4º Momento: Análisis – interpretación y síntesis:
MAPA CATEGORIAL
5. Conclusiones: A Modo de Comunicación de la Práctica Sistematizada.
En Chile, todavía de manera muy básica, tanto en el documento de Bases para una Política de Infancia y Adolescencia como en la propuesta de reforma del Sistema de Protección de los Derechos de los Niños y la Justicia, se habla de la necesidad de un espacio de esas características, un espacio que se salga de la lógica sectorial y que involucre a los distintos sectores, que sea capaz de impactar en la corrección de determinadas políticas sectoriales y en el monitoreo de esas políticas para generar planes integrados, permitiendo, generando el marco jurídico y administrativo que permita que, en el nivel local, que es donde debe producirse realmente la integración, ello ocurra. Se deduce, que si las lógicas de los ministerios centrales son demasiado verticales, la integración desde el punto de vista intersectorial es demasiado difícil, los actores a nivel local responden más a la lógica vertical del nivel central, muchas veces muy jerárquica que a la lógica horizontal de articulación intersectorial.
Con respecto al Paradigma del modelo de intervención se visualizan contradicciones con respecto a los principios fundacionales del SIDTEL y la práctica actual. Los principios que dan lineamientos a la práctica de SIDTEL v/s una práctica de intervención con características en nivel de productividad al alero de un modelo socioeducativo y por lo tanto, la ausencia de la práctica profesional comunitaria.
Según el análisis podemos afirmar que las prácticas de intervención profesional se hayan restringidas por las políticas sociales, tensionamos la noción de práctica profesional como
concepto más academisista v/s práctica profesional como concepto más histórico. Es así, como la sistematización nos
ofrece un conjunto de orientaciones que propone ordenar y reforzar una reflexión sistemática sobre una acción social. Una de las formas de resolver esta contradicción fue la exposición de la misma en los congresos y clases universitarias (Quinto momento de la Sistematización, el más importante: Comunicación de los resultados), involucrándose de manera directa en las actividades sindicalistas
del
equipo SIDTEL y de la Corporación OPCION.Con relación al “dilema” infractor de ley v/s sujeto social, OPCION está dividida en Unidades donde se debieran tomar las decisiones respectivas, sin embargo desde SENAME se toman dichas decisiones pasando por encima de la cadena jerárquica por lo tanto “la práctica política se está retirando ante la invasión de una política ciudadana donde los operadores toman las decisiones como expertos”5. Se trata de una Práctica Política Ciudadana tecnificada y no de una construcción política con la comunidad organizada.
Al concluir el análisis de los relatos recogidos constatamos que la práctica y el/la sujeto de atención se nos pierde. Si bien someramente hay luces en torno a conceptualizaciones, objetivos y aspectos metodológicos, tales como responsabilización; sujeto de derechos; género, trabajo grupal. Los relatos en general nos hablan más bien de los procesos de victimización que vive el equipo, que remiten a un daño y desgaste que más que vincularse al costo subjetivo de trabajar procesos con jóvenes en alta violencia, se relacionan sobre todo a experiencias de violencia de
los equipos y cada operador social en relación a las orientaciones técnicas de SENAME y a una percepción de dinámicas macrosociales que violentan la condición de trabajador/a y ciudadano/a.
Cuando hablamos de la pérdida del sujeto nos hace sentido que en la percepción acerca de los/as jóvenes abundan apelativos tales como frustración, marginalidad, carencias, violencia, falta
de posibilidades. Nos preguntamos ¿cómo los procesos de
victimización de los/as miembros del equipo influyen en esta imagen de los/as jóvenes? y ¿qué consecuencias tiene esto para la intervención?
En la práctica, la dinámica de urgencia con que se debe asumir el trabajo, ha perjudicado procesos de reflexión sistemática, remiténdose ésta más bien a espacios informales que no se socializan ni mucho menos se materializan en productos concretos de elaboración de la praxis, que sean recursos para una construcción que vaya fortaleciendo la intervención en términos de los procesos con los/as jóvenes y de los procesos de equipo. Lo cierto es que cada equipo tiene su historia y a través de ella han construido las prácticas que actualmente son sus recursos para enfrentar los procesos de cambio institucional. Sin embargo, la capitalización de tales elaboraciones ha estado fuera de este equipo y la apropiación y generación del sentido colectivo del trabajo no se ha intencionado con sistematicidad, a veces ni siquiera al interior del propio equipo. ¿Qué proceso no se han intencionado?, ¿Qué discusiones quedan pendientes?. Se visualizan algunas tensiones que son fundamentales de analizar, como por ejemplo, la noción de Dinámicas locales v/s
Políticas de Estado Nación:
“El niño,
nuestro querido enemigo?…
Muchos quisieran confinarlos en reformatorios, muy distantes desus vidas cómodas, porque son "sospechosos", porque "inevitablemente" serán delincuentes, porque son "violentos". Ahora se pretende que a los 14 años vayan a la cárcel, porque se considera que delinquen con absoluto discernimiento. Ayer, el enemigo interno era el "subversivo". Hoy es el joven con rostro de población(…)”6.
En este sentido no son infinitas las posibilidades que cada práctica social tiene para su desarrollo. Las prácticas existen desde el ser en primera instancia y desde el hacer, desde el acto creativo en sí, que se comparte con la naturaleza. Las prácticas existen desde lo que uno sabe y no sabe, lo que no se sabe se comparte con el no saber del otro. Una mirada dentro de la oscuridad compartida, se puede interpretar como un acto creativo porque para mostrar al otro hay que enfrentar el poder mostrar de otra forma, el cambiar la manera de mostrar, más profunda. Las ideas no son neutras, existen del lugar desde donde se producen, lo contrario a la intervención psicosocial donde está todo delineado a priori sin consultar a los
5 Bustos, Luis (2006) Asesoría (conversacional) metodológica para realizar el presente estudio. 6González, Oskar: 2003. Programa Caleta Sur. Remembranzas…
trabajadores, ni mucho menos a los niños y niñas que participan de este programa de intervención. La profesión es el oficio o
arte de aquellos profesionales, que frente a problemas y/o
situaciones, buscan resolverlo y/o enfrentarlo construyendo propuestas de intervención a partir de sus aprendizajes culturales, sociales e históricamente aprendidos. En este sentido, como señala Santibáñez y Álvarez (1996) la experiencia que constituye el aprendizaje del profesional práctico, es mediadora entre el bagaje disciplinario y las situaciones únicas de cada intervención siendo a la vez semejante pero diferente en cada caso, “El saber práctico se ha desvalorizado, quedándonos sin
marcos conceptuales frente a la complejidad de la experiencia social, develar la experiencia social, mirar detrás del arcoiris, develar criterios (…)”.
Observar la participación del profesional en los programas del SENAME, (por ejemplo, los programas de libertad vigilada para jóvenes infractores de ley) y todas las acciones del psicólogo y otros profesionales del ámbito de la psicología social, implica aceptar el condicionamiento hacia políticas sociales, es importante asumirlo y tomar conciencia de que estamos determinados. Alfaro (2002) refiere:
“Asumir para abrir posibilidades, para crear pequeños rangos de agencialidad de nuestras prácticas. Al parecer el producto está determinado por la estrategia de desarrollo, en este caso el producto es la integración social, nosotros integramos al sujeto(…)” Por lo tanto, la extrapolación no puede dar los mismos resultados en distintos contextos. Se pierde la transmisión generacional, lo que define al trabajo comunitario es el rescate de la memoria histórica. El intervencionista rompe con este hilo, lo corta. Observamos además que la transformación de las
orientaciones técnicas y administrativas de SENAME han tenido un gran impacto en las prácticas y los procesos de los equipos. CCoonnssttrruuiirr ccoonnoocciimmiieennttooss yy ddeessaarrrroollllaarr ccaappaacciiddaaddeess e essppeeccííffiiccaassppaarraaeellddiisseeññooyyllaaiimmpplleemmeennttaacciióónnddeeaacccciioonneessqquuee i immpplliiqquueennllaappaarrttiicciippaacciióónnaaccttiivvaayyrreeaallddeellaaccoommuunniiddaaddeennllooss p prroocceessoossddeeggeessttiióónnddeellaa““iinn--sseegguurriiddaadduurrbbaannaa””eessffuunnddaammeennttaall,, u
unnaa cuota de control es necesaria, pero depende como se establece. El control punitivo no es sinónimo de control social. Insistimos en la necesidad de nuevos horizontes epistemológicos transdisciplinarios, evitar la simplificación y reflejar la complejidad del área temática de la “seguridad urbana”, implica proponer tácticas políticas capaces de prevenir conductas ofensivas individuales y sociales en un marco de mayor participación de los sujetos colectivos involucrados directa e indirectamente en la gestión de las situaciones problemáticas vinculadas a la (in) seguridad, también requiere desarrollar estrategias epistemológicas inter/trandisciplinarias desde el saber criminológico, proponiendo un discurso articulado con categorías conceptuales de las ciencias sociales (sociología, psicología, antropología y derecho, etc.), requiere además romper con la hegemonía positivista de un conocimiento universal y objetivo, el pensamiento único.
El modelo jurídico de la responsabilidad muestra que el
enfoque de los derechos del niño, aplicado al ámbito de las infracciones a la Ley Penal ha llevado a la proposición de un nuevo modelo jurídico -alternativo al correccional o
protecciones de menores- que es posible denominar como modelo jurídico de la responsabilidad, cuyo fundamento se encuentra en la Doctrina de la Protección Integral de los Derechos de la Infancia y Adolescencia emanada de la CIDN e instrumentos afines.
Con respecto a la noción de Comunidad y el Enfoque
Individualista Clínico Personológico podemos agregar que las
modificaciones que se han hecho a los sistemas de rehabilitación también van por ese camino. La sociedad se lava las manos. Sin embargo, el tema va por controlar y penalizar: cárceles privadas, mayores recursos a Gendarmería, módulos Alfa, sistemas represores e infractores a la dignidad de los jóvenes. Rápidamente se puede observar, como, en términos de construcción de políticas (por ejemplo, políticas de salud mental adolescentes, políticas de protección y de desarrollo humano), se va poniendo el acento en el castigo y no en el tratamiento rehabilitador.
Estas lógicas de disciplinamiento social fundadas en un dispositivo comunicacional que se denomina la seguridad ciudadana, no solamente han redundado en un mayor nivel de militarización de los dispositivos de control social, sino que incluso han derivado en una lógica de alienación de la población. “Hoy día objetivamente todos nos sentimos inseguros, amenazados, desconfiamos del vecino. La lógica de la sociedad chilena en los barrios hasta la década de los 70 era la lógica de las puertas abiertas; hoy día con la entrega de la vivienda social lo primero que se hace es levantar la reja de hierro forjado con las puntas para afuera, nos rompieron la lógica de la comunicación social, nos hicieron temer al otro, desconfiar del otro, sentirnos amenazados por el otro y esto es duro; es doloroso; es la lógica de la cárcel por dentro, mientras que la burguesía se arraiga en sus barrios, levanta muros, levanta condominios, coloca guardias privados y segrega, escinde aun más a la sociedad chilena, en esta lógica de seguridad ciudadana en torno a un proceso de alienación que conspira objetiva y concretamente contra cualquier lógica de empoderamiento…” (Goicovic, Igor. 2002) En el nuevo contexto en el que vivimos las personas se enfrentan a una cotidianidad que les genera una serie de inseguridades, no solamente es el tema de las desconfianzas, sino, de no poder mantener el trabajo o poder recibir atención médica, como en el caso de los delegados de SIDTEL o los mismos jóvenes con quienes ellos trabajan.
“En este contexto, los espacios de participación y organización constituyen una posibilidad de reconstrucción de sujetos. Sin embargo este es un planteamiento en torno al cual no todos están de acuerdo, pues lo que predomina es la valoración de la acción individual…” (Bustos, Luis. 2002).
A la luz del análisis podemos observar la grave tensión que se produce entre las ONG o Corporaciones y los Programas de Gobierno:
“Es lamentable como en esta pseudo democracia, los ricos tienen cada vez más y los pobres sobreviven. Y el rol de la organización debilitado, estamos parcelando; al Estado
también, le conviene así; nos tienen restringidos, a cada uno haciendo lo suyo. No hemos podido las organizaciones luchar por un sentido común…” (Muñoz, Víctor. 2002). Aquí palpamos y vemos una lucha de sentidos, ya que las
visiones son diferentes y esto se expresa en los roles directos de tarea, cómo se da la búsqueda de marco de sentido común en común?. Podemos entender participación social como aquel proceso en el cual las personas y sus organizaciones adquieren conciencia de sus necesidades, buscan y proponen alternativas de solución, comprometiéndose con ellas en el cambio. El objetivo de la participación es el grado en que, a través de ella, un grupo o una comunidad tiene acceso al poder o comparte el poder en un grupo social.
Como Ser Social, el “Ser” Humano se convierte en tal cuando se relaciona con otros, interactúa y es protagonista, en un proceso colectivo de construir una sociedad o micro sociedad que le permite su sobrevivencia en dignidad y justicia. Participación social como sinónimo de Gobernanza. Las necesidades colectivas deben surgir del análisis que responsables públicos, técnicos, usuarios y ciudadanos realizan, y en su gestión deben encontrase presentes elementos representativos de la comunidad a la que sirven. No se trata solamente de que los servicios sociales sean de todos y para todas. Es necesario que en ellos esté implicada la misma gente (tanto nivel informativo, consultivo como decisorio) es decir, que sean servicios realizados también por todos. Participación como sinónimo de Gobernabilidad y no de Gobernanza. Y como diría Gabriel Salazar, historiador, “A mayor Gobernabilidad menor Gobernanza (…)” (Díaz, Alejandro, 2002).
Si los profesionales que intervienen en un programa participan activamente de la construcción política de este, se obtendría una mayor legitimidad y menor resistencia en su desarrollo. La contradicción que se produce entre las prácticas profesionales y la política establecida por SENAME produce conflicto e insatisfacción laboral, cuestionando el Sentido que los profesionales le dan a su trabajo.
El enfoque Socio Comunitario entiende que las mejores posibilidades de desarrollo hacia el pleno bienestar de las personas, se dan con la participación activa y comprometida de
los diversos grupos sociales que existen en una determinada comunidad (familias, amigos, vecinos, compañeros de trabajo,
comunidad escolar, religiosa, etc.). Es la construcción colectiva de metas, la ejecución mancomunada de acciones y la potenciación de los recursos existentes lo que determinara en definitiva el desarrollo hacia el bienestar. Para ello la comunidad requiere tomar conciencia de sus capacidades y potencialidades, asumir la responsabilidad, participar en la toma de decisiones del sector, y movilizarse y organizarse para lograr cambios.
El profesional o técnico posee los recursos, las técnicas, administra el proyecto. La gente posee experiencia, posee saberes y tiene necesidades. La tentación de reemplazar, subordinar de parte de los profesionales a la gente está siempre presente. Los argumentos son varios: es más rápido, más seguro, produce mayor impacto. Pero reemplaza al sujeto. No educa, no hay transferencia de poder. Es un problema técnico y de poder.
El concepto de comunidad se experimenta como un fenómeno existencial, por el solo hecho de compartirlo, de vivir en comunidad. La definición de la misma debiera ser parte de nuestro sentido, de nuestra vida. Sin embargo, los datos arrojan un concepto de comunidad desde la exterioridad en un lenguaje formal que permite la distancia del significado más afectivo, es decir, no hay un sentido de pertenencia. Son pocos los profesionales de SIDTEL que viven en la comuna y ninguno vive en la comunidad que se atiende, ella es conocida sólo por visitas.
Con el concepto de comunidad los delegados tiene una relación de exterioridad y por lo tanto, también la práctica profesional tendrá un sentido de exterioridad.
Es un poco duro el pensarlo, pero tal vez el sistema económico generó una respuesta equivalente para la responsabilidad de la acción social. El mito paralelo al de “la mano invisible” es el del “actor invisible” inserto en lo que los investigadores de este trabajo llamamos “la cultura del no ver”7. El terapeuta, el educador y el organizador son “catalizadores”, que actúan de modo “no directivo”, y que por lo tanto no son responsables del resultado de la acción que inician. El diccionario define un catalizador como una sustancia que actúa por presencia, con un simple efecto acelerador, sin participación en el proceso. Es evidente que un catalizador químico no tiene ninguna responsabilidad moral de la acción en la que interviene.
Tiene sus costos ser un trabajador invisible. El trabajador que pierde el control sobre su trabajo, sobre su producto, pierde más que el justo beneficio de su esfuerzo: pierde también su dignidad de trabajador.Toda la reflexión sobre la alienación ha creado conciencia de esta pérdida, que el trabajo con sectores proletarios confirma una y otra vez. Una literatura creciente sobre el sentimiento de vacío del trabajador, el llamado “burn- out”, muestra el alto costo personal y organizacional de la pérdida de sentido del trabajo para quién debe realizar una tarea en el sector terciario, en la que los “productos” no son “cosas” sino “servicios” a otros. Los intentos de explicar este agotamiento sugieren un proceso en dos etapas: una formación basada en una teoría alienante de la acción, y luego una reacción de supervivencia: el rechazo de un trabajo que es percibido como una amenaza a la propia identidad.
Sin trabajador social, no hay trabajo social. Y la descripción de un proyecto de la que se ha escamoteado un actor fundamental no puede, sino, expresar una cierta inautenticidad y un efecto cierto de distorsión en el relato. Los costos del hacer invisible al trabajador social también afectan el proyecto histórico de sociedad que anime la acción social. Freire analizó acertadamente el problema de la pertenencia objetiva y de la pertenencia subjetiva de clase, y preparó los instrumentos para analizar la difícil realidad de quienes, perteneciendo por posición social heredada o adquirida a una clase social, hacen suyos los intereses de otra. El análisis de clases que comprenda la lucha de clases será incompleto si no comprende también las alianzas de clases, en las que una opción de colaboración no significa que haya desaparecido la estructura de clases de una formación social. Un sentimiento de identificación completa del profesional con los sectores sociales diferentes con los que trabaje no podrá oscurecer las diferencias reales de clase y de estilos de vida cotidiana, que pueden ser campos de alianzas objetivas, pero no de identificaciones imaginarias.
Para quienes forman parte de la experiencia de trabajo de SIDTEL Maipú, la construcción de significados individuales y colectivos, de acercamiento de percepciones, explicaciones e interpretaciones que hagan posible configurar, para quienes forman parte de esta experiencia, una malla común de sentidos y valores, desde los cuales conformar una sensibilidad colectiva que logre la emergencia de una propuesta que rompa con la desintegración, la instrumentalización y la dicotomía; valorando la diversidad, la interdependencia y la afectividad con los sectores urbano-populares en los que se inserta está altamente cuestionada por los delegados, pero a la vez aparece en los relatos como la bandera de resistencia de este grupo de profesionales.
De este modo comunicar las búsquedas, las construcciones de sentido alcanzadas, forma parte importante de esta sistematización, en tanto da cuenta de las ideas movilizadoras,