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Para que el acto sexual sea perfecto

La magia sexual recomendada por Randolph está perfectamente resumida en la siguiente fórmula clave extraída de su libro: Si un hombre desea ardientemente una fuerza o un poder y conserva ese deseo desde el instante en que penetra en la mujer hasta el instante en que la abandona, su voto se verá necesariamente colmado.

Lo que quiere decir que la energía sexual es tan poderosa que, cuando se desborda en la relación de a dos, conforme al rito de la creación, puede transportar a distancias infinitas una fuerza modulada por la voluntad y capaz de obtener no importa qué objeto deseado.

Es necesario que el acto sexual sea perfecto y cumplido con una voluntad claramente expresada de realización mágica.

a ciertas formalidades, por la puesta en acción de un desarrollo nel cual los colores, los perfumes, los sonidos, el decorado, jueguen un papel importante.

Para el buen logro del acto mágico hay que respetar, contrariamente a lo que piensan los malevolentes, ciertas reglas morales. Por ejemplo, Randolph da como instrucción formal: No toméis, para la operación mágica a la prostituta, virgen ignorante, menor de 18 años ni a la mujer de otro, sino que deberéis cumplir el acto solemne con vuestra esposa.

Se recomienda también cierto ascetismo: Dormir en una cama dura, con la cabeza hacia el norte, en una habitación fresca y ventilada, se alimentar sobriamente, de preferencia con alimentos naturales.

Finalmente Randolph desaconseja enérgicamente los excesos sexuales, las fornicaciones abusivas, todo lo que se parezca al frenesí o al vicio: No veáis muy a menudo a vuestra mujer, escribe, y solamente cuando ambos estáis bien caldeados. Dormid en cuartos separados y no os unáis más que una o dos veces por semana... Más allá del placer carnal, buscad la unión de las almas, si queréis que vuestra plegaria sea satisfecha.

La operación mágica, de la cual el amor físico es el soporte y el medio, puede ser tanto blanca cuanto negra. Esa es una de las razones por las cuales a los iniciados repugna siempre revelar secretos de ese orden, que pueden servir tanto para el bien cuanto para el mal.

Felizmente, como lo recuerda Randolph, la ley de polarización y la del reflejo rechazan nel operador el bien o el mal que causa a otros. ¡Entonces, que estén en guardia todos los cuyas intenciones no son puras! El rito del amor mágico podría les ser fatal.

Las 7 aplicaciones prácticas según Randolph

Hecha esa aclaración, estamos en condición de explicar con buena conciencia cómo, en la práctica, es posible utilizar esa energía sexual como generadora de suerte.

Antes de cualquier ejercicio, conviene tomar claramente conciencia del esquema hertziano (me atrevo a lo llamar) del proceso que se desencadenará: La energía sexual es generadora de una más poderosa cadena de ondas portadoras, las que pueden trasmitir ondas portadoras, nacidas de la energía psíquica y moduladas por una frecuencia que se llama deseo, ambición, voluntad.

Para que la magia sexual sea eficaz es necesario que el acto de amor sea completo y acertado, cumplido por una pareja en perfecta armonía vibratoria, afectiva y espiritual, por dos compañeros habituados uno al otro, familiares del éxtasis compartido. Ese acuerdo de resonancia, es importante subrayar, es una de las condiciones necesarias (sino suficientes) del éxito. Randolph precisa todavía: El hombre no debe tocar a una mujer que no está conmovida, ni debe la abandonar antes los dos estremecimientos pasaren.

Veamos ahora cuáles pueden ser las aplicaciones prácticas de los ejercicios de magia sexual. Randolph enumera siete. Algunos son muy absurdos, hasta chocantes para los que no sean profesionales de la hechicería. No citaré más que a título documental.

Existe la posibilidad, siempre según Randolph, para la pareja que se entrega a esa clase de ejercicio de cargar toda clase de estatuillas de cera, utilizadas en las operaciones de hechizo como representación de la persona sobre la cual se quiere influir. Esas figulinas (sobre las cuales los hechiceros pronuncian sus maldiciones, arrojan sortilegios a las cuales pinchan, traspasan o queman con la esperanza de alcanzar al enemigo deseado), esas figulinas están tanto más en resonancia con el ser viviente al cual representan que sensibilizadas por una carga magnética y psíquica

poderosa.

El brujo (o la bruja) que consigue asociar una de esas figuras al acto de amor, aun sin la complicidad, hasta en la ignorancia de su compañero, obtiene por medio de la utilización de la energía sexual un condensador fluídico excepcional. Su eficacia mágica duplicada y, en consecuencia, facilitado su éxito.

Citaré igualmente de memoria la receta dada por Randolph para hacer aparecer en un espejo, nel momento en que se libera la energía sexual con una fuerza irresistible, la imagen de personas vivas o muertas o todavía no creadas. Eso es bastante asustador, tanto más cuanto habría, parece, para la pareja, la posibilidad de cargar espejos mágicos susceptibles de reflejar enseguida, bajo una simple indicación, los retratos animados de esos personajes inesperados. Es el caso de repetir con una gravedad diferente la humorada de Jean Cocteau: Los espejos harían bien en reflejar antes que trasmitir las imágenes.

Vayamos ahora a otras aplicaciones prácticas que pueden ser intentadas sin peligro por el común de los mortales para realizar sus deseos.

En primer lugar está el refuerzo, la reactivación de la energía vital, sea de uno solo o de ambos miembros de la pareja, de acuerdo con la modulación dada al acto sexual. Gracias a ese procedimiento, no resulta paradójico afirmar que cuanto más se hace el amor más potente uno se vuelve: Es un modo de regeneración del que los gerontólogos podrían estudiar la técnica.

La cuarta aplicación práctica será muy apreciada por los jóvenes maridos: Consiste, en efecto, en determinar a voluntad el sexo del niño que la pareja concebirá. En ese caso no es necesario decir que el hombre y la mujer deben estar de acuerdo sobre el fin antes de utilizar los medios para llegar a él. Sobretodo, nada de improvisación o último momento.

Randolph añade que, una vez que el niño sea procreado es posible hasta usar la energía de los padres para mejorar las aptitudes físicas e intelectuales, tanto la belleza como la inteligencia, del pequeño ser que vendrá.

La quinta aplicación interesará más bien especialmente a los estetas y a los artistas. Contribuirá, en efecto, a afinar los sentidos, a volver más exquisita la sensibilidad, a aumentar el goce que un artista puede obtener de la belleza bajo todas sus formas, y también a expresar esa belleza con el máximo de felicidad.

La sexta aplicación trae un arma temible a los que están poseídos por cierta voluntad de poder. Al hombre que quiere afirmar sin lucha su dominio sobre su mujer y obtener de aquella una sumisión total, bastará proyectar juiciosamente su energía sexual nel punto vulnerable de su compañera, y el resultado deseado será alcanzado. A la recíproca, por supuesto, es posible que la mujer logre someter al hombre.

Finalmente, la séptima y última aplicación recomendada por Randolph es la más banal, pero por cierto la más útil en la vida corriente. Es la que permite al operador realizar cualquier proyecto estrictamente definido, en cualquier dominio que sea.

Sé que esas referencias a la magia sexual, luego de haber despertado el apetito, dejarán al lector con hambre. No puede ser de otro modo. En esa materia, los trabajos prácticos aprovechan más que la teoría. Se comprenderá que no me es posible mantener encendida la vela y transformar un tratado sobre las leyes de la suerte en un libro de recetas para ser leído en las alcobas. Sin embargo, dije lo bastante para que cada uno pueda finalmente encontrar, por la experiencia, la vía y los medios.

La realización de nuestros deseos, de nuestras ambiciones, es la razón de ser y el objetivo confesado de toda magia. El empleo de la energía sexual para llegar a ese fin es uno de los procedimientos menos conocidos pero más eficaces de la brujería tradicional.

El mecanismo de suerte nel juego