ANÁLISIS DE LOS INSTRUMENTOS DE PLANEACIÓN EN JALISCO Y ANDALUCÍA
Mapa 1. Grado de marginación municipal en Jalisco
5. Los planes y programas de desarrollo social en Jalisco
5.1. La actual política social en México
La política social en el discurso oficial está asociada con la satisfacción de las necesidades básicas de la población y con el papel que el Estado tiene ante este reto, principalmente el uso de los recursos para abastecer las necesidades básicas individuales y colectivas que considera que el mercado no es capaz de solucionar. Como menciona Villavicencio46
, en América Latina las políticas sociales se han desarrollado con posterioridad a la de los países industrializados y han estado destinadas, por un lado, a prevenir el deterioro del nivel de vida apoyando a grupos sociales variados para enfrentar situaciones de necesidad, y por otro, para superar situaciones de pobreza de tipo permanente. Comenta la autora que la política social no es el único camino para luchar contra la pobreza ya que debe de ir acompañada de una estrategia de desarrollo económico que propicie el crecimiento y la distribución equitativa de la riqueza, pero mientras esto sucede, la política social juega un papel fundamental.
La actual Administración pública (gobierno federal 2000-2006), en el ámbito de la política social, ha propuesto una nueva generación de políticas desde la visión de continuidad de aquellos programas que han tenido éxito en anteriores gobiernos, pero con la idea de complementarlos con acciones dirigidas a atacar las causas y no solamente las manifestaciones de pobreza, así lo describen Cordera y Lomelí en un estudio sobre la política social en México47
. También mencionan, como puntos a favor de la actual política social, la descentralización creciente, la definición de criterios homogéneos de medición y evaluación de resultados.
En su análisis, identifican como causas de la persistencia de la pobreza al conjunto de restricciones tanto para la acumulación de activos generadores de ingresos, como para su utilización, y mencionan cinco restricciones48
: 1) de oferta de servicios básicos, 2) de capacidades mínimas para participar en la actividad económica, 3) de patrimonio o capacidad para invertir, 4) de riesgo o falta de mecanismos de protección, 5) de entrada a los mercados laborales o de oportunidad de crédito. Y para dar solución, la política social nacional se orienta en tres direcciones que se refuerzan mutuamente para apoyar la creación de activos generadores de ingresos: a) la creación y ampliación de capacidades básicas, b) la creación o 46 Villavicencio Blanco, J. (2000), pág. 263. 47 Cordera, R. y L. Lomelí (2005), pág. 19. 48 Op. cit., pág. 20.
consolidación del patrimonio familiar, c) la protección a contingencias como enfermedades, accidentes, desastres naturales, entre otros.
Dentro de estas tres direcciones, el gobierno federal diseña una serie de programas para atacar las causas de la pobreza y apoyar el desarrollo de las familias que superen esta condición. La estrategia Contigo tiene cinco vertientes a las que corresponden programas operados por distintas dependencias49
. Para ampliar la oferta de servicios se ha instrumentado la Estrategia de Microrregiones y recientemente el programa Hábitat; para el incremento de capacidades se amplió el programa Progresa y se le transformó en Oportunidades; para generar opciones productivas se mantiene el programa Crédito a la Palabra; para apoyar la creación y consolidación de patrimonio se ha intensificado los programas de vivienda progresiva y para ampliar la cobertura de servicios de salud se reformó la Ley General de Salud para crear el Seguro Popular de Salud, que deberá garantizar que toda la población que no cuente con algún régimen de seguro social para trabajadores o sus familias sea cubierta por el seguro para el año 2010.
Según estos dos autores, el futuro de la política social en México debe cumplir con cuatro grandes desafíos50:
1. Descentralización y federalismo. La política democrática y la política social de México se definirán a partir de las soluciones que se encuentren para redefinir el federalismo mexicano, que tendrá que ser un federalismo fiscal pero también social. 2. Una política educativa para la democracia y la equidad. La educación tiene que verse como palanca de desarrollo y como factor de equidad social, pero esta sincronía no se ha concretado en una nueva concepción del sistema educativo y de formación de recursos humanos. Se trata de un desafío mayor para una política social de Estado que busque superar la pobreza pero a la vez dotar a todos de capacidades para construir una sociedad equitativa.
3. Una nueva realidad. Esta nueva realidad en el ámbito rural, no ha podido alejarse de la pobreza y de la pobreza extrema, pero sus contingentes demográficos han cambiado sustancialmente, así como las formas culturales y de comunicación con el resto de la sociedad mexicana. A esta nueva ruralidad corresponde también una nueva
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Ibidem.
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regionalización y es en ésta donde debe ubicarse la fuente principal de los esfuerzos del Estado en materia de política social para el mundo rural.
4. La simpatía y diferencia entre la política económica y la política social. Una de las principales características de los programas de estabilización de la economía mexicana ha sido las recurrentes devaluaciones. Durante toda sus crisis el ajuste ha venido acompañado de un movimiento abrupto del tipo de cambio que tiene dos efectos perversos sobre el ingreso; por una parte el componente importado de los productos elaborados en el país incrementará los precios; y considerando que el salario nominal es constante en el corto plazo, el salario real recae disminuyendo los ingresos de los asalariados. Por otro lado, se genera una redistribución del ingreso de carácter concentrador ya que los perceptores de beneficios y los grandes ahorradores no se vean afectados por el impuesto inflacionario, al menos no en la misma magnitud. Esto ha determinado un divorcio entre la política económica y la social, dificultando de manera creciente la construcción de una macroeconomía dinámica con responsabilidad social.
Además, centran la atención en otro desafío, la equidad, que la definen como crecimiento y política social, donde es fundamental la ciudadanización de los derechos sociales, y la búsqueda de la universalización de la política social. En esta perspectiva, y siguiendo lo expuesto por Cordera y Lomelí51, recae sobre la política social exigencias mayúsculas: no sólo tiene que contribuir a que los sectores más vulnerables y pobres de la población cuenten con las condiciones mínimas para garantizar un nivel básico de educación, salud y alimentación; también debe abocarse a crear las condiciones necesarias para una movilidad y una participación social que conduzcan a nuevas y mejores oportunidades para todos, los más pobres sin duda, pero también los otros sectores de la sociedad que viven precariamente y sin seguridad.
A nivel nacional existe también una gran desigualdad entre regiones y estados, por lo que las políticas sociales para un entorno social y territorial definido, demanda que la acción gubernamental incorpore estas diferencias y adapte la política nacional al Estado, al municipio y a las localidades. En el mapa de la República mexicana se dibujan algunas regiones que responden, en algunos casos, al pasado y a las raíces culturales –zonas indígenas-, y que las diferencian de manera notable del resto de las regiones del país; y, por el contrario, existe
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también una concentración de pobreza urbana que se expresa en grandes municipios metropolitanos.
A continuación hago una revisión del Programa Nacional de Desarrollo Social, que marca los grandes lineamientos para la política social en el país, para revisar su aplicación al caso de Jalisco y su manera de incorporarlo en el Programa Estatal de Desarrollo, para atender las circunstancias específicas sociales, económicas y territoriales del estado.