PARTE II: LA UNIVERSIDAD INDÍGENA DE VENEZUELA
10 Estructura, Comunidad y Ritual
10.1 Tiempos y Espacios
10.1.1 Los años y las horas del alumno
La Universidad Indígena de Venezuela no es tan sólo un proyecto o una institución, sino una comunidad humana que existe en un territorio ecológica y políticamente condicionado, que se organiza con una estructura social determinada, y que a través de la rítmica repetición de calendarios y ritos colectivos se consolida como una comunidad con significado propio. A continuación exploramos esas coordenadas y códigos particulares.
10.1 Tiempos y Espacios
Los próximos epígrafes se dedican a establecer las coordenadas básicas de la Universidad Indígena de Venezuela como lugar y como actividad. Comenzamos analizando la experiencia cotidiana dentro de los ciclos anuales, semanales y diarios que la ordenan, y de las condiciones físicas que la singularizan respecto a instituciones homólogas en la esfera oficial. Desde ellas identificamos Caño Tauca como un lugar que identifica a un grupo humano frente a otros a través de los mecanismos simbólicos de la territorialidad.
10.1.1 Los años y las horas del alumno
Para licenciarse en la Universidad Indígena de Venezuela el alumno debe participar durante 6 semestres en la actividad de Caño Tauca y finalmente elaborar una tesis cuya aprobación corresponde a un comité de sabios indígenas. Es corriente que los alumnos cumplan este programa de forma discontinua o parcial, y la elaboración de la tesis es un escollo que solamente supera una minoría. En algunos casos esta discontinuidad o suspensión se debe a la insatisfacción del estudiante con la experiencia; en otros a la presión de sus obligaciones en la comunidad, pues muchos son padres de familia; y finalmente algunos se convierten en maestros en las escuelas de sus
comunidades o en funcionarios públicos dedicados a la mediación entre éstas y los organismos de la administración. Los ex alumnos reclutados como funcionarios en sus comunidades, a pesar de no haber completado los requisitos académicos de la UIV, aparentemente se ganan esa posición gracias al valor que las comunidades y las autoridades públicas han empezado a otorgar a la experiencia educativa de Caño Tauca.
La formación en la UIV se divide en semestres en lugar de en cuatrimestres porque en realidad abarca los 12 meses del año. Cada semestre se compone de 4 meses de formación en Caño Tauca, con una rutina común en las aulas, la biblioteca o las actividades agroecológicas; y 2 meses de “trabajo de campo” en la comunidad. El “trabajo de campo” en el contexto local, lejos de ser un complemento, es el pilar que soporta todo el proyecto. La actividad en Caño Tauca comenzó como un taller interétnico para la elaboración de textos escolares bilingües, y fue a raíz de esta experiencia que se decidió crear una Universidad, cuya principal función sería precisamente el registro de conocimientos y relatos de cada cultura para su posterior edición. Cuando el alumno durante los meses de “trabajo de campo” regresa a su comunidad o visita otras comunidades de su misma etnia, su cometido es observar y registrar aspectos de su medio cultural y escuchar las enseñanzas de los ancianos. De todo ello deberán dar cuenta en los informes que elaboran al retornar a Caño Tauca, y servirse para elaborar cartillas escolares. Hemos podido comprobar el cumplimiento de los objetivos del trabajo de campo mediante la revisión de cientos de informes de alumnos de distintos pueblos, así como durante el acompañamiento de los alumnos E’ñepa en estos periodos. Ciertamente a menudo los alumnos son absorbidos por sus compromisos familiares cuando llegan a la comunidad, o bien se dedican a zanganear con otros jóvenes después de meses de dura rutina en Caño Tauca. A pesar de esta tendencia, los informes de trabajo de campo constituyen, por su número y calidad, un recurso de impresionante valor donde los alumnos demuestran extensamente su inquietud por comprender su entorno, complejo y cambiante, y por registrar todos los elementos cuya desaparición temen.
Figura 2. Programa de estudios de la UIV
Fuente: web oficial de la Universidad Indígena de Venezuela www.causamerindia.com 6° semestre 5° semestre 4° semestre 4 meses presenciales UIV 2 meses trabajo de campo en la comunidad Informe 4 meses presenciales UIV TESIS 2 meses trabajo de campo en la comunidad orientado por el proyecto Proyectos hacia la profesionalización Informe
Informe 2 meses trabajo de campo en la comunidad 4 meses presenciales UIV 3° semestre 2° semestre 1° semestre Ingreso 2° Nivel Informe 2 meses trabajo de campo en la comunidad Informe 2 meses trabajo de campo en la comunidad Informe 4 meses presenciales UIV 4 meses presenciales UIV 2 meses trabajo de campo en la comunidad 4 meses presenciales UIV
Las fechas de comienzo de la actividad en Caño Tauca son el 10 de febrero en el primer semestre y el 10 de agosto en el segundo semestre; y las fechas de salida hacia las comunidades son el 10 de junio y el 10 de diciembre respectivamente. Las fechas de partida hacia las comunidades se cumplen a la perfección debido a la impaciencia de los alumnos por regresar con los suyos. No sucede lo mismo con la llegada de los alumnos a Caño Tauca. Son excepcionales los incorporados a día 10 y hasta el transcurso de varias semanas no es posible conocer el número de alumnos para el semestre iniciado. Parte de los alumnos no regresa tras los dos meses fuera, y otra parte regresará acompañada de nuevos compañeros. Pero debido a las deficientes comunicaciones (apenas por radio con algunas comunidades, al menos hasta la proliferación del teléfono móvil hacia 2008) uno u otro extremo son impredecibles. La impuntualidad en la incorporación es motivo de discusión todos los semestres. En muchos casos, debido a la distancia y precariedad de los transportes, el alumno no puede prever con precisión cuántos días o semanas tardará en llegar a la comunidad. A esto se suman obligaciones rituales, compromisos familiares o dificultades económicas. Un motivo reiterado en los alumnos Ye’kuana es la asistencia a un campeonato juvenil de fútbol que involucra a todas las comunidades del Alto Ventuari. Este motivo de demora, criticado por los aliados y reconocido como un error por los alumnos, ilustra los dilemas de los jóvenes entre diferentes oportunidades de socialización intercomunitaria, política e intelectual por un lado, y lúdico-deportiva por otro.
La vida en Tauca se caracteriza por la exhaustividad de su rutina. Como ilustra la Tabla 10, la jornada y la semana se encuentran organizadas de tal manera que la dispersión apenas encuentra lugar. La programación semanal refleja el sistema de trabajo de la Escuela de Voluntarios de Yarikajé (ver apartado 8.2), en su estructura y en su modelo pedagógico. El modelo de Yarikajé persigue la transformación personal del alumno en lugar de la mera transmisión de conocimientos específicos. Se trata de una experiencia iniciática, y por tanto la disciplina juega un papel fundamental en ella, así como la convivencia en una comunidad aislada.
Hora Lunes-Viernes Sábado Domingo 6:00 El cocinero despierta a sus compañeros sonando un cuerno de vaca. Comienza el
"Estudio personal": lectura o trabajo sobre apuntes en la biblioteca, al aire libre o en
las propias habitaciones, hasta la hora del desayuno
6:30 7:00
7:30 Desayuno
8:00
Docencia en las aulas.
"Trabajo comunitario". Labores de mantenimiento y limpieza fundamentalmente de la casa de los estudiantes, la biblioteca, y la sala de computación Desayuno 8:30 "Ocio productivo" 9:00 10:00 10:30
"Áreas Demostrativas": gestión y mantenimiento de los cultivos y la cría de animales. 12:30
13:00 Almuerzo
13:30
"Estudio personal": procesamiento y edición informática en la sala de computadoras, lectura o trabajo sobre apuntes.
"Ocio productivo" 16:00
Sesión de cine. Generalmente documentales precedidos de una explicación de los alumnos responsables de organizar la sesión y seguidas de un debate sobre el contenido de la película. 17:00 17:30 18:00 18:30 19:00 Cena 20:00
"Estudio personal" en la biblioteca/Discernimiento (miércoles)
Discernimiento 20:30 21:00 Evaluación y Planificación 22:00 Retirada a dormir
Tabla 9. Rutina semanal del estudiante de la Universidad Indígena de Venezuela.
La programación semanal se cumple de forma general, y, si bien no existen referentes para una comparación, el modelo podría considerarse efectivo a los propósitos de la institución en términos de adquisición de conocimientos y productividad creativa. Se trata en cualquier caso de un modelo, una norma en tensión con la conducta real. La intensidad del horario implica impuntualidad en los momentos comunes e interpretaciones más o menos rigurosas del tiempo de trabajo individual, de forma que alba o en la sobremesa algunos alumnos se aplican a los libros mientras otros permanecen en la hamaca. Las distancias de varios kilómetros que separan los espacios donde se desarrollan cada una de las actividades (biblioteca, proyectos agroecológicos, sala de computación…) endurecen el cumplimiento de la expectativa y ocasionan descoordinación. Esta tensión entre lo correcto y lo real da lugar a desórdenes, críticas, autocríticas y contestaciones al sistema, aunque al final el mayor o menor grado de cumplimiento depende de la motivación de cada alumno. Esta motivación responde a factores culturales y no simplemente al temperamento individual del estudiante. En una comunidad E’ñepa la actividad productiva se limita necesariamente a las 12 horas de luz solar, en lugar de 3 comidas se realizan solamente 2, y desde luego no existe una rutina similar por ningún lado. Los estudios coinciden en atribuir a la economía de subsistencia indígena, sobre todo a raíz de la introducción de herramientas de metal, muchas menos horas que al trabajo asalariado de las economías de mercado (Henley 1982, 37, Lizot 1984, 168-169). La adaptación al horario de la UIV conlleva por lo tanto una aculturación del alumno respecto a los hábitos propios de su contexto cultural de origen, si bien el ajuste es gradual porque el estudiante normalmente ya ha interiorizado las estructuras temporales de Occidente durante su experiencia previa en la escuela local o en la ciudad.
Lógicamente existen hábitos que el horario no estipula pero envuelven a la comunidad, como el baño en el río antes de las comidas, las tertulias de sobremesa, o la colada en el río los sábados por la tarde; o incluso costumbres que contravienen el cumplimiento ideal del horario, como los partidos de fútbol al atardecer en la pista de aterrizaje. Son los momentos dedicados a descubrirse interculturalmente con bromas, canciones y también disputas. El domingo se dedica al “ocio productivo”. Este concepto, heredado de la metodología pedagógica de Yarikajé, combate la idea de “no hacer nada” y se refiere actividades que, si bien requieren una dedicación relajada
propia del día descanso, encierran un carácter creativo o productivo, tales como la elaboración de artesanía o la pesca en el río.
La monotonía provoca la queja de los alumnos, incita a escapadas clandestinas y aumenta la ansiedad por regresar a la comunidad. Con todo, cada semana es diferente en
Tauca. El contenido académico se basa en un sistema de profesores itinerantes, de
forma que cada semana los alumnos reciben clase de un docente voluntario distinto, que aporta sus métodos e ideas propias, proporcionando un amplio catálogo de experiencias –al coste de introducir cierta confusión–. Están además las excursiones y las visitas institucionales, durante las cuales los estudiantes interactúan con profesores y homólogos de otros centros, y los múltiples acontecimientos impredecibles, positivos y negativos, propios de la austeridad material de la universidad y la aventura de la autogestión. Por último, el curso se encuentra jalonado de hitos que marcan el avance temporal y proporcionan sentido a la experiencia, como la Semana de la Resistencia Indígena, la Semana de la Sabiduría Indígena, y la ceremonia de despedida de los alumnos.
10.1.2 El valor de la austeridad
Un característica diferencial evidente de la Universidad Indígena de Venezuela con respecto a cualquier universidad convencional es la precariedad material. Se trataría, de acuerdo con Ramiro Muñoz (Ramiro Muñoz 2007, 138) , de un rasgo común a las iniciativas indígenas de educación superior propia.
La infraestructura de la UIV ha crecido intensamente desde su creación. Sus unidades básicas son las casas con paredes de barro y techo de zinc, sencillas construcciones de planta rectangular a penas divididas y con un solo nivel, que sirven de residencias, aulas, talleres, etc. El mobiliario es mínimo, enseres reciclados o fabricados rústicamente en Tauca, y cada habitante aporta su propia hamaca para colgarla en el lugar que le corresponda, por lo que no se necesitan camas ni literas.
La cercanía de Tauca a la carretera que une Caicara del Orinoco y Ciudad Bolívar ha facilitado la conexión del campus a la red eléctrica. Con todo, en 2002 el