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Alcohol y drogas

In document Comportamiento organizacional (página 181-184)

Al igual que el tabaco, el alcohol es una sustancia cuyo consumo no está prohibido; sin embargo, a diferencia de aquel, conlleva una sanción social si quienes lo ingieren lo hacen fuera de los ámbitos y situaciones socialmente aceptados. El campo laboral es un ejemplo de lugares donde su ingesta no sólo es mal vista, sino que implica una prohibición absoluta y manifiesta.

Siendo el consumo de bebidas alcohólicas no sólo permitido sino también estimulado por la sociedad, es pertinente destacar cuáles son los factores de riesgo y los efectos perju- diciales para la salud inherentes al uso frecuente y abusivo del alcohol.

Como señalan Flaherty, Channon y Davis,9 los seres humanos tenemos ciertos facto- res de riesgo que pueden llevarnos al alcoholismo:

Genéticos:

los hijos de personas alcohólicas tienen mayor probabilidad de desarro- llar dependencia a ésta y otras sustancias adictivas.

Características de personalidad:

los rasgos de personalidad y las situaciones psico- sociales conflictivas pueden explicar casos específicos de dependencia alcohólica, pero no la vulnerabilidad global de un individuo para el desarrollo del alcoholismo.

Condiciones sociales:

los factores sociales tienen influencia en el desarrollo del alcoholismo. Por ejemplo, hay situaciones sociales donde es mal visto si alguien no consume alcohol, como en las reuniones que organizan muchas empresas para celebrar el fin de año, o en cualquier ocasión en que se acostumbre brindar como forma de festejar.

Pertenencia a grupos de alto riesgo:

los miembros de ciertos grupos presentan un

riesgo mayor al consumo abusivo de alcohol. Por ejemplo, los integrantes de las fuerzas armadas muestran una incidencia más marcada a esta adicción en compa- ración con la población general, y lo mismo ocurre con los médicos; en ambos casos, la causa probable estriba en que estos individuos deben tomar decisiones que afectan la vida de terceros, o tienen horarios rotativos de trabajo que afectan el ritmo de vigilia y descanso (tal es el caso también de los choferes de autobuses y camiones, que muchas veces son sometidos a largos periodos de trabajo sin el des- canso suficiente). Al respecto, Henri Ey sostiene: “En los grupos profesionales es común distinguir los empleos que predisponen al individuo a un consumo excesivo de alcohol: trabajos de fuerza, faenas al aire libre de las profesiones agrícolas […], actividad política, trabajos en relación con la producción y distribución de bebidas alcohólicas y las profesiones que imponen una separación o un desplazamiento pe- riódico o frecuente (marinos, viajantes de comercio, camioneros, etc.); pero el hom- bre alcoholómano potencial muestra una preferencia particular por estas últimas profesiones que le permiten satisfacer un deseo de cambio y de huida de su realidad monótona”.10

Por su parte, Fernández Labriola y Kalina11 distinguen tres clases de factores que inducen a tomar alcohol: socioculturales, psicopatológicos y fisiopatológicos (dependencia física):

Existe dependencia sociocultural cuando el individuo bebe como una forma de •

adaptación a las normas o patrones del grupo social al que pertenece. Esta depen- dencia puede inducir a la ingestión moderada o excesiva, y coexistir con la depen- dencia física.

Se trata de dependencia psicopatológica cuando el individuo bebe por lo regular con •

el único propósito de aliviar tensiones psíquicas de diverso tipo.

Se habla de dependencia física cuando el individuo bebe para calmar síntomas cor- •

porales desencadenados, en casi todos los casos, por el alcohol mismo. La depen-

9 Flaherty, J., Channon, R., Davis, J., Psiquiatría: diagnóstico y tratamiento, Editorial Médica

Panamericana, Buenos Aires, 1991, pp. 198 y 199.

10 Ey, H., Bernard, P., Brisset, Ch., Manual de psiquiatría, Masson, Barcelona, 1996, p. 362. 11 Fernández Labriola, R., Kalina, E., Psiquiatría biológica/Aportes Argentinos 2, Cangrejal, Bue-

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dencia física ocurre de modo exclusivo en alcohólicos, y su presencia contribuye a que se les diagnostique como enfermos. Puede, además, ir acompañada por depen- dencia sociocultural y/o psicopatológica.

Independientemente de los factores de riesgo, una vez desarrollada la dependencia alco- hólica pueden advertirse ciertas características comunes en los alcohólicos, a quienes debe considerarse personas enfermas cuya conducta se desorganiza de manera progresiva:

Su forma de beber se aparta del uso habitual y tradicional de su comunidad. •

Evidencian una pérdida de control en cuanto al consumo de bebidas alcohólicas. •

Sufren perturbaciones y daño en su salud física y psíquica, en sus relaciones inter- •

personales, y en su conducta social y laboral, en virtud de que suelen ser emocional- mente inmaduros, egocéntricos y extremistas.

Tienen necesidad del alcohol para sentirse bien y poder llevar a cabo un buen • trabajo. Los individuos alcohólicos Pérdida de control en relación con la cantidad de alcohol ingerido Perturbación de la salud física y psíquica, deterioro de la vida social y laboral Necesidad imperiosa de ingerir alcohol Ingieren alcohol de una manera que se aparta del

uso habitual y tradicional de su

comunidad

Como podemos apreciar, la ingesta excesiva de alcohol causa deterioro de la persona- lidad, generando disminución de la actividad, ansiedad, inhibiciones, pérdidas de trabajo, agresividad. Cuando el consumo es crónico comienzan serias dificultades para cumplir con las responsabilidades (familiares, sociales y laborales). Desde la perspectiva de la or- ganización, esta situación repercute de manera negativa debido a la baja de rendimiento de los empleados, su falta de compromiso con los objetivos organizacionales, su indiferencia hacia las tareas laborales en general, etc. Además, la empresa sufrirá también reveses eco- nómicos por ausentismo y enfermedad de los trabajadores.

El alcoholismo influye definitivamente en el estado emocional, y puede desencadenar enfermedades mentales, como ansiedad extrema y ataques de pánico o fobias. Asimismo hay que aclarar que no es necesario consumir grandes cantidades de alcohol para presentar los síntomas que se han descrito y otros incluso más graves, como afectación de los refle- jos y el desempeño motriz, disminución de la capacidad de pensar con claridad y rapidez, así como pérdida de juicio y concentración.

Por todo lo anterior, la dependencia alcohólica presenta una relación estrecha con accidentes y traumatismos. Claro que esto representa un problema para las organizacio- nes, ya que si el percance ocurre en sus instalaciones puede ser considerado accidente de trabajo. Cabe señalar que el peligro de accidentes aumenta si el consumo de alcohol se combina con el de otras drogas, así como con cansancio, enfermedad o depresión.

ADICCIONES: ALGUNAS DEFINICIONES IMPORTANTES 163

No obstante todo lo que hemos venido señalando, es importante comentar que si bien las organizaciones coinciden en su apreciación negativa respecto del consumo de alcohol en el ámbito laboral, casi todas ellas consideran que el alcoholismo es un problema que pertenece a la vida privada del empleado, y que las causas se deben sobre todo a su historia personal y familiar, más que a cuestiones relacionadas con el trabajo en sí mismo.

A partir de este tipo de consideraciones, las organizaciones se desligan de su respon- sabilidad en cierta medida, preocupándose sólo por los efectos que puedan generarse a partir de la conducta alcohólica (ausentismo, retardos y solicitudes de justificantes mé- dicos especialmente luego de días festivos, fines de semana, etc.). En caso de que algún empleado se presente a trabajar alcoholizado, la empresa se limitará a no dejarlo ingresar a sus instalaciones, descontándole el día y aplicándole alguna sanción disciplinaria. Pocas veces la organización considera que le cabe intervenir o facilitar un tratamiento al empleado alcohólico, y si se llega a decidir su despido, casi nunca se acepta que es por su enfermedad; en lugar de ello se justificará la decisión por las ausencias, por quejas de los compañeros, o por su actitud agresiva, es decir, por los efectos del alcoholismo.

En cambio, si la organización considerara el consumo de alcohol como un problema que le afecta y concierne de manera directa –aun cuando la ingesta propiamente dicha no se produzca dentro del ámbito laboral–, tomaría medidas apropiadas y dirigidas a la pre- vención, como charlas y cursos sobre el tema, e incluso proporcionaría facilidades para el tratamiento de los empleados afectados.

Muchas veces vinculado con el consumo de alcohol está el uso de drogas, situación que representa un peligro mayor para la salud de los individuos.

El consumo de las sustancias conocidas como “drogas ilegales” (marihuana, cocaína, LSD, etc.) implica una doble sanción, la social y la penal, por lo que su uso está del todo prohibido en el ámbito laboral. Además –como con el alcohol–, se tiende a considerar que estas formas de adicción (por lo demás, cada vez más presentes en la sociedad) conciernen a la vida privada de los empleados.

Sin embargo, lo cierto es que puede establecerse una incompatibilidad entre las exi- gencias que hacen las organizaciones a sus empleados (lucidez, inclusión y respeto de las jerarquías organizacionales, capacidad para trabajar en equipo, actualización permanente, posibilidad de adaptarse con rapidez a los cambios, etc.), y los hábitos sociales que éstos

Deterioro de la personalidad Efectos del alcohol sobre la perso- nalidad Cambios en la conducta general del individuo Influye en las emociones y puede causar enfermedad mental Tiene relación con accidentes y traumatis- mos

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desarrollan a partir del consumo de drogas (conductas de trasgresión social, individua- lismo, afectación de la lucidez mental, disminución de la capacidad de pensamiento, razo- namiento y reacción, etcétera).

Un empleado puede trabajar de lunes a viernes sin dificultades aparentes; no obstante, el hecho de que durante el fin de semana concurra a fiestas donde se combinan el alcohol, las drogas y la falta de horas de sueño, representa un coctel que terminará por afectar tarde o temprano su desempeño laboral.

Algunas consecuencias laborales por el consumo de drogas Cambios de personalidad, mayor agresividad, desgano, falta de interés por el trabajo Dificultades en las relaciones interpersonales Disminución del rendimiento y la productividad Elevado nivel de ausentismo, asociado a acciden- tes y enfermedades ocasionadas por el consumo

Por último, es preciso tomar en cuenta que ciertos factores laborales pueden exponer a los empleados al riesgo del consumo de alcohol y/o drogas:

Factores relacionados con la forma de trabajo: ritmos demasiado intensos, jornadas •

muy extensas, horas extra, rotación de turnos y demás condiciones generadoras de estrés.

Factores relacionados con el puesto de trabajo y la tarea a realizar: tareas rutinarias, •

trabajos aislados, y labores que facilitan el acceso a ciertas sustancias (como en el caso de los visitadores médicos).

Factores relacionados con el clima organizacional: conflictos, inestabilidad, compe- •

tencia y rivalidad, autorización para el consumo de alcohol, etcétera.

ACCIONES DE LA ORGANIZACIÓN FRENTE

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