Fuente: RESERVA FEDERAL DE ESTADOS UNIDOS, Créditos de Consumo, Elaborado por: Nancy Ampudia
Este problema, extrapolado al nivel de los paquetes de créditos, significaba que un 23,19% de los créditos dentro de un paquete, no serían cancelados152, es decir que muchas de las titularizaciones sustentadas con créditos hipotecarios no estarían en capacidad de cumplir con los pagos a los inversionistas.
En el mes de marzo del 2008 el mercado de valores empezó a descontrolarse cuando JPMorgan Chase compró el banco Bear Stearns que estaba en bancarrota.153 La incertidumbre duró hasta septiembre cuando la Reserva Federal estadounidense decidió inyectar dinero en la economía para salvar AIG, una de las aseguradoras más grandes del mundo.
Los mecanismos que intervienen en la cadena de transmisión de información fallaron uno tras otro. En principio se partió de la creencia de que el crecimiento inmobiliario sería sostenible, lo que llevó a los actores del sistema financiero a especular con este dato; no existió respuesta inmediata de las entidades supervisoras estatales, las calificadoras de riesgo arrojaban valoraciones sobre la calidad de los productos crediticios de bancos en crisis y formas de endeudamiento que fueron atractivas para el público y por último nunca existió un aval en el sistema financiero que garantice y salvaguarde tanto a inversores como a deudores.
152 ASHCRAFT, A., SCHUERMANN, T.,
Understanding the Securitization of Subprime Mortgage Credit, New York, 2008, p21
61 El modelo de negocios de los bancos de inversión, que se fundamenta en la generación de productos financieros innovadores falló. El fallo se debió no solo a la poca preparación de las instituciones para una posible crisis sino también a la falta de regularización crediticia.
Como los precios, en primera instancia, en la burbuja tecnológica se elevaron, existió un aumento en la producción; una vez que los precios empezaron a descender, la producción se redujo y para solventar esta crisis, se tomó la decisión de disminuir artificialmente las tasas de interés para reactivar la inversión.
Este comportamiento de las tasas de interés dio paso a la burbuja inmobiliaria, ya que ayudó a que la oferta de bienes inmuebles se eleve por la creciente demanda que existió. Puesto que se utilizaron bienes cuyos precios eran inciertos en el futuro para emitir titularizaciones, al momento que los precios de estos bienes variaron, no se pudo cubrir con los pagos que los inversores exigían, por lo que se desató una reacción en cadena dentro del sector.
Como las crisis financieras tienden a estar asociadas con el colapso de las burbujas especulativas, el momento en el que los actores del sistema financiero de Estados Unidos fomentaron la especulación154 del sector inmobiliario para que se presentase una tendencia al alza en la venta de productos financieros para el sector y la demanda por estos productos creció (pero no así la inversión hacia otro tipo de actividades productivas que, por el contrario, se desaceleró); cuando colapsó este sector de la economía y al carecer otros sectores de estabilidad por la falta de inversión, se dio paso a la explosión de la crisis.
3.2 Influencia de las expectativas del mercado
Los aspectos antes mencionados estuvieron relacionados con el comportamiento de los individuos, ya que sus expectativas y temores con respecto a la economía determinaron las decisiones que a la postre tomaron. Las variaciones del nivel general de precios pueden confundir temporalmente tanto a los oferentes como a los consumidores sobre lo que está ocurriendo en
62 los mercados en los que venden su producción. Como consecuencia de estas percepciones erróneas a corto plazo, los oferentes responden a las variaciones del nivel de precios.
3.2.1 Variación del IPC en contraste con las expectativas futuras
Una variación del nivel de precios provoca percepciones erróneas sobre los precios relativos y estas percepciones erróneas inducen a los oferentes a responder de manera directa a la variación del nivel de precios incidiendo en la cantidad ofrecida de bienes y servicios.
Las percepciones de los actores económicos se derivan de la confianza. En un mundo perfecto las personas tomarían decisiones racionales, después de un análisis profundo, pero generalmente las personas actúan de acuerdo a lo que sienten que está bien155.
Esto sucedió en la economía estadounidense. En la década de 1990, existió una elevada preocupación por el colapso que podrían sufrir tanto instituciones como hogares ya que se decía que al momento de empezar el año 2000, existiría una catástrofe tecnológica en la que habrían estado implicadas todas las tecnologías de la información y comunicación.
Como la industria comenzó a ofrecer soluciones, a la demanda creciente para este futuro problema, la inversión hacia el sector se elevó, de tal forma que en el período 1992 – 2000 representó en promedio el 51,8% del total de las inversiones. Esto influyó en el crecimiento de la producción del sector. La producción de los productos de las TIC presentó una tendencia al alza hasta 1997, con un crecimiento que empezó a elevarse a partir de 1993, a un ritmo de 7,30% anual156. La demanda y la oferta de los bienes de las ITC se variaron positivamente y el nivel de IPC varió negativamente. A comienzos de 1998, el IPC de la industria de las ITC era de 100,7, para 1999, el nivel de precios había bajado un 2,88%157.
155 ASHCRAFT, A., SCHUERMANN, T.,
Understanding the Securitization of Subprime Mortgage Credit, New York, 2008, p12
156 BUREAU OF ECONOMIC ANALYSIS, INDUSTRY ECONOMIC ACCOUNTS, Gross-Domestic-Product-(GDP)-by-
Industry Data, http://www.bea.gov/industry/gdpbyind_data.htm, Acceso 7 de noviembre de 2009 15:30
157 ESTADOS UNIDOS, Bureau Of Labour Statistics,
Consumer Price Index for All Urban Consumers: U.S. city average, by expenditure category and commodity and service group 1990 – 2000.
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GRÁFICO 57
IPC INDUSTRIA DE LAS TECONOLOGÍAS