Capítulo 2. Fundamentos teóricos del sector no lucrativo
6. Teorías explicativas de la formación de las organizaciones
6.3. Teorías desde la perspectiva de la oferta
6.3.2. Teorías conjuntas de oferta y demanda, teoría
Las aportaciones realizadas por de Ben-Ner y Van Hoomissen (1991; 1992), resultan más novedosas por el lado de la oferta, ya que para desarrollar su aná- lisis introducen herramientas de la economía de las organizaciones (Sajardo, 1996). Mientras que en el Sector Lucrativo, los empresarios emprenden activi- dades mercantiles y satisfacen las demanda existente por la expectativa de un beneficio, en las Entidades No Lucrativas, los individuos se unen en torno a esa opción institucional por razones distintas al beneficio. Se trata de fundar un tipo de organización que genere confianza a aquellos que la controlan y a los que no ejercen el control, de forma que tengan la seguridad de que sus preferencias serán atendidas, de forma que se pueda revelar información fidedigna sobre sus preferencias sin temor a perseguir objetivos diferentes a los planteados por ellos mismos. No obstante, deben existir un grupo de stakeholders49 con intereses
comunes, que consideren que los beneficios del control de la entidad compen- sará los costes inherentes a su formación. Otros incentivos para la creación de una organización no lucrativa se relacionan con el acceso a exenciones fiscales o motivaciones puramente altruistas.
49 Ben-Ner y Van Hoomissen (1991) cuando emplean el término stakeholder, se refieren a indi- viduos, organizaciones y organismos públicos que: 1) pagan y consumen un bien, consumido- res tradicionales, 2) financian el consumo de un bien para terceras personas, 3) diferentes tipos de consumidores no tradicionales y familias que contratan bienes y servicios para sus familia- res, donantes para causas benéficas y sociales, administraciones locales que subcontratan el suministro de ciertos servicios, etc.
De este modo, la creación de una organización no lucrativa dependerá de la cohesión y proximidad entre aquellos que demandan y aquellos otros que deci- dan su formación, siempre que en un análisis coste beneficio, el beneficio neto de controlar la organización sea mayor que el obtenido por adquirir ese output por otras vías. Respecto a los beneficios, se encuentra la satisfacción de estos individuos por atender sus necesidades sociales a través de una entidad creada por ellos. En la formación y desarrollo de estas organizaciones, según Ben-Ner y Van Hoomissen (1991; 1992), se identifican determinados costes vinculados con :
• Identificar y unir al grupo de individuos interesados en participar en la formación y control de la organización sin contrapartidas monetarias directas.
• Determinar si existe suficiente demanda para ofrecer el bien o servicio a un precio y cantidad suficientes para justificar su consolidación.
• Mantenimiento de los mecanismos de control para garantizar que los inte- reses perseguidos por sus creadores pueden ser cumplidos.
• Selección de directivos adecuado para minimizar los problemas de agen- cia.
• Identificación y convencimiento a los demandantes de los beneficios de revelar sus preferencias y de ofrecer apoyo financiero.
• Acceso y selección de los inputs necesarios para producir el bien o servi- cio.
• Diseño de los mecanismos que permitan evitar los comportamientos opor- tunistas de algunos demandantes sobre las actividades de control ejercidas por otros individuos.
Las estrategias de formación de las entidades podrán afectar a la magnitud de los costes, pudiéndose identificar dos grupos de estrategias según quién la lleve a cabo: 1) la formación puede llevarse a cabo directamente por unos demandantes insatisfechos y con preferencias afines y cohesionadas; 2) la fun- dación de la entidad puede realizarse de forma indirecta o mediatizada, en el sen- tido de que la iniciativa surge de otros individuos, bien a través de representan- tes de otras organizaciones afines que han detectado una satisfacción de deman- das insuficientes, o bien de un grupo de profesionales conocedores del potencial de mercado en determinadas áreas en las que ellos mismos tienen inquietudes
altruistas. En su caso, el Sector Público puede incentivar su creación en base al apoyo financiero y a la provisión de asistencia técnica.
Ben-Ner y Van Hoomissen (1991; 1992) reflejan las diferentes habilidades de los demandantes (fundadores), así como la diversidad de grados de insatis- facción en su demanda para controlar la organización. En la creación de una entidad no lucrativa pueden influir factores como la educación, nivel de ingre- sos, cohesión social, heterogeneidad en la demanda, nivel de desarrollo del mer- cado y tipos de bienes ofertados.
Para sortear los problemas que pueden surgir, debido a que el control que los demandantes realizan de la entidad no lucrativa resulta incompleto Ben-Ner y Van Hoomissen, (1991; 1992) proponen la adopción de medidas que afecten a la estructura organizativa, entre las que se encuentran:
• El Principio de no distribución de beneficios (PNDB), que configura el estatus de estas organizaciones.
• Imposibilidad de distribuir la totalidad o porciones de su propiedad. Por lo que las porciones de propiedad no pueden ser objeto de compra-venta en mercados abiertos; es un mecanismo que asegura el control de la enti- dad por los demandantes que la crearon, evita la concentración de poder y de derechos. Reduce la posibilidad de que los que detenten mayor poder en un momento dado, establezcan unos nuevos objetivos diferentes a los fundacionales.
• Contabilidad transparente, es decir, hacer público el contenido de los libros con información financiera y de dirección, de forma que el deman- dante refuerza el control y la confianza de la entidad.
• El cuadro de directivos profesionales que incentiven la participación de los demás miembros.
Respecto a estos problemas Ben-Ner y Van Hoomissen (1994) señalan que se pueden suavizar, pero no se pueden eliminar totalmente ante la aparición de determinados problemas residuales de gobiernoo fallos de control, derivados de una insuficiente participación y ejercicio del poder asumido. Los interesados carecen de la habilidad suficiente para identificar a los miembros con mayor potencial para ejercer labores de control, o para ejercerla ellos mismos. Además los derechos de propiedad pueden ser usurpados por otros individuos más tena- ces amparándose en la ambigüedad del proceso fundacional de la entidad, o pasar a otras manos cuando los primeros fundadores abandonan la organización.
También puede suceder que se produzca un oportunismo de control, es decir, que una parte importante de individuos sabiendo que van a beneficiarse igual- mente, decidan no participar en el control, esperando que lo realicen otros. Si esto sucede, la confianza que correspondería a una entidad no lucrativa desaparece, debido a que se puede llegar a ofrecer un output diferente, con un precio, cantidad y calidad no deseados. Ben-Ner (2002) sugiere que para que las Organizaciones No Lucrativas desarrollen su actividad de forma efectiva, se requiere que se limi- ten los comportamientos del “pasajero sin billete”, que se verán reducidos si los miembros del grupo ejercen presión social o imponen costes a aquellos que adop- ten ese comportamiento. Esto es posible si se trata de una comunidad o grupo cohesivo que forzará comportamientos individuales en favor de los intereses del grupo. En este sentido, un factor importante que favorece a las Organizaciones No Lucrativas es la existencia de una importante dotación de capital social, con redes de relaciones densas, basadas en el mutuo reconocimiento, confianza y coopera- ción continuada que facilita la acción conjunta (Coleman, 1988; 1990).
Para superar estas deficiencias Ben-Ner y Van Hoomissen (1994) proponen como alternativa medidas legislativas y de política pública que ayuden a identi- ficar a los stakeholders y sus objetivos, así como asegurar que los directivos cumplen sus expectativas. En general las medidas que los autores proponen, son los siguientes:
• Creación de agencias dependientes del Sector Público, constituidas por expertos en el Sector No Lucrativo que asesoren en distintos ámbitos a los individuos o colectivos que deciden crear una entidad no lucrativa. • Delimitar legalmente el estatus de stakeholderen términos de participa-
ción como en derechos, en función de las contribuciones realizadas. • Periódicamente realizar elección y cambio del cuadro directivo. • Transparencia informativa en todos los ámbitos.
Las aportaciones realizadas por Ben-Ner y Van Hoomisen (1991; 1992) pro- porcionan una aproximación a la explicación del crecimiento del Sector No Lucrativo en diferentes áreas geográficas, poniéndolo en relación con una serie de factores cuyo análisis y resultado es diferente en función del tipo de output producido.
Las Entidades No Lucrativas se configuran como una alternativa idónea al Sector Público y al privado lucrativo para proveer bienes colectivos y de con-
fianza50. Los bienes de confianza, trust goods, están dotados de un importante
componente de no rivalidad. Los bienes colectivos, tienen rasgos de no exclu- sión, un alto componente de no rivalidad y la necesidad de que su financiación se instrumente a través de un sistema de donaciones voluntarias; estos engloban tanto a bienes públicos puros como a bienes benéficos (en los que no se benefi- cia el que paga sino terceras personas) y determinados bienes mixtos público- privados (Marcuello, 1997). Los rasgos de no rivalidad y no exclusión de estos bienes dificultaría su adecuada valoración por parte del Sector Lucrativo51.
Ben-Ner (2006) señala que la existencia y crecimiento de las Organizacio- nes No Lucrativas se ve afectada por determinadas contingencias provocando que estas organizaciones tengan ciertas ventajas en la producción de determinados outputs52, entre las que se encuentran: 1) la forma y tamaño del mercado en el cual
se plantea el desarrollo de las organizaciones; 2) las características de los deman- dantes, nivel de ingresos, nivel educativo, heterogeneidad de la demanda y cohe- sión social; 3) las características de los outputs; 4) el capital social existente en la sociedad, de forma que comunidades más cohesivas, cuyo capital social se carac- teriza por vínculos densos y relaciones redundantes, es posible ejercer un mejor y mayor control sobre los gestores de las Organizaciones No Lucrativas.
50 Como ejemplo de “bienes de confianza” (trust goods),puede señalarse el cuidado de bebés o ancianos, los cuales recibirán el mismo servicio). En cuanto a los “bienes colectivos”, (collec- tive goods) puede servir de ejemplo, atención a colectivos excluidos socialmente.
51 Resulta costoso saber cuanto cuesta producir un bien de confianza o un bien colectivo para cada individuo, cuando no se le puede excluir del acceso a ese bien, o cuando se ofrece un mismo servicio para todos. En estos casos la organización lucrativa, debido a su objetivo de mayor beneficio, tenderá a cobrar más de lo que cuesta producirlo. Las Entidades No Lucrativas, ofrecerá más confianza a un consumidor que, como tampoco podrá conocer la rela- ción calidad-precio del servicio solicitado, preferirá este tipo de entidades.
52 Akerlof y Kranton (2002), en la investigación desarrollada en el sector del cuidado de niños y educación, señalan como el output por sus propias características incumple las condiciones señaladas por el modelo neoclásico, y se caracteriza por elementos como la existencia de poder de mercado, asimetría informativa, no rivalidad, no excluibilidad, existencia de externalidades, una buena educación representa una externalidad positiva para la sociedad, la necesidad de considerar la identidad del niño y de los profesores. En este caso, prestación del output a tra- vés de las Organizaciones No Lucrativas tendría ventajas frente a las organizaciones lucrati- vas, si los padres y la comunidad se involucran en la organización y ejercen el control y super- visión sobre los gestores de la organización, es decir, si existe capital social en los términos que señala Coleman, (1988) funcionará de forma eficiente.
Los autores, concluyen que el Sector No Lucrativo es relativamente mayor en comunidades con altos niveles educativos, mercados de menor dimensión, demanda más heterogénea y creciente número de organizaciones. Todo ello depende del tipo de bien ofertado, es decir, en función de que se trate de bienes colectivos o de confianza53y el ámbito de ejecución (servicios sanitarios, socia-
les, educativos). Los resultados del estudio de Ben-Ner y Van Hoomissen (1991) identifican diferencias en función del tipo de bien ofertado, así para los bienes de confianza,a mayor mercado, más posibilidades de altos niveles de información asimétrica y desconfianza, por lo que aumentará la demanda de este tipo de bie- nes y servicios a las Entidades No Lucrativas. Para los bienes colectivos, cuanto mayor sea el mercado, habrá menos consumidores insatisfechos y por ello la demanda de bienes y servicios a las Entidades No Lucrativas será menor. Además, constatan una relación negativa entre los niveles de ingresos y formación, y la demanda de bienes de confianza, provocando que cuanto mayores sean los nive- les de ingresos y formación, existen mayores posibilidades de investigar alterna- tivas distintas a las que ofrecen las Entidades No Lucrativas. En el trabajo reali- zado con posterioridad, Ben-Ner y Van Hoomissen (1992) se confirman los resul- tados parcialmente, teniendo en cuenta que en el estudio se analiza la tipología de bienes en tres subsectores diferentes, servicios sociales, sanidad y educativos54.