Política Social: Un Marco Introductorio para la Acción Psicosocial.
4. Ámbitos de Acción, Concepto y Discursos en Política Social
En Chile tradicionalmente la estructura de la política social ha sido sectorial. Educación, Salud, Empleo y Previsión social, son los sectores clásicos y el centro de la política, “corresponde al fortalecimiento del capital humano, la provisión de servicios básicos y la igualdad de oportunidades”, se corresponden con ministerios independientes, cuentan con presupuesto y reparticiones propias.
Según Raczynski y Serrano (2005) podemos distinguir otros dos niveles en que se organiza la política social en nuestro país: las Políticas de desarrollo social y las políticas asistenciales. Las primeras a diferencia de las sectoriales, dependen de diversas instituciones y en algunos casos cruzan varios ministerios, no tienen presupuesto fijo, abordan diversas temáticas relacionadas con dinámicas de vulnerabilidad y están focalizadas en grupos de personas.
Las políticas asistenciales por su parte corresponden a la red de subsidios y ayudas directas a determinada población seleccionada por criterios de focalización individual o familiar, en base a condiciones socioeconómicas y de vulnerabilidad. Durante las diferentes administraciones de los gobiernos de la Concertación, se han creado diversas agencias y programas sociales que se han ocupado de implementar las políticas de desarrollo social, abocándose de manera más específica al trabajo con sectores de pobreza y grupos vulnerables. Estos programas están orientados por lógicas promociónales asociadas a la integración o por un trabajo específico sobre la vulnerabilidad social.
Diversos profesionales de las ciencias sociales y psicólogos en particular, desempeñan funciones en estas reparticiones o en organismos privados colaboradores que se encargan habitualmente de ejecutar los proyectos de los respectivos programas. La dependencia de estos servicios y/o programas es de índole Ministerial en la mayoría de los casos: Ministerio de Desarrollo y Planificación: Fosis, Fonadis, Conadis, Injuv, Ficha protección social, Casen y Chile Solidario; Servicio Nacional de la Mujer; Servicio Nacional del Adulto Mayor; Ministerio de Justicia: Sename y Gendarmería; Ministerio de Economía: Sercotec, Sernapesca; Ministerio de Agricultura: INDAP; Ministerio de Educación: Junji, Junaeb; Ministerio del Interior: Subdere, Prodemu, Integra, Conace; Ministerio de Vivienda y Urbanismo: Chile Barrio, Quiero mi Barrio, PMU; Ministerio del Trabajo: Sence; Ministerio Secretaría General de Gobierno: DOS.
Dentro de esta estructura de reparticiones públicas, la política social se organiza en torno a un diseño estratégico de planificación, lógicamente jerarquizado en distintos niveles: planes, programas y proyectos. Cada uno de ellos tiene alcances y fases de concreción particulares.
• Plan: Hace referencia a las decisiones de carácter general, expresan lineamientos políticos fundamentales. La asignación de recursos es acorde con esas prioridades, se traza el curso deseable del desarrollo nacional o de un sector (económico, social o cultural). Un plan engloba programas y proyectos y es el parámetro técnico-político dentro del cual se enmarcan los programas y proyectos. Ejemplos: Plan Nacional de Infancia, Plan nacional para el Control de estupefacientes, Plan Nacional de Salud Mental, etc.
• Programa: Es un conjunto organizado, coherente e integrado de actividades, servicios o procesos expresados en un grupo de proyectos relacionados o coordinados entre si y que son de similar naturaleza. Un programa operacionaliza un plan mediante la realización de acciones orientadas a alcanzar metas y objetivos propuestos dentro de un periodo determinado. Un programa está constituido por un conjunto de proyectos. Ejemplo: Programa Liceos Prioritarios, Programa Mejoramiento Urbano, Programa Quiero mi Barrio, etc.
• Proyecto: Es un conjunto de actividades concretas, interrelacionadas y coordinadas entre sí, que se realizan con el fin de producir determinados bienes y servicios capaces de satisfacer necesidades o resolver problemas.
Es la Ordenación de actividades que combinando recursos humanos, materiales, financieros y técnicos, se realizan con el propósito de conseguir un determinado objetivo o resultado. Según Ander-Egg (2000) los proyectos se pueden caracterizar por:
• Una duración determinada y en un espacio determinado.
• La utilización combinada de recursos humanos, técnicos, financieros y materiales.
• La necesidad de alcanzar productos y resultados, de acuerdo con los objetivos previstos en su diseño y conceptualización.
La diferencia entre un programa y un proyecto radica en la magnitud, diversidad y especificidad del objetivo que se quiere alcanzar o la acción que se va a realizar: si es compleja, habrá de ser un programa con varios proyectos; si es sencilla, un simple o único proyecto podrá desarrollarla.
Si bien la participación de psicólogos y psicólogas se da en los distintos niveles de planificación, en la medida que el espacio de decisión se hace más político, esta participación disminuye, es decir, en la medida que se pasa del nivel táctico al estratégico el número la participación de los y las psicólogos es menor, lo más frecuente es que estos profesionales se encuentren trabajando a nivel de proyectos, encargados de ejecutar líneas programáticas o prestando funciones a organismos consultores y colaboradores de servicios públicos.
Otro elemento a considerar de las políticas sociales, son sus Ambitos de Incidencia, estos se vinculan a los procesos que se revisaron en el marco de análisis; Empleabilidad, a través de las regulaciones laborales o las políticas pro empleo; Organización social, a través de programas de desarrollo social vinculados con la participación, la seguridad ciudadana o de voluntariado social; Dinámicas de mercado a través de políticas económicas o de capacitación, entre otros.
Un ámbito que resulta particularmente relevante para el quehacer psicosocial, es la incidencia sobre las dinámicas de sociabilidad de los participantes que toda intervención social tiene. Cada vez que un profesional interactúa con un grupo o una comunidad está afectando los modos de relación de los actores entre sí y con las organizaciones comunitarias o institucionales; son los mismos participantes quienes entre sí inician procesos comunicativos que modifican sus pautas de interacción y a su vez construyen escenarios de posibilidad con las organizaciones involucradas. Es en este ámbito donde al agente psicosocial cuenta con márgenes para desarrollar acciones que favorezcan procesos de desnaturalización y problematización conducentes al fortalecimiento.
Por último, un aspecto central de las políticas sociales al que generalmente no se hace demasiada referencia cuando se analizan, es el de los Discursos y los Conceptos que enmarcan el diseño de políticas y programas Sociales. Categorías como Exclusión social, Marginalidad, Pobreza, Vulnerabilidad, Capital Social, Resiliencia, etc. son utilizadas en bases programáticas o en fundamentos conceptuales de proyectos. Se trata de Categorías teóricas desarrolladas por diversas disciplinas de las ciencias sociales; marcos conceptuales que son utilizados y operacionalizados en estrategias concretas de intervención. Esto
está dentro de lo que se conoce como el campo de aplicación de las ciencias sociales y es fundamental como espacio de discusión acerca de la pertinencia de las elecciones conceptuales, de su adecuada tecnificación y de la construcción de sujeto y cambio que estas orientaciones sustenten.
En esta dimensión hemos sido testigo de una creciente orientación de las políticas sociales por privilegiar el uso de categorías de orden psicosocial centradas en explicaciones individuales y microsistémicas. Se ha venido dando un marcado proceso de psicologización que como señala Crespo “consiste en la conversión de problemas sociales en problemas personales, en el desplazamiento de la responsabilidad desde las instituciones a las personas. Ambos fenómenos que son visibles en las prácticas interventivas, enmarcadas en las políticas sociales de corte cada vez menos socialdemócrata y más neoliberal” (Crespo, E. 2004). La cuestión que se plantea según este autor, es que nos enfrentamos a cómo cierta psicología cognitiva se alía con una economía formalista, constituyendo un fuerte dispositivo tecnocientífico, que va definiendo un mundo en el que la política se encuentra en retirada y la práctica política ciudadana está siendo sutilmente convertida en un ámbito de decisión que se considera propio de expertos.
En Chile, la forma en que la política social incorpora lo psicosocial en el abordaje de los problemas sociales está marcada por una fuerte focalización en los individuos y sus entornos cercanos y por recurrir a categorías propias de una psicología social clásica y sociocognitiva. Lo que se busca desde estos enfoques es identificar aspectos disposicionales del sujeto, esquemas de interpretación sobre el fenómeno y formas de vinculación de las poblaciones pobres con otras poblaciones o con la institucionalidad del estado, de modo de situar el fenómeno de la pobreza en sujetos concretos (Asún y Sandoval 2004).Se releva al sujeto como agente simbólico y material de la experiencia de pobreza, proponiendo el desarrollo de líneas vinculadas a la exploración de factores psicológicos, interacciónales y vinculares de los sujetos pobres, con el objetivo de operacionalizar variables e indicadores eficientistas en la evaluación y diseño de las políticas sociales (Asún y Berroeta 2004).
En síntesis esta perspectiva atribuye centralidad a la relación que se establece entre el individuo y las dimensiones de su ambiente social -planos independientes y en relación de influencia- y de él se desprenden posibilidades para el diseño de estrategias operativas orientadas al impacto en ambas dimensiones; sin embargo, el componente privilegiado por la política social es el individual, implementándose diversos programas que intentan desarrollar habilidades individuales en sus usuarios. En esta dirección son emblemáticas las iniciativas que fomentan las capacidades de emprendimiento y empleabilidad.
Referencias
Adelantado, J. & Noguera, J. (2000). El Marco de Análisis: las relaciones complejas entre estructura social y políticas sociales. En Adelantado, J. Cambios en el Estado de Bienestar (pp.2- 27).Barcelona: Icaria.
Alfaro, J. (2000). Discusiones en Psicología Comunitaria. Universidad Diego Portales, Santiago.
Alfaro, J y Berroeta, H. (2007) Trayectoria de la psicología
comunitaria en chile prácticas y conceptos. Editorial
Universidad de Valparaíso, Chile.
Inzunza, J. A., & Constanzo, A. Z. (2009). Psicología comunitaria y políticas sociales en chile. Psicologia &
Sociedade, 21(2), 275-282.
Ander- Egg, T. (2000). Métodos y técnicas de investigación
social. Buenos Aires: Lumen-Hvmanitas.
Asun, D. y Berroeta, H., (2004) Informe de asesoría Psicosocial del programa Liceo para Todos V Región. Universidad de Valparaíso – MINEDUC.
Asun, D y Sandoval, J. (2004).Enfoques Psicosociales de Pobreza. Alcala consultores.
Asun y Unger (2007). Una visión regional de la institucionalización de la psicología (social) comunitaria en Chile. En Zambrano, A.; Rozas, G.; Magaña, I. ; Asún, D.; Pérez-Luco, R. (eds), Psicología comunitaria en Chile, pp 213- 226, RIL editores, Santiago.
CEPAL (2001). “Panorama social de América Latina 2000- 2001”.CEPAL. Santiago, Chile.
Crespo, E.,(2004) Prologo. En; Sandoval, J., (2004).
Representaciones, discursividad y Acción situada. Ed.
Universidad de Valparaíso, Valparaíso, chile.
INDEC (1998), “Tasa de dependencia económica del hogar ponderada por años de educación. Coneptualización”, Documento de Trabajo, Nº 24, Buenos Aires, Dirección de Estadísticas Poblacionales, Desarrollo de nuevas metodologías para el estudio de la pobreza con datos censales.
Quinti, G. (1999). Exclusión social: el debate teórico y los modelos de medición y evaluación, En Carpio, J. y Novacovsky, I (comps.), De igual a igual: el desafío del Estado ante los
nuevos problemas sociales, Buenos Aires, Siempro/Flacso/FCE.
MIDEPLAN (2006). Distribución del Ingreso e Impacto Distributivo del Gasto Social. Serie análisis de resultados de la encuesta de caracterización socioeconómica nacional Nº 2. Disponible en:
http://www.mideplan.cl/casen/publicaciones/2006/Imp_Distrib.pdf Krause, M. & Jaramillo, A. (1998). Intervenciones psicológico
comunitarias en Santiago de Chile. Santiago: PUC.
Krause, M. (2002). The institutionalization of community interventions in Chile: Characteristics and contradictions.
American Journal of Community Psychology, 30, 547-570.
Medina, Fernando. 2001. Consideraciones sobre el índice de
Gini para medir la concentración del ingreso. CEPAL, Santiago
de Chile.
Menujin, A. (1998). citado en: En Bonnefoy, M., El Enfoque de Exclusion Social como Propuesta Conceptual para el Analisis de la Pobreza: Una Vision Desde La Complejidad. Universidad Arcis. Santiago.
MIDEPLAN (2006) Encuesta de Caracterización Socioeconómica. Mideplan
Piper, I.(2007). Notas de una Disidencia. Praxis Revista de
Psicología. Universidad Diego Portales. Chile.
Raczynski, D y Serrano, C. (2005). Las Politicas y Estrategias de Desarrollo Social:Aportes de los Años 90 y Desafíos Futuros En: Patricio Meller (editor) La Paradoja Aparente. Equidad y
Eficiencia: Resolviendo el Dilema, pp. 225-283.
Saavedra, C. (2007). Una aproximación al desarrollo actual de la psicología comunitaria, desde el análisis de sus prácticas en el campo de la intervención social, En Alfaro, J y Berroeta, H. (2207) Trayectoria de la psicología comunitaria en chile
prácticas y conceptos pp 159-186. Editorial Universidad de
Valparaíso, Chile.
Sabucedo, J. (1988). Participación politica. En Soane, J. y Rodrigue A. (Coords.), Psicología Política, (pp.165-194). Madrid: Pirámide. En: Montero, M. (2003) Teoría y práctica de
la Psicología Comunitaria. Ed.Paidos. Buenos Aires.
San Juan, C. (1996). Intervención Psicosocial: Elementos de
Programación y acción socialmente eficaces. Barcelona:
Anthropos.
Sandoval, J. (2007). La trayectoria de la psicología comunitaria y la intervención psicosocial en la universidad de Valparaíso. En Zambrano, A.; Rozas, G.; Magaña, I. ; Asún, D.; Pérez-Luco, R. (eds), Psicología comunitaria en Chile, pp 131-154, RIL editores, Santiago.
Amartya, S. (2000). The Standard of Living. Cambridge University Press, Cambridge; En Feres, J. y Mancero, X.,.
Enfoques para la medición de la Pobreza. Breve Revisión de la Literatura. CEPAL-Serie Estudios estadísticos y prospectivos.
Silver, H.(1994), “Social Exclusion and Social Solidarity: Three Paradigms” en International Labour Review; En Bonnefoy, M.,
El Enfoque de Exclusion Social como Propuesta Conceptual para el Analisis de la Pobreza: Una Vision Desde La Complejidad, Universidad Arcis: Santiago de Chile.
United National Development Programme (2008) Human Development Indices A statistical update 2008. Disponible en: http://hdr.undp.org/en/media/HDI_2008_EN_Content.pdf
Si nos ubicamos en la perspectiva que la Educación Popular es humanizadora y que desde sus inicios (en las diferentes prácticas realizadas en nuestro continente) una de sus preocupaciones centrales ha sido el tema del cambio social, cabe preguntarse por la viabilidad de esos planteamientos en la actualidad.
Lo señalado por los distintos teóricos de la Educación Popular pone de manifiesto el perfil tanto político como educativo de esta práctica social. Sin embargo, en ciertas épocas históricas, esta doble dimensión tiene una relación muy directa con la vinculación a proyectos de cambio social.
La Educación Popular, tanto en Chile como en latinoamérica, tuvo relaciones cercanas con propuestas ideológicas que formaban parte de la llamada cultura de izquierda. Las influencias de la teoría marxista, en sus diferentes versiones, leninista, trostkista, gramsciana, maoísta, tuvo influencia en diferentes experiencias. Si a ello le agregamos el componente cristiano ya sea por la influencia de Freire o de lo que sería la Teología de la Liberación nos encontramos con una convergencia, entre estas dos vertientes, que plasman el origen teórico de la Educación Popular.
En las fuentes anteriormente señaladas está la sustentación y el trasfondo ideológico por donde se han movido gran parte de las experiencias ligadas a la Educación Popular. No obstante hoy el conflicto o la crisis hoy es la puesta en práctica de la Educación Popular concebida en la perspectiva teórica que representan esas fuentes.
Si a principios de la década de los ochenta la Educación Popular alcanzó en Chile una presencia significativa que se extendería casi a finales de la misma tiene relación con la existencia de proyectos de cambio social. En el continente se había producido en 1979 el triunfo de la Revolución Sandinista y ello se convirtió en la muestra palpable de la confluencia entre el marxismo y el cristianismo que tenía en la Educación Popular un camino concreto de convergencia. Es en esa época donde surge con fuerza la propuesta de Orlando Fals Borda acerca de la Investigación-Acción-Participativa.
En América Latina los trabajos de Orlando Fals Borda se constituyen en un gran referente teórico, su planteamiento – dicho de manera gruesamente sintetizada - es describir los fenómenos sociales y no cuantificarlos, esto implica un salto importante desde un paradigma cuantitativo a uno cualitativo. Por cierto esto ha sido una de mas temáticas prioritarias a analizar (y practicar) en el “Taller de Intervenciones Psico- Sociales” en el cual se han desempeñado como docentes varios integrantes del Colectivo Paulo Freire-Chile.
Cabe precisar que para este autor, la ciencia es un producto cultural del intelecto humano, producto que responde a necesidades colectivas concretas, incluyendo aquellas consideradas artísticas sobrenaturales y extra - científicas. Se construye la ciencia mediante la aplicación de reglas, métodos y técnicas que obedecen a un tipo de racionalidad convencionalmente aceptada por una comunidad minoritaria constituida por personas humanas llamadas científicos que, por ser humanas, quedan precisamente sujetas a las motivaciones, intereses, creencias, supersticiones, emociones e interpretaciones de su desarrollo social específico (Fals Borda,1981).
La Educación Popular, por tanto, se da básicamente, en la práctica social. Ello significa que allí su punto de partida para la adquisición de nuevos conocimientos, ya que es ella la que nos proporciona los datos sensoriales. La reflexión teórica permite realizar un ordenamiento de esas percepciones, relacionándolos entre sí, llegando a formular conceptos. Así pasamos de un conocimiento empírico, basado en la experiencia, a un conocimiento racional, teórico.
Al efectuar una mirada de lo que ha sido el quehacer de la Educación Popular emerge una historia y en ella no difícil reconocerse y al hacerlo se advierte que el tema de la comunidad, de lo colectivo es relevante y en esa constatación se reconoce que los problemas sociales le ocurren a más de alguien y al haberlos enfrentado grupalmente se ganó en experiencia. Por lo tanto hay un conocimiento acumulado de cómo generar acciones colectivas respecto a problemas como la cesantía, la represión, la droga, el sida, etc. Ello significa que la Educación Popular tiene expertiz en diversos temas, es decir se sabe como trabajarlos.