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ACERCA DEL SESEO CARTAGENERO Francisco RAMÍREZ MUNUERA

Doctorado en Filosofía y Letras

RESUMEN

El seseo es una variación fonológica del sistema de sibilantes del español, que se produce especialmente en determinadas zonas meridionales de la península ibérica. Cartagena y su comarca es una de las áreas donde este rasgo lingüístico resulta característico; sin embargo, a pesar de su reconocida antigüedad de siglos, todavía persiste cierta controversia acerca de su procedencia original. Este trabajo indaga en los aspectos históricos que originaron el fenómeno y trata de aportar nuevas evidencias que ayuden a clarificar sus raíces.

Palabras clave: Seseo, Cartagena, andaluz, valenciano/catalán.

ABOUT SESEO CARTAGENA

ABSTRACT

Seseo is a phonological variation of the sibilant system of Spanish, which occurs especially in certain southern areas of the iberian península. Cartagena and its region is one of the areas where this linguistic feature is characteristic; however, despite its recognized antiquity of centuries, some controversy still persists about its original root. This work investigates the historical aspects that originated the phenomenon and tries to provide new evidence to help clarify its roots.

Keywords: Seseo, Cartagena, Andalusian, Valencian/Catalan.

1. INTRODUCCIÓN

El fenómeno del seseo, consistente en pronunciar /s/ en lugar de /z/, no tiene la misma consideración en todas las zonas; en Cartagena, si bien se trata de un rasgo fonético característico, no existe unanimidad entre los filólogos acerca de su origen. Doña Emilia García Cotorruelo, en su Estudio sobre el habla de Cartagena y su comarca, define la articulación del alófono /s/ como (1959:56):

Predorsal en la que el carácter corono-prealveolar no llega a realizarse; ahora bien, es muy abierta; el dorso de la lengua adopta una posición casi plana, sin apenas acanalamiento.

Por otro lado, la profesora Mercedes Abad Merino cita a don José Muñoz Garrigós, quien coincide con García Cotorruelo en cuanto a que el seseo cartagenero se habría documentado de origen andaluz,

debido a los emigrantes que desde el siglo XVI fueron a trabajar en las minas de alumbre. Sin embargo los dialectólogos difieren respecto al origen, penetración y valoración social de este rasgo: mientras que para unos el seseo es general e igualatorio entre viejos y jóvenes, otros lo entienden predominante entre pescadores, mineros, campesinos y obreros, llegando hasta los que tienden a excluirlo entre la población más acomodada. En cuanto a su procedencia, aunque tradicionalmente se suele identificar como de origen andaluz, han surgido dudas razonables al respecto que cuestionan su andalucismo.

2. ORIGEN DEL SESEO EN CARTAGENA

Para empezar, ya en 1651 don Nicolás Dávila escribió en su obra Compendio de la ortografía castellana (1651: 39):

Vicio es notable usar de la s, por la c, cedilla, y costumbre de los sevillanos, aunque también en Cartagena, mi patria, he conocido a muchos este defecto, quizá por la vecindad de Valencia, donde está muy introducido.

Casi tres siglos después, también don Justo García Soriano lo engloba junto al valenciano, diciendo (1932: 14):

El seseo valenciano, o permuta del sonido interdental -c y -z por el alveolar fricativo sordo de -s, se conserva en algunas comarcas de la parte levantina y meridional de la región (distritos de Elda, Aspe, Monforte y partidos de Orihuela, Dolores y Cartagena).

Más adelante, al hablar de estas consonantes interdentales indica (1932: 77):

Su pronunciación se sustituye por una /s/ sorda en los pueblos de la parte oriental y S. E. de la región; es decir, los de la provincia de Alicante (excepto Villena), que hablan el castellano dialectal de Murcia, y en los dos partidos de La Unión y Cartagena: senisa, siensia, garbansos, Saragosa, sorra, asúcar.

También para Don Manuel Alvar está clara su procedencia (1960: 464): Hay seseo de origen valenciano en los pueblos de Alicante que hablan murciano, en Cartagena y La Unión, pero se mantiene la -z en el resto del dominio. Por otro lado, el que fuera Jefe de Archivo y Publicaciones del Archivo Municipal de Cartagena, don Alfonso Grandal López, en su trabajo Sobre el origen del seseo cartagenero, analiza las dificultades que plantea la tesis del origen andaluz, basada en la articulación de la -s cartagenera y en las hipotéticas migraciones de mineros andaluces. Dice el investigador que, si ese fuera el motivo, no se explica bien cómo Mazarrón, siendo zona minera situada junto a Almería, no sesea; también cuestiona hasta qué punto el seseo cartagenero está más cerca del almeriense que del de la Vega Baja, planteando la hipótesis de que fuera motivado por el histórico influjo valenciano- catalán, como ocurriera en Orihuela. Finalmente, tras extenderse en otra serie de consideraciones, su conclusión es que (Grandal, 1999: 276):

En resumen, el seseo cartagenero difícilmente puede ser achacado a influencia andaluza. Ni su temprana fecha de aparición, ni la escasez de inmigrantes andaluces en Cartagena hasta por lo menos el siglo XVIII (y aun entonces seguirán siendo una minoría), nos permiten aceptar esta tesis. En cambio, podría pensarse en una consecuencia del contacto con el catalán, bien como lengua aún viva, bien como sustrato fuertemente activo.

Posteriormente, la profesora de Lengua Española en la Universidad de Murcia, Doña Mercedes Abad Merino, retoma el tema en un trabajo que resulta muy esclarecedor: Apuntes históricos y nuevas perspectivas en torno al seseo de Cartagena. Las Ordenanzas de 1738. En su obra, esta lingüista analiza la

VII Jornadas de InVestIgacIón de la Facultad de FIlosoFía y letras de la unIVersIdad de alIcante 149

tesis andalucista y las nuevas perspectivas sobre la particularidad cartagenera, orientadas a una posible influencia valenciana y de ascendencia catalana. Abad Merino recurre al Libro de las Ordenanzas de la Ciudad de Cartagena del siglo XVIII y nos muestra la presencia del seseo (2004, 182):

Como rasgo peculiar del habla cartagenera que se desliza incluso en la lengua escrita, y que, como veremos, protagoniza uno de los episodios más interesantes de la investigación dialectal de esta zona.

También recoge la visión de Muñoz Garrigós, quien aboga por el origen andaluz del fenómeno planteando la posibilidad de que los marqueses de los Vélez trajesen familias de esa procedencia a trabajar en las minas. Concluye la profesora sin un pronunciamiento definitivo, diciendo que (2004, 187):

Es de suponer que en los próximos años asistiremos al desenlace de todo este conjunto de interesantes y enriquecedoras hipótesis.

3. APROXIMACIÓN HISTÓRICA

Como vemos, las posturas son variadas y el tema no acaba de estar cerrado. Por nuestra parte, tan solo haremos la observación de que, históricamente, la Diócesis de Cartagena comprendía también la demarcación de Orihuela y su comarca, de manera que toda la zona conformaba un continuum territorial y poblacional. Si además tenemos en cuenta que, tras la reconquista cristiana, la repoblación del área diocesana cartagenera se hizo con gentes catalanas y valencianas, parecería lógico pensar que el mismo fenómeno lingüístico se diera tanto en Orihuela como en Cartagena. En cuanto a la distinta forma de articular el fonema –s, cabría explicarla por la posterior repoblación que se llevó a cabo en la Vega Baja con gentes procedentes de Murcia, que harían su particular adaptación fonética. A este respecto, merece ser tenido en cuenta el razonamiento que hace Heinrich Lausberg (1970,126), sobre la pronunciación de las consonantes fricativas apicales:

La articulación de las fricativas puede desplazarse hacia atrás…. La posición del ápice de la lengua y su manera de participar en la articulación de [s, z] varía en general en cada lengua (a veces incluso en cada individuo)… La distinción entre ápice y predorso es poco precisa.

Creemos que estos datos podrían ayudar a esclarecer la naturaleza específica de este rasgo, cuya temprana aparición en la zona induce a pensar en su probable extracción valenciana; no obstante, vamos a tratar de profundizar en el tema y aportar algunos detalles que pudieran contribuir a reforzar la teórica influencia catalano-valenciana en la formación del seseo cartagenero. Sabemos que en Cartagena, tras la reconquista cristiana, se habló catalán entre los siglos XIII al XVI; no obstante, esta lengua iría perdiendo fuerza en favor del castellano, por lo que es muy probable que la introducción del seseo en la zona se debería al cambio lingüístico, al igual que ocurrió en Orihuela. Ahora bien, es evidente que el seseo valenciano se distingue por el carácter apical del alófono -s, mientras que la pronunciación cartagenera es básicamente predorsal abierta; este detalle de la confusión entre los fonemas /S/ y /ḥ/ (grafías s, c, z) es lo que ha llevado a catalogar el fenómeno como de influencia andaluza, debida a la llegada de trabajadores almerienses a las minas. Sin embargo Grandal se cuestiona el andalucismo de este rasgo, diciendo que (1999:274):

Si nos fijamos en la evolución de la población a lo largo del siglo XVI y recordamos el origen de los inmigrantes, se hace evidente que la neutralización de la distinción entre [s] apical y [s] predorsal era casi inevitable.

Propone este autor buscar la raíz del seseo cartagenero en el influjo catalán y en la procedencia de la población que llegó a Cartagena durante la Baja Edad Media, que cambiaría la dicción original. Creemos

que la tesis de Grandal, en cuanto al origen de este fenómeno lingüístico, está bien fundamentada; estima el investigador que su introducción debió producirse ya en el siglo XVI, aunque otras fuentes lo atrasan hasta el XVII. Hemos visto como Dávila dejaba constancia de su existencia ya en esta última centuria, así que intentaremos aportar algunos argumentos que ayuden a esclarecer el caso; un punto importante a tratar sería el relativo a la presumida influencia andaluza en este fenómeno del habla cartagenera.

En primer lugar debemos considerar que, aunque las minas fueron explotadas ya en época prerromana, el gran auge de la industria minera no se produciría hasta el siglo XIX; para entonces en Cartagena y su comarca ya hacía siglos que se hablaba castellano seseante, con lo que difícilmente se puede achacar este rasgo fonético a la procedencia de los mineros. Otra cuestión es que estos nuevos pobladores adoptasen las formas de habla de la zona y las acomodaran a su particular dicción, lo que no dejaría de tener cierta lógica. Efectivamente, las migraciones a la zona minera se produjeron a finales del siglo XIX, cuando la explotación de yacimientos ya estaba a pleno rendimiento; de la importancia que tuvo la minería en la comarca dio cuenta la prestigiosa Gaceta Minera de Cartagena que, en su Nº 277 del 7-8-1888, señalaba a Mazarrón como el mayor foco de vida en la provincia de Murcia. Concretamente en este municipio tuvo lugar un gran flujo migratorio andaluz que procedía de la parte oriental de Almería, compuesto en su mayor parte de gentes oriundas de Cuevas del Almanzora y Vera; es significativo que en tan sólo un lustro la población autóctona se duplicaría con mineros venidos de estas tierras.

Siguiendo esta línea, resultan muy reveladores algunos datos obtenidos del Archivo Parroquial de Mazarrón; el siguiente gráfico de barras, extraído junto a otros detalles relevantes de la tesis doctoral de D. Mariano Carlos Guillén Riquelme, Industrialización y Cambio Social en Mazarrón (Murcia). Estudio Antropológico de una Comunidad Minera del Siglo XIX (1840-1890), nos muestra los orígenes de la población inmigrante:

 

 

 

 

Un  fenómeno  semejante  al  de  la  zona  mazarronera  ocurriría  en  el  municipio  minero  de  La  Unión,  donde  

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