CUND BOGOTÁ CUND BOGOTÁ CUND BOGOTÁ TOTAL
3.3. VIVIENDA Y NIVELES DE POBREZA
3.3.7. A manera de conclusiones
Figura No SV-7. DISTRIBUCIÓN DEL NIVEL DE POBREZA (1999) EN LOS MUNICIPIOS
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Pobreza (%) Porcentaje de municipios (%)
89 Para el diagnóstico regional de la vivienda y la pobreza se emplearon los cinco componentes del índice de necesidades básicas insatisfechas –NBI-, junto con los índices compuestos de pobreza y miseria para 1993 y 1999. Las conclusiones sobre cada indicador son las siguientes:
• El porcentaje de población que vive en viviendas inadecuadas es de 6,2% en la región, 3,3 en Bogotá y 9,2% en Cundinamarca. El máximo porcentaje lo presenta Yacopí (56%) y el mínimo Guatavita (0,5%). Desde el punto de vista espacial se distinguen tres zonas con altos niveles de vivienda inadecuada: la zona periférica noroccidental, la zona suroccidental y la bota oriental, además de otros pocos municipios aislados entre sí. Los menores índices se localizan en la franja central del departamento, de norte a sur, especialmente en la sabana de Bogotá.
• El porcentaje de población con servicios básicos inadecuados es de 6,6% para la región, de 1,8% para Bogotá y de 9,3% para Cundinamarca. El máximo valor lo presenta El Peñón, con 49,5% y el menor Sesquilé, con 0. Al igual que para vivienda, los más altos índices de servicios inadecuados están localizadas aproximadamente en las mismas zonas del noroccidente, suroeste y oriente, mas una zona pequeña del suroriente. Los menores índices se encuentran asimismo en la región central, especialmente en la sabana de Bogotá, y en la franja ribereña norte del río Magdalena.
• El porcentaje de población que vive en hogares con hacinamiento crítico es de 12,0% a nivel de la región, 10,9% para Bogotá y 14,5% para Cundinamarca. El máximo valor se presenta en Gutiérrez, con el 25,2% y el mínimo en San Juan de Rioseco, con el 7,3%. Las principales zonas de hacinamiento crítico cubren algunos municipios del extremo oriental, del suroriente y del suroeste, excepto Girardot, los cuales se encuentran, por lo general rodeados por zonas de niveles medios. El resto del departamento tiene bajos niveles de hacinamiento, con excepción de algunos municipios del sur de la sabana.
• El porcentaje de población con problemas de inasistencia escolar es de 4,0% para la región, de 2,5% para Bogotá y de 5,9% para Cundinamarca. El mayor valor lo tiene Medina, con el 24,1% y el menor Sesquilé, con el 1,2%. Las zonas con mayor nivel de inasistencia escolar se localizan en el noroccidente, en la bota oriental y en algunos sectores del suroccidente. Estas zonas se encuentran, por lo general, rodeadas de las zonas con niveles medios. El resto del departamento presenta niveles bajos de inasistencia, de manera especial Bogotá y la sabana.
• El porcentaje de población de hogares con dependencia económica alta es de 7,1% para la región, 3,2% para Bogotá y 10,7% para Cundinamarca. El porcentaje más alto lo tiene Medina, con 29,2%, y el más bajo Bogotá (3,2%). Los mayores índices de alta dependencia económica se localizan a lo largo del costado norte del departamento, en la bota oriental y en algunos municipios del suroriente, sur y suroccidente, formando, junto con los municipios de niveles medios, una franja mas o menos continua por el norte, occidente y oriente. Las zonas de más bajos niveles de dependencia se localizan en el centro, especialmente en Bogotá y la sabana.
• De acuerdo con las proyecciones de pobreza para 1999 (DANE), el nivel de pobreza es de 19,0% para la región, 14,2% para Bogotá y 32,7% para Cundinamarca.. El porcentaje más
90 alto lo tiene Jerusalén, con 85,1%, y el más bajo Bogotá, con 14,2%, según se anotó. Los mayores índices de pobreza se localizan en la zona noroccidental del departamento, en parte de la bota oriental y en algunos municipios de los extremos suroriental y suroccidental, formando, junto con los municipios de niveles medios, una forma una franja mas o menos continua por el norte, oriente y suroriente. Las zonas de más bajos niveles de pobreza se localizan en el centro, especialmente en Bogotá y la sabana. Durante el último decenio se presentó un aumento de los niveles de pobreza para algunos municipios del departamento, mientras que para Bogotá y Soacha hubo una reducción. Aunque algunos municipios pequeños incrementaron su nivel de pobreza, en conjunto las tasas de Cundinamarca y de toda la región se mejoraron ligeramente, al pasar de 34 a 32,7% y de 23,9 a 19% respectivamente.
• La población en la miseria (1993) muestra una distribución espacial muy similar a la de la pobreza, si bien las zonas de menor afectación amplían su influencia a un mayor número de municipios de la zona central. La población en miseria se estima en 7,6% para la región, 3,5% para Bogotá y 11,4% para Cundinamarca.
El estudio de las relaciones entre cada uno de estos indicadores entre sí y con el nivel de pobreza (conformado a partir de ellos) muestra lo siguiente:
• En general, las relaciones entre los distintos componentes de NBI no son muy estrechas, como lo comprueban los bajos coeficientes de correlación (4 inferiores a 0,32 y 5 entre 0,50 y 0,60). Solo la relación entre población con inasistencia escolar y alta dependencia económica mostró un coeficiente alto (0,80).
• En cambio, como es de esperarse, las correlaciones entre cada factor y el nivel de pobreza compuesto sí son altas (coeficientes superiores a 0,70), con la excepción del hacinamiento, cuyo coeficiente es apenas de 0,24.
• Lo anterior significa que las inversiones en cualquiera de los factores del NBI no necesariamente se reflejarán en el mejoramiento de los demás factores tomados independientemente, aunque sí tendrán un efecto importante en la reducción de los niveles de pobreza, salvo para el hacinamiento (la reducción del hacinamiento escasamente se reflejará en los niveles de pobreza). En cambio, serán determinantes las inversiones en servicios públicos básicos y en vivienda. Los programas de planificación y asistencia familiar podrán también reflejarse muy positivamente, al buscar reducir la alta dependencia económica. De igual manera, el mejoramiento de las posibilidades de acceso de los niños a la educación básica se reflejaría grandemente en la reducción de los niveles de pobreza, por lo menos tal como ésta se concibe a través del concepto del NBI.