PDF superior Ética y política - Una relación obligada?

Ética y política - Una relación obligada?

Ética y política - Una relación obligada?

La modernidad no la podemos entender sin la separación de la política de la ética y en esto la figura de Maquiavelo es central ya que no sólo la separa sino le da autonomía, considera que la política cuenta con sus propias leyes y debe de aplicarlas. El punto medular de su obra El príncipe es analizar la forma de obtener y conservar el poder. Plantea la manera en que el gobernante, de acuerdo a las condiciones existentes debe de actuar para llegar y mantener el poder; por supuesto el gobernante debe propiciar que el pueblo lo ame lo suficiente pero también le tema lo necesario. Los mejores príncipes son los que saben disfrazar su naturaleza de zorros. No podemos entender la obra sin comprender lo que él llama, el arte de simular y disimular. Es una virtud la del parecer, del hacer creer, de la hipocresía. “Todo mundo ve lo que parecéis, pocos conocen a fondo lo que sois, y este pequeño número no se atreverá a levantarse contra la opinión de la mayoría sostenida, además por la majestad del poder soberano” (CHEVALIER, 1979, p. 27). Para todo ello, la fuerza es sustancial. Sin embargo, Maquiavelo “sancionaba el uso de los medios inmorales por parte de los gobernantes para conseguir una finalidad, pero nunca dudó de que la corrupción moral de un pueblo hace imposible el buen gobierno” (SABINE, 2003, p. 271). Para él es distinta la moralidad del gobernante que la del ciudadano. “Se juzga al primero por el éxito conseguido en el mantenimiento y aumento de su poder; al segundo, por el vigor que su conducta da al grupo social” (SABINE, 2003, p. 272). Resulta pertinente que si la moralidad es distinta para uno y para otro, de qué manera se logra conciliar el fin de la política para ambas partes.
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La vinculación entre ética y política en Aristóteles.

La vinculación entre ética y política en Aristóteles.

95 En tanto que existe un mundo corrompido en la política, en la función pública y en general en los asuntos de gobierno, es posible decir que hay falta de ética en este ámbito. Para los estudiosos de los asuntos públicos es triste ver como aquella disciplina considerara como la “ciencia reina” o “ciencia divina”, que reclutaba a los mejores hombres, a los más capaces, a los estadistas, a los hombres buenos, ha degenerado en un espectáculo, en un show donde los actores principales son maestros del entretenimiento. Vedettes que posan para los medios, verdaderos bufones que restan seriedad y respeto al cargo. En las elecciones para gobernador del Estado de California, EEUU, en octubre de 2003, compitieron un luchador de sumo, un surfista, una actriz porno, un actor de cine, etcétera. Hoy en día, acceden a los cargos públicos cantantes, actores, deportistas, animadores (showmen), lo que refleja una tendencia de la cultura de nuestro tiempo que se manifiesta prácticamente en todo el mundo. Las elecciones adoptan la forma de una animada ficción, de un juego de fingimientos y disfraces, de manipulación de emociones e ilusiones, en las que triunfa no quien está dotado de mejores ideas y programas o de mayor poder de convencimiento, sino el que actúa mejor y encarna de manera más persuasiva el personaje que los técnicos de la publicidad le han fabricado porque, a su juicio, es el más vendible. Las imágenes han pasado a ser más importantes que las ideas. El papel mediático es vital. La elección del candidato responde a la publicidad y al marketing más que a un programa de gobierno o a la trayectoria del candidato. Las personas famosas han reemplazado a los pensadores, escritores o estadistas. El proceso electoral es un melodrama de sentimientos. A ello hay que añadir los demagógicos spots televisivos de la campaña electoral, de impresionante falta de nivel objetivo y moral, que tratan por todos los medios de liquidar al adversario.
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Aranguren: Ética y Política

Aranguren: Ética y Política

de “Isegoria” (1997) citado antes en la nota 2. Señala allí aquél en esa perspectiva: “El Kant de la segunda época de Aranguren nada tiene que ver, a mi juicio, con el que había sido criticado desde los supuestos de la metafísica de Zubiri”. A diferencia de la Ética, de 1958, se manifiesta una nueva actitud moral en ese Aranguren de los años sesenta: “Para tan vasto empeño –subraya Cerezo-, Kant podía brindar una guía de orientación. ¿Qué debe entenderse en ese contexto por moralización? Ante todo, la autentificación de la conducta moral, asumiéndola por modo reflexivo y racional”. Y recogerá después entre otros textos de ese Aranguren el que mejor explicita el imperativo kantiano: “el respeto al valor moral de la persona, a la dignidad del otro” (pp. 141 y 142). Para la relación de esa democracia como moral con la democracia política y jurídica (Estado social y democrático de Derecho) puede verse el cap. III (“Razón de Estado y razones del Estado”) de mi libro Un itinerario intelectual. De filosofía jurídica y política,
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El cuidado de sí y la conjunción entre ética, estética y política

El cuidado de sí y la conjunción entre ética, estética y política

La inquietud de sí: conjunción entre ética, estética y política El breve recorrido que hemos realizado ha permitido plasmar el devenir de la inquietud de sí y graficar las características que constituyen este principio en la época antigua y en los primeros siglos del Imperio romano. Ahora bien, nos ocuparemos de mostrar que el cuidado de sí supone un tipo de discurso y una manera de concebir la relación entre ética, estética y política. En efecto, la parresia es la clase de discurso que acompaña a la inquietud de sí, en el sentido que se centra en el hecho de dirigirse al otro de una manera franca y veraz. El sujeto parresiástico habla con veridicción y valentía sobre los asuntos que lo constituyen y de las cuestiones que forman parte de la vida cotidiana. Se trata de un decir que se encuentra en correspondencia con lo que se es, con el pensamiento y en la manera como el individuo concibe el mundo. La parresia se considera una práctica que tiene como vocación hablar con la verdad, expresar una opinión de manera franca, valiente, honesta, esta actividad compromete la conducta del ciudadano en su ejercicio racional y prudente del poder, puesto que lo verídico debe de expresarse de una manera determinada y en consonancia con lo que se es.
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La ética en la política colombiana

La ética en la política colombiana

WEBER, los que la siguen apropiadamente. El reino político no es un reino de santos. Un político ha de abrazar la ética del fin último y la de la responsabilidad, y debe sentir pasión por su advocación y ser capaz de distanciarse él mismo de la materia de sus esfuerzos (los gobernados). La legitimidad no puede ser atributo del poder si este se basa en el dominio, la coacción y la fuerza; en todo caso podría ser un atributo de aquellos poderes que se basen, por el contrario, en la igualdad, en la justicia y en la emancipación, y estos son los rasgos de la democracia participativa que además de método y autogobierno puede ser sistema justo y emancipador. En Colombia otorgamos legitimidad por el hecho de brindar seguridad, pero olvidamos otros temas como la educación y la salud. Estamos equivocados eligiendo siempre a los herederos de la política amañada y clientelista, que goza de amplia legitimidad. Y este comentario no pretende ser una crítica al presidente porque al menos ha sabido ganarse el aprecio de la gente, es a las personas que lo rodean que son “pirañas” que atacan a su presa cuando cae al agua.
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Política sobre Ética y Conducta en Negocios

Política sobre Ética y Conducta en Negocios

Mientras que el objetivo primario de nuestra Compañía es el de maximizar el valor de los accionistas llevando a cabo operaciones provechosas, nuestra licencia para operar se deriva de la aceptación y buena voluntad de nuestros accionistas, incluyendo empleados, gobiernos y comunidades. Todas las actividades de Talisman deben, por supuesto, ser legales y seguras pero también es muy importante que sean llevadas a cabo de forma ética, honesta e imparcial, libre de mentiras y acciones impropias y siempre cuidando la reputación de Talisman. Como se ha discutido en esta Política, estos requerimientos se aplican a todas las transacciones con accionistas de Talisman.
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Ética, asesoria económica y política económica

Ética, asesoria económica y política económica

en calidad de fiduciario, o brindar asesoría hacia un propósito que pueda resultar también en beneficio propio; es, sin embargo, inmoral no divulgar el conflicto de interés, para que los potencialmente afectados puedan tomar las debidas precauciones . En el marco de la teoría moderna de las instituciones se reconoce que sus representantes, en general, no adoptan como propios los intereses de aquellas personas (directores) que supuestamente deben defender como si lo fueran; incumbe al dirigente la responsabilidad de diseñar estructuras de incentivos que permitan alinear dichos intereses en la medida de lo posible. Sin embargo, es incorrecto que el representante de la institución incurra en actos como por ejemplo robar, aceptar comisiones indebidas de clientes o en diversas prácticas de corrupción. Los asesores tienen que hacer frente a diversos elementos éticos, al igual que los burócratas y funcionarios gubernamentales electos, como los vinculados a la corrupción. Los gobiernos también deben abordar temas éticos en el diseño de los programas y lo mismo ocurre con las instituciones internacionales. Inicio el presente trabajo sometiendo el papel del asesor económico al análisis ético: ¿Qué significa ser un asesor económico ético? Esta es una pregunta importante, porque las instituciones financieras internacionales están activamente dedicadas a la asesoría económica. Al hacerlo ¿se comportan de manera ética? Examinaré seguidamente una serie de temas específicos: la ética en el trato que dan los países desarrollados a los que se encuentran en desarrollo, es decir la ética en el área del comercio, de las políticas ambientales globales, de la eliminación de la deuda, en materia de estrategias de crecimiento, manejo de crisis y, por último, temas éticos en política demográfica.
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La dimensión ética de la rebeldía política

La dimensión ética de la rebeldía política

ajena, y no obstante sostienen su organización militar y social para no rendirse ante el Estado y las fuerzas hegemónicas que pretenden su aniquilación. Su decisión rebelde sustentada en la aceptación de la alteridad, contenida en claros enunciados como “ un mundo donde quepan muchos mundos”, “ caminar escuchando”, “ mandar obedeciendo”, “ todo para todos, para nosotros nada”, constituye el eje sobre el que han girado los distintos momentos de su praxis política: razón comunicativa y diálogo con la sociedad civil e incluso con la clase política mexicana en la primera etapa de su lucha; desobediencia civil al instituir sus gobiernos y municipios rebeldes y autónomos en un segundo momento y una profunda radicalidad en el momento presente, al convocar a un gran movimiento nacional vinculado con otras luchas a nivel internacional, para emprender una lucha pacífica desde abajo y a la izquierda contra el capitalismo. En este tercer momento, los zapatistas aportan el capital ético que durante 23 años le ha valido al EZLN su permanencia y su congruencia a la hora de actuar y que como herencia exponen en la 6a. Declaración de la Selva Lacandona, como eje del proyecto que hoy se extiende a la participación de otros actores: la escucha y comunicación con la gente humilde y sencilla del pueblo, el ejercicio de la política como servicio y no como beneficio personal, el respeto por las decisiones comunitanas, el respeto recíproco a la autonomía e independencia de las organizaciones, el compromiso de una defensa conjunta y la manifestación de solidaridad con el que sufre injusticia. Podemos afirmar que el EZLN expone ante el mundo el testimonio de una rebeldía contemporánea, que —no sin la ausencia de conflictos— puede conciliar sus pretensiones de lucha y cambio social con una sólida congruencia ética sostenida en la aceptación de la alteridad y del rostro del otro. Esta opción los ha librado hasta nuestros días de caer en el terror, evidencia que nos demuestra que para el rebelde es posible fracturar la violencia que instaura la opresión, para posibilitar nuevas relaciones sociales desde las que emerja la paz.
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ÉTICA Y POLÍTICA EN LA ENCRUCIJADA DE LAS LENGUAS

ÉTICA Y POLÍTICA EN LA ENCRUCIJADA DE LAS LENGUAS

Leibowitz marca un punto de viraje decisivo respecto a las interpretaciones dominantes del célebre relato bíblico: la luz con la que lo lee ya no es la de la moral sino la de la política. O mejor dicho, aquella de la relación entre ética y política. Allí donde, con horror ante la pluralidad, se ha visto la pérdida de la unidad, el fi lósofo ve la promesa de la diferencia, las posibilidades de resistencia. El fi lósofo que -al modo de los profetas- incansablemente y sin concesiones advertía contra las formas modernas de la idolatría (el Estado, los símbolos patrios, el apego a la tierra, a los lugares sagrados e incluso la adhesión idolátrica a los enseres rituales de la religión judía que incluyen a las Escrituras en tanto objeto idolatrado) señala los peligros del pensamiento único. El fi lósofo kantiano tampoco se dejaba engañar por las apariencias de la pluralidad presuntamente democrática, yendo al fondo de la cuestión, no cejaba ante cualquier forma de adoración o dogma advirtiendo la tentación del pensamiento único y del fascismo aun en los discursos que pregonan la democracia y la pluralidad. Allí donde a primera vista aparece el castigo, el fi lósofo judío (religioso ortodoxo)(14) leyó la promesa, sostuvo la política del disenso ante la tentación totalitaria disfrazada de nostalgia por la unidad perdida, abordó la historia desde la perspectiva de la resistencia y no del poder hegemónico en un país que, habiendo heredado la lengua de los profetas,
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La ética y la corrupción en la política y la administración pública

La ética y la corrupción en la política y la administración pública

La ética, al estudiar las actitudes y comportamientos del hombre en su vivir establece tres géneros de vida. El primero se denomina Género Voluptuoso, en el que los vicios y deseos gobiernan al hombre. La voluptuosidad es pensar en una vida de placeres, esclavizado por los deseos y las pasiones. Para los filósofos y estudiosos del tema este tipo de vida es considerada indigna y más cercana a lo animal. El segundo genero es el Género Político, que tiene como atractivo la búsqueda del honores y reconocimiento. La honra pública, para quien es merecedor de honor, lo es por la relevancia e importancia de sus actos. En éste genero la mente del hombre logra gobernar a las pasiones gracias a un esfuerzo permanente y constante de principios éticos y valores educativos. Antiguamente se consideraba que la vida política era un género acompañado de educación y que sólo unos cuantos seres podían tener acceso. También se afirmaba que cuando un hombre aprende a vivir políticamente se vuelve dueño y señor de su conducta y, en consecuencia, actúa siempre en razón del bien común y a ello dedica su vida. La vida política es por tanto un género acompañado de la educación. Finalmente, el tercer género es el Contemplativo, el cual se refiere a la vida dedicada a la sabiduría. En este género se renuncia a los bienes materiales y a los honores por permanecer en la búsqueda del conocimiento.
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Adolfo Sánchez Vázquez  Ética y política

Adolfo Sánchez Vázquez Ética y política

pueblo determinado; asume la voz del partido, el sindi - c a t o, la n a c i ó n , el continente acaso; puede hablar, tal vez , en el nombre del m ovimiento universal de los pueblos oprimidos. Porque el político deja de ser él, en su mo- destia y envoltura personales; no es su cuerpo ni su boca privada la que habla, sino que, igual como el rey posee dos cuerpos (uno sagrado y otro profano), el po- lítico habla en el nombre y en la representación de un ente ficticio, cualquiera que él sea. De allí su carácter m e s i á n i c o. Kant es otra cosa. Kant da el fundamento moral de la política: tiene que considerarse a todo h o m- b re no como un medio sino como un fin en sí mismo: hay otra dimensión de la política que, de súbito, vuel- ve a tocar tierra firme y a disponer de un vínculo sóli- do con la ética.
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TEORÍA Y AnTITEORÍA En EL ÁMBITO DE LA ÉTICA POLÍTICA

TEORÍA Y AnTITEORÍA En EL ÁMBITO DE LA ÉTICA POLÍTICA

En esta conferencia me gustaría mostrar las dificultades de un modo popular de reflexionar en este ámbito particular de la ética política. Lo que nos llama más la atención y lo que resulta distintivo de él es el que se ex- prese en un lenguaje moral particular, el lenguaje de las virtudes. Pero cuando lo examinamos más de cerca, creo que lo que aparece como su nota más característica es un supuesto implícito, a veces inconsciente incluso para quienes lo utilizan, que consiste en la desconfianza o simplemente el rechazo de las posibilidades que dan los métodos éticos a la hora de formar el juicio moral. Más bien, se diría que se fía todo a la propia capacidad de juicio, llámese sentido práctico, sentido común, intuición moral, etc., una facultad, innata y/o educada, que todo el mundo poseería, que está siempre lista para emitir sus veredictos y que nunca yerra. Aunque todo el mundo rechace la analogía, al final el asunto es como si se pensara que todo lo que hay que conocer de física para hablar de Física son los conocimientos necesarios para arreglar un interruptor eléctrico. De igual modo, parece que se cree que una persona madura, o culta, o bien formada ya tiene una “ética” y, por tanto, no necesita de ninguna teoría con la que formar sus juicios morales. Llamaré a este supuesto implícito la “creencia antiteórica” y, aunque no intentaré demostrarlo, creo que, dada nuestra tradición reli- giosa, cuando se tiene dicha creencia, por más involuntario que sea, en- tonces el único lenguaje moral del que dispone nuestra cultura es el que se expresa en términos de virtudes.
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La trascendencia como intrínsicamente constitutiva de ética y política

La trascendencia como intrínsicamente constitutiva de ética y política

No solamente la ética, sino la política –en cuanto orien- tada al bien común– implican como constitutivo a la tras- cendencia metafísica, y aún religiosa. El artículo lo muestra analizando la “irrupción de los pobres” en la conciencia y la sociedad latinoamericanas como fenómeno saturado, en el sentido de Marion. Luego estudia aquella interrelación en la filosofía contemporánea, especialmente en Lévinas y en la filosofía de la liberación, que relee a éste en clave social. Por último, extiende lo dicho a toda situación con víctimas históricas, pues la auténtica trascendencia se juega en las re- laciones éticas entre los hombres, el respeto de sus derechos y la transformación de la sociedad en más justa.
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Ética, política y afectos en Spinoza: la cuestión de la felicidad política.

Ética, política y afectos en Spinoza: la cuestión de la felicidad política.

Podría pensarse que esta complejidad de la política spinoziana, y su dificultad para determinar claramente algunos conceptos claves (como el de potentia multitudinis) produce una fractura entre una Ética cuyo objetivo sería la salvación de los hombres a través de la felicidad y la libertad plena, y sus tratados políticos en los que Spinoza se confronta con la imposibilidad humana de trascender su naturaleza afectiva (y por lo tanto, su condena imperecedera a la servidumbre pasional) 9 . Nuestra lectura sin embar- go, nos lleva a pensar una continuidad entre política y ética, que no se basa en la posibi- lidad de la “cesación de los males políticos”, es decir, en sostener la posibilidad del al- cance “colectivo” de los fines éticos que el propio Spinoza había juzgado como “difíci- les” y “raros” a nivel individual 10 . No se trata de pensar una felicidad individual “plena” (que habría sido descripta en la Ética) como posible también a nivel colectivo, sino exactamente de lo contrario, esto es, de desmentir aun a nivel individual una compren- sión de la felicidad como “alcance de una plenitud” que no es sino una representación imaginaria de la felicidad. En la comprensión de la íntima conflictividad que se desplie- ga aún al interior de toda individualidad humana, y del hecho de que la felicidad indivi- dual tampoco implica la superación o la capacidad de trascender la vida pasional, sino
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La synderesis como fundamento de la ética y la política

La synderesis como fundamento de la ética y la política

La synderesis es el hábito de los primeros principios ordenado al conocimiento del primer principio del orden moral: todo hombre debe hacer el bien y evitar el mal. En el presente trabajo nos hemos propuesto presentar de qué manera la synderesis constituye un fundamento sólido para la ética y la política. En esa línea, planteamos cómo a la política, en cuanto es parte de de la ética, le corresponde juzgar la bondad o maldad de los actos humanos de cara al bien común. Ahora bien, aquello que es bueno o malo para la comunidad compuesta por hombres, depende en última instancia de lo que es bueno o malo para el hombre considerado en sí mismo. Y el examen de esto último le corresponde a la ética. De allí que la política se fundamenta en la ética. Sin embargo, ninguna acción humana puede ser juzgada como buena o mala si no hay en el hombre un deber de obrar el bien. El conocimiento de dicha obligación lo aporta la synderesis. Así, ésta se presenta como fundamento de la ética y, en consecuencia, de la política. Y es un fundamento sólido porque su contenido se capta intuitivamente de la propia naturaleza del hombre, la cual es invariable.
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Ética normativa y racionalidad estratégica: el problema filosófico de una ética política

Ética normativa y racionalidad estratégica: el problema filosófico de una ética política

natural hobbesiano o darwiniano en el nivel de la existencia humana, por la simple razón de que el pensamiento humano se basa no sólo en la estrategia de proliferación de los genes (39) que regula el comportamiento animal; sino necesariamente también en el hecho de compartir el significado y la verdad y por ende, en la comunicación consensual. Este argumento es correcto, pero no nos ayuda mucho, dado que el principio de comunicación consensual puede ser restringido a un sólo sistema sistema político de autopreservación o a una alianza de dicho sistema en detrimento de otras partes de la humanidad. Se trata, en efecto, de un argumento usual en nuestra era de crisis ecológica, especialmente a la luz de la amenaza de un desarrollo desmedido de la población. Y tanto es así que uno de los ganadores del Premio Nobel de economía ha sugerido recientemente que una solución adecuada para restaurar el equilibrio ecológico sería dejar morir de hambre a los pueblos del tercer mundo que no pueden ayudarse a sí mismos. Creo que esta sugerencia no se encuentra muy lejos de lo que sostienen tácitamente muchos personajes prominentes de las naciones industriales ricas. Sospecho que la mayoría de los casos se disfraza el problema real, al hablar de la prudencia política y la responsabilidad en el sentido neo-aristotélico, lo cual deja abierta la pregunta de si la responsabilidad se relaciona con el destino de la humanidad o sólo con el mantenimiento del nivel de vida del sistema político propio, y más aún, en aquellos sistemas que son económicamente dependientes entre si. En este punto se torna importante señalar que la ética aristotélica de la phronesis se basa en la distinción entre una praxis política prudente y una poiesis técnica hábil; sin embargo Aristóteles no hace la distinción entre una praxis consensual comunicativa y una praxis estratégica. Esto obviamente está relacionado con la restricción de su ética a un sistema de automantenimiento de la "polis" (a diferencia de la ética cosmopolita de Antístenes y la Stoa).
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LA RELACIÓN COMPLEJA ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA

LA RELACIÓN COMPLEJA ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA

En otros términos, la ética filosófica funciona como instancia de cuestionamiento de la moralidad de las acciones políticas, mientras que la política (que muchas veces se confunde con el así llamado “realismo político”, de derivación maquiavélica) es un cuestionamento sobre la pertinencia y la utilidad de la búsqueda de la filosofía moral para dirimir los conflictos que surgen en el seno de la sociedad organizada y del Estado. Por tanto, ética y política constituyen un campo problemático, en el cual la ética cuestiona la política en nombre de alguna concepción del Bien y de la Justicia, mientras que la política cuestiona la ética, sea en nombre de algún principio de autoridad establecido a priori (como en las concepciones teocráticas, fundamentalistas o autoritarias) sea en nombre del realismo que estaría implícito en el ejercicio del Poder (como en las concepciones democráticas, pragmáticas o contratualistas), pero siempre también en nombre de una mayor concreción y de un mayor compromiso con la realidad de los así llamados hechos sociales. Y es exactamente a tales desafíos que la ética aplicada intenta responder, optando por soluciones que sean moralmente aceptables al interior de una determinada situación histórica y cultural, pero también razonables.
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Política y ética en Aristóteles y Maquiavelo: un contrapunto para pensar la felicidad política.

Política y ética en Aristóteles y Maquiavelo: un contrapunto para pensar la felicidad política.

Frente a estas dos posturas, nosotros hemos optado desarrollar la posición que, entre otros -y con matices-, han adoptado filósofos y teóricos políticos tales como Mau- rice Merleau- Ponty, Quentin Skinner y Sheldon Wolin, y que también profundiza el propio Rinesi. Básicamente, estos autores coinciden en sostener que debemos leer la obra maquiaveliana y, sobre todo, algunos de los postulados más importantes de El Príncipe, en términos de la irrupción en su pensamiento político de un nuevo tipo de moral: la “moral política”, inevitablemente enfrentada a la moral imperante durante el momento histórico que le tocó atravesar a Maquiavelo: la “moral cristiana”. Lo que haremos a continuación será analizar el significado de la ruptura operada por Maquiave- lo entre “moral cristiana” y “moral política”, para luego compararla con el tratamiento que Aristóteles urdió entre ética y política.
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La relación entre política y ética en Charles Péguy

La relación entre política y ética en Charles Péguy

moral con los que el pueblo pueda contar. Los intereses eco- nómicos personales y la atracción del poder han convertido la políti- ca en demagogia, lo cual implica, para Péguy, que ya no es verdade- ra política 71 . Esta última es acción, praxis, pero una praxis mística, desde la cual todos los defectos del orden vigente se ven con clari- dad. La división del trabajo, la división de la sociedad en clases, así como la escisión operada entre la clase política y la socie- dad son una muestra de la falta de política fundada en la mística. Aquí conviene señalar que, por las características que conocemos de dicha mística, podemos equipa- rarla a la ética, con la condición de añadir inmediatamente que es una ética avalada por una convic- ción religiosa y espiritual propia del autor. Es contemplación, dis- posición de la voluntad, compro- miso profundo a vivir una vida de virtud para poder edificar una sociedad justa, virtuosa.
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Cosmopolitismo en Marco Aurelio - ética y política

Cosmopolitismo en Marco Aurelio - ética y política

En relación a la ética que desarrolla Marco Aurelio, como hemos venido señalando a lo largo del texto, ésta puede fácilmente ser mal interpretada como de naturaleza egoísta, pues es evidente que la consecución del bien personal (Virtud), así como la obtención de paz interior y tranquilidad, son temas recurrentes en las meditaciones. Para poder examinar como Marco Aurelio presumiblemente pone en práctica el concepto de cosmopolis, así como para explorar cómo se da la participación en política según los preceptos estoicos en el emperador, no se puede obviar esta tensión, es necesario superarla. Esto se logra en la investigación a partir de la examinación de lo que considera Marco Aurelio es el bien para el individuo. El término bien individual, para Marco Aurelio, es un oxímoron. Esto es, dado que el bien para el individuo no puede ser otra cosa que la virtud, y la virtud es vivir según la naturaleza y procurar el koinón télos, el bien para Marco Aurelio tiene que ser social 91 . En esto es claro y reiterativo el emperador; el fin de la ética es siempre y en todo caso de naturaleza social, o, si se quiere, político. Pues, tal y como estipulamos al final del capítulo dos, el individuo no existe como un ente aislado de la totalidad, el orden universal y/o el sistema social, tal existencia aislada la compara Marco Aurelio con un tumor en un cuerpo. Por lo tanto, el bien de una parte de la totalidad tiene que estar a tono con el bien de la totalidad entera. El malentendido se da a partir de un hecho que aparece de forma irrefutable en las meditaciones, siendo éste que el desarrollo moral se produce, para el emperador, a partir de la reflexión interior, específicamente de la reflexión entorno a las
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