• No se han encontrado resultados

Además, un poco de biología

In document DESEAR CON EXITO.pdf (página 40-43)

“Yo creo solamente lo que realmente veo”, “Energía, vibración – eso tienes primero que mostrármelo”; esas y otras frases parecidas escuchamos una y otra vez de parte de los “realistas” empedernidos. Lo chistoso de eso es que ellos, además, están orgullosos de eso. Por qué eso es un chiste y qué podemos explicarle a nuestra propia razón, si ésta ocasionalmente nos confunde con tales dichos, lo sabrá usted con esta excursión en la biología.

Es un hecho que nosotros podemos percibir con nuestros órganos de los sentidos sólo la más mínima parte de la realidad que nos rodea.

• Con nuestros ojos podemos ver solamente el 8% del espectro de luz existente.

Nosotros no podemos darnos cuenta de la realidad.

Eso significa que el 92% de la realidad se cierra ante nuestros ojos. Y con los otros órganos de los sentidos es todavía peor.

Aunque sabemos que existe ese 92%, hacemos como si no existiera en absoluto. Y eso solamente porque no podemos percibirlo. Confiamos más en nuestra percepción que en la verdadera realidad.

Mantengámonos en que nuestra percepción de la realidad no es en absoluto real. Hay una historia al respecto que lo ilustra muy bien. Unos ciegos tocan un elefante. Aquel que toca una pierna dice: “Un elefante es redondo y duro”, otro toca la trompa y opina: “Un elefante es delgado y vuela permanentemente de un lado para otro”. Exactamente así nos formamos una idea: Lo poco que percibimos, lo completamos formando una idea propia y luego estamos convencidos de que esa es la realidad.

¿Y según qué criterio formamos la idea? ¡De acuerdo a lo que ya conocemos!

¿Qué ocurre entonces con las cosas que por lo menos, gracias a nuestros sentidos, podríamos reconocer? ¿Cómo nos manejamos con el “escaso” ocho por ciento que podemos percibir? ¿Lo captamos realmente por completo?

Lo que no “percibimos” no existe para nosotros

Aunque es solamente un ocho por ciento de la realidad, se trata, pese a eso, de millones de diferentes influencias por día. Tonos, ruidos, imágenes, pensamientos, conversaciones, música, ruido, reaccionamos al peligro, a las emociones, al ajetreo y a la rapidez, contestamos cartas, llamadas telefónicas, E-Mails, tomamos decisiones para nosotros y para otros, leemos libros, revistas, revistas técnicas, somos bombardeados con propaganda, experimentamos desilusiones y rechazos e interactuamos con otras personas.

Hay que procesar diariamente informaciones tras informaciones. De un mínimo de éstas podemos ocuparnos realmente, porque ocuparse de algo significa tomarse tiempo para eso. Pero justamente es el tiempo lo que solamente tenemos limitado.

Por ese motivo, la razón no quiere y no puede procesar todo; eso simplemente haría estallar su capacidad.

Por eso ella simplemente se desconecta para muchas cosas. Principalmente son cosas que ya conoce y con las cuales está familiarizada. ¿Por qué debería alarmarse por cada auto que se acerca? La mayoría de lo que conocemos es suprimido entonces de manera completamente obvia e inconsciente, para que tengamos suficiente tiempo para las cosas que nos son importantes.

Si uno, por ejemplo, está parado en un paradero de buses, con seguridad no podrá decir después cuántos autos han pasado. Simplemente no era suficientemente importante como para ocuparse de eso. Igualmente no es importante, cuáles personas y cuándo subieron o bajaron a un bus o cuántos transeúntes atravesaron la calle con la última luz verde del semáforo.

Tal vez hayamos enfocado nuestra percepción al periódico o mentalmente estábamos todavía con nuestra pareja o ya en la futura reunión en la oficina.

Nosotros siempre captamos conscientemente sólo una pequeña parte del mundo perceptible.

Y justamente aquella parte que consideramos importante y apropiada para nosotros. Inconscientemente captamos aproximadamente 11.000

impresiones por segundo y las almacenamos en nuestro cerebro, sin que

sepamos algo de eso. En forma consciente percibimos solamente nueve

impresiones por segundo. Eso significa que nuestro subconsciente almacena

innumerables cosas de las cuales no sabemos nada en absoluto. En forma consciente percibimos solamente una milésima de las cosas que fluyen hacia nosotros.

• Del ocho por ciento de todas las cosas, percibimos conscientemente otra vez sólo una milésima y consideramos eso como la verdad universal.

La realidad que experimentamos es entonces extremadamente pequeña en relación con la realidad total que nos rodea. No podemos percibir el mundo en toda su magnitud. Cada día decidimos una milésima parte consciente y predominantemente en forma inconsciente, hacia dónde dirigimos nuestra atención. Todo lo demás no existe para nosotros.

Si hemos suprimido ciertas cosas de nuestras vidas por un tiempo suficiente, ni siquiera creemos que para otros puedan existir.

¡Pero esa no es la verdad! Ese es solamente el intento de la razón de formar una imagen de tres piedrecitas de mosaico. Las otras mil piedrecitas de mosaico que están alrededor no las percibe, no entran en la imagen. De ese modo se confirma ella misma que su percepción es correcta y nos simula que no existe nada más que lo que experimentamos.

“No tengo ni la más mínima molécula de confianza que habrá otro viaje en aeronave

que no sea con un globo”.

(Lord Kelvin, físico)

¿Pero qué hacer si queremos tener una imagen con más facetas, si deseamos vivir en una realidad más colorida que nos ofrezca más posibilidades? ¿Si queremos invitar a otra realidad a nuestra vida?

Lo primero es tomar consciencia de que efectivamente existe más de lo que hasta ahora hemos percibido. La razón acepta nuevas cosas desconocidas en capas más profundas, tan sólo una vez que por lo menos las haya escuchado o leído tres veces. Por eso es bueno e importante para la razón leer este capítulo a menudo. Le ayuda a desprenderse de sus arraigados patrones de pensamiento.

Lo segundo es dirigir nuestra atención a las áreas deseadas. Tenemos entonces que hacer vibrar otros pensamientos, para que en nuestra vida ocurra algo diferente y nuevo.

In document DESEAR CON EXITO.pdf (página 40-43)