Capítulo 1. Fundamentos y enfoques teóricos del capital social
2. Marco conceptual
2.6. Ámbitos de análisis
Varios autores (Portes, 1998; Woolcock, 1998; Durston, 1999; 2000) esti- man que hay diferentes formas de capital social, cada uno con una dinámica diferente. Siendo posible construir, sobre la base de la distinción esencial entre lo individual y lo colectivo, varias tipologías alternativas de capital social. El análisis de los diferentes tipos de capital social puede hacerse siguiendo varios criterios, de forma que pueden encontrarse múltiples clasificaciones realizadas desde diferentes perspectivas que intentan capturar y resaltar algún aspecto con- creto del concepto.
Considerando el ámbito que abarca el capital social, Durston (1999; 2000; 2002) lo clasifica en: individual, empresarial, comunitario y público. a) El capi- tal social individual, está configurado por la red de relaciones útiles que posee una persona y que le confieren la capacidad de obtener ventajas y beneficios. b) El capital social empresarial, hace referencia al conjunto de recursos moviliza- dos mediante una red de relaciones sociales que proporcionan ventajas compe- titivas. c) El capital social comunitario, se refiere al capital social perteneciente a los individuos que forman parte de las redes o grupos sociales y se puede defi- nir como la capacidad de actuar como un colectivo en busca de metas y benefi- cios definidos en común. Por último, d) El capital social público, se compone de las redes de relaciones existentes entre las organizaciones estatales y los agentes económicos y sociales que ayudan a realizar las tareas de una forma más eficaz.
En este contexto, conviene señalar que, el capital social comunitario no tiene su origen en las relaciones entre las personas, sino en la capacidad de la comunidad de establecer un marco de funcionamiento institucional favorable a la colaboración y en la capacidad de sancionar comportamientos que se alejen de ese marco, es decir, en la cantidad y calidad de instituciones sociales, tanto formales como informales. El capital social comunitario, tiene características de bien público y se crea como subproducto de la participación en organizaciones, como las que integran y conforman el ámbito asociativo.
De este modo, el funcionamiento interno de éstas organizaciones y el grado de cumplimiento de sus objetivos particulares, determina que tenga lugar entre los participantes, una experiencia en prácticas y expectativas de cooperación. El paso del nivel organizativo al nivel comunitario, será posible si las prácticas de cooperación y expectativas de reciprocidad se pueden acumular hacia una cultu- ra de confianza generalizada, lo cual no siempre es posible, ya que las redes sociales evolucionan hacia situaciones caracterizadas por un incremento de la estabilidad y de cohesividad (Burt, 1998).
Hall (2003) señala que lo esencial de la definición de capital social, es la afiliación de los individuos a alguna asociación voluntaria, las cuales pueden tener objetivos diversos pero que comparten unos rasgos clave. Por una parte, implican a sus miembros en alguna interacción directa con los demás, siendo la interacción cara a cara, un elemento fundamental para que pueda desarrollarse la reciprocidad. Por otra parte, las organizaciones comprometen a sus miembros en una empresa común, lo que permite la superación del dilema de la acción colectiva, fomentando la capacidad negociadora.
Conviene en este punto, poner de relieve la distinción realizada, entre capi- tal social de tipo bonding y capital social de tipo bridging (Putnam, 2000; Woolcock y Narayan, 2000). El capital social de tipo bondingse caracteriza de forma habitual con redes densas, de carácter multifuncional; respecto a la reci- procidad, es a largo plazo; la confianza, es de tipo particularizada; existen unas fuertes normas compartidas por el grupo; y la relación social entre los miembros del grupo, no es meramente instrumental. El capital social de tipo bridging
muestra diferencias sensibles respecto del anterior, por lo que respecta a la red de relaciones, su densidad es baja; en cuanto a la reciprocidad, se manifiesta en el corto plazo; por su parte, la confianza, tiene carácter de confianza generali- zada; en relación con las normas compartidas, se sustentan en base al conoci- miento; y por último, la relación social entre los agentes que se interrelacionan, tiene un carácter instrumental (Leonard y Onyx, 2003).
Por otro lado, cuando los grupos están centrados en sí mismos sin relacio- nes con otros, se incrementa la presencia de capital social de tipo bonding. Coleman (1988) señala que este capital social propio de las estructuras sociales cerradas, tiene ventajas para los miembros del grupo, sin embargo, resulta poco probable que se genere a partir de éstas estructuras una cultura de confianza generalizada, ya que el capital social de tipo bondingtiene carácter excluyente. La cuestión que se plantea es, facilitar el paso de un capital social grupal u organizacional, entendido como bien privado, pero con significativas externali- dades positivas, a un capital social comunitario, entendido como bien público que beneficia a toda la sociedad (Dasgupta, 1999).
De esta forma, la distinción entre el capital social de tipo bondingy brid- ging(Putnam, 1995a y b; 2000), resulta determinante para analizar la posibili- dad de que el capital social grupal u organizacional, se transforme en capital social comunitario. Es necesario desarrollar en las organizaciones capital social de tipo bridging, es decir, un capital social que tiende puentes y que se caracte- riza por su carácter integrador a partir del capital social de tipo bondingque se genera con mayor facilidad en los grupos.
En este sentido, el estudio realizado por Weisinger y Salipante (2005), en torno a la diversidad en las organizaciones no lucrativas, pone de relieve como algunas organizaciones no lucrativas poseen características que favorecen la cre- ación de capital social de tipo bridging. El estudio refleja que no resulta fácil crear este tipo de capital social. Los autores constatan que para que sea posible generar y desarrollar capital social de tipo bridgingen la organización, se requie- re que exista un determinado substrato o reserva de capital social de tipo bon- ding, a partir del cual se establecen los vínculos que sirven para crear capital social de tipo bridging. Además, sostienen que se requiere una clara gestión de la organización orientada a la consecución de tal objetivo.
A partir de estas consideraciones, se estima que la gestión de las organiza- ciones, resulta decisiva para que se produzca el paso desde el capital social orga- nizacional, al capital social comunitario. El proceso exige, un cambio en la ges- tión de la organización desde una visión centrada en el interior, hacia una inte- rés y énfasis, que privilegie la apertura y la interacción de la organización con su grupos de interés (Lorenzelli, 2003).