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In document ACTITUD HACIA LA CARRERA PROFESIONAL (página 108-129)

Uno de los resultados importantes de la investigación es que el 88% de los estudiantes y el 91% de egresados muestran actitud positiva hacia la carrera profesional de Educación, entre positiva de baja y alta intensidad. Este resultado puede ser un indicador de que los estudiantes ingresan con la vocación de ser docente, que las actividades curriculares y extracurriculares son pertinentes a la formación profesional y que las prácticas preprofesionales van desarrollando su actitud hacia la carrera profesional, mientras que los egresados van consolidando dicha actitud por estar laborando en las instituciones educativas, como docentes, coordinadores académicos y directores. De manera inferencial, mediante la estadística Z de Gauss, al 95% de confianza estadística se acepta que la actitud de los estudiantes y egresados es positiva, es decir, valoran de manera favorable la carrera profesional, lo cual confirma plenamente la hipótesis específica a. Estos hallazgos, son similares a los de García (2007) quien logró demostrar que la actitud de los estudiantes normalistas de primer ingreso hacia la carrera de educación primaria es positiva. Al igual, Montes et al., (2015) hallaron que los estudiantes universitarios de Agroindustrias, Administración, Computación y Nutrición tienen actitudes ligeramente positivas hacia la tutoría. Además, Rivadeneira et al. (2019) afirmaron que gran parte de los estudiantes universitarios tienen actitudes positivas ante la educación inclusiva. La actitud positiva, en su mayoría de alta intensidad de los egresados, también se corrobora con Carrillo (2017) quien afirma que los docentes de educación básica de instituciones educativas de la región Lima Metropolitana, con más años de trabajo en el estado, muestran actitudes más positivas en las áreas de vocación; también con Cuenca y Portocarrero (2001) quienes mencionan que los docentes en servicio de Educación Primaria de Lima Metropolitana, manifiestan una clara disposición hacia su profesión, una valoración positiva de su formación inicial. De todo lo expuesto, se infiere que los estudiantes y egresados de las carreras profesionales de educación, tienen valores y actitudes positivas hacia su formación profesional que vienen recibiendo y en la que fueron formados respectivamente, por ende, son participativos,

reflexivos, negociadores, críticos y creativos, especialmente humanos ante los problemas de la profesión (Valera, 2010).

En cuanto a la hipótesis general: existen diferencias significativas en las actitudes hacia la carrera profesional en estudiantes y egresados, se contrastó con la prueba chi cuadrada con la finalidad de establecer si la actitud hacia la carrera profesional de estudiantes y egresados son significativamente diferentes, al 95% de confianza estadística, se rechaza que existen diferencias significativas en la actitud hacia la carrera profesional. Este resultado se respalda en el argumento de Ayenalem et al. (2022) quien menciona que la actitud cumple una función esencial en la formación integral y en el desempeño del docente, puesto que la actitud de los docentes hacia la profesión es tan importante como sus conocimientos y habilidades (Demir, 2016; Purevjav et al., 2017); y, es fundamental en sus efectos sobre su práctica y el desempeño de sus alumnos (Cristina Corina &Valerica, 2012). Si bien el talento y el conocimiento son esenciales, la clave que los abre es una actitud positiva de los docentes hacia su profesión (Roger, 2008).

Con respecto a las dimensiones cognitiva, conductual y afectiva, la actitud de los estudiantes y egresados es positiva, con predominio de la actitud positiva de baja intensidad en las dimensiones cognitiva 51.8% , 48.3% y conductual 42.7%, 51.7%, siendo en la dimensión afectiva positiva de alta intensidad 48.8%, 53.4%

respectivamente, lo cual es corroborada con los resultados del análisis inferencial, mediante la estadística Z de Gauss, al 95% de confianza estadística, se acepta la hipótesis específica b, que la direccionalidad de las dimensiones de la actitud hacia la carrera profesional es positiva, es decir que los sentimientos, emociones, estados de ánimo, percepciones, creencias, pensamientos, acciones e intenciones hacia la carrera profesional son positivas de parte de los estudiantes y egresados, que puede porque en el proceso formativo y el ejercicio laboral se va consolidando la actitud positiva por las actividades propias de las carreras profesionales. Cabe mencionar que, para lograr una actitud positiva de alta intensidad en la actitud propiamente dicha, se debe trabajar con mayor interés, en las dimensiones cognitiva y conductual, puesto que Ayenalem et al. (2022) manifiesta que existe una fuerte correlación positiva entre los tres dominios de actitud. Además, Ubillos, et al. (s/f) manifiesta que el componente cognitivo puede ser aprendido y ésta pueden ser favorable o

desfavorable. Además, Sabahattin (2009) menciona que la profesión de enseñar requiere de habilidades cognitivas y emocionales como la actitud y el comportamiento, y que en el proceso formativo de los futuros docentes, es muy importante la formación de valores y actitudes, tal como es necesaria los conocimiento.

Los estudiantes y egresados de las diferentes carreras profesionales presentan actitud positiva, entre baja y alta intensidad, siendo los de Educación Inicial y Educación Primaria los que presentan actitud de alta intensidad, que puede ser por la presencia total de estudiantes y egresadas de sexo femenino en la carrera profesional de Educación Inicial, quienes muestran mayor predisposición hacia los objetos, en este caso hacia la formación y el ejercicio laboral docente, probablemente es porque su elección fue por vocación, y que fueron consolidando su identificación por su carrera profesional al realizar las actividades que implica la formación y labor profesional, lo cual es acorde a la investigación de García, (2007) quien refiere que las estudiantes mujeres normalistas de primer ingreso de la carrera profesional de educación primaria tienen una actitud más positiva hacia la carrera. Mientras que, los de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Lenguas y Literatura, predomina la actitud positiva de baja intensidad, del cual se infiere que este grupo de estudiantes están en proceso de consolidar las actitudes hacia su carrera profesional, lo que implica mayor compromiso de los docentes universitarios y tutores en la formación de los estudiantes. Al contrastar la hipótesis específica c a través de la chi cuadrada (c2) de Pearson al 95% de confianza estadística, no existen diferencias significativas en la actitud hacia la carrera profesional de estudiantes y egresados de Educación según carreras profesionales, resultado que puede ser porque los estudiantes reciben una formación a partir de programas y planes de estudios con asignaturas comunes que implican el logro de competencias generales, específicas y de especialidad en el campo educativo, mientras que la mayoría de los egresados de las diferentes carreras profesionales laboran en las aulas de las instituciones educativas a partir de un currículo por competencias para una formación integral, lo que implica que sus actitudes, habilidades, conocimientos, son similares. Este resultado, difiere al hallazgo de Montes et al. (2015) quienes encontraron diferencias significativas entre las distintas carreras profesionales al respecto de la tutoría, que puede ser por la falta

de compromiso de los tutores y la forma de sensibilización a los estudiantes sobre la importancia del aspecto referido.

En cuanto a las dimensiones de la actitud de los estudiantes y egresados, se tiene que los estudiantes y egresados tienen una actitud positiva. En Educación Inicial es positiva de alta intensidad y en Educación Primaria, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Lenguas y Literatura es positiva de baja intensidad, entre 39.4% en la dimensión conductual en lenguas y literatura, y la dimensión cognitiva en ciencias sociales en la dimensión conductual en Lenguas y Literatura y 75.5% de la dimensión cognitiva en Ciencias Sociales. En el caso de egresados, en el nivel de las dimensiones de la actitud en Educación Inicial es positiva de alta intensidad, mientras que en Lenguas y Literatura, el nivel es positiva de baja intensidad, en Educación Primaria, el nivel de la actitud es heterogéneo, positiva de alta intensidad de las dimensiones cognitiva y afectiva y positiva de baja o alta intensidad en la dimensión conductual. Por su parte, en Ciencias Naturales, el nivel de la actitud también es heterogéneo, positiva de baja intensidad en las dimensiones cognitiva y conductual y positiva de baja o alta intensidad en la dimensión afectiva.

Los resultados de las actitudes de acuerdo a los ciclo de estudios, expresan una actitud positiva de alta intensidad en niveles de progresión evidenciándose un mayor porcentaje en la actitud de los estudiantes de los semestres superiores, seguido de la actitud positiva de baja intensidad, asimismo, se observa que a medida que avanzan los semestres la actitud de los estudiantes mejora, sin embargo, en todos los semestres existen estudiantes con actitudes Indiferentes e incluso existen estudiantes con actitudes negativas de alta y baja intensidad. De manera inferencial, la prueba chi cuadrada de Pearson, al 95% de confianza estadística, nos permite contrastar la hipótesis específica d, llegando a determinar que existen diferencias significativas en los niveles de la actitud hacia la carrera profesional según ciclo de estudios en estudiantes, resaltando la actitud de los estudiantes de X ciclo que en un 95.6% es positiva de alta intensidad, mayor a las frecuencias porcentuales de los ciclos VIII, VI, IV y II, por lo que se afirma que la actitud es mayor en los últimos ciclos. Es decir, que los estudiantes al avanzar en los semestres del proceso de formación profesional van consolidando su actitud positiva hacia la carrera profesional, tal como lo manifiestan Ubillos, et. al (2005, p.8) que el aspecto cognitivo de la actitud

es aprendido de manera favorable o desfavorable hacia el objeto determinado, de ello se puede decir que las condiciones de enseñanza y aprendizaje, las experiencias propias de la formación pedagógica, como las prácticas preprofesionales, la formulación de los proyectos educativos y comunitarios, además la investigación educativa, hace que los estudiantes desarrollen y consoliden sus sentimientos, pensamientos, creencias, emociones y sus acciones de manera positiva hacia la carrera profesional.

Por sexo, los estudiantes y egresados presentan actitud positiva, entre baja intensidad y alta intensidad, con mayor actitud de alta intensidad en las mujeres, alcanzando el 46% (estudiantes) y 48.9% (egresadas), mientras que, en los varones, predomina la actitud positiva de baja intensidad, con el 49.3 (estudiantes) - 54.5%

(egresadas). Resultado que se corrobora con el hallazgo de García, (2007) quien demostró que las estudiantes mujeres normalistas de primer ingreso de la carrera profesional de educación primaria, lo hicieron por una motivación intrínseca y tienen una actitud más positiva hacia la carrera, también Montes et al. (2015) quien manifiesta que ambos géneros tienen actitudes positivas hacia la tutoría, siendo el sexo masculino que no acepta con facilidad el acompañamiento por parte de los tutores en comparación al femenino. Pero al comprobar estadísticamente, a través de la chi cuadrada (c2) de Pearson, al 95% de confianza estadística, se acepta que existen diferencias significativas en la actitud hacia la carrera profesional según sexo en los egresados, pero no en los estudiantes, siendo aceptada parcialmente la hipótesis específica e. La no existencia de diferencias significativas en la actitud hacia la carrera profesional en estudiantes según sexo puede ser porque ambos, reciben la formación sin distingo alguno porque los varones y las mujeres tienen cualidades y habilidades para ser docentes, este resultado es similar a lo de Ayechew et al. (2022) quienes demostraron que el género no afectaron la actitud de los maestros y Arellano et al. (2017) quienes no hallaron diferencia en la actitud hacia la investigación en la variable de sexo.

En las dimensiones de la actitud, las estudiantes mujeres tienen actitud positiva de alta intensidad en el componente afectivo superando el 52%, mientras que en lo cognitivo y conductual es positiva de baja intensidad, con el 51.3% y 43.3%, respectivamente. En tanto que, los estudiantes varones, muestran actitud positiva de

baja intensidad en las dimensiones cognitiva y conductual, con el 53.7% y 40.3%, respectivamente, mientras que cerca del 55% en la dimensión afectiva es de indiferencia. En el caso de los egresados, tanto las mujeres como los varones egresados, muestran actitud positiva de baja intensidad en las dimensiones cognitiva y conductual con 54.5% y 45.5% respectivamente, mientras que en la dimensión afectiva es positiva de alta intensidad, entre 53.2% de las mujeres y 54.5% de los varones.

En cuanto a la condición laboral, los egresados nombrados presentan actitud positiva, entre baja intensidad y alta intensidad, con mayor actitud de alta intensidad en un 71.4%, mientras que los egresados contratados y los que no ejercen la profesión muestran predominio en la actitud positiva de baja intensidad, con el 50% y 46.7%, respectivamente. En las dimensiones de la actitud, los egresados nombrados muestran actitud positiva de alta intensidad en la dimensión cognitiva y de manera resaltante en la dimensión afectiva en un 85.7%, la dimensión conductual es positiva de baja intensidad en más del 50%. En tanto, los egresados contratados muestran actitud positiva de baja intensidad en las dimensiones, cognitiva y conductual en más del 50%, en tanto que la dimensión afectiva es positiva de alta intensidad en un 55.6%

Por ejercicio de la profesión, los egresados que ejercen la profesión tienen actitud positiva entre alta y baja intensidad, siendo mayor en alta intensidad en un 51.3%, en tanto que, en los egresados que no ejercen la profesión predomina la actitud positiva de baja intensidad con el 46.7%. Lo que significa, que los egresados que vienen laborando en actividades netamente para el que fueron formados, tienen mayor actitud positiva de alta intensidad a diferencia de los que no la ejercen. Este resultado se asemeja al hallazgo de Carrillo (2017), quien afirma que los docentes con más años de trabajo en el estado muestran actitudes más positivas en las áreas de vocación y remuneraciones. En las dimensiones de la actitud, los egresados que ejercen la profesión, en más del 50% muestran actitudes positivas de baja intensidad en la dimensión cognitiva y conductual, mientras que la dimensión afectiva es positiva de alta intensidad en más del 60%. En cuanto, a los egresados que no ejercen la profesión, las dimensiones: cognitiva, afectiva y conductual, son positivas de baja intensidad, aunque la dimensión cognitiva también es positiva de alta intensidad en un 33.3%. De ello, se puede deducir que los egresados que están laborando muestran

actitud positiva, puesto que la experiencia laboral hace que se sientan identificados con su profesión, tal como manifiesta López (2016) que la experiencia y la actividad permite integrar conocimientos, habilidades y actitudes, de manera teórica y práctica, y también Cueto et al. (2003) refieren que las actitudes surgen a partir de interrelación del sujeto con el objeto, en el que las experiencias son determinantes en su consolidación.

CONCLUSIONES

 No existen diferencias significativas en las actitudes hacia la carrera profesional en estudiantes y egresados, puesto que ambos muestran actitud positiva entre alta y baja intensidad, lo que significa, que tienen vocación por la docencia, las actividades propias del proceso formativo y práctica docente van desarrollando y consolidando su actitud hacia la carrera profesional.

 La direccionalidad de las dimensiones de la actitud hacia la carrera profesional de los estudiantes y egresados es positiva, siendo mayor la dimensión afectiva con una actitud positiva de alta intensidad y predominando la actitud positiva de baja intensidad en la dimensión cognitiva y conductual, es decir, que los sentimientos y emociones están mejor consolidadas.

 No existen diferencias significativas en la actitud hacia la carrera profesional de estudiantes y egresados según carreras profesionales, es decir, que todos y todas van formando sus actitudes en las aulas universitarias de acuerdo a las características de la profesión docente y los egresados van arraigando su actitud a partir de su experiencia laboral.

 Existen diferencias significativas en la actitud hacia la carrera profesional según ciclo de estudios, siendo mayor la proporción de estudiantes con actitud positiva de alta intensidad en los últimos semestres, es decir según el avance de los semestres, la actitud de los estudiantes se va consolidando.

 Según sexo no se observa diferencia significativa en el caso de los estudiantes, puesto que ambos géneros muestran una actitud positiva con alta y baja intensidad, en tanto que en egresados si existe diferencia significativa, siendo mayor la tendencia a alta intensidad en las mujeres con referencia a los varones.

 Los egresados que se encuentran ejerciendo la labor profesional tienden a tener mejor actitud positiva hacia la carrera profesional a diferencia de los que no la ejercen, es decir, que las actividades laborales en las instituciones educativas fortalecen una buena actitud.

 Los egresados nombrados presentan mejor actitud positivas hacia la carrera profesional a diferencia de los contratados, lo que significa que la estabilidad laboral permite consolidar una actitud positiva.

SUGERENCIAS

 Es necesario que los directivos y docentes promuevan las actitudes positivas hacia las carreras profesionales desde los primeros ciclos a través de las actividades estructuradas y extracurriculares, la tutoría y el seguimiento al desempeño académico, y otras estrategias, porque es parte sustancial de sus competencias personales y profesionales.

 En los últimos semestres, los directivos y docentes deben adoptar mecanismos de consolidación e internalización de las actitudes positivas de alta intensidad a través de las prácticas pre-profesionales pedagógicas y administrativas, los trabajos de investigación para la tesis, entre otras.

 Es necesario que las autoridades y docentes de las carreras profesionales implementen un sistema de seguimiento al egresado mediante actividades de vinculación continua y periódica a fin de contar con información de las percepciones y opiniones acerca de sus actitudes y desempeño en el campo laboral.

 Es necesario continuar y profundizar la investigación acerca de las actitudes de estudiantes y egresados en otras carreras profesionales de educación y de la universidad, cuyos resultados puedan servir para tomar decisiones de mejora curricular y estrategias en la formación actitudinal y personal, como parte de la formación integral.

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