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La Manchega - Biblioteca Digital de Albacete

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Academic year: 2023

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Don Mariano Roca de Togores nació en Albacete el 12 de agosto de 1812, en una de las calles más castizas de la ciudad: la calle de la Feria, en el número 3. Hoy nos lo recuerda una placa conmemorativa en un edificio reciente. ). El caso es que se divorció dos veces de su mujer María Francisca de Paula Carrasco y Arza, Condesa - de Villaleal, con el consiguiente escándalo, sobre todo la segunda, ya que supuestamente la echó a la calle a las dos de la madrugada. durante el embarazo. Pronto se trasladó a Madrid y estudió con los ilustres maestros de la época: Liszt, Hermosilla y Garriga, y según Sáinz de Robles, con 17 años era jefe de matemáticas en Alicante.

Como hombre público, su figura sigue siendo quizás una de las más representativas de la España del siglo XIX, ya que fue figura clave en tres reinados distintos: la regencia de María Cristina y los reinados de Isabel II y Alfonso XII, que asumieron el cargo en Lequeitio en septiembre (Vizcaya) falleció. 4 de agosto de 1889, poco después de Alfonso XII, a quien había ayudado primero a coronar y luego a gobernar. Mientras el gobernador se encontraba en palacio con Burgos y Zarco en la formación del ministerio que sustituirá a la prisión de Cea, la flor de la sociedad madrileña asistía a un baile de máscaras en el salón de Villahermosa. De pronto aparecieron en él tres jóvenes, eran Espronceda, Miguel de los Santos Álvarez y Ventura de la Vega, con dominós negros y una enorme letra de tela blanca cosida a sus espaldas; uno, la C; otra, la E, y la tercera, la A.

Miembro de la Academia de la Lengua (de la que fue presidente), de la Academia de la Historia, de San Fernando, de Ciencias Morales y Políticas, del Anticuario del Norte, de Buenas Letras de Sevilla, de San Carlos de Valencia, de las Ciencias y Artes de Toscana y el Instituto Histórico de Francia. Un período de la vida de Molins, no menos interesante que revelado, fue su extraordinario tacto diplomático en los altos asuntos de Estado.

EL LITERATO

Si la varia versificación es conve- niente al drama

Si los principios literarios que se designan con el nombre de Romanticis-

Nuestro autor leyó su obra en el "Parnasillo", una especie de camarilla de noctámbulos que funcionaba desde finales de 1830 en el "reducido, sucio y oscuro café del Príncipe", como lo llamaba Larra. La gran reunión se dividió en secciones, pero la disparidad de criterios y la falta de un propósito definido hicieron que se disolviera (aunque tuvo que durar hasta 1834 para que Espronceda y otros tuvieran tiempo de regresar del exilio), y cuando comenzaron a Nos encontramos "a veces" en casa de Roca de Togores, en la calle de Alcalá. Entre los asistentes a la lectura estuvieron Antonio Gil y Zárate, Patricio de la Escosura, Manuel Bretón de los Herreros y Mariano José de Larra.

Zulema, la mora, entre naranjos y limoneros sólo tiene una idea fija: llegar al pabellón de mármol blanco, situado entre robustos chopos cubiertos de hiedra, y en el que se puede leer el lema: "Morir disfrutando". Pero si esta obra puede parecer dulce y algo sencilla en su estructura interna, por repetirse de otras de su género, su obra fundamental y digna de estar entre las mejores del romance español es el drama Doña María de Molina.na, publicado en No. 84 de El Porvenir, correspondiente al 28 de julio de 1837. Sigue nuestra tradición. Los románticos españoles, que prefieren inspirarse en nuestra gloria pasada, en las crónicas y tradiciones, así como en el Romancero, siguiendo la vena inagotable abierta por nuestro Lope de Vega.

El tema había sido tratado por el inefable Tirso de Molina bajo el título de Precaución en la mujer. la ría brilla en todo su majestuoso esplendor; pero como su carácter es heroico, casi deja de ser humano. Más que novelas, habría que llamarlos cuentos, a veces legendarios, como la citada Peña de los enamorados; otros, con un tono más realista, como La Manchega, que hoy resurge; otros se basan en la historia o la tradición; pero esencialmente dramas poco narrados, donde la narración se intercala con diálogos y pintura de personajes, descripciones, etc., que deleitan al lector.

LA MANCHEGA

La fantasía romántica y la evasión son reemplazadas aquí por una observación meticulosa de la realidad, mientras aumenta el interés por lo cotidiano, lo circundante, el presente vivo. La obra comienza con un análisis de la geografía, la historia, la filosofía, la política, la indumentaria, el arte culinario, el folklore, etc. La Mancha que vivió, especialmente en la primera etapa de su vida. Creo que no hace falta nada más para hacer realidad las ideas de educación de la mujer que tenía nuestro Marqués, y que, por otra parte, no es más que un reflejo de lo que el tiempo ha dado de sí en este campo.

A partir de este punto se separa la educación de la clase humilde respecto de la de la clase rica. Quizás, por su carácter dramático, el marqués estropeó el retrato de La Mostillera, que describe su noviazgo un tanto misterioso, con un joven no menos misterioso, que, como se supo, lo era. El ritual de invitados, regalos, padrinos, familiares, etc., todo encajaba a la perfección, hasta la muerte de la infortunada mujer que fue ejecutada, en represalia por no confesar el paradero de su marido herido.

Donde las virtudes se concentran de manera especial es en los retratos de la Condesa y Santa Hidalga, hija y esposa de Calatravo, respectivamente. Pues bien, en tales tiempos aparece un libro titulado La Manchega, Solemne Apología de los Hidalgos; el pequeño plebeyo de la aristocracia de sangre azul.

OBRAS DEL MARQUES DE MO- LINS

POESIAS Leyendas

Epístolas

Odas

OPUSCULOS CRITICOS Y LITERARIOS

BIBLIOGRAFIA SOBRE EL MARQUES DE MOLINS

PIZALA, ANTONIO: La historia de la guerra civil y de los partidos liberal y carlista, escrita en presencia de memorias y documentos inéditos.

EDICIÓN FACSÍMIL

OBRAS

MARQUÉS DE MOLINS

OPÚSCULOS

Tan pronto como estos afectos comienzan a florecer y nace la inteligencia de la pequeña mancheguita, una persona especial, en lugar de la madre, emprende su cultivo y desarrollo; .. y el maestro, ya en el monasterio vecino, ya en la escuela local, suministró y ayudó en la educación de la madre. Quien ayudaría, con su habilidad para fabricar y vender toba y mustillo, a redimir a su hermano mayor de la suerte de soldado. La cocina y los dulces constituyen otra de las partes más esenciales e imprescindibles de una buena educación manchega.

Ciudadana de la República de Pedroñeras, su vestimenta demostraba que era una mujer pobre, sentada al costado del camino, des-. Serás tú y toda tu casta - respondió la manchega - que yo soy manchega y cristiana vieja. TOMO 111-LA MANCHEGA 453 habló por la puerta, que prometió a su favor al estanco del lugar, y sin embargo nunca consiguió que su madre lo mirara con buenos ojos.

Por fin llegó el novio a la casa de la novia con todos sus hombres; y cuando entró en la habitación. En ese momento, los acompañantes de la novia entran al salón, curiosos y divertidos, y con Cundidas por primera vez ambas familias comen, beben, bailan y lloran hasta altas horas de la noche. Los familiares reunidos le hicieron una tercera visita, como es costumbre, la víspera de la boda.

Lo que fue más allá de lo habitual fueron lágrimas y abrazos y la despedida de la pobre abuela de los recién casados. Un acto sencillo y moral (añade un amigo discreto al que copié) digno de complementar el matrimonio de una mujer manchega. Aquel baile y aquella fiesta fueron las primeras y últimas alegrías del pobre Mostillera; su abuela se despertó herida y mer-.

En lo que nos ocupa, la opinión más contundente fue que la infortunada criatura no había sido víctima de un ojo seco, sino de los miedos y preocupaciones que tenía la madre a causa de la enfermedad de la abuela y de la mala leche que ésta daba. por las ausencias y cuidados de su marido. Sí, hija - añadió la madre; - y es un defensor de la buena reputación de las niñas y niños tranquilos. No había un alma en las calles de la ciudad, algo extraño a tal hora: unos soldados de cinco plazas dudaban en el atrio de la iglesia.

Esta lección casera de economía política acalló los escrúpulos del caritativo hidalgo; y desde entonces las babuchas Calatravo». Y creo que la mula la creó Dios y la cocina la inventó el molino para la llanura manchega. TOMO 111—LA MANCHEGA 489 Y así, de palabra en palabra y de repulsión en repulsión, siempre se enamoraron de la patria, y de la familia, y del linaje, que es la pasión dominante de los manchegos.

VOLUMEN ITt-LA MANCHEGA 491 que habían visto desde el principio del día; los netezuelos, 6 cansados ​​6 cu- pak.

Referencias

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