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A manera de conclusión

B. Zonas urbanas y programas de interés urbano-regional

3. ASPECTOS SOCIALES

3.1.5. A manera de conclusión

El analfabetismo total en la región Bogotá-Cundinamarca alcanza un valor del 6,3%, si bien es más alto para Cundinamarca (11,3%) que para Bogotá (4,6%). La situación más crítica la presentan 4 municipios, con tasas superiores al 25% y 10 entre 20 y 25%, los cuales se encuentran localizados especialmente en los sectores noroccidental y suroccidental del departamento (desde Vergara y San

Figura No SE-7. DISTRIBUCIÓN DE LA RELACIÓN ALUMNOS POR DOCENTE DE PRIMARIA EN LOS MUNICIPIOS

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 Alumnos/docente (#) Porcentaje de municipios (%)

Figura No SE-8 DISTRIBUCIÓN DE LA RELACIÓN ALUMNOS POR DOCENTE DE SECUNDARIA Y MEDIA EN LOS MUNICIPIOS

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 Alumnos/docente (#) Porcentaje de municipios (%)

71 Cayetano hasta Yacopí, y desde Nariño hasta Beltrán y Quipile. Estos 14 municipios debieran recibir la mayor atención del estado para acabar con este grave problema. Si se considera el analfabetismo rural, el número de municipios críticos asciende a 29 (una cuarta parte del total), con tasas rurales superiores al 20%, localizados en los mismos sectores anteriores. Las tasas más bajas se observan en la sabana de Bogotá.

La cobertura más amplia a nivel regional la tiene la educación básica primaria (101,9%), seguida por la secundaria (91,2%) y, muy lejos, por la preescolar. Las diferencias entre Bogotá y Cundinamarca no son muy amplias en el caso de la primaria (106,3 y 89,1%), pero sí lo son para la secundaria- media, en que Bogotá la supera en cerca de 22% (98,9 y 68,8% respectivamente). En términos generales, la zona con mayores coberturas es la sabana de Bogotá, aunque para primaria se observa una mayor dispersión de las coberturas altas. Las de menores coberturas corresponden con las zonas periféricas del departamento, especialmente en el caso de la secundaria.

En relación con la infraestructura educativa se tiene que en toda la región existen cerca de 5.484 establecimientos de educación básica primaria, de los cuales 2.361 en Bogotá y 3.123 en Cundinamarca, y 1.861 de básica secundaria y media, 1.330 de ellos en Bogotá y 531 en Cundinamarca. El número de alumnos por establecimiento de educación (A/E) primaria para toda la región es de 136, bastante más alto para Bogotá (205) que para Cundinamarca (84), debido, tal vez, a que las grandes distancias rurales hacen a veces necesario construir escuelas en sitios apartados, aunque el número de estudiantes sea bajo; el valor más alto lo presenta Funza, con 260, y el más bajo Choachí, con 19. Para secundaria, el promedio regional es de 376, y la diferencia entre Bogotá y Cundinamarca es más pequeña (380 y 365 respectivamente); en este caso, el índice más alto se encuentra en Chocontá (1.662) y el más bajo en Venecia (86). Otras conclusiones sobre la distribución espacial de la infraestructura educativa son las siguientes:

• Los menores valores del índice de alumnos por establecimiento no son, necesariamente, indicadores de una buena cobertura educativa, como tampoco es válido que los más altos valores del mismo sean sinónimos de una menor atención a la educación, como lo comprueba el caso de Bogotá. Tal vez, la inadecuación entre una buena dotación de establecimientos (bajos A/E) y la cobertura se deba a una inadecuada localización y/o distribución espacial de los planteles educativos, a deficiencias en los sistemas de transporte y/o vías, o a otros motivos que sería necesario investigar.

• En cambio, el analfabetismo tiene una mejor relación, auque inversa, con el índice A/E (a mayor índice menor analfabetismo), lo que implica que la calidad de la enseñanza y de las escuelas y programas es mucho más importante que la construcción de muchas escuelas en sitios donde los campesinos tienen muchas dificultades en llegar.

• Las diferencias entre Bogotá y Cundinamarca son muy amplias en el caso de la primaria (pero a favor de ésta última, por tener un A/E que es menos de la mitad del correspondiente al Distrito), pero no lo son tanto para la secundaria-media, en que el índice es ligeramente menor para Cundinamarca.

• En términos generales, las zonas con menores índices de alumnos por establecimiento (mejor dotación relativa) se encuentran distribuidas en los municipios de la periferia, especialmente en el noroccidente, oriente, suroriente y suroccidente, tanto para primaria como para

72 secundaria. En cambio, las zonas con mayores valores de los índices se encuentran en la sabana de Bogotá y algunos municipios que se extienden a lo largo de la cuenca alta del río Bogotá (hasta Villapinzón), así como en dirección de los ejes Bogotá-Fusagasugá, Bogotá- La Mesa-Girardot, Zipaquirá-Ubaté y Bogotá-Facatativá-Villeta, tal como fueron definidos en el estudio de población, con algunas discontinuidades en estos ejes, especialmente para la educación secundaria.

• Se puede concluir también que estas últimas zonas (altos valores de A/E) se caracterizan por un uso más intensivo y eficiente de los recursos de infraestructura, por los mayores volúmenes de población que deben atender.

Con respecto a la dotación en recursos humanos, la región cuenta con cerca de 29.202 docentes para primaria, de los cuales 18.258 en Bogotá y 10.944 en Cundinamarca, y 34.570 para secundaria, 25.259 de ellos en Bogotá y 9.311 en el departamento. El número de alumnos por docente (A/D) en educación primaria es de 25,58 para toda la región, siendo un poco más alto en Bogotá (25,53) que en Cundinamarca (23,99); el índice más alto lo presenta Cucunubá, con 86,87, y el más bajo Cota, con 7,18. Para secundaria y media, el promedio regional es de 20,22, con 20 para Bogotá y 20,81 para Cundinamarca; en este caso, el valor más alto se encuentra en Chaguaní, con 74, y el más bajo en Cota, con 5,78. Otras conclusiones pertinentes a este respecto son:

• Los menores valores del índice de alumnos por docente no son, al igual que en el caso de la infraestructura, indicadores de una buena cobertura educativa, como tampoco es válido que los más altos valores del mismo sean sinónimos de una menor atención a la educación. Tal vez, la inadecuación entre una buena dotación de docentes (bajos A/D) y la cobertura educativa se deba a una inadecuada localización y/o distribución espacial de los maestros, en relación con la de los planteles, a deficiencias en los sistemas de transporte y/o vías, o a otros motivos que sería necesario investigar.

• Aunque sería de esperar, tampoco existe una relación evidente entre el índice A/D y el analfabetismo. La relación muy escasa, sería de carácter inverso, o sea que , a mayor A/D menor analfabetismo, lo que refuerza la conclusión de la sección anterior en el sentido de que lo que importa para eliminar el analfabetismo no es la cantidad de maestros sino la calidad de las escuelas y programas y su adecuada localización.

• Las diferencias entre Bogotá y Cundinamarca son bajas en el caso de la primaria (pero a favor de ésta última, por tener un A/D menor), pero prácticamente inexistentes para la secundaria-media, en que los índices son casi iguales.

• En términos generales, las zonas de más alto número de índice de alumnos por docente son el noreste, sur y suroeste de la sabana y algunos municipios que se extienden en dirección de los ejes Bogotá-Fusagasugá, Bogotá-La Mesa-Girardot y Bogotá-Facatativá-Villeta (hasta Guaduas en el caso de la secundaria), tal como fueron definidos en el estudio de población; además, se observan algunos municipios aislados, como Cucunubá, Pacho, Útica y Chaguaní (para primaria). A su vez, los menores índices se presentan en algunas zonas rurales periféricas, especialmente en el noroccidente (entre Villagómez y Caparrapí-Yacopí), en el oriente y en suroriente, además de otros municipios aislados.

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• Se puede concluir igualmente que las zonas con altos valores de A/D se caracterizan por un uso más intensivo y eficiente de los recursos de humanos, por los mayores volúmenes de población que deben atender.

3.2. SALUD

Para el diagnóstico regional de salud se han utilizado cuatro variables, cada una con uno o varios indicadores: mortalidad infantil, morbilidad por enfermedades seleccionadas, recursos físicos, recursos humanos y recursos institucionales, las dos primeras de demanda y las tres últimas de oferta.