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Un modelo para comprender las políticas sociales

In document cuaderno de postgrado (página 41-43)

Política Social: Un Marco Introductorio para la Acción Psicosocial.

2. Un modelo para comprender las políticas sociales

Un primer elemento a comprender es el origen de las políticas sociales y sus efectos: Tradicionalmente se ha entendido que las Políticas Sociales son un mecanismo gubernamental generado para; regular las relaciones de desigualdad entre la esfera del mercado y la sociedad civil y mantener la cohesión social. Esta visión clásica, antepone un énfasis positivo de efecto redistribuidor y compensador de desigualdades. Sin embargo, la política social no sólo compensa o reduce las desigualdades, sino por el contrario, puede reproducirlas, aumentarlas e incluso constituirlas.

Adelantado y Noguera (2000) proponen un marco de interpretación de las políticas sociales, a partir de las relaciones que se establecen entre la estructura social y la propia política social que explica esta posibilidad compensadora y reproductora de desigualdades. Esta relación se daría en términos de bidireccionalidad, de recursividad y de interacción. Estos autores nos señalan que las Políticas Sociales permiten generar acciones que movilizan recursos de unos sectores de la estructura social a otros, mediante un conjunto de procedimientos que construyen y modulan la desigualdad social al asignar a cada sector determinada responsabilidad en el suministro de recursos de bienestar, permitiendo una articulación entre la gobernabilidad y la gestión de las desigualdades.

Esta propuesta de interpretación nos parece una lectura apropiada para comprender la génesis y efectos de la Política Social, así como para situar y dimensionar el papel que la Acción Psicosocial puede desempeñar en la promoción de la participación para la incidencia de los actores sociales.

2.1 La Relación Entre Estructura Social Y Políticas Sociales.

La interrelación entre política social y estructura social; no puede ser explicada como causa-efecto; ni se puede considerar como algo claramente objetivado. Esta relación ha de ser concebida como un proceso constituido por unas prácticas sociales que se realizan en distintas esferas de actividad social, que se apoyan en ciertos condicionantes, que se justifican en razones sancionadas culturalmente; y que además por efecto de su ejercicio tienen la capacidad de modificar sus propias condicionantes sociales.

Se denomina estructura social a esta configuración de instituciones, reglas y recursos que atribuyen condiciones de vida desiguales a las personas en un momento y un lugar determinados. Sin embargo estas condicionantes globales no son suficiente para comprender el proceso de gestación de las desigualdades sociales, además, es necesario tener presente el conjunto de condicionantes asociadas a la posición particular que se ocupa en dicha estructura. Por consiguiente es pertinente identificar aquellos elementos que componen la estructura social. Tres son los componentes de la estructura social, que en consecuencia a la pauta bidireccional que caracteriza su relación con las políticas sociales, tienen la característica de influir y ser influidos por esta: Las Esferas de Acción, los Ejes de Desigualdad y los Actores colectivos.

Las Esferas de acción, este primer componente corresponde a los distintos campos de la actividad social donde tienen lugar las prácticas sociales y donde se expresan las desigualdades en la provisión de Bienestar Social. Es posible identificar cuatro esferas:

La esfera Mercantil: es el campo donde se desarrolla la actividad económica, está organizada en base a lógicas de Producción e intercambio material. Por lo cual, las relaciones sociales son jerarquizadas en función de la capacidad de los actores de vender o comprar mercancías.

La esfera Estatal: corresponde al poder político y opera como un mecanismo de coordinación de acción que establece regulaciones a través de una vía normativa, además administra y gestiona recursos, programas y servicios, esta esfera se basa en una lógica de redistribución. Por lo tanto, es central en la organización de las desigualdades sociales y en la reproducción simbólica de las jerarquías sociales.

La esfera Relacional, se organiza a partir de la reciprocidad de acciones sociales y grupales que canalizan intereses y necesidades. Incluye valores, relaciones y actividades públicas. Se establece a partir de una lógica de coordinación de acciones comunicativas. Es posible distinguir aquellas relaciones Asociativas de las Comunitarias, según operen en un nivel de organización formal o informal.

La esfera Doméstico – Familiar, corresponde a las acciones que se estructuran en torno a la administración de lo privado. Son las actividades que se dan dentro de las unidades mínimas de co- residencia (hogar) y donde tienen lugar las formas de trabajo no remuneradas, que han sido atribuidas históricamente a la mujer (cuidado personal y reproducción).

A pesar de que el diseño de las Políticas Sociales se lleva a cabo al interior de la esfera estatal, estas ejercen un fuerte condicionante a la estructura y a las dinámicas de las otras Esferas. Debido a que se trata de un instrumento que opera como principio organizativo de las diferentes esferas, las moldea y configura. Veamos algunos ejemplos que pueden clarificar mejor el punto: en el caso del trabajo domestico remunerado o no remunerado que corresponde a la Esfera Mercantil, la política social puede definir qué es o no mercancía; en la Esfera Estatal, se puede determinar qué disposiciones jurídicas se ponen bajo responsabilidad del Estado o si se iguala el acceso a determinados bienes o servicios como por ejemplo, la entrega pública o no de dispositivos anticonceptivos; por último en la E. Doméstico – Familiar y en la Relacional, se puede regular que los espacios sociales de intercambio sean más o menos recíprocos, al distinguir lo que son los valores de uso de lo que son mercancías o derechos, es el caso de las políticas de escolarización preescolar obligatoria o del incentivo económico a las asociaciones de voluntariado.

Un segundo componente de la estructura social son los Ejes de Desigualdad. Estos se constituyen a partir de la red de posiciones que tienen los individuos o los colectivos en la Estructura Social, cada Eje es independiente y se estructura a partir de la dinámica de relación entre las esferas. Lo que no quiere decir, que un mismo sujeto o colectivo no pueda estar situado en más de un eje de desigualdad, por ejemplo, el ser

mujer en condición de pobreza perteneciente a una minoría étnica.

Los principales ejes que podemos reconocer son: Género, Clases, Etnia y Edad, que son ejes que atraviesan todas las esferas de acción, sin embargo, podemos identificar otros ejes que si bien se constituyen dentro de una esfera en particular pueden repercutir en otras, a modo de ejemplo, un caso de desigualdad en las posibilidades de participación entre diversos actores colectivos, es la desigual capacidad y facilidad de asociación que existe entre las agrupaciones de trabajadores versus las agrupaciones empresariales. En este caso, a pesar de que la desigualdad se expresa en la esfera relacional sus repercusiones tienen efecto tanto en la esfera de mercado como en la esfera estatal, en la primera en la desigual participación en la distribución de bienes y en la segunda, en la desigual capacidad para incidir en la discusión de políticas laborales. El rol de la política social en este componente, es estructurar la intensidad de los Ejes de desigualdad, a través de la generación de acciones compensatorias (generación de programas o normas regulatorias). Sin embargo, ha de tenerse en cuenta que en algunos casos estas decisiones o estrategias pueden significar la agudización de estos ejes, o incluso, la generación de nuevos. Por último el tercer componente de este análisis, son los actores colectivos que se generan en la estructura social, se trata de entramados de actores que se organizan en torno a intereses y valores comunes que no se ligan a una sola Esfera, por ejemplo, las agrupaciones sindicales, los colectivos empresariales, los partidos políticos, ONGs, etc.

Los actores colectivos son un factor clave para la explicación del surgimiento y consolidación de las políticas sociales, a la vez que éstas pueden influir en la aparición o transformación de los propios actores, o en su posición relativa dentro de la estructura social.

A partir de este esquema, la política social se puede entender “como un dispositivo gubernamental que permite la gestión de la desigualdad asignando a cada esfera de la estructura social (mercantil, estatal, doméstica y relacional) un determinado papel en la satisfacción de las necesidades, reequilibrando el flujo de relaciones entre ellas de forma continua” (Adelantado y Noguera, 2000).

En consecuencia, se entiende que la provisión del bienestar social se organiza en torno a diversos sectores, vinculados a las distintas esferas de acción: El sector Mercantil donde se da la provisión de algunos recursos de bienestar realizados por la empresa privada como en el caso de salud, educación o previsión social, entre otros; el sector Estatal donde los bienes, servicios y transferencias son realizadas por el Estado, salud pública, educación y obras públicas; el sector Informal en el que los recursos de bienestar son otorgados por la familia, los amigos, vecinos, en lo que se ha venido a denominar el capital social comunitario, que se basa en el intercambio recíproco en “redes de ayuda”; por último, el sector voluntario en que los recursos son suministrados por organizaciones del tipo voluntariado (ONG, fundaciones, Cruz Roja, etc.) donde existe una mayor organización que en el sector Informal y que se organiza por el “Altruismo”.

Por lo tanto, las Políticas Sociales son las encargadas de movilizar los recursos disponibles en cada sector, alterando los flujos entre ellos, mediante diversos Procesos: mercantilización-desmercantilización, estatalización - desestatalización, familiarizar - desfamiliarizar, comunitarizar- descomunitarizar. Desde esta premisa, la política social se nos muestra como un instrumento capaz de incidir en la composición de la estructura social, ya que opera como principio organizativo de las esferas. En la esfera mercantil la política social interviene a través de la definición arbitraria de qué es o no una mercancía, en la estatal mediante disposiciones jurídicas que ponen bajo la responsabilidad del Estado determinados bienes o recursos, y en la doméstica y relacional estableciendo por defecto un espacio social de intercambios más o menos recíprocos al distinguir lo que son valores de uso de los que son mercancías o derechos.

Por ejemplo, una modificación de flujos entre los sectores y la consecuente influencia en la organización de las esferas, puede gestarse a partir de la acción de un proceso de desestatalización como el siguiente; si el estado determina que se hace cargo de la educación preescolar, transformándola en un derecho, no sólo incidirá en el eje de desigualdad de género –objetivo buscado- sino que además afectará la distribución de recursos en los distintos sectores: informal -menor tiempo dedicado por la familia, especialmente las madres, al cuidado infantil-; voluntariado -menos recursos comunitarios destinados a la protección infantil- y mercantil -abre un nicho de mercado para el negocio educativo e incrementa la fuerza laboral femenina-. Como vemos la dinámica de relación entre las esferas y los sectores de provisión de bienestar se puede ver modificada a propósito de una acción de traspaso de un servicio desde un sector a otro. Este proceso de efectos múltiples, es fundamental para sostener la premisa con la que iniciábamos este apartado y por la cual adheríamos a este marco de análisis, “la política social no sólo compensa o reduce las desigualdades, sino que también puede reproducirlas, aumentarlas e incluso constituirlas como tales en un juego de recursividad entre ellas y la estructura social” (Adelantado y Noguera, 2000).

En síntesis, este marco nos permite situar el quehacer del interventor psicosocial y comunitario en una estructura mayor e inclusiva, y a su vez, comprender los efectos en diversos niveles que genera una intervención gubernamental.

Ubicar la política social en relación a la estructura social, no sólo nos da la posibilidad de analizar la incidencia obvia de las acciones estatales sobre las dinámicas sociales, sino que además, nos permite identificar las lógicas de transformación que los actores colectivos ponen en juego, a través de su ejercicio de fuerzas. Por ende, reconocer las posibilidades de transformación que la sociabilidad, presente en toda política social, permite al incidir directamente en la esfera relacional y consecuentemente en el resto de las esferas, mediante el fortalecimiento de actores colectivos comunitarios.

En esta lógica, Cesar San Juan (1996. p, 30) plantea una doble aproximación para la intervención psicosocial, desde los recursos políticos por un lado y desde los recursos comunitarios por otro (…) el riesgo de delegar toda la responsabilidad en el estado favorece el desarrollo de la desmovilización social con la consecuente revalorización de las soluciones individuales y la

progresiva reducción de los derechos sociales. Por otro lado la solución tampoco debe volcarse en el polo opuesto, una monolítica participación ciudadana, ya que el estado tendería a rescindir unos recursos sobre los que no tiene control directo.

In document cuaderno de postgrado (página 41-43)