CAPÍTULO 6. EL PLAN DE LÍNEAS ESTRATÉGICAS EVALUACIÓN Y ACCIONES LLEVADAS A CABO
6.5 Acciones a largo plazo para adecuado manejo de residuos
Como puede apreciarse en la tabla siguiente, el grupo de hoteleros definió una sola acción a largo plazo para el objetivo Adecuado manejo de residuos (Tabla 15). Dicha definición se observa como una tarea difícil y ambiciosa, además de ser un tema bastante más general que aquello a lo que hace referencia el propio objetivo sobre el que trabajaban. Le llamaron
Cambio sociocultural de la sociedad orientado a la conservación del ambiente. La intención del grupo era comenzar por acciones específicas en el corto plazo para avanzar hacia cuestiones más amplias y de mayor incidencia y relevancia en el tema ambiental. Sin embargo, analizando el plan puede observarse que la acción de largo plazo, parece tener más correspondencia con una expectativa del grupo que con una acción propiamente dicha.
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Tabla 15. Plan de largo plazo para adecuado manejo de residuos.
Acciones a largo plazo (3-6 años y más)
Medios Responsables
Cambio sociocultural de la sociedad orientado a la conservación del ambiente
Generar ,difundir , compartir y analizar información suficiente sobre el impacto positivo del adecuado manejo de residuos y del cuidado del medio ambiente en general
Comunidad en general Turistas
3 órdenes de gobierno Instituciones educativas Fuente: Elaboración del grupo base (19 de septiembre 2013).
En cuanto a las acciones a largo plazo expresaron que los medios necesarios serían la generación, difusión y análisis de información sobre el impacto positivo de realizar un adecuado manejo de residuos y del medio ambiente en general. Como puede apreciarse, se muestra un vez más, la importancia que se le concede a la dimensión informativa para la generación de cambios de actitudes, pero, en este caso, hay que destacar que los hoteleros señalan un nivel que va más allá de la simple generación y difusión de la información: el nivel del análisis. Y aunque no se percibe claramente las maneras de llevarlo a cabo, es relevante que haya sido tomado en cuenta porque trasciende el simple consumo de información, tan común en programas relacionados con la educación ambiental.
Cuando nos referimos al nivel de análisis, es en relación al acto de reflexionar sobre la información que se recibe para comprenderla y tener la capacidad de decidir sobre ella conociéndola mejor. Como se trata de manejo de residuos, analizarlo puede implicar ir más allá del simple problema del manejo de los desechos para entender las causas y consecuencias de este fenómeno que afecta a la localidad, y al cual no le han encontrado solución, a pesar de que lo consideran prioritario.
El grupo planteó que los responsables de llevar a cabo esta acción son varios actores: la comunidad en general (donde se incluyen ellos), tanto los visitantes de día (excursionistas sin pernocta) como los turistas (con pernocta), así como los tres órdenes de gobierno y las instituciones educativas. Al margen de lo realizable que pueda ser una acción o expectativa tan general, es importante reconocer que el grupo de hoteleros definió a los responsables más allá de las autoridades municipales. La importancia de la participación comunitaria en
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esta área es reconocida por la Agenda 21, cuando expone la necesidad de la educación de los actores del proceso del manejo de residuos: autoridades, generadores, y destaca a la comunidad y/o municipio como ente fundamental para lograr la sustentabilidad de los servicios de aseo urbano, reconociendo además que es un proceso de largo plazo (Acurio et al., 1997). Asimismo, una tarea sin concluir en numerosos municipios veracruzanos (Piñar, 2014).
El grupo planteó que parte de la complejidad de la problemática de los residuos se debía a la gran cantidad de factores que la influían, entre otros, la amplia diversidad de responsables que tiene esta situación. Se sabe que el problema de los residuos sólidos urbanos es global, nacional, regional y local. También se reconoce que hay responsabilidades y maneras diferenciadas de abordar su gestión. Si bien es muy importante la participación comunitaria a través de sus comportamientos y actitudes, hay otros factores institucionales que influyen de una manera decisiva en la manifestación del problema. En México, es común que el funcionamiento del sector gubernamental responsable del manejo de residuos sólidos sea el nivel municipal, aunque hay casos como el de Nuevo León (Gobierno del Estado de Nuevo León, 2009) donde el manejo se realiza también a través de un órgano desconcentrado del nivel estatal. Sin embargo, en general son los municipios quienes se encargan de administrar, planificar, controlar y regular el total de estos servicios, con un manejo insuficiente e inadecuado (Gutiérrez, 2012; De Medina y Castillo, 2014). En este sentido, cabe notar que tanto en México como en otros países de América Latina se ha visto el incremento de la participación privada en el manejo de residuos generados en los centros urbanos.
De las siete modalidades21 que reconoce el Banco Interamericano de Desarrollo como participación privada en el manejo de residuos; una de ellas, la llamada Operación comunitaria y de microempresas se observa como una alternativa viable, tanto por los resultados que ha tenido en otros sitios, como por el interés de la autoridad estatal, expresado en el PVD 2011/2016, de promover proyectos de separación, acopio y reciclaje,
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así como de impulsar la participación privada en esta área (Oficina del Programa de Gobierno del Estado de Veracruz, 2015). En la modalidad señalada, el manejo de residuos es operado por personas de la comunidad a través de cooperativas o microempresas que se pueden coordinar con el gobierno local. Esto último no es imprescindible pues también pueden recibir apoyo de alguna ONG.
En América Latina hay numerosos casos de Operación comunitaria y microempresarial en el manejo de RSU. Por ejemplo, en Lima, Perú, un proyecto de este tipo dio inicio en 1989 con la creación de una Microempresa de Recolección Manual (MERM) en un área marginada de la ciudad, lo que dio pie a la formación de más de 50 empresas de aseo urbano para esta capital. Al principio, estas microempresas eran sólo de recolección, pero sus labores se diversificaron y ahora se dedican también al reciclado, compostaje y relleno sanitario manual, además de fomentar el uso de tecnologías apropiadas. Otras ciudades de Perú cuentan con iniciativas similares destacando el caso exitoso de la ciudad de Cajamarca. Hay experiencias positivas también en ciudades de Bolivia, municipios de Costa Rica y áreas marginales urbanas de Ecuador y Colombia (Acurio et al., 1997; Velázques y González, 2003).
Esta modalidad atiende un área que suele ser cubierta de manera deficiente por los gobiernos encargados, ha surgido en comunidades marginadas que buscan alternativas de ingreso, y su labor ha sido importante en la recuperación, uso y reciclaje de residuos sólidos. Muchos gobiernos de nuestra región manifiestan la necesidad de avanzar en las políticas tanto de reducción de residuos como de manejo. Sin embargo, los resultados han sido insuficientes y los residuos sólidos siguen siendo un problema de contaminación ambiental, y de afectación a la salud humana; y como vimos en el caso de Playa de Chachalacas, una limitante en su imagen de sitio turístico.
En México, hay pocos casos exitosos de manejo de residuos sólidos urbanos desde el ámbito municipal. El caso más conocido es el de Teocelo, Veracruz. Este municipio se ha destacado por sus políticas ambientales de gestión de residuos que le han valido el premio Estatal de Medio Ambiente 2002, que otorga el Gobierno del Estado de Veracruz y el Premio Nacional Gobierno y Gestión Local, que se entrega a las mejores políticas municipales de México. Teocelo ha implementado un programa de separación y
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aprovechamiento de los residuos sólidos orgánicos que se tratan en una planta de lombricomposta de donde obtienen abono comercializable (De Medina y Castillo, 2014). En el tema de RSU, la legislación ambiental a nivel federal establece en el artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (2012), fracción III, inciso c, que las funciones de limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de los residuos estarán a cargo de los municipios. De igual manera, la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LEGEEPA, 2012), establece en su artículo 137 que los municipios son los encargados de la gestión de los residuos sólidos municipales.
Asimismo, la Constitución Política del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, plantea la misma responsabilidad municipal con respecto a los RSU, en su artículo 71 fracción XI (Constitución Política del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, 2012). A nivel estatal hay dos leyes más que establecen lo anterior: la Ley No. 62 Estatal de Protección Ambiental (Gobierno del Estado de Veracruz, 2000) y la Ley No.847 de Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial (Gobierno del estado de Veracruz, 2004).
Para el ámbito municipal, se encuentra la Ley Orgánica del Municipio Libre, que en su artículo 53 establece que la función de vigilar una adecuada aplicación de los sistemas de recolección y disposición final de los desechos le corresponde a la comisión de limpia pública municipal (Gobierno del Estado de Veracruz, 2011). A pesar de que el tema de manejo de RSU es de competencia municipal, la búsqueda de propuestas locales para una mejor gestión puede ofrecer alternativas de solución o mejora, en vista de que ha habido una ineficiencia generalizada en las acciones que han tomado las autoridades municipales para controlar los residuos y que el problema ambiental persiste con una tendencia a agravarse (INE, 2007).