CAPÍTULO I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA,
CAPÍTULO 3. MARCO TEÓRICO DE LA INTERVENCIÓN
3.2. Un acercamiento teórico a la figura de la mediación
La figura de la mediación se desarrolló principalmente como tres modelos diferentes entre sí: el modelo Harvard o clásico, el narrativo y el transformador. Cada uno de los modelos ofrece posturas distintas de enfocar el procedimiento de mediación: uno centrado en la generación de acuerdo; otro en orientado hacia las visiones que de sí mismos tienen las partes y de sus maneras de contar sus historias; y un último, que pretende transformar el conflicto en áreas de oportunidades para solución de controversias.
En ese sentido, en los siguientes subapartados se vierte una descripción de los tres modelos de mediación.
6 El artículo 26 de la LMAS 2013 establece nueve hipótesis por las cuales se tendrá por
concluido el procedimiento de mediación, de conciliación o de justicia restaurativa, entre ellas: por convenio entre las partes, por acuerdos verbales o por decisión de uno o ambos mediados,
3.2.1. Modelo Harvard o clásico
El modelo Harvard o clásico fue creado como método de negociación por el profesor de la Facultad de Leyes de Harvard, Roger Fisher, junto con William Ury y Bruce Patton, y se encuentra descrito en su libro Getting to YES, que en su traducción al español se llama Sí, … de acuerdo: cómo negociar sin ceder”. Al método de negociación se le conoce como negociación de principios, también llamado ‘de mutuos beneficios’ o ‘de ganancias mutuas’. Sus elementos iniciales son la discusión estructurada y los objetivos claros y precisos. Visualiza dos aspectos relacionales claves: a) la capacidad para el trabajo colaborativo y b) la capacidad para resolver bien las diferencias (Fisher, Ury, & Patton, 1991,14-81).
Sus fundamentos base son cuatro: las personas, los intereses, las opciones y los criterios.
• Las personas. Se hace mención especial a la separación de las personas con relación a los problemas.
• Los intereses. Definidos éstos como lo que realmente requieren los participantes para satisfacer sus necesidades y se les diferencia de las posiciones, entendidas como lo que se manifiesta de inicio a manera de requerimiento. Se presentan a manera de necesidades, de deseos, de esperanzas y/o temores.
• Las opciones. Deben inventarse con la observación de que deben contener mutuos beneficios. Se pretende la consecución de lo que denominan como MAAN (Mejor Alternativa al Acuerdo Negociado). Esto es, que el acuerdo verse sobre alternativas de las cuales no se arrepentirán, considerando que lo que se está poniendo sobre la mesa es considerado como un problema compartido.
• Los criterios. Se insiste en que éstos sean objetivos, es decir, que sean justos y adecuados a lo que se pretende, con base en normas y criterios independientes de las partes.
Así mismo, es preciso que la comunicación que se construye sea efectiva y bilateral, sólida y de respeto. Con esto, se pretende que no queden dudas de lo que le interesa a cada una de las partes. Además, al final, se debe observar la viabilidad del acuerdo para su cumplimiento.
3.2.2. Modelo narrativo o circular
Este modelo encuentra en Sara Cobb a su máxima exponente, y está basado en la Teoría de la Narrativa de Jerone Bruner, en la Terapia Narrativa de Michael White y David Epson, además de la teoría general de los sistemas, la cibernética, el construccionismo social y la teoría de la observación entre otros (Munuera, 2007). En su semejanza con el modelo Harvard, este modelo de mediación busca separar a las personas de los problemas, dejando el protagonismo a los primeros.
La técnica ocupada es precisamente la narrativa que realizan las partes acerca de su visión del problema – cómo construyen su historia, los roles asignados a los personajes, las manifestaciones de autoestima –, haciendo alusión a que una misma experiencia puede significar algo distinto para cada una de las partes que la vivieron.
En ese sentido, Cobb (1997) destaca tres elementos en la construcción de narrativas:
• La coherencia narrativa considerando tramas, roles y conexión.
• La totalidad y complejidad de la narrativa y su posibilidad en el contexto.
• La interdependencia narrativa tendiente a la corresponsabilidad de hechos (Cobb, 1997).
Este modelo pretende:
(…) reforzar y facilitar del aprendizaje de las funciones del yo, a través de liberar, estimular, orientar la motivación de la persona para cambiar (…) reducir sus temores y su ansiedad, para ello apoya y estimula su esperanza de mejora, disminuyendo la tendencia a recurrir a mecanismos de defensa inoperantes, aumentando con ello la zona del yo liberada de conflicto, permitiéndole implicarse en la tarea de resolución de las dificultades presentes. Liberar las capacidades afectivas, cognitivas y activas que permiten a la persona resolver la dificultad. Encontrar los recursos necesarios para la solución del problema planteado y hacer accesible los obstáculos (Munuera, 2007, p. 2).
Con lo anterior, se pretende que cada participante asuma la responsabilidad de su actuar, desligándose de responsabilidades del otro, mediante un cambio de papeles y de meta-historias7, de tal manera que, en una nueva historia
derivada de las narradas por los mediados, se visualicen posibilidades de solución al conflicto existente.
3.2.3. Modelo transformativo
El Modelo transformativo fue creado como método de negociación por el profesor de la Universidad Temple en Filadelfia, Joseph P. Folger. Se basa en la premisa de cómo mantener un conflicto como productivo8, entendiendo al
“conflicto como una crisis en la interacción humana… [que provoca en las personas] … estados de debilidad y ensimismamiento” (Folger, 2008, p. 9). En este modelo, las disputas son consideradas no como problemas, sino como oportunidades de crecimiento y transformación moral. En este sentido, el aspecto transformativo consiste en el cambio del estado anímico de debilidad y ensimismamiento en que se presentan las personas en conflicto, que provoca no entenderse a sí mismos ni a los otros y que, por ende, perjudica un acuerdo propicio entre las partes. El cambio en la calidad de la interacción de las personas genera la transformación de una relación destructiva a una que propicie apertura.
Por lo tanto, en este modelo lo central son las relaciones entre las personas y, la generación de acuerdos se convierte en algo secundario y consecuencia de la interacción entre las partes. Su objetivo principal está dirigido a que las personas “descubran por qué no han sido capaces de progresar sobre problemas tangibles que los dividen y a decidir si quieren continuar con sus actuales discusiones y cómo” (Folger, 2008, p. 10).
7 La meta-historia consiste en construir una nueva historia basada de las historias de los
participantes, en la que cada uno de ellos identifique las responsabilidades que le correspondan y descarguen al otro de las impuestas por las percepciones de su actuar, de tal manera que al final, la narración de esa nueva historia visualice la interdependencia entre ambos y las responsabilidades mutuas en la construcción de un conflicto.
8 Según Joseph P. Folger, en el modelo transformativo, se considera al conflicto como
productivo cuando los estados de debilidad y ensimismamiento de las personas implicadas que conducirían a interacciones destructivas son llevados a estados de fortaleza y apertura para una adecuada deliberación y toma de decisiones mediante interacciones constructivas (Folger, 2008, p. 9).
Son dos los pilares que sostienen al modelo transformativo: a) ‘el fundamento del yo’ entendido como un ente que es en lo individual y será en la medida de su relación con otros y, b) ‘el superar los límites del yo para relacionarse con otros’. Lo que significa que el individuo debe identificar sus acciones y las consecuencias derivadas de estas para sobrepasar su concepción egocéntrica centrada únicamente en sus intereses y necesidades. Al lograrlo, entonces estará en condiciones de transformar su relación con los otros.
Lo anterior tiene como elementos el reconocimiento y la revaloración. El primero en el sentido de que se encuentre o se mantenga la conexión social entre las partes; y el segundo es la capacidad de encontrar fortaleza y claridad individual para lograr la primera.
Así, se desprenden las cuatro características del modelo transformativo: a) la transformación del conflicto; b) la interacción entre las partes, como lo principal; c) la revalorización personal o empowerment; y d) el reconocimiento del otro.