PARTE II: LA UNIVERSIDAD INDÍGENA DE VENEZUELA
12 Interpretando modelos económicos
12.4 El laboratorio económico de Tauca
que para cuidar bien territorio. Le dijimos que nosotros tenemos la ciencia [de] como cuidar el territorio. Es decir sabemos cuidad los árboles, ríos, animales, peces. Tenemos estrategia para cuidar la naturaleza, que existe en nuestro [territorio].
Estos últimos ejemplos resultan particularmente interesantes en contraste con el contexto al que pertenecen, el de la aculturación determinada por el modelo económico criollo y la propia decadencia del modelo indígena. En realidad pueden considerarse una reacción a este mismo contexto. En todo caso la reacción no se reduce al discurso, sino que forma parte de un nuevo contexto en gestación, del intento palpable de alterar las relaciones de poder en el inevitable cambio cultural, de revalorizar lo propio devaluado y cuestionar lo que aventaja a otros, un proceso cuyos ejemplos seguimos incluyendo a continuación.
Tal y como hemos ilustrado a lo largo de este apartado, los estudiantes de la Universidad Indígena no se limitan a lamentar la devaluación de los modelos heredados sino que se ocupan de su recuperación y valorización a través de investigaciones prácticas. Su labor se extiende sobre los procesos materiales que integran las actividades económicas tradicionales, y desde ellos se revela la vigencia de la cosmovisión ancestral. Finalmente, la valorización consciente de los modelos distintivos puede convertirse en argumento étnico frente a la pretendida autoridad de agentes externos.
12.4El laboratorio económico de Tauca
El apartado que desarrollamos a continuación describe la formación en actividades económicas impartida en Caño Tauca y el traslado puntual de proyectos a las comunidades indígenas. Comenzamos retomando la justificación de estas innovaciones económicas a partir de la situación actual de las comunidades, y observamos en todo momento su función demostrativa y su pertinencia dentro del principio de “aprender haciendo”.
Aunque la semilla específica de la UIV fue la elaboración de materiales escolares en lengua vernácula, la autonomía económica formó parte de la motivación y la actividad de Tauca desde el comienzo. De hecho la base social de la UIV se remonta a los proyectos económicos de “autodeterminación” y “autodesarrollo” 177 realizados en el Alto Ventuari entre 1970 y 1990. La iniciativa de Tauca arranca con una conciencia clara de que la valorización de la lengua, de las narraciones heredadas y de la propia diferencia cultural, aún siendo necesaria para afrontar y controlar el proceso de aculturación, resulta estéril cuando no existe una estrategia para la autonomía económica. Esta estrategia debe basarse en el modelo heredado pero también revisarlo críticamente a la vista de la transformación del contexto ecológico y económico. En los nuevos patrones de asentamiento, con comunidades sedentarias que multiplican el número de habitantes de las unidades tradicionales, la subsistencia no puede basarse en la caza, la pesca y la recolección, como tampoco puede basarse en la agricultura comercial o en la venta de mano de obra. Procede introducir nuevos elementos que garanticen en primer lugar la autonomía alimentaria, mediante un proceso experimental y reflexivo. El siguiente texto institucional (Fundación Causa Amerindia Kiwxi 2003) argumenta este enfoque:
En la UIT estamos convencidos de que si el fortalecimiento de la identidad cultural y la consciencia colectiva no va aparejado de la generación de oportunidades para su desarrollo en libertad, generaría tensiones y frustración. Defendemos, de la misma manera que el constituyente de 1999, como primera condición para el desarrollo de los pueblos en libertad, el derecho a su territorio ancestral como espacio para la reproducción y recreación cultural.
Una primera opción para el desarrollo de las culturas indígenas consiste en el fortalecimiento de sus prácticas económicas tradicionales: pesca, caza, recolección y el aprovechamiento de los recursos naturales de su entorno para satisfacer sus necesidades básicas. No obstante, una revisión de las actuales condiciones demográficas y de deterioro ambiental, nos remite inmediatamente a la necesidad de innovar. En efecto, los recursos naturales no son hoy suficientes para satisfacer la demanda de insumos en poblaciones, afortunadamente, crecientes. Ante esta realidad, importantes contingentes de jóvenes indígenas han optado por vender su fuerza de trabajo a quienes tienen la capacidad técnica y financiera para explotar industrialmente
177 Así son denominados estos proyectos por Frechione en su estudio sobre la Unión Makiritare del Alto
los recursos. La proletarización del indígena tiene consecuencias poco deseables desde varios puntos de vista: de una parte, los jóvenes indígenas se insertan en un ambiente descontextualizador y desidentificador que no les permite continuar el proceso de reproducción cultural; por otra parte, el abandono de las prácticas de subsistencia tradicionales generan relaciones de dependencia con los no-indígenas a través del salario; además, la explotación industrial de los recursos naturales es la causa directa del mayor deterioro ambiental en la historia del continente.
Estas breves reflexiones indican claramente que el indígena debe retomar la dirección de su desarrollo. En tal sentido la UIT ofrece los estudiantes una variedad de opciones de producción en las llamadas Áreas Demostrativas de Producción Sustentable: piscicultura, agricultura, apicultura, pequeña cría, cría y domesticación del búfalo.
Los alumnos comparten los argumentos del discurso institucional citado. Así como observan los perjuicios de la tecnología y las relaciones económicas procedentes del mundo criollo, también aprecian la necesidad de reaccionar ante un contexto distinto, donde los conocimientos, técnicas y valores atesorados durante siglos no resuelven todos los desafíos. Es preciso modificar sistemas, pero esta vez el cambio no será incentivado por satisfacciones individuales a corto plazo (la eficacia de la escopeta, el dinero de la venta de la cosecha… ). El cambio propuesto requiere el esfuerzo colectivo en busca de resultados a medio plazo a menudo inciertos. Por eso los alumnos son conscientes de que la innovación va más allá de los aspectos técnicos e implica procesos culturales complejos, como refleja el siguiente texto (García (Hachava) 2002):
Dialogo el hijo con el papá.
Los yaruro siempre dejan los conucos abandonados después de haber sembrado durante tres o cuatros años. Lo abandonan porque ya la tierra no sirve para sembrar, también la tierra está desnuda y los nutrientes se bajan a la profundidad de la tierra como a 20 metros. Después los ancianos se ponen a tumbar otro conuco nuevo para sembrar en tierra buena. La mayoría de los ancianos han vivido de esa manera. Si nosotros les decimos a nuestros abuelos que vamos a limpiar un rastrojo viejo, ellos nos pueden decir que esa tierra no sirve y que podemos perder el trabajo. Entonces nosotros les podemos decir que se aguanten y también les podemos explicar para que entiendan que con la nueva técnica se mejora la tierra. Luego ellos verán los resultados de nuestros trabajos.
Con las premisas que hemos descrito y ejemplificado arriba, la UIV plantea y desarrolla en los terrenos de Caño Tauca las siguientes Áreas Demostrativas de Producción Sustentable:
Área Descripción
Vivero Práctica de técnicas de germinación de diferentes plantas en viveros y su posterior
trasplante a las áreas correspondientes
Silvicultura Se ensaya la introducción de especies forestales adaptadas al medio que puedan
complementar otras actividades productivas (por ejemplo la acacia australiana complementa la apicultura)
Frutales de Sabana
Mediante esta área se ha poblado una franja considerable de sabana con árboles cuyas frutas deleitan a los residentes o se destinan a la alimentación animal en otras áreas (mango, guamo, merey…)
Compostero y lumbricultura
Mediante la elaboración de compost con distintos residuos orgánicos combinada con la cría de lombrices se genera el abono apropiado para las distintas áreas agroforestales.
Piscicultura La cría de peces es el proyecto de mayor escala de la UIV. Su desarrollo ha contado
con el asesoramiento de un biólogo especializado en piscicultura miembro del equipo fundador de la universidad. En la actualidad existe una piscina de unos 80x20 m. cavada en la sabana a la orilla del Caño Tauca, que surte el agua del recipiente. Las cantidades extraídas suponen una fuente de ingresos útil y contribuyen a la dieta universitaria, pero además repercuten en la imagen de la UIV porque sus cifras baten records en los mercados locales. La especie cultivada es el
cachamoto, un híbrido de las especies morocoto (Piaractus Brachypomus) y
cachama (Colossoma macropomum)
Apicultura Los ensayos de apicultura se remontan a las cooperativas creadas en los 70 y 80 en
el Territorio Federal Amazonas. La miel constituye un importante alimento silvestre en la dieta indígena, de ahí la posible pertinencia cultural de la domesticación de abejas.
Conuco Viejo Esta actividad se basa en el problema del agotamiento de tierras cultivables surgido
por la concentración de población en núcleos sedentarios. En ella se practican técnicas para prolongar la vida de los conucos sin usar productos industriales.
Pequeña Cría En esta área se crían cuyes y patos, empleando las frutas cultivadas en los otros
proyectos.
Búfalos La cría de búfalos es, junto a la piscicultura, la actividad productiva más notoria en
Caño Tauca, por su complejidad técnica, coste económico y espacio ocupado. La cría de búfalos, ya ensayada en el Alto Ventuari, se justifica por tratarse de un “animal particularmente indicado para el trópico húmedo caliente debido a su adaptabilidad, capacidad de carga y mayor productividad y longevidad que el ganado vacuno”. Se valora en particular su función de animal de tracción que proporcionaría a las comunidades independencia de la maquinaria agrícola. Construcción y
Mantenimiento
Los propios alumnos se ocupan de la construcción y la reparación de diferentes infraestructuras como parte de su formación para la gestión autónoma de los recursos económicos, siempre dentro del horario de actividades y con carácter complementario a los trabajos contratados a empleados externos.
Tabla 12. Áreas demostrativas de producción agroecológica implementadas en la Universidad Indígena de Venezuela
Fuente: Elaboración propia
Valorar la adecuación ecológica y cultural de las actividades descritas requeriría una investigación específica, un trabajo que deberá realizarse en el momento en que estas innovaciones productivas se encuentren realmente implantadas en las
comunidades, todavía lejano en 2008. Desde el punto de vista técnico, las áreas demostrativas de producción se definen como actividades “ecológicas”. Sin embargo esta definición no se ciñe al purismo conceptual de la agroecología, porque no excluye el uso de productos industriales como fertilizantes para los cultivos o antibióticos para los búfalos. Aunque el “ecosistema” como tal forma parte de las prioridades de la UIV, el carácter “ecológico” de las áreas demostrativas no se centra en la pureza ambiental sino en la autonomía económica. Se busca fundamentalmente minimizar la dependencia de recursos externos (capital, maquinaria y productos químicos o farmacéuticos), usándolos lo menos posible y desarrollando la interdependencia de los recursos endógenos, la conexión entre la lumbricultura, la cría de búfalos, los frutales de sabana, etc.
El aspecto que nos interesa de las actividades agroecológicas en Caño Tauca es la interacción cultural implicada en ellas. El joven no solamente se enfrenta a nuevas técnicas, tecnologías y objetos de producción, sino que debe hacerlo de una forma diferente. A los estudiantes se les recuerda que no son peones de cualquier granja criolla o pupilos en un centro educativo convencional, que no les basta con imitar y obedecer. Deben planificar y evaluar verbal y gráficamente su actividad, ser responsables de ella. Sin embargo también se recalca su responsabilidad no es producir sino aprender, de ahí el carácter fundamentalmente experimental de la dedicación a las áreas demostrativas, como ilustra el siguiente fragmento de un informe elaborado por un estudiante (García (Hachava) 2003):
NARICEAR LAS BÚFALAS
Este trabajo empezó después que llegaron el último grupo. Y empieza con la finalidad de dominar el animal para que uno se pueda montar y pueda llevar en cualquiera dirección muy tranquilo. En eso estamos hasta el momento y es muy duro, algunas no se dejan tumbar y otras se caen muy duro y tenemos que sostenerla entre varios mientras que uno abre el agujero por la nariz.
El primer sistema fue dejar el pedacito de caña brava dentro del agujero mientras que se seque. Pero finalmente no funcionó porque todas se salieron. (Fig.21)
El segundo sistemas es dejar el dedazo de mecate amarrado con dos anillos. Hicimos la práctica con dos búfalas (Fig.22)
El último sistema es casi lo mismo pero sin las argollas, sólo el mecate engrasado de [propóleos], es una especie de crema que fue hecha por Hno. Korta, para que la herida no se infecte y que se
seque rápido (Fig.23). Pues, de verdad aquí estoy aprendiendo mucho porque estoy haciendo trabajo el cual no hacía antes.
Las “Áreas Demostrativas” se caracterizan por su naturaleza didáctica y experimental para el alumno, pero también por instaurar un nuevo modelo de cooperación con las comunidades. Frente al intervencionismo que caracterizó proyectos misioneros y estatales como los descritos en las comunidades E’ñepa o –con matices– en el Territorio Federal Amazonas, la UIV se concibe como un laboratorio común y accesible a distintas comunidades indígenas. En lugar de imponer experimentos en comunidades, se trata de “demostrar” lo que cada una puede asumir y adaptar bajo su propia responsabilidad. Para 2008, salvo los proyectos que describimos a continuación, la exportación de innovaciones productivas a las comunidades apenas era notoria. Es probable que se haya producido de forma gradual, por ejemplo con el cultivo de frutales o el aprovechamiento de conucos, pero no con inversiones e infraestructuras como las que supondría la cría de búfalos o la piscicultura. Podría afirmarse que la escasa incidencia de la UIV en la actividad productiva de las comunidades se debe a la falta de pertinencia de los proyectos aprendidos por los estudiantes en Caño Tauca. Sin embargo, cabe también apreciar la coherencia del modelo: la adopción de innovaciones es lenta y progresiva porque los interesados deben realizarla a su propio ritmo. Existen además factores coyunturales, como la inversión inicial que necesitan ciertos proyectos o la falta de liderazgo de los jóvenes universitarios en su contexto local.
En cualquier caso podemos referirnos a dos proyectos excepcionales iniciados en 2004: el proyecto de agricultura orgánica en Kei’pon y la construcción de la chalana Pumé. Ambos proyectos se ejecutaron con financiación del Fondo Venezolano de Inversión Social (F.O.N.V.I.S.). Sin embargo, a pesar de los intentos en este sentido, el F.O.N.V.I.S. prefirió no vincularse directamente con las organizaciones indígenas E’ñepa y Pumé, de modo que la subvención fue otorgada a la Fundación Causa Amerindia Kiwxi y desde ella se distribuyeron los recursos.
El proyecto de Kei’pon buscaba una pequeña revolución agrícola en esta comunidad, la “Escuela de Agricultura E’ñepa”, dirigida a garantizar la autonomía económica desde el punto de vista de la alimentación y de los ingresos económicos gestionados de forma comunitaria, y basada técnicamente en los principios de la
agricultura orgánica. Con la financiación del F.O.N.V.I.S. se talaron grandes extensiones para los nuevos cultivos, se instaló un rudimentario sistema de abastecimiento de agua por gravedad para el riego de las plantaciones, y se adquirieron las oportunas semillas de calidad. El proyecto emblemático dentro de la iniciativa era el cultivo de cacao. Las matas de cacao, previamente cultivadas en viveros, se integrarían en el huerto en harmonía con especies autóctonas y culturalmente significativas como la sarrapia, y su fruto proporcionaría una gran rentabilidad comercial además de mejorar la alimentación de la gente.
Durante nuestra estancia en 2004 en Kei’pon pudimos observar la puesta en marcha del proyecto. Desde el punto de vista social y cultural, el proceso se singularizó por el liderazgo claro y constante de un alumno E’ñepa de la UIV, un rol inusitado en una persona de su edad y su posición económica. La pertinencia inicial del proyecto, y la eficacia del joven alumno, fueron evidentes en la total implicación de la comunidad. Con recursos materiales donados, el liderazgo (con el asesoramiento de los aliados) y prácticamente toda la mano de obra fueron aportados por la comunidad. Las tareas se distribuyeron por géneros a la totalidad de mujeres y hombres casados, y eran ejecutadas por una laboriosa multitud sincronizada.
A pesar de los factores sociales positivos observados en su arranque, el proyecto no cumplió sus objetivos. Algunas dificultades técnicas ya podían apreciarse durante nuestra estancia en el invierno de 2004. Constatamos que el cacao sembrado en vivero no prosperó y parte del gran conuco comunitario se arruinó por las inundaciones, aunque no disponemos de un análisis preciso de la globalidad del proyecto. Respecto a los factores sociales, más allá de la propia desmotivación causada por las dificultades técnicas, podemos reconstruirlos a partir de algunas situaciones observadas en 2004 y de los comentarios que recibimos posteriormente, confirmados durante nuestra estancia en 2008. En 2004 asistimos a la intervención pública en la asamblea de un maestro E’ñepa del entorno local que acusaba a la UIV de enriquecerse a costa de los indígenas. Según los comentarios posteriores, la facción local de los funcionarios públicos indígenas fomentó efectivamente la oposición al proyecto impulsado desde la UIV. También se ha apuntado que los aliados que asesoraban el proyecto fueron demasiado inflexibles en sus propuestas, y la relación con la comunidad se desgastó por este motivo. Por último, un factor coyuntural aunque no menos relevante fue la grave
enfermedad que aquejó al joven universitario que impulsaba el proyecto, dejando a la iniciativa sin un líder intercultural adecuado.
El proyecto del barco Pumé se inspira en la iniciativa que en su día se llevó a cabo con éxito en el Alto Ventuari. Disponer de un medio de transporte de mercancías propio y usado de forma comunitaria coloca a los indígenas en una posición completamente nueva en las relaciones comerciales con el exterior. La finalidad del barco sería transportar indígenas junto con su artesanía y productos agrícolas hasta los mercados urbanos, y regresar con combustible y otros recursos que se distribuirían en las comunidades sin el coste añadido de los intermediarios. Con este objeto se construyó una embarcación fluvial de 23,50x2,72 m. y 25 toneladas de capacidad de carga. La nave se construyó en la propia sede de la Universidad, como una actividad formativa más, bajo la dirección de un Ye’kuana del Alto Ventuari y con el trabajo de nueve aprendices Pumé reclutados de distintas comunidades del río Capanaparo.
Como en el caso anterior, el proyecto arrancó con una fuerte motivación colectiva. El barco, bautizado ÑAKÃKÃ ANÁ en lengua pumé (“El Caimán del Capanaparo”), fue un símbolo desde el principio, antes de que llegase a flotar y más allá de su utilidad concreta, porque se concibió como la primera gran infraestructura “propiedad del Pueblo Pumé”. Tras meses de trabajo en el astillero de Tauca, el barco zarpó de Maripa en el invierno de 2004. Aunque no disponemos de un análisis preciso de la vida del barco a partir de esta fecha, los comentarios posteriores refieren un funcionamiento inconstante por problemas técnicos y organizativos, y, en síntesis, el ÑAKÃKÃ ANÁ permaneció lejos de las expectativas generadas. Nuestra hipótesis es que existió una clara desproporción entre el esfuerzo dedicado a la infraestructura, en términos de presupuesto económico y organización social, y su posterior gestión, que quedó abruptamente en manos de actores sin experiencia previa. La construcción de la infraestructura y el posterior mantenimiento y gestión deberían considerarse como facetas inseparables de un mismo proyecto, y por tanto comprometer el mismo nivel de