7. La orientación del deseo
7.1 Acerca de la identidad homosexual
Algunos autores mantienen el concepto de identidad homosexual. Discutir este concepto no es realmente muy relevante, aunque el debate puede ser esclarecedor de algunos matices al respecto.
En este libro hemos definido la sexualidad como la manera propia de ser mujer u hombre, considerando que hay tantos modos de serlo como perso- nas. un modo de ser mujer u hombre es ser homosexual, es decir, alguien podría definirse así mismo desde su sexuación de la siguiente manera:
Yo soy yo que soy hombre, que tengo mi manera de serlo (independientemente de los estereotipos esperados) y una de las características que me definen como hombre es que me atraen eróticamente los hombres, y planteo mis relaciones afectivas de proxi- midad psicológica (intimidad) con ellos.
Desde este punto de vista no tendría demasiado sentido considerar la identidad homosexual, puesto que estaría comprendida en la identidad se- xual y de género globalmente considerada. Identificarla como tal identidad homosexual, podría tener un cierto efecto estigmatizador. Sin embargo, el colectivo de homosexuales se estima que puede alcanzar un 10-12% de los hombres y algo menos en las mujeres. Se trata, por tanto, de un colectivo suficientemente importante como para poder describirlo en términos psico- lógicos. Desde este punto de vista, sí sería pertinente hablar de identidad homosexual.
Algunos autores como Sophie (1985, 1986) o Martin (1991) así lo han considerado y afirman que un aspecto crucial para el desarrollo de la identi- dad homosexual es el proceso de autorreconocimiento, que se complementa con el descubrimiento de la identidad homosexual a los demás.
El modelo de Martin propone siete fases en el desarrollo de la identidad homosexual:
4. El deseo sexual y su configuración
1. Sentirse diferente. Suele ser con frecuencia el primer sentimiento percibido por las personas homosexuales (gays y lesbianas); si bien en algunos casos se puede asociar este hecho al sentimiento de atrac- ción por las personas del mismo sexo. un alto porcentaje se debe a que se sienten desinteresados por las personas del sexo opuesto. 2. Autorreconocimiento. La persona reconoce que se siente atraída por
las personas de su mismo sexo. Este suele ser el momento más difícil del proceso ya que en la mayoría de las ocasiones implica una con- frontación con las propias actitudes que pueden estar muy mediatiza- das por la internalización de la homofobia vigente en la sociedad. Tal y como hemos visto anteriormente en la organización del deseo se- xual según Levine, las personas homosexuales podrían tener en esta fase un conflicto entre los tres niveles, impulso, motivo y anhelo. Ha- biendo un impulso erótico orientado homoeróticamente, este podría entrar en colisión con el anhelo, que es la representación sociocultu- ral del deseo (la actitud sexista predominante mantiene que la hetero- sexualidad es lo prescrito y la homosexualidad lo proscrito). También entraría en colisión con el motivo que, como dijimos, es el consenti- miento, la aceptación, la integración del deseo orientado en el con- junto de la personalidad. El autorreconocimiento no implica la acep- tación de la orientación del deseo. una cosa es reconocer que a uno le atraen eróticamente personas de su mismo sexo y otra aceptarse como homosexual, hecho que se alcanzaría en la fase siguiente. 3. Aceptación de la identidad. En esta fase la persona homosexual llega a
sentirse bien e incluso satisfecha de ser homosexual. La aceptación de la orientación del deseo erótico es diferente del autorreconocimiento. Según Martin, esta fase puede solaparse con la anterior durante un pe- riodo más o menos prolongado, según los casos. Se trata de una conti- nua oscilación entre el reconocimiento, el rechazo y la aceptación. 4. Descubrimiento a otras personas. Esta es una tarea que no se limita a
un momento o a una fase determinada, sino que se extiende a otras fases. Puede incluso que se prolongue más allá del proceso. Cabe di- ferenciar dos situaciones: el ocultamiento de la orientación por mie- do, por una deficiente o nula aceptación. El ocultamiento de la orien- tación por mantener la intimidad. Personas que tienen perfectamente asumida su orientación homosexual deciden no hacerlo público. Nor- malmente, el descubrimiento se hace a personas significativas. El descubrimiento a otras personas suele producirse tras la aceptación de la propia homosexualidad.
5. Experimentación y exploración. En esta fase el objetivo es ensayar y experimentar comportamientos de aproximación, seducción, etc. En esta fase normalmente se inicia la experiencia sexual compartida.
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Psicología de la sexualidad
6. Intimidad. Pasada la fase anterior de experimentación tanto social como sexual, y cumplidos sus propósitos pierde interés y en su lugar aparecen deseos de establecer relaciones de intimidad y estabilidad con alguna persona determinada. En esta fase, cuando se establece una pareja estable, normalmente se hace definitivo el descubrimiento a los demás de la propia identidad, lo que supone un avance impor- tante en el proceso de consolidación de la propia identidad.
7. Consolidación. Esta etapa se caracteriza por la integración de la identidad con el resto de las características de la persona. Constituye el final del proceso. Podemos hablar de una identidad integrada o consolidada cuando la persona asume que, aunque la orientación del deseo es un aspecto importante en su vida, no es el componente pre- dominante en torno al cual se organiza el resto de sus características.