Desde que lo leyó, sus pensamientos empezaron a girar en torno a la materia gris y sus secretos. Queridos lectores, se han tomado un momento de su existencia para describir en detalle el funcionamiento de la vida cotidiana.
Buenos días, Sr. Deneb
Lo que hay fuera de mi habitación corresponde a una casa corriente; El baño y la cocina son para todos. De vez en cuando pasamos por el otro cuando vamos o entramos o tomamos algo de la cocina.
Algo está pasando
Me gusta estar sola, por eso no he tenido pareja en todo este tiempo; Me distraería de mi trabajo y de lo que quiero lograr. Y – ¿cómo digo esto sutilmente? – No sé hablar con gente que no pertenece a mi clase, la clase alta.
Lo que necesitaba: otro inicio
Su casa tiene una imagen que me llegó un día de la muerte, un montón de velas encendidas, en su caso, cuadernos y libros, y cada uno de ellos representa una vida; Si se activa, alguien cae. Primero se persignó en la frente con ceniza y luego cruzó la Biblia, que sostenía en la mano izquierda: rezó el Padrenuestro trece veces.
Era un día más
Por mi reflejo, sé que seguramente soy invisible para ti, excepto por mi cabello azul índigo en mitad de mi espalda - muy ondulado, abundante y largo para mi gusto; Sin él, estoy seguro de que tus ojos pasarán por mí sin inmutarse. Sé que bebo solo, que bebo mucho y que me olvido de sacar las botellas de ron de mi habitación.
Markolino Dimond
Todas las tardes, después de la escuela Mumford (para blancos), el conductor me llevaba a casa de la señora Galal. Cada vez que me bajaba del auto y entraba a la casa de la señora Galal, mi corazón se hundía, la canción que me mantenía viva se convertía en un aburrido electrocardiograma dentro de esa casa.
Su brillo camaleónico
Caminaba a menudo por las aceras de la calle de las Damas, calle necesaria para llegar a la calle de la Bomba, donde hay un cabaret, después de dos cruces a la izquierda. La comisión es un poco más alta hoy en día, pero él sabe que vale la pena. A veces ocupa su lugar en el escenario rojo y realiza sus espectáculos de danza.
Continúa el camino en busca del amor loco, y una vez en el Triángulo de las Bermudas, sigue la carretera principal, buscando el punto más alto. Este es un lugar hermoso, porque sólo aquí el bitter se puede servir frío o caliente, líquido o sólido, cremoso o aguado.
Nuevos aires
Pero esta vez no había ni rastro de lápiz labial rojo en el espejo. Vivo en el centro de la ciudad porque está más cerca de los lugares a los que suelo ir. Me gusta sentarme en el pabellón de recién nacidos, nadie los visita, es tranquilo y muy luminoso.
Admito que el sonido del viento rozando las paredes recuerda un poco al que produce el viento sobre las rocas del paseo marítimo. Tras finalizar el ensañamiento con una merienda, a las seis de la tarde, el atractivo músico cuenta el dinero que recaudó ese día.
Sueño interpretado
Esta prisión, que no quería recordar, estaba en una esquina de la ciudad de Tenerife, España, en la cima de una montaña. Como todas las mañanas, el calor se asomaba por una grieta a un lado de la pared del estuario. Así que salí de la habitación de mi vecina antes de que ella regresara de la tienda.
Sin dirección fija, pero con un destino más que claro: un lugar que me desconectara de la rutina. Todo este viaje fue increíble, pero cuando salí de la ciudad sin rumbo, no pensé en regresar.
La estúpida levedad de los títulos
Digamos que Medellín es el territorio idílico de pasiones de todos los yonkis que encontré en la carpeta de Drive. Luego conocí el tabaco rubio y por eso aquí fumo cigarrillos chinos que compro en Veracruz, justo en la calle Boyacá. Cada diez minutos nace alguien en el mundo que es apátrida, como si tuviera su propia burbuja de aire, agua, espacio aéreo, himno nacional y hasta un equipo de fútbol.
Lo que estoy a punto de confesar se enseña en el mundo académico, pero en la lengua vernácula esto no es ni verdadero ni falso, es mi versión. Hélice del Danubio, la próxima vez te enviaré una salsa, porque, si hay una, la lee como poesía, y si hay dos, la segunda tararea.
Un espectador perdido
Intenté seguir las instrucciones que me daba la carta, la única compañera de la noche. Con un panorama privilegiado de la ciudad, fijé mi mirada en el caótico centro, que desde lejos está dedicado a la ciudad. Fue un mundo nuevo cuando redescubrí la intersección de las calles 76 y 35, restos de una posible vida pasada que gritaba que yo podía ser ese niño jugando o ese joven invitando a su novia a la cervecería.
Estaba a punto de comenzar la historia de dónde vengo, mi scratch con Methral y el motivo por el que finalmente entré en busca de una indicación que me ayudara a salir de mi apuro. Me gustaría saber más sobre qué se entiende por la construcción que logramos en nuestras cartas.
Te reservé mis senos
El que tiene la corredera del medio en el cajón, que alberga el reloj más grande de mi casa. Son tres mujeres especiales, quizá sea el morbo, o esa tranquilidad en el habla con la que se describen. Cuando sucede que la señora Alina describe la música que suena en el Amargo Centauro.
Entonces una mañana, la verdad es que no recuerdo la fecha, porque descubrí lo inquietante que se hacía marcar los días en el calendario y decidí tirarlo a un cubo de basura en la calle. confianza que generó en mi acción. Desde la primera vez que me escuchó me contó que antes, en su trabajo anterior, cocinaba con romero y le gustaba ponerlo sobre la carne mientras aún estaba en la parrilla.
Escarbando memoria ajena
De todos modos, decidí tomar unos rones en la tienda del parque Periodista. Me senté a su lado y tomé un sorbo de ron que me quemó la garganta y me calentó todo el cuerpo, eran poco antes de las nueve de la mañana. Al principio me molestó un poco, pero luego hablamos mientras yo bebía el resto del litro de ron.
Como te dije, salgo poco, pero las pocas veces que salí me lo encontré en la misma esquina. Ya no sé por qué les cuento esto, no me gusta hurgar en mi memoria, ni la mía ni la de nadie.
Cecilia
Después de ese día, el martes siguiente lo esperé sentado en la penúltima silla de la barra con dos cervezas. Su familia y su familia solían ir los domingos a las seis de la mañana. Pasó junto a ella y dejó un dulce aroma a vainilla en su nariz que se mezclaba un poco con el pachulí de su madre y el almizcle de su padre.
Luego me habló de una mujer que conoció y que tuvo la oportunidad de cortejarla en la sala de su casa. Algunas historias nunca las conocerán porque se les ha metido en la cabeza que las locuras de su nombre Cygnus no le dejarán vivir.
También me enamoré
Sus ojos brillaron al ritmo de la ciudad y derramó una lágrima al ritmo de un vals. Solo tenía dos cambios de ropa en mi mochila para mi caminata, y aunque tuve la oportunidad de lavarme la ropa de vez en cuando, pasó una semana entera desde mi descanso en La Sequía, el lugar donde descansé por última vez. . Sabi es muy buena en esas cosas, nunca la veo comiendo en la calle y el mercado de casa es puramente de marca; puro pan Bimbo.
Fue la excusa perfecta para profundizar en el recuerdo que tanto buscas en los demás, y el tema de conversación perfecto para ganarte su confianza. Incluso le dije que solía irrumpir en su departamento, que robaba el pan de molde que tenía en la cocina, que usaba muchas veces su computadora para enviar correos electrónicos.
Hipótesis, querido Hélix
Alma, que vino no sé cuándo, me tomó de la mano, me acostó en la cama y me leyó todos los cancioneros que había en mi estantería. Me arde la piel por las mañanas y lo único que la calma es leer para recordarme y dejar de correr. Hay una palabra en la que no puedo dejar de pensar mientras les escribo que dijo un hombre después de beberme sin parar hasta ponerme morado, fue un espectáculo.
En fin, joven y despreciado, siguió contándome cómo sería su vida si todavía estuviera trabajando en San Andresito, si no hubiera vendido la moto, si se hubiera defendido cuando los dos travestis del robo en San Juan. . Avenue, si al menos hubiera gritado menos, si él nunca hubiera venido a mí llorando, o se hubiera negado a dormir a mi lado esa noche. Hipótesis, como si pudiera existir una dimensión, un mundo, una habitación alternativa, utópica, distópica o crónica, en la que tu carta no hubiera llegado a mis manos mojadas con sexo ajeno; Si tan sólo fuera una niña y no una anciana en mi tristeza, si no hubiera nacido puta y no hubiera muerto como tal.
Markolino, al otro lado del espejo
Imagine sus dedos en el oído derecho saltando sobre el acorde de si mayor para que sea alegre, ambiental, tropical y dulce al oído. Como si un fino chocolate sufriera bajo el sol que lo deleita, como si bebiera vino en el espacio y diera como sacrificio el oxígeno que le queda en la sangre. Es el hombre del abrigo. ¿Qué voy a saber? El de los ojos divinos. Habla Markolino. Es el brujo de Taíno. Dime quién es. ¿Qué voy a saber? Dime quién es.
Dime quién es, ya no lo he visto y cuando salgo de aquí es para irme a dormir. Markolino preguntó Dime quién es Markolino. Yo no, él Markolino. Dime quién es el sobrino.
Dudar, vacilar, fluctuar… confiar
Mi rutina diaria gira en torno a tomar notas, hago dibujos de mapas y otras cosas que me vienen a la mente que me ayudan a no olvidar ningún detalle para luego volver a ellos por escrito. Concepción también me hizo considerar mi sugerencia anterior de profundizar en recuerdos ajenos con su puesto. Me asusta pensar que ya no soy invisible en la calle como antes.
Según la nomenclatura estaba en la calle de las Damas, por lo que dos cruces más a la izquierda de mi destino. Estaba a media cuadra del Cabaret Voltaire; pero cuando juré que te vi en la entrada, me detuve.
Fantasías en exceso