~ Evitar el Der r oche ~ del Espír itu y de la Mater ia del Psiquismo Bioener gético “Cuando el Tao decayó entre los seres humanos, se impusieron los códigos de comportamiento, cuando estos códigos ya no se respetaron, se impusieron leyes de pena y castigo, y con ellas se obligó a los canallas a perfeccionar su astucia para obrar fuera de la ley sin ser detectados.” Lao Tse
En relación con la postura a mantener en la meditación alquímica ha sucedido algo parecido a lo largo de los siglos, pues, ésta se ha ido perfeccionando con la falsa idea de que la apariencia externa bien pulida compensa la ineptitud y la desconexión interna con lo esencial.
Pero no es así, porque por más perfecta que sea la postura de meditación o la cantidad de pautas que se simulen no significará que verdaderamente se esté meditando de manera compenetrada con lo trascendental ni que la transformación alquímica se esté produciendo realmente.
Cuando la conexión sublime con la Unidad esencial de todas las cosas declinó, entonces se elaboró una idea y pensamiento elevado acerca de la grandeza de meditar en la existencia trascendente.
Entonces, el acto real de meditar quedó suplantado por la idea y por el pensamiento de lo que debería ser meditar. Cuando la idea y el pensamiento se fueron perdiendo, entonces sólo quedó la postura, y ésta se perfeccionó mediante un patrón que reflejara la imagen más parecida a la de un gran meditador; y cuando finalmente se impuso esta imagen en la retina de los inexpertos, entonces sólo quedó la cáscara pero no la esencia del meditar.
De este modo, lo importante no es determinar cuál postura es la mejor o la más correcta para la alquimia, sino que, lo importante es que el grado de conexión que se establezca en el momento de meditar sea de tal magnitud, que la meditación alquímica transformadora se produzca en la postura que fuera... en cualquier posición.
No importa las medidas que se tomen para conservar el Ching, sino el grado de focalización mental que se adhiera al Ching, sea cual sea la cantidad reunificada, porque el valor no está en lo mucho que se almacene sino en la calidad vibratoria que pulse a partir de la conciencia centralizada.
De la misma manera, con respecto a la conservación del Ching ha ocurrido exactamente lo mismo que con los códigos de conducta, pues, son muchas las corrientes y sectas que sostuvieron este principio de conservación durante siglos sin imaginar que el mismo derroche impedía dicho cometido. La conservación pasó a ser una mera postura sin contenido. Y cuando finalmente estas escuelas comprendieron dónde estaba el error, impusieron el principio del noderroche durante unos cuantos siglos más, y la falencia seguía siendo la misma con otro matiz.
Ahora, en este siglo de la modernización son muchas las personas alquimistas que todavía no entienden claramente el motivo del noderroche y el sentido de la conservación, debido a que el principio esencial tradicional está completamente perdido y olvidado tras una inmensa maraña de conceptos incorrectamente entendidos.
El noderroche y la conservación tienen una estrecha relación con un estado determinado de conciencia expandida, y, sin embargo, hoy en día se siguen argumentando cientos de especulaciones diferentes y extrañas en muchos de los nuevos movimientos y textos relacionados con la alquimia taoísta.
Con la misma reunificación de la bioenergía para conformar un psiquismo íntegro con todas sus facultades latentes despiertas, también se ha de retornar a la unidad de la esencia primigenia.
Al evitar el derroche del ching se conserva la vitalidad; con la conservación de la vitalidad se multiplica la radiación y el vigor; cuando la radiación y el vigor se encuentra en su plenitud, entonces la bioenergía se reunifica por sí sola y rebalsa todos los contenedores del ch´i y el gran horno de cocción que hace de contenedor en el primer tantien. Cuando la bioenergía se ha reunificado, el psiquismo expresa su integridad. Así es como se puede retornar conscientemente a la unidad de la esencia primigenia de la existencia, de la cual ya es parte el espíritu, y la cual a su vez forma parte del espíritu.
Todo este proceso se lleva a cabo a partir de la mente y el pensamiento correspondiente... pensamiento que es motivado por una intención y que conlleva a una sensación, la cual conforma la estructura física o cuerpo de la conciencia.
El desarrollo alquímico se inicia en lo más profundo de la mente y a partir de una conciencia que la trasciende... nada la limita, ni la enfermedad, ni la deformación física, ni los problemas genéticos ni siquiera la muerte prematura.
El Ching está supeditado a la calidad vibratoria del Chi.
Por ejemplo, si el caudal del ching es escaso y reducido, aunque sea insignificante cantidad, si posee una calidad superior de elevado chi entonces será sumamente productivo, mucho más que una enorme acumulación de ching con una calidad de chi deteriorada. Por otro lado, el chi está supeditado al shen y al psiquismo que haya madurado, pues, un chi sin espíritu es un chi de muy mala calidad, proclive a echarse a perder en cualquier momento. Y el shen no es shen sin una conciencia despierta, desarrollada y ampliada; por lo tanto, no es tan importante para la alquimia la cantidad de ching que se haya acumulado, sino, cuánto shen se haya cultivado.
El shen cultivado centrado en el chi lo lleva a refinarse, y el chi refinado centrado en el ching lo lleva a transformarse, por eso el taochi es shenchiching... un camino que se proyecta desde el shen hasta el ching.
La alquimia es un modo de acercarse al Tao interior para experimentar vivencialmente las capacidades ilimitadas del ser esencial y los extraordinarios dones de la verdadera naturaleza original, a partir de lo cual el xing y el ming retornan a la unidad del Uno, tanto como po y hun asimilan la conciencia concienciada de la célula primigenia. Por eso, el primer vehículo más importante de la alquimia es el cultivo del Shen, porque con esta base se refina el chi que a su vez, por el chi refinado se provoca la transformación del ching. Entonces, lo esencial de la alquimia estriba en cultivar el shen, y éste se cultiva a través de la mente y sus tres grandes poderes:
El Poder de la Centralización. El Poder de la Conexión.
El Poder de la Conciencia expresado mediante su expansión.
Dicho de otro modo, la esencia primigenia está fuera del Ser y al mismo tiempo está dentro del Ser.
Porque en un momento del despertar, todo se vuelve uno... ya lo era desde antes, pero es sólo a partir de una toma de conciencia que se puede captar la unificación del adentro y del afuera, del arriba y del abajo, del yin y el yang.
Antes del nacimiento del individuo, durante su vida y luego de abandonar su cuerpo, la esencia se mantiene imperturbable. La esencia en la que el individuo se encuentra mantiene por siempre su unidad, pero la esencia que se encuentra en el individuo ha dejado de conformar una unidad dividiéndose a sí misma desde el momento del nacimiento y, al mismo tiempo, también se ha separado de la unidad existencial (conscientemente hablando, no en cuanto a su esencialidad).
Todo ser, toda entidad, toda manifestación proviene de esa unidad esencial y a ella ha de retornar cuando se desintegre y desaparezca como manifestación individual.
Esa unidad esencial está en todo y más allá de todo también.
Todo deriva de esa unidad existencial, y hacia esa unidad existencial todo ha de volver. Y cuando nada quede y toda manifestación se haya vuelto vacuidad y nadidad, sólo la esencia permanecerá en su unidad existencial, porque sólo la esencia es realidad y sólo ella es eternidad. A tal punto lo es, que al ser toda manifestación una proyección de ella, nada retorna a esta unidad. Sólo se termina la ilusión de separación y de individuación... y se disuelve la aparente separatividad y división.
En el ser humano se encuentra esa misma esencia inmortal, pero se encuentra velada su unidad desde el momento de nacer a través del xingming, por lo que ilusoriamente se desenvuelve como una célula dividida en dos, aunque se trata de la misma y única esfera psíquica que ha adquirido dos polos a partir de la fricción entre la naturaleza original y la vida. Pues, por esto mismo, son estos dos polos los que hay que trascender (o fusionarlos entre sí) mediante el despertar de la conciencia porque en realidad son ilusorios, y una vez superados se podrá recuperar la percepción y la conciencia de la unidad de la esencia primigenia.
Las dos polaridades se encuentran disgregadas por el cuerpo y, aun más, se sigue fragmentando por llevar una forma de vida desarmónica y desequilibrada; a todo esto, el xing se refugia en el corazón tensando al Ser, a la conciencia, al libre albedrío, a la fuerza positiva del ching que se ha desviado por renmo (el canal psíquico negativo) «esto es yang en yin»; mientras que el ming se resguarda en los riñones tensando a la vida, a la herencia genética, al destino, a la fuerza negativa del ching desviada a tumo (el canal psíquico positivo) «esto es yin en yang».
El modo de desarmar esta gran polarización ilusoria y de volver a unificar los polos en su unidad intrínseca, es en parte y en principio, mediante el acopio, la conservación y el noderroche. Pero, sobre todo, mediante la intensión de la mente superior focalizada y la conciencia centralizada.
El acopio y la conservación se relacionan con el método individual mientras que el noderroche con el método dual. Los tres hacen al poder de su reunificación.
Este xing y ming son espíritu sutil y materia esencial que conforman el Ser. Al momento de ser concebido el individuo, la materia esencial ingresa en el embrión conformando su fuente de vitalidad. Inmediatamente, materia y vitalidad dan impulso a la bioenergía que comienza a autogenerarse a partir del suministro psíquico del espíritu que también se origina en el momento de la gestación.
Espíritu y materia se condensan en el tantien inferior y atraen hacia sí toda la potencia psíquica y bioenergética de la naturaleza.
Al momento de nacer, la potencia combinada se separa ilusoriamente, dividiéndose en apariencias, en distintas proporciones diferenciadas, siendo que el psiquismo y el espíritu sutil se alojan en xing (corazónmente / pechocabeza), mientras que la materia esencial y la bioenergía permanecen en el lugar de origen del tantien inferior y en la base de la columna vertebral (en los órganos de reproducción y en los riñones); y así se mantienen hasta su agotamiento total que desemboca en la muerte. A menos que, a través del proceso alquímico, se logre nuevamente poderlos fusionar en la unidad indivisible primigenia promotora de inmortalidad (de la cual provinieron), entonces sí, con toda seguridad, se expandirá la conciencia durante la vida (por voluntad) y no tras la muerte del individuo (naturalmente).
XING en Yin:
Espíritu sutil – Psiquismo – Ser Puro – Naturaleza Original – Conciencia – Libre albedrío – Vacío. Yang Puro.
MING en Yang:
Material esencial – Bioenergía – Vida Original – Esencia Primordial – Genética – Destino – Quietud. Yin Puro.
El acopio procede de la reunión de los tres fuegos.
Cuando el fuego de la mente (los pensamientos), el fuego del corazón (las emociones y sentimientos) y el fuego del bajo vientre (la vitalidad) se potencian entre sí, pueden generar la fuerza suficiente para sublimar la transformación ascendente.
La conservación se logra a partir de la movilización del triple fuego (el fuego esencial, el fuego general y el fuego psíquico) de tal manera que se evite su estancamiento y el deterioro causado por la inercia y paralización.
Claro que el noderroche sólo puede ser prevenido mediante la inversión del tironeo gravitatorio que empuja hacia abajo y hacia afuera, que muta gracias a la atracción metafísica que se moviliza hacia adentro y hacia arriba.
Estas son causas suficientes para concluir que quien busca las respuestas existenciales fuera de sí, jamás las encontrará; mientras que, quien comprende que el verdadero sentido se encuentra dentro suyo podrá participar de lo esencial para sublimar la esencia hasta la conexión profunda con su verdadera naturaleza inmortal. Aunque el adentro y el afuera sean Uno.
La Reversión de la Esencia es un logro mental de índole espiritual realizado por el poder de la conciencia que ha despertado toda su sensitividad metafísica extrasensorial y se ha expandido ilimitadamente (éste es el tercer poder de la mente), y poco tiene que ver esto con la reserva y acumulación del ching. ... EL POSTULADO MEDULAR DE LA ALQUIMIA TAOÍSTA: Los taoístas alquimistas, coincidentes con las premisas de la mayoría de las Escuelas de Alquimia fundamentadas en los pilares del taoísmo ancestral, consideran que la alquimia es un proceso de transformación inevitable que todo ser experimenta en sí mismo aunque no esté consciente de todas sus implicancias y sólo perciba la parte externa de la misma que ocurre en cuanto a los cambios físicos que va notando a lo largo de la vida. Sin embargo, esta transmutación alquímica sucede naturalmente en el orden bioenergético, en el orden mental, en lo emocional, lo psíquico y espiritual; incluso, la transmutación alquímica en lo psíquico es varias veces multiplicada a los cambios que se producen en lo físico, con la diferencia de que no se tiene plena conciencia de este suceso.
Más aún, estas operaciones alquímicas no ocurren únicamente a los diferentes cuerpos que integran el Ser (energético, psíquico, espiritual), sino que acontece también en toda entidad del universo y en todas las manifestaciones de la existencia.
La transformación alquímica es un hecho que ocurre a nivel molecular, dentro de los mismos átomos y más allá de ellos donde interactúan las infinitesimales fuerzas cuánticas. La transformación alquímica sucede en el espacio vacío que entreteje el universo entero y da contenido al cosmos entero; porque la alquimia corresponde al cambio vibratorio que acontece en la membrana psíquica que existe como primera exteriorización de la existencia antes de que se produzca toda manifestación concreta en el plano visible.
Por lo tanto, la transformación alquímica es algo que se produce en absolutamente todo aunque no se tenga consciencia de ello; y para todo alquimista el punto más importante y trascendental es, precisamente, tomar conciencia de la transformación, volverse parte de ella conscientemente y autoajustarse a las dimensiones más sutiles y sublimes de esta transformación existencial; y de este modo elevarse más allá de los planos densos de esta transformación para no quedar imantados y atrapados en esta baja escala vibratoria de alta densidad, sino, por el contrario, buscar ser absorbido por las esferas más puras, sutiles y elevadas de las dimensiones espirituales del Tao.
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Rever sión del Der r oche del Ching
“La supremacía del Tao se encuentra en la Verdadera Naturaleza, porque ésta es la Esencia de toda transformación; por lo tanto, el acto de despertar todo el potencial de la Naturaleza Interior (la verdadera), y el desarrollar el poder sublime del Principio de Vida (la esencia básica), es el camino de retorno a la fuente inagotable de la Unidad de Tao. Por eso es que el Tao y la Verdadera Naturaleza Interior son uno solo, como así también, la auténtica Esencia de Vida Inmortal es únicamente aquella que responde directamente a la Naturaleza Superior.”
Para comprender vivencialmente el trasfondo alquímico de esta primera concepción (puesto que este esclarecimiento representa el conocimiento primordial ineludible que abrirá los portales de sabiduría extraordinaria para la captación de las claves secretas encubiertas desde la primera a la octava imagen del Huiming King), es preciso reconocer y aceptar, ahondar y madurar antes que otras cuestiones, la sabiduría de la “doble naturaleza” promulgada desde eones por los shamanes taoístas de Inn Ian y por los taoístas prácticos posteriores que las escuelas de alquimia del período Hua Tuo y Wei Po Yang.
Esta doble naturaleza se refiere a la “superior” y a la “inferior”.
Siendo la Naturaleza Inferior la reguladora de las leyes que participan de las funciones vegetativas que privilegian el consumo de la “energía básica” como base energética de sustentación y supervivencia; mientras que la Naturaleza Superior revierte el proceso de esta tendencia de desgaste natural de la “energía básica”, y, contrarresta el deterioro energético mediante leyes opuestas, regeneradoras de nuevo psiquismo, restauradoras y reparadoras, a partir de la permanente renovación de la energía básica y de la conciencia canalizada.
Ahora bien, considerando la existencia de esta “doble naturaleza”, una tendiente al consumo inexorable del Ch´i (multiplicado por la psicología humana del derroche), y la otra, tendiente al resguardo, almacenamiento y multiplicación del Ch´i; es decir, una funciona mecánicamente (de forma vegetativa) y la otra se pone en funcionamiento únicamente a partir de la Conciencia; una tiende a la muerte irreversible de la materia, y la otra está orientada a la vida eterna de la fuerza psíquica esencial, por eso es prioritario comprender que dentro de los patrones de la naturaleza inferior no existe ninguna posibilidad de crear energía básica nueva, proporcionadora de bioenergía fresca, sino que irremediablemente consume el caudal de energía básica inicial y la utiliza hasta su agotamiento total, o bien, hasta que la función que se ocupa de procesar los recursos del Ch´i inicial se deteriora o se interrumpe, entonces sobreviene la muerte.
Por ejemplo, el máximo “productor” de energía en la naturaleza es el sol, pues, de sus propias reacciones nucleares derivan todos los átomos conocidos en el universo. Sin embargo, la existencia del sol depende de una cantidad determinada de materia básica inicial por lo que su combustión nuclear es limitada, y cuando esta se termine morirá. Es decir, nada en el universo crea materia básica nueva, sino que, toda manifestación consume la acopiada inicialmente por el cosmos y luego de consumirse, muere.
Incluso cuando una estrella con mayor poder de atracción extrae la energía de alguna otra estrella cercana más pequeña, tampoco en el contexto del universo está creando nueva materia básica, sino que, simplemente, la energía se está trasladando de entidad sin crearse ni una insignificante pizca de energía nueva, por el contrario, lo que hace es acelerar el devenir inexorable del Ch´i inicial hasta su agotamiento total.
El universo entero está consumiendo la energía básica inicial, y nada en él está produciendo nueva energía básica. Por lo tanto, el fin último de toda energía es la consumición absoluta.
Así, una vez que el ser humano pierde la capacidad de dinamizar la bioenergía potencial (acrecentarla en cuanto al potencial dormido), fallece.
El cosmos no tiene manera de crear energía básica inicial para impulsar una nueva energía, sino que sólo utiliza la que tiene desde su inicio hasta consumirla definitivamente, y entonces, el cosmos mismo desaparecerá, se disolverá en la nada. La creación de nuevas estrellas sucede a partir de la concentración de la energía existente, pero cuando ésta se agote ya no podrán formarse nuevas estrellas.
Por lo tanto, la energía no se crea. Sólo se gasta hasta agotarse. Y esto es necesario entenderlo muy bien en la Alquimia Interior.
La energía puede extraerse de otros elementos, de las fuerzas, y puede reservarse, almacenarse, transformarse por combinación y fusión, pero, al final, siempre se gasta y se termina.
Es el destino de la existencia: consumir totalmente su Ch´i, porque nada en