudes hacia la tutoría, pese a ser favorable el sexo masculino no acepta con tanta facilidad el acompañamiento tutorial que el femenino, en la educación inclusiva solo unos cuantos miran desfavorablemente. De los hallazgos se puede deducir que, para valorar las actitudes los instrumentos pueden

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ser diversos al igual que los objetos de actitud. Sin embargo, los resultados de diferencian en base al objeto de estudio a analizar.

En el ámbito nacional también existen antecedentes con respecto al estudio de las actitudes, son de tipo descriptivo simple y con enfoque cuantitativo como los realizados por Arellano et al. (2017), actitud hacia la investigación quienes también aplicaron una escala de Likert, y Obregón (2019) quién investigó el nivel de conocimientos, destrezas y actitudes sobre la biodiversidad, recursos naturales e impacto ambiental. Los resultados del primer estudio muestran que un 58% de estudiantes tienen una actitud regular frente a la investigación, asimismo no se halló diferencia en las variables sexo, edad y ciclo académico y en el segundo estudio los resultados de conocimientos el 68,5% se encuentran en un nivel medio, sin embargo, en actitudes y destrezas es bajo con 75,3 % y 67,1% respectivamente. De los resultados se deduce que no todos los objetos de actitud son favorables o positivos situación que ameritaría estudios complementarios para ver si hay factores asociados.

De los antecedentes consultados con respecto a estudiantes de la carrera de educación se encuentran, los realizado por García (2007) y Morozikova y Filippova, (2019), los estudios fueron: el primero acerca de la Motivación y actitudes hacia la carrera de profesor de educación primaria en estudiantes normalistas de primer ingreso y el segundo sobre Actitudes de los estudiantes de los Departamentos Pedagógicos hacia Profesión Docente, en Etiopía. Ambos estudios de tipo descriptivo, la primera se realizó en dos generaciones en base a los planes de estudio 84 y 97 a cuya muestra se aplicó un cuestionario y la segunda se realizó con 91 representantes de los departamentos “Bellas Artes. Artes Decorativas y Aplicadas”,

“Lenguas Extranjeras”, “Idioma Ruso y Literatura Rusa”. a quienes se le aplicaron una encuesta acerca del tema “Mi futura profesión y yo”. Los resultados en la primera investigación pusieron de manifiesto que la actitud hacia la carrera es positiva y casi la mitad de los participantes eligió la carrera por motivos extrínsecos siendo mayor en el plan 84. Asimismo, se resalta que las ingresantes mujeres por motivación intrínseca tienen una actitud más positiva hacia la carrera. Mientras que en el segundo los resultados evidencian que la mayoría de los estudiantes de los departamentos pedagógicos tienen una serie de contradicciones en la actitud hacia la futura profesión. De los resultados se puede deducir que en los estudiantes de la carrera de

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educación aún no se encuentran definidas las actitudes hacia la carrera profesional que puede estar asociados a varios factores entre ellos la motivación que invitan a realizar nuevos estudios.

También existen antecedentes de investigaciones con respecto a las actitudes hacia la profesión de los docentes de educación básica, como los realizados por Cuenca y Portocarrero (2001), Carrillo (2017) y Ayenalem et al. (2022), todas de nivel descriptivo con diseños: descriptivo simple, descriptivo correlacional longitudinal 2001 y 2014 descriptivo correlacional con las condiciones de bienestar, estos estudios emplearon como instrumento la escala de actitud docente, en la correlacional aplicaron también la ficha de datos personales, y el último un cuestionario cerrado, de los cuales, dos estudios concluyeron que los docentes en servicio tienen una valoración moderadamente positiva y positiva hacia la profesión, el primer estudio hace énfasis en la valoración de la formación inicial y de las capacitaciones recibidas situaciones que se ven reflejada en su desempeño laboral denotándose mejor valoración en el sexo femenino, y en el segundo ,da cuenta en forma general que los docentes mejoraron sus actitudes y que los mayores tienen actitudes más positivas, y en el último estudio se evidencia una fuerte correlación positiva entre los tres dominios de actitud. Asimismo, evidenciaron que el sexo femenino está más relacionado con las áreas de vocación y relaciones interpersonales, también el último estudio señala que el género, la edad, las calificaciones y la experiencia docente no afectaron la actitud de los maestros. De los estudios se puede deducir que el estudio de las actitudes en los docentes requiere de mayores estudios a fin de obtener los resultados en diversos contextos, porque en los espacios realizados la mayoría de los docentes tienen una actitud positiva hacia la carrera profesional.

En la misma línea, Ayenalem et al. (2022), investigaron acerca de La actitud de los profesores de secundaria etíopes hacia la profesión docente, planteándose como objetivo fundamental investigar la actitud de los maestros etíopes hacia la profesión docente en las escuelas secundarias. La población estuvo conformada por 421 maestros de escuelas secundarias públicas del estado regional de Amhara en Etiopía, fueron seleccionados a través de la técnica de muestreo estratificado. Para recabar la información emplearon un cuestionario cerrado compuesto por 30 ítems

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que permitió medir la actitud de los docentes hacia su profesión teniendo en cuenta el componente cognitivo, afectivo y comportamental. Los principales resultados confirman que los profesores de secundaria etíopes tenían una actitud moderadamente positiva hacia la profesión docente con una fuerte correlación positiva entre los tres dominios de actitud. Asimismo, se señala que el género, la edad, las calificaciones y la experiencia docente no afectaron la actitud de los maestros.

Por su parte, Morozikova y Filippova, (2019), realizaron estudios acerca de las actitudes de los estudiantes de los Departamentos pedagógicos hacia profesión docente, estableciendo como objetivo considerar las peculiaridades de la elección profesional hecha por los estudiantes, sus ideas sobre la futura profesión y los motivos para acceder a la educación superior. La investigación fue desarrollada considerando métodos teóricos, métodos empíricos (métodos proyectivos, observación e intercambio) y métodos de estadística matemática. La muestra estuvo constituida por 91 representantes de los departamentos “Bellas Artes. Artes Decorativas y Aplicadas”, “Lenguas Extranjeras”, “Idioma Ruso y Literatura Rusa”.

Se aplicó una encuesta acerca del tema “Mi futura profesión y yo”. Los resultados de la investigación ponen de manifiesto una serie de contradicciones en la actitud hacia la futura profesión característica de la mayoría de los estudiantes de los departamentos pedagógicos.

Como se puede observar existen varios estudios de la variable actitud en el nivel universitario, sin embargo, al realizar la revisión bibliográfica, no se hallaron antecedentes nacionales e internacionales, sobre las actitudes de estudiantes y egresados universitarios de educación, hacia la carrera profesional elegida, por lo que es pertinente el estudio.

2.2. Referentes teóricos de la actitud Teoría de la acción planeada

Según Moya y Rodriguez-Bailón (2011) y Huéscar, et al (2014) la teoría de la acción planeada explica que “la conducta de una persona, estaría determinada de

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forma inmediata por la intención que la persona tiene de realizar (o no realizar) esa conducta” (p. 738), pero, la intención de llevar a cabo un comportamiento está en función de tres elementos fundamentales:

a) la actitud hacia la conducta como variable inicial, que viene determinada por las creencias de la persona sobre los resultados de la conducta que pretende, por la valoración de tales resultados, y por la experiencia.

b) la norma subjetiva, que es el componente más social del modelo, e implica, a su vez, la creencia que la persona tiene de que existen presiones sociales que se ejercen sobre ella para que realice o no la acción en cuestión, y la motivación por complacer tales presiones, y,

c) la percepción de control comportamental que se tiene en la situación en la que se debe tomar la decisión y actuar. Esa percepción es, también, función de las creencias que la persona tiene sobre sus propias capacidades para llevar a cabo un determinado comportamiento.

Figura 1

Esquema de la teoría de la acción planeada

Nota: Adaptado de Baron y Byrne (2005, p. 138) y Moya y Rodríguez-Bailón (2011, p.

264)

Por otro lado, Ubillos et. al (2004), plantea que “las actitudes se organizan en torno a tres componentes, denominados, en función del tipo información que contienen, componente cognitivo, componente afectivo y componente conductual.

Actitud hacia una conducta específica

Normas subjetivas

Intenciones conductuales

Conducta explícita

Control conductual

percibido

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Los tres tipos de información juegan un papel importante en la formación y desarrollo de las actitudes” (p. 463).

Actitudes basadas en información cognitiva

Nuestros juicios se basan sobre aquello que nos gusta, nos agrada o nos mostramos de acuerdo en función a las cualidades positivas o negativas que tenga el objeto de actitud, o cómo con ayuda a lograr nuestras metas por ello se asevera que las actitudes están relacionadas directamente con las creencias y pensamientos que desarrollamos sobre el objeto de actitud. (Briñol, 2007 p. 463). Las personas desarrollamos nuestras actitudes en base a creencias y valoraciones hacia los objetos y personas al entrar en contacto directo con ellos diariamente y también a partir de experiencias indirectas de otras personas y del entorno, aunque no se haya tenido una experiencia personal y directa con el objeto de la actitud por los grupos de referencia como: padres, compañeros, amigos, quiénes a lo largo de las diversas etapas de desarrollo nos van suministrando criterios con los cuales se forman nuestros comportamientos y actitudes. En síntesis, el componente cognitivo de las actitudes son las respuestas que se refieren a las ideas, pensamientos, percepciones o creencias que surgen en la relación diaria con objetos y personas que interactúan, los describen y valoran como tal.

Con relación a las teorías (Briñol, 2007, p. 463) precisa que, los modelos teóricos más reconocida que explican y fundamentan la relación de las creencias con las actitudes y la conducta, son: la Teoría de la acción razonada (Fishbein y Ajzen, 1975) y la Teoría de la acción planeada (Ajzen, 1991) que es la ampliación del modelo anterior que intenta predecir tanto conductas voluntarias como aquellos que no están bajo el control exhaustivo de uno mismo.

Teoría de la acción razonada

De acuerdo con Azjen y Fishbein (1980) citado por Moya y Rodríguez-Bailón (2011) para esta teoría “las personas poseen una variedad de creencias asociadas con la actitud, creencias que van desde estimaciones de la probabilidad y deseabilidad

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hasta las expectativas en relación con lo que sería deseable para los demás”. Es decir

“la teoría de acción razonada interpreta el hecho de la racionalidad en la toma de decisiones”, la teoría de la acción razonada “estudia los procesos psicológicos que intervienen entre la activación de una actitud y la respuesta conductual llevada a cabo hacia dicho objeto”. Briñol (2007) asevera que esta propuesta se basa en el modelo de la expectativa-valor es decir que las actitudes están determinadas por las creencias que tenemos acerca de cualquier objeto de actitud. Asimismo, Moya y Rodríguez- Bailón (2011), complementa que “La norma subjetiva se refiere a las creencias de una persona acerca de cómo los demás evaluarán el objeto de actitud, y a la motivación que tiene para ajustarse a las expectativas ajenas”. (p. 263).

En relación la teoría de la acción razonada, Briñol (2007) presenta la explicación correspondiente en la siguiente síntesis:

Según estos modelos, las personas poseen una variedad de creencias asociadas con la actitud, creencias que van desde estimaciones de la probabilidad y deseabilidad de las conductas asociadas con el objeto de actitud hasta las expectativas en relación con lo que sería deseable para los demás. Aunque este modelo describe algunas de las creencias que pueden contribuir a la formación y el cambio de actitudes, no especifica los procesos psicológicos que median la relación entre actitud y conducta (p. 464)

Actitudes basadas en información afectiva

En las explicaciones de Briñol (2007), menciona que el afecto es otro proceso que influye en las evaluaciones de un objeto de actitud, porque las experiencias que vivimos con cada persona, objeto o situaciones lo asociamos con determinados estados de ánimo, emociones y sentimientos al margen de las creencias que cada uno posee sobre el objeto evaluado. Asimismo, señala que existen muchos planteamientos que explican de cómo los afectos influyen en la formación de las

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actitudes y destaca los tres más importantes: “el condicionamiento clásico, el priming afectivo y la mera exposición” y explica cada uno de ellos.

El condicionamiento clásico, es usado frecuentemente en la formación y cambio de respuestas afectivas. Este se refiere a una forma de aprendizaje que provoca una respuesta emocional inicialmente a través de un estímulo condicionado emparejado a un estímulo incondicionado, en palabras de Briñol (2017):

Se refiere a una forma de aprendizaje en la que un estímulo que inicialmente no evoca ninguna respuesta emocional (estímulo condicionado) termina por inducir dicha respuesta como consecuencia de su emparejamiento sucesivo con otro estímulo (estímulo incondicionado), que sí provoca naturalmente la mencionada respuesta afectiva.” (p. 465).

Al respecto (Barra, 1998) resalta que, algunos estímulos que inicialmente se presentan como neutros y son emparejados con estímulos que elicitan fuertes reacciones negativas, en consecuencia estas provocarán reacciones desfavorables, por lo tanto pueden ser adquiridas (p.100)

El priming afectivo, es “una variación de los procedimientos tradicionales de condicionamiento clásico” que consiste, básicamente, en la variación del orden de emparejamiento de estímulos del condicionamiento clásico, ya que primero utiliza el estímulo incondicionado y luego el condicionado, para de esa forma conocer de forma indirecta las actitudes de las personas hacia los estímulos incondicionados.

(Briñol, 2007, p. 466).

La mera exposición, resalta que se pueden formar actitudes dejando de lado el emparejamiento de estímulos, considera que solo basta presentar un estímulo reiteradamente para que guste a las personas.

Actitudes basadas en la información conductual

Las actitudes se reflejan “por la forma en que el propio comportamiento puede servir de base para desarrollar nuestras evaluaciones sobre diferentes objetos

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de actitud. Es decir, las conductas que realizamos en relación con dichos objetos pueden proporcionar información relevante para la constitución” (Briñol 2007, p.468). Es decir que, la forma en que nos comportamos (acciones, intenciones/

tendencias) afecta a nuestras actitudes.

De acuerdo Briñol (2007), los procesos que explican la influencia de la conducta sobre los propios estados internos son el condicionamiento clásico, la disonancia cognitiva, la autopercepción, el sesgo de búsqueda y la autovalidación.

Condicionamiento clásico. Nuestra propia conducta puede afectar a las actitudes funcionando como un estímulo incondicionado.

Disonancia cognitiva. Explicar cómo nuestra propia conducta nos influye para que acabemos adquiriendo y modificando nuestras actitudes” y en referencia a las explicaciones de Festinger (1957) citada por Briñol (2007) señala que, “cuando las personas se comportan de forma inconsistente con su forma de pensar se produce un estado aversivo de malestar que lleva a las personas a buscar estrategias para reducir o eliminar ese estado de ánimo negativo”

Autopercepción. La teoría de la Disonancia es la teoría de la Autopercepción planteada por (Bem, 1972) Según esta teoría, utilizamos la observación de nuestras propias conductas para juzgarnos a nosotros mismos, igual que hacemos con la conducta de todos los demás”.

Sesgo de búsqueda. La propia conducta también podría cambiar las actitudes haciendo unas creencias o pensamientos más accesibles que otros.

Autovalidación. La Teoría de autovalidación planteada por Briñol y Petty (2003), explica que la propia conducta se utiliza en ocasiones como un indicador de la validez de los propios pensamientos. Es decir, la conducta no sesgaría los pensamientos que vienen a la mente, sino que serviría para decidir sobre su validez” (pp. 468 - 469).

2.3. Concepciones acerca de la actitud

Referencias

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