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Efectos derivados de la actitud hacia la sexualidad

4. Actitudes hacia la sexualidad

4.3 Efectos derivados de la actitud hacia la sexualidad

Como ya hemos indicado, la actitud hacia la sexualidad interviene en los comportamientos relacionados con ella en su sentido más genérico. En la literatura científica encontramos numerosas investigaciones que aportan evidencia empírica de sus efectos, tanto desde el marco teórico de los senti- mientos de culpa sexual, como del constructo erotofobia-erotofilia.

Desde el punto de vista de la Psicología de la sexualidad, estos efectos son importantes porque, por un lado, afectan a la vida privada de las perso- nas, y por otro interfieren en las intervenciones profesionales.

En el ámbito de lo personal, se ha encontrado evidencia empírica sufi- ciente como para mantener que las personas que tienden a altos sentimien-

1 El estudio de las actitudes hacia la sexualidad aporta conocimiento y contribuye a ex-

plicar la estructura del deseo erótico, según Levine. Este autor considera que el deseo erótico está compuesto por tres factores: impulso, anhelo y motivo. El motivo es el con- sentimiento, es decir, sentida la activación, la psicología personal debe reconocer tal ac- tivación como erótica, y consentir su integración en la estructura general de personali- dad. Las actitudes negativas a la sexualidad pueden interferir seriamente en esta integración. Todo ello se desarrolla en el capítulo cuarto.

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Psicología de la sexualidad

tos de culpa sexual o a la erotofobia tienden a tener menor experiencia se- xual, menor interés por lo erótico, menor volumen de fantasías sexuales. Para llegar a estas conclusiones se han realizado abundantes investigacio- nes experimentales basadas en observaciones sistemáticas, o pruebas de la- boratorio.

En este sentido Galbraith (1976) encontró que las personas que puntua- ban alto en sentimientos de culpa sexual mostraron mayor dificultad para percibir y utilizar la acepción erótica de palabras con doble sentido. Por ejemplo, en español el verbo «correrse» puede tener dos significados «des- plazarse» o «tener un orgasmo».

otras investigaciones mantienen que las personas erotofóbicas tienden a no poder admitir en ellas mismas la experiencia sexual, por tanto, tampoco pueden anticiparla ni integrarla puesto que su actitud no se lo permite. Di- cho de otro modo, estas personas tienden a pensar que la experiencia sexual es cosa de los demás, no de ellas mismas.

Este efecto es particularmente importante y debe ser considerado en las intervenciones profesionales dirigidas a la promoción de la salud, particu- larmente en relación con los riesgos asociados al comportamiento sexual en adolescentes y jóvenes. El riesgo consiste en que estas personas no pueden tomar conciencia de la necesidad de adquirir los recursos necesarios para protegerse y proteger a la pareja de los riesgos asociados a la experiencia erótica.

Por el contrario, de las personas que tienden a una actitud positiva hacia la sexualidad cabe esperar una mejor integración de la motivación sexual en el conjunto de su personalidad, así como una mayor capacidad de anticipa- ción de la propia actividad sexual. Ello sin duda promueve el interés por la formación y utilización de los recursos para la protección, comportamien- tos sexuales exentos de riesgo, uso del preservativo y de los demás métodos anticonceptivos.

Para probar esta hipótesis, fisher (1978) administró el SoS (Sexual opinion Survey), instrumento de evaluación de la actitud hacia la sexuali- dad, a 145 hombres estudiantes de enseñanzas medias y les pidió que indi- caran si esperaban o no mantener relaciones sexuales durante el siguiente mes. Los resultados indicaron que las personas con tendencia a la erotofo- bia subestimaron la posibilidad de relaciones sexuales, a diferencia de aquellas que tendían a la erotofilia, las cuales fueron más realistas respecto a las expectativas. Las primeras se expusieron a mayor riesgo puesto que al no prever sus relaciones, tampoco previeron los recursos para su protección

Respecto a la prevención de riesgo, este hallazgo es importante porque la dificultad de no poder anticipar una posible relación sexual, el no poder sentirse, potencialmente, como una persona sexualmente activa, el no reco- nocerse como tal, es, sin duda, uno de los factores de riesgo en la medida

2. Las actitudes hacia la sexualidad

en que tampoco se pueden anticipar medidas preventivas. Esta situación co- rresponde fundamentalmente a personas que tienden a la erotofobia, tam- bién a las que puntúan alto en sentimientos de culpa sexual. Podemos dedu- cir, por tanto, que la potenciación de actitudes positivas, erotofilia o sentimientos bajos de culpa sexual, se convierten en un factor potencial de protección hacia el riesgo.

Desde el punto de vista de la prevención y en concreto sobre el riesgo de embarazos no deseados, Byrne (1983) considera que para llevar adelante un control eficaz sobre este tipo de riesgo es necesario cumplir las siguien- tes etapas:

a) Adquisición, procesamiento y retención de información precisa y ve- raz sobre anticonceptivos.

b) Reconocimiento por parte de la persona, tanto mujer como hombre de la posibilidad de vincularse en una relación coital.

c) obtención de anticonceptivos.

d) Comunicación con la pareja a propósito de la utilización de anticon- ceptivos.

e) utilización del método elegido.

La actitud hacia la sexualidad en términos de erotofobia-erotofilia o sen- timientos de culpa sexual afecta también a los comportamientos homo- sexuales. En este ámbito, como es lógico, no está comprometido el riesgo de embarazo, aunque sí otro tipo de riesgos como el de las enfermeda des de  transmisión sexual. Podemos deducir que el uso de medidas preventi- vas, uso de preservativos, técnicas de sexo seguro, estaría influenciado por la actitud hacia la sexualidad por los mismos motivos. Las personas que tienden a la erotofobia o altos sentimientos de culpa sexual tendrían más dificultades para asumirse así mismas como personas eróticamente activas y por tanto manifestarían dificultades respecto a su propia protección.

En otro orden de cosas, la actitud negativa hacia la sexualidad afecta también a otros profesionales en cuya actividad profesional se incluyen si- tuaciones relacionadas con la sexualidad como son los sanitarios, los profe- sionales de la justicia o de los recursos sociales. Por ejemplo, la valoración de un supuesto caso de abuso sexual puede estar seriamente interferido por la actitud negativa hacia la sexualidad, altos sentimientos de culpa sexual, erotofobia, de modo que puede distorsionar no solo la valoración del caso sino las intervenciones posteriores.

En el ámbito de la educación sexual también la actitud negativa hacia la sexualidad puede crear algunas interferencias. En este sentido, podemos re- latar brevemente un ejemplo que proviene de nuestra propia experiencia en formación de educadores. En cierta ocasión hicimos el siguiente ejercicio: Pedimos a un voluntario para que explicase al grupo la «fisiología de la re-

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producción». Lo hizo a la perfección, con un discurso ágil, gráficos en la pizarra, todo lujo de detalles. A continuación le pedimos que nos explicara la «fisiología del placer». Inmediatamente se puso nervioso, se puso a tarta- mudear, salivaba abundantemente, las manos le sudaban y con bastantes di- ficultades consiguió articular un discurso discretamente comprensible. Como vemos la actitud le traicionó y produjo en él unos efectos evidentes. La diferencia entre una explicación y otra es que en la primera el objeto era bastante neutro, mientras que en la segunda el objeto se asociaba directa- mente al erotismo. En realidad él estaba perfectamente documentado para explicar la respuesta sexual humana que es lo que, en definitiva, le pedía- mos. La actitud interfirió en su propio discurso.